El Evangelio del Domingo: Echar las redes de nuevo

“Jesús dijo a Simón: «Remad mar adentro, y echad las redes para pescar.» Simón contestó: «Maestro, hemos trabajado toda la noche sin pescar nada, pero, por tu palabra, echaré las redes.» Así lo hicieron, y pescaron tantos peces que las redes estaban por romperse.” Lc 5, 4-6

Jesús en este evangelio, participa en un momento muy especial de la vida de aquellos pobres pescadores. Ellos habían trabajado la noche toda y no habían pescado nada. Seguramente estaban cansados, tristes, frustrados y preocupados. ¡Toda una noche de fatiga!  ¡Tanto esfuerzo en vano! Y para ellos la pesca no era un hobby, sino que era su fuente de vida. Cuando ellos ya estaban lavando las redes para después ir a sus casas con las manos vacías, Jesús les hace una propuesta: «Remad mar adentro, y echad las redes para pescar.»

De lo que podemos comprender a partir del texto, durante el día no era el tiempo propicio para la pesca. Ellos lo hacían siempre por la noche. Por eso, la indicación de Jesús parecía, por lo menos una propuesta muy extraña. Y después ¿qué es lo que él podría entender de pesca? Ya que era un sencillo carpintero y para más de Nazaret, una ciudad lejana del mar.

Sin embargo, ellos ya habían escuchado sus palabras. De hecho, Jesús había predicado a toda la gente allí al borde del mar, sentado en la barca. Y como sabemos: la fe nace de la predicación.

Simón aun no conocía a Jesús, pero mientras lavaba las redes lo había escuchado. Seguramente en su corazón ya advertía que Jesús era mucho más que un solo carpintero, aunque él no había hecho  ninguna señal milagrosa. Simón tenía ya algo que lo movía a hacer caso a Jesús. No eran