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EL HOMBRE QUE SALTÓ DE LAS TORRES GEMELAS

Un reportaje de Tom Junod, sobre una fotografía de Richard Drew

En la fotografía, él parte de esta tierra como una flecha.

Aunque no ha escogido su destino, parece como si en los últimos instantes de su vida se hubiera abrazado a él. Si no estuviese cayendo, bien podría estar volando.

Parece relajado, precipitándose por los aires. Parece cómodo en garras del inimaginable movimiento. No parece intimidado por la succión divina de la gravedad o por lo que le espera más abajo. Sus brazos están a los costados, sólo ligeramente abiertos. Su pierna izquierda está doblada en la rodilla, casi de manera casual. Su camisa blanca –o casaquilla o sotana– se ondula libremente fuera de sus pantalones negros. Todavía tiene sus zapatillas de bota alta en sus pies.

En todas las demás fotografías, la gente que hizo lo mismo que él, es decir saltar, resulta insignificante ante el telón de fondo de las torres, que asoman como colosos, y ante los sucesos propiamente dichos. Algunos están sin camisa. Sus zapatos salen volando mientras ellos se agitan y caen. Parecen confundidos, como si estuvieran tratando de nadar por el costado de una montaña, colina abajo.

El hombre de la fotografía, en cambio, está en perfecta posición vertical, y también lo está de acuerdo con las líneas de los edificios detrás de él. Él los separa, los divide en dos. Todo lo que queda a la izquierda de la foto es la Torre Norte del World Trade Center. Todo lo que está a la derecha, la Torre Sur. Aunque no es consciente del balance geométrico que ha logrado, él es el elemento esencial en la creación de una nueva bandera, un estandarte compuesto sólo por barras de acero que brillan al Sol.

Algunas personas que miran la foto ven en ella estoicismo, fuerza de voluntad, un retrato de la resignación. Otras ven algo más, algo discordante y, por lo tanto, terrible: libertad. Hay algo casi subversivo en la posición del hombre, como si una vez frente a lo inevitable de la muerte hubiera decidido seguirle el paso. Como si él fuera un misil, una lanza, decidido a alcanzar su propio fin.

Quince minutos después de las 9:41 a.m. EST, en el momento en que se tomó la foto, él está, en términos de física pura, acelerando a una velocidad de novecientos ochenta centímetros por segundo elevado al cuadrado. Pronto estará viajando por encima de los doscientos cuarenta kilómetros por hora, y aparece de cabeza.

En la foto está congelado. En su vida fuera del encuadre está cayendo y seguirá cayendo hasta desaparecer.

El fotógrafo no es ajeno a la historia. Él sabe que se trata de algo que sucederá después. En el momento real en que la historia se va creando lo hace en medio del terror y la confusión, de modo que depende de gente como él, testigo pagado, tener la serenidad de asistir a su creación. Este fotógrafo posee esa serenidad y la tuvo siempre, desde que era joven. A los veintiún años estuvo parado justo detrás de Bobby Kennedy en el momento en que le dispararon en la cabeza. Su casaca se manchó con la sangre de Kennedy, pero él saltó sobre una mesa y tomó fotos de los ojos abiertos y abatidos de Kennedy, y luego de Ethel Kennedy agachándose sobre su marido y rogando a los fotógrafos –rogándole a él– que no tomaran fotos.

Richard Drew nunca ha hecho algo así. Aunque ha conservado su casaca manchada con la sangre de Kennedy, nunca ha dejado de tomar una fotografía, nunca ha desviado su mirada. Trabaja para la agencia de noticias Associated Press. Es periodista. No depende de él rechazar las imágenes que aparecen dentro de su encuadre porque uno nunca sabe cuándo se hace la historia hasta que uno la hace. Ni siquiera depende de él distinguir si un cuerpo está vivo o muerto, porque la cámara no se ocupa de tales distinciones y su negocio es fotografiar cuerpos, como todos los fotógrafos. De hecho él estaba fotografiando cuerpos aquella mañana del 11 de setiembre del 2001. Por encargo de AP, Drew fotografiaba un desfile de modas de ropa de maternidad en Bryant Park, notable, según él, «porque desfilaban modelos realmente embarazadas». Tenía cincuenta y cuatro años. Usaba anteojos. Era de escasa cabellera, barba canosa y cabeza dura.

Durante toda una vida de tomar fotografías, él ha encontrado la manera de ser una persona de modales suaves y bruscos al mismo tiempo, paciente y muy, muy rápido. Ese día estaba haciendo lo que siempre hace en los desfiles de modas, delimitando su territorio, cuando un camarógrafo de la CNN con un audífono en el oído dijo que un avión se había estrellado contra la Torre Norte y el editor de Drew llamó a su celular. Él empacó su equipo en un bolso y se las ingenió para tomar el metro hacia el centro de la ciudad.

Aunque el metro todavía estaba en funcionamiento, Drew fue el único que lo utilizó. Se bajó en la estación Chambers Street y vio que ambas torres se habían convertido en chimeneas. Caminó hacia el oeste, donde las ambulancias se estaban reuniendo, porque los enfermeros «no suelen echarnos del lugar de los hechos». Luego escuchó los gritos ahogados de la gente. La gente en tierra lanzaba gritos ahogados porque algunas personas estaban saltando del edificio.

Empezó a tomar fotografías con su lente de doscientos milímetros. Estaba parado entre un policía y un asistente de emergencias, y siempre que uno de ellos gritaba «Allí viene otro», su cámara encontraba el cuerpo cayendo y lo seguía hacia abajo durante una secuencia de unas nueve a doce fotografías. Fotografió entre diez y quince de estas personas antes de escuchar el estruendo en la Torre Sur y presenciar su colapso a través de la exclusividad de su lente. Se vio atrapado en una ruina móvil, pero cogió una máscara de una ambulancia y fotografió la parte más alta de la Torre Norte mientras «explotaba como un hongo» y llovían escombros. Entonces descubrió que sí existe aquello de estar demasiado cerca y decidió que había completado sus obligaciones profesionales. Richard Drew se unió a la horda de cenicienta humanidad rumbo al norte y caminó hasta llegar a su oficina en Rockefeller Center.

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28 pensamientos en “EL HOMBRE QUE SALTÓ DE LAS TORRES GEMELAS”

  1. Es triste muy triste saber y ver ese tipo de cosas aun sigo en shot pero lo mas maravilloso de esto es que hay otra vida despues de la muerte y se que nos ven y los extrañamos y lo saben

  2. Te pones a pensar:
    que lamentable no? Tanta gente que lamentablemente falleció
    Policias,bomberos, gente que trabajaba en las torres, cuidadanos,turistas,todos…
    Niños,adultos, grandes…Policias y bomberos que se metieron en las torres para salvar a la gente, y dieron su vida, porque todos sabiamos que las torres se iban a caer, y ellos tambien lo sabian, pero igual entraron y salvaron,
    Fallecio gente inocente, con familia, niños y adolecsentes con toda una vida por delante.
    Es algo injusto que porque unos terroristas atacaran el avion…Miles de personas tengan que pagar las consecuencias.
    En paz dencasen todos los fallecidos en las torres…

  3. Malditos asesinos Creer que somos estupidos de imaginar que.dos fuckines aviones pueden causar un derrumbe horizontal tan perfecto y eccharle la culpa a ese infeliz de de bim ladem cuando es ese asqueroso gobierno americano q ie hacen las cosas e inventan historias para que.el mundo crea que.ellos estan para salvar el universo malditos asquerosos gobierno cochino maldito usa

  4. N. York: revisan escombros de Torres Gemelas
    02/04/2013 ⋅

    En los últimos dos años y medio, los escombros recogidos en la llamada Zona Cero fueron depositados en Staten Island.
    Expertos forenses examinan al detalle piedra por piedra en busca de restos de más de mil víctimas de las que nunca se encontró nada.

    La oficina del médico forense de la ciudad de Nueva York informó que estaba examinando de manera más minuciosa los escombros que quedaron del World Trade Center tras los ataques del 11 de septiembre de 2011 contra las Torres Gemelas.

    La revisión más al detalle de los escombros dio inicio este lunes y se prevé que dure alrededor de 10 semanas en Staten Island con la intención de descartar que entre ellos haya más restos de víctimas.

    Cas Holloway, vicealcalde de la ciudad, indicó en un memorando la semana pasada que se realizarán pruebas de ADN hasta que se agoten todas las posibilidades de identificar más restos humanos.

    En los últimos dos años y medio, en Staten Island fueron depositados los escombros recogidos por decenas de camiones en los alrededores de la llamada Zona Cero.

    A causa de los atentados, unas 2 mil 750 personas murieron en el World Trade Center. Hasta ahora han sido identificados los restos de mil 634.

  5. Es lamentable que muera gente que nada tiene que ver con la voragine de las desiciones polticas, me gustaria saber si alguien fue juzgado por largar una BOMBA ATOMICA, eso no es delito de lesa humanidad?, me da mucha tristeza que lo de los estados unidos con minusculas, sea mas doloroso que cualquier otro dolor del mundo, nunca se justifica la muerte de inocentes, nunca, pero eso no sabe ee uu, todos somos hijos de Dios, nadie es superior a nadie, entiendanlo, de una vez por todas, lamento muchisimo que pasen estas cosas, pero aca hay 2 culpables, no uno solo, 2 culpables.

  6. Demandan aerolíneas por el 9-11
    06/09/2012

    Las aerolíneas American Airlines y United Continental deberán enfrentar una demanda por negligencia, a raíz de los atentados 11 de septiembre de 2001 en Nueva York. La diligencia fue interpuesta por los propietarios del World Trade Center (WTCP).

    El juez neoyorquino Alvin Hellerstein, rechazó los recursos presentados por ambas aerolíneas en 2008 y aceptó la petición del WTCP por $2.805 millones de dólares, respecto a los $8.400 millones que exigieron los demandantes inicialmente.

    En su recurso, las aerolíneas argumentaron que los propietarios de las torres gemelas ya recibieron una compensación cercana a los $4.000 millones de dólares por parte de sus aseguradoras, por lo cual ellas no debían realizar ningún pago.

    Sin embargo, el juez Hellerstein afirmó que no está en la capacidad de determinar si los pagos recibidos por WTCP de las aseguradoras cubrían en su totalidad los daños o si es necesaria otra compensación, razón por la cual se realizará un juicio.

    World Trade Center Properties LLC acusa a las aerolíneas de haber permitido, con su negligencia, los atentados del 11 de septiembre. Entre sus argumentos está la carencia en los controles de seguridad al permitir que 19 terroristas subieran a los aviones.

    El 11 de septiembre de 2001 cuatro aviones fueron secuestrados por un grupo de terroristas islámicos. Dos de las aeronaves fueron estrelladas contra las Torres Gemelas, una contra el Pentágono y la otra cayó en Pennsylvania.

  7. La conspiración y el 11S
    Grupos de “expertos en teorías conspirativas” insisten en que el gobierno “esconde” información sobre los hechos ocurridos el 11 de septiembre de 2001.
    Voz de América | Iscar Blanco – Nueva York, NY

    Son muchas las “teorías conspirativas” de lo que sucedió el 11 de septiembre de 2001.
    “Lo único que queremos es que se de a conocer la verdad”. – Manny Badillo.
    En Nueva York se ve de todo, y cerca de la llamada “Zona Cero”, donde estaban las torres se ve aun más. En una corta visita de dos días a la “Gran Manzana” se pueden observar turistas incrédulos, madres mostrando a sus hijos parte de la historia y soldados rindiendo tributo a los que murieron en los ataques de 2001.
    En este país donde algunos cuestiona la libertad se ve gente de todo tipo de gente, aquellos que están de acuerdo con la guerra y aquellos que critican a las tropas, pero lo que más llama la atención es ver a algunos que acusan al gobierno de Estados Unidos de haber destruido las torres gemelas a propósito.
    Aunque una comisión del gobierno entregó un documento donde advierte que los secuestradores de dos aviones fueron los que volaron las torres y que la temperatura del calor derritió la estructura, hay quienes gritan a todo pulmón que fue un complot Estados Unidos.
    Otros dejan volar su imaginación y hablan hasta de “seres extraterrestres” que llegaron para estudiar el comportamiento humano ante situaciones de desastres, muy al estilo de “Archivos X”.
    Frente a donde se levantará la llamada “Torre de la libertad”, un grupo de jóvenes, que no pasan de los 35 años, gritan consignas, entre ellas que “se encontró material militar clasificado”, o que ellos (en referencia al gobierno) “colocaron una bomba en cada piso”.
    “Mi tío murió en las torres. Yo trabaje con el ejército y sé que había material militar que solo conocían los ingenieros del ejército. Lo único que queremos es que se de a conocer la verdad”, dijo Manny Badillo quien todos los días llega con una pancarta que dice que detengan el encubrimiento de lo que sucedió en la zona cero.
    Estos grupos de “expertos en teorías conspirativas” insisten en que el gobierno “esconde” información sobre los hechos ocurridos.
    “La investigación que se ha hecho no ha ofrecido las respuestas. Aquí dos aviones chocaron contra dos edificios y se cayeron tres edificios. El 11 de septiembre pasaron muchas cosas que no tienen respuestas”, dijo a la Voz de América Anthony Idal, quien representa a uno de estos grupos apostados a un lado de la construcción de la zona cero.
    Sus teorías, aun sin evidencias, hablan de cómo el gobierno mismo planeó un ataque para desestabilizar la economía.
    “Semanas antes del 11 de septiembre, ya sabían lo que iba a pasar y muchas empresas vendieron sus acciones, no sabemos como lo hicieron, pero fue así”, insiste Idal.
    Muchos de los transeúntes se muestran molestos con estos grupos. Rudy García quien acaba de regresar de Irak asegura que es una burla tener a gente criticando al gobierno frente a un monumento como la zona cero.
    “Son un grupo de charlatanes, pero hacen daño. Aquí llegan turistas y ellos saben hablarles a los turistas. Los convencen de que este país, el que yo defiendo, montó un plan para acabar con su misma gente, eso no lo cree nadie”, dice un poco molesto este soldado de 38 años.
    Otros residentes de Nueva York como Oscar Jaramillo, considera que acusar al gobierno estadounidense es como “hablar mal de la familia de uno”.
    “Están en un error. Esto fue obra del mal de las personas que no piensan en el daño que le hacen a la humanidad. Yo no creo que esta sea una cosa como para decir que el gobierno tuvo que ver con esto. Yo no lo creo”, dice Jaramillo mientras se aleja de la zona.
    Y mientras Jaramillo continúa su camino, otro manifestante se acerca para entregar panfletos donde habla de cómo agentes encubiertos lo han amenazado por decir la verdad de lo que pasó el 11 de septiembre de 2001.
    ¿Usted qué opina?

    1. En todo fue dos aviones chocaron todo atentado de bin laden pero en la foto q mostraron al comienzo es algo relajante por q me imajino q ese señOr tiene el titulo de heroe tambien vi la foto de una anciana da mucho pesar ver esa imagen

  8. yo pienso que todo estas cosa las guerras son con un proposito economico o personal los gringos son los que nos quitan nuestras vidas y culturas desde ace años ya no tenemos ni cultura propia nos tienen alejados de la realidad pensamos y acemos lo que ellos quieren me cago en la democracia

    1. 11 de septiembre de 2011
      Una década después de 11-S
      Una década después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, hay un nuevo mensaje de esperanza.

      Aunque lo notó en aquel entonces, el mundo cambió a las 8:46 de la mañana del 11 de septiembre de 2001.
      Un avión comercial, uno de los cuatro secuestrados ese día por 19 terroristas del grupo Al Qaeda, se estrelló contra uno de los edificios más emblemáticos del país, la Torre Norte del Centro Financiero de Nueva York. El fuego en el edificio y los daños fueron fatales.
      Otro de los aviones secuestrados impactó contra la torre sur 17 minutos más tarde, un tercero se estrelló contra uno de los costados del Pentágono, la sede del Departamento de Defensa en Washington. El cuarto no llegó a su destino, ya que poco después de iniciar su trayectoria de vuelo y viró en dirección sur, hacia Washington, los pasajeros del avión atacaron a los secuestradores y el avión se estrelló en una sierra baja, de poca población, al suroeste de Pennsylvania.
      Como resultado directo 2.977 inocentes murieron, personas de más de 90 países de todo el mundo, todos los continentes, todos los grupos de edad y de diferentes comunidades y religiones.
      El 11 de septiembre de 2001 los terroristas atacaron a Estados Unidos, pero también a toda la comunidad mundial.
      Al reflexionar, en esta ocasión, debemos recordar el coraje y la abnegación de los primeros en responder y otros que ayudaron a los necesitados. Dar gracias a quienes, en todo el mundo, se han sacrificado para luchar contra el terrorismo. Debemos inspirarnos en los ejemplos de resistencia y solidaridad que hemos visto, no sólo en las horas y días siguientes a los ataques del 11-S, pero en los meses y años después, en los que los estadounidenses comunes y los ciudadanos de todo el mundo han superado el reto de ataques terroristas.
      A través de la asociación y la amistad, la gente del mundo está enviando un claro mensaje: que ellos tienen la fuerza, el espíritu y la solidaridad para transformar las dificultades en la acción positiva.
      Tal como el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dijo: “Este año y todos los años, debemos preguntarnos: ¿Cómo podemos honrar a estos patriotas, los que murieron y aquellos que sirvieron en esta temporada histórica? La respuesta es la misma desde hace 10 septiembres atrás. Tenemos que ser el país por el que ellos vivieron y murieron, el Estados Unidos por el ellos se sacrificaron. Un país que no se limita a tolerar a las personas de diferentes orígenes y creencias, pero un país donde nos enriquecemos con nuestra diversidad. Una nación que honra la dignidad y los derechos de las personas en todo el mundo, sea una persona joven que exigente su libertad en el Medio Oriente o África del Norte, o un niño con hambre en el Cuerno de África, donde estamos trabajando para salvar vidas . “

  9. LAS TORRES GEMELAS FUERON DESTRUIDAS POR GEORGE W BUSH Y SU HERMANO COLOCANDO UNA SERIE DE BOMBAS QUE ARIAN COLAPSAR LA TORRE, LOS QUE QUEDARON EN LOS PISOS MAS BAJOS UBIERAN SOBREVIVIDO PERO EL MALNACIDO ESE LOS MATO POR ALGUNA EXTRAÑA RAZON.

    1. pienso lo mismo solo pasan su historia y toda las atrocidades que ellos an echo en su actos por conseguir su meta en todas sus guerras hasta el dia ellos solo piensan en el sueño americano qe se el mundo a sus pies aunque sea a costa de vidas inocentes

  10. no maa….. estuv0 bien cabron q pedo con todo esto otra de esas y me encuero pero me da miedo cuando se tiran de las torres hay fue cuando estendi que fue mucha la deseperacion de las victimas ahi yo me cago pa’ dentro y parada!!!
    posadata : viva GREEN DAY!!!!

  11. CON EL PERDÓN A CUESTAS

    Cuando el amor es lo que es, todo se sobrelleva. El amor siempre camina con el perdón a cuestas, con el alma de la generosidad, con el corazón en la mano, con la comprensión en los labios, con la ternura en la mirada, con el abrazo y el beso en los ojos. El amor jamás usa la venganza, cierra todas las heridas y olvida los rencores. Sabe que la auténtica manera de vengarse de un enemigo es no parecérsele ni pagarle con la misma moneda. No tiene sentido, pues, quemar los textos del Corán, con motivo de la conmemoración del 11 de septiembre, aniversario de los atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York.

    Alguien puede pensar que los atentados a las Torres Gemelas ha sido una ofensa contra la humanidad, no en vano las víctimas que perecieron pertenecían a más de noventa nacionalidades, pero el mismo amor aborrece todo lo que no es amor. El patriotismo no es más que amor. La justicia no es más que amor. La paz no es más que amor. El mundo tiene que dejarse llevar por el amor y que el amor domine todas las cosas. La tierra necesita de este verso para globalizar almas. De un amor que nada reclame, que se done siempre, que tenga tolerancia, que nunca se irrite por nada y, lo más importante, que jamás se vengue.

    Sólo con el perdón a cuestas, fruto del verdadero amor, cesan los conflictos. Las guerras no pueden dominar la vida del mundo y de los pueblos. Únicamente desde el amor se pueden fraternizar los corazones. Por consiguiente, que cohabite un centro islámico cercano a la Zona Cero, el lugar de la tragedia, lo considero saludable para el mundo, y creo que para nada debe entenderse como una provocación. La humanidad tiene la ocasión de hacer realidad el amor comprensivo. Y los musulmanes, de trasladar al orbe entero sus valores de convivencia y de paz. Téngase en cuenta que las religiones y las culturas son expresiones interrelacionadas y aspiraciones hondas del ser humano, donde el amor está a flor de piel, y cuando el amor mueve algo, el diálogo es más verdadero.

    Exclusivamente el amor, mal que nos pese, es la única fuerza pacífica del cambio y el único motor que el planeta necesita para salir de todas las crisis actuales. No hay amor sin amar el amor, ni paz sin perdón. Es regla de vida.

    Víctor Corcoba Herrero

  12. 11 de Septiembre: Un día sin guerra

    Amy Goodman *

    Adital –
    El noveno aniversario de los ataques del 11 de septiembre en Estados Unidos debería ser un momento para reflexionar sobre la tolerancia. Debería ser un día de paz. Sin embargo, el fervor anti musulmán que existe aquí, sumado a la continuada ocupación militar estadounidense de Irak y a la escalada de la guerra en Afganistán (y Pakistán), todo unido, alimenta la idea de que, de hecho, Estados Unidos está en guerra con el Islam.
    El 11 de septiembre de 2001 unió al mundo contra el terrorismo. Todo el mundo, al parecer, estaba con Estados Unidos, en solidaridad con las víctimas, con las familias que perdieron seres queridos. Ese día será recordado por las generaciones futuras como el día que se llevó a cabo el infame acto de asesinato masivo coordinado más resonante de principios del siglo XXI. Pero ese no fue el primer 11 de septiembre asociado con el terror:

    El 11 de septiembre de 1973, en Chile, el Presidente democráticamente electo, Salvador Allende, muere en el marco de un golpe militar apoyado por la CIA, que marcó el comienzo de un régimen de terror comandado por el dictador Augusto Pinochet y durante el cual fueron asesinados miles de chilenos.
    El 11 de septiembre de 1977, en Sudáfrica, el líder contra el apartheid Stephen Biko fue golpeado dentro de una camioneta de la policía. Murió al día siguiente.

    El 11 de septiembre de 1990, en Guatemala, la antropóloga guatemalteca Myrna Mack fue asesinada por militares que contaban con el apoyo de Estados Unidos.

    Del 9 al 13 de septiembre de 1971, en Nueva York, se produjo un levantamiento en la cárcel de Áttica, durante el cual la policía del estado de Nueva York asesinó a treinta y nueve prisioneros y guardias e hirió a otros cientos.

    El 11 de septiembre de 1988, en Haití, milicias de derecha llevan a cabo un ataque durante una misa celebrada por el Padre Jean-Bertrand Aristide en la Parroquia de San Juan Bosco de Puerto Príncipe en el que asesinan al menos a trece fieles y hieren al menos a otras setenta y siete personas. Más tarde, Aristide sería dos veces electo presidente, y dos veces derrocado por golpes de estado apoyados por Estados Unidos.

    Si hay algo que es el 11 de septiembre, es un día para recordar a las víctimas del terror, a todas las víctimas del terror, y para trabajar por la paz, como lo hace el grupo “Familias del 11 de Septiembre por un Mañana de Paz”. Conformado por personas que perdieron seres queridos el 11 de septiembre de 2001 en el ataque a las Torres Gemelas, su misión podría servir como un llamado nacional a la acción. En su página web escriben: “Transformar nuestro dolor en acciones por la paz es nuestro objetivo. Al desarrollar y abogar por opciones y acciones no violentas en nuestra búsqueda de justicia, esperamos romper los ciclos de violencia engendrados por la guerra y el terrorismo. Reconociendo nuestra experiencia común con todas aquellas personas afectadas por la violencia a lo largo y ancho del planeta, trabajamos para crear un mundo más seguro y con más paz para todas las personas”.

    El estudio de “Democracy Now!” estaba ubicado a pocas cuadras de las Torres Gemelas. Estábamos transmitiendo en vivo cuando cayeron. Durante los días siguientes, miles de folletos con las fotos de los desparecidos volaban por todas partes, con los números de teléfonos de los familiares para llamar si se reconocía a alguien. Me recordaban a los carteles que llevaban las Madres de Plaza de Mayo en Argentina, esas mujeres con pañuelos blancos en la cabeza que marcharon valientemente semana tras semana portando fotos de sus hijos desaparecidos durante la dictadura militar que vivió ese país en los años 70.

    También recuerdo la constante corriente de fotos de jóvenes del ejército asesinados en Irak y en Afganistán, y ahora, cada vez más frecuentemente (aunque aparecen menos en las noticias) las fotos de quienes se quitan la vida a sí mismos tras haber sido varias veces convocados a combate.

    Por cada víctima de Estados Unidos o de la OTAN hay, literalmente, cientos de víctimas en Irak y Afganistán cuyas fotos nunca se van a mostrar y cuyos nombres nunca vamos a conocer.

    Mientras una multitud descontrolada y furiosa intenta impedir la construcción de un centro comunitario islámico en el Bajo Manhattan (en un edificio vacío, ignorado durante años y dañado, a más de dos cuadras de la zona cero), un “ministro” evangélico de Florida está organizando para el 11 de septiembre el “Día Internacional de Quema del Corán”. El General David Petraeus afirmó que la quema, que ha suscitado protestas en todo el planeta, “podría poner en peligro a las tropas”. Y está en lo cierto. Así como también pone en peligro a las tropas el bombardear a civiles inocentes y sus hogares.

    Al igual que Vietnam en los años 60, Afganistán tiene una decidida resistencia armada local, entregada a su causa, y un profundamente corrupto grupo en Kabul enmascarado como gobierno central. La guerra está ensangrentando al vecino país, Pakistán, igual que la Guerra de Vietnam se esparció a Camboya y Laos.

    Poco después del 11 de septiembre de 2001, mientras miles de personas estaban reunidas en los parques de la ciudad de Nueva York y mantenían vigilias improvisadas a la luz de las velas, un autoadhesivo apareció en carteles, pancartas y bancos de plaza. En él se leía: “Nuestro dolor no es un grito de guerra”.

    Este 11 de septiembre el mensaje sigue siendo dolorosa y lamentablemente oportuno.

    Hagamos del 11 de septiembre un día sin guerra.

    [Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
    Texto en inglés traducido por Fernanda Gerpe y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org].

    * Presentadora de Democracy Now!, noticiero internacional diario emitido en más de 700 emisoras de radio y TV en Estados Unidos y el mundo

  13. realmente lo que hace la gente por querer mas los lleva a matar pero si se que los que hicieron esa maldad la pagaran por que se que la ley divina existe y todo se paga , nada mas darles un consuelo a los familiares que perdiron a su familia pidiendoles que perdonen a esa gente que ha hecho eso y le dejen toda esa carga a Dios por que él hara justicia por ustedes

  14. las torres gemelas fue unas de las 8 maravillas del mundo el señor que salto estaba muy grabemente lastimado y quiso acabar con su sufrimiento saltando de unas de las torres gemelas norte

  15. Andres Colman Gutierrez, el El Sábado, 11 de septiembre de 2010 a las 3:39

    Este es uno de los reportajes más bellos sobre un tema tan terrible, realizado por el periodista norteamericano Tom Junod y publicado originalmente en el semanario neoyorkino Esquire. A Tom le intrigó esta famosa foto del hombre que salta de las Torres Gemelas en llamas, aquel 11 de setiembre de 2001, tomada por el fotógrafo Richard Drew, de Associated Press, y que fue publicada por la gran mayoría de diarios y revistas en todo el mundo. Empezó a investigar quien era el hombre de la foto, y acabó contando la historia de la foto y del fotógrafo, y al mismo tiempo escribió una crónica sublime sobre la dignidad, la libertad y la valentía del ser humano en el momento límite de enfrentar a la muerte. He mostrado esta foto y he leido esta crónica en los talleres de foto periodismo que impartimos con mis amigos colegas y fotógrafos René González y Claudio Ocampo. Fue Claudio quien me pidió que lo comparta en el Facebook, y le prometí que lo haría para este 11 de setiembre. Creo que es un lindo homenaje a las víctimas, y al periodismo que acompañó ese momento de quiebre en la historia de USA y del mundo. (ACG).

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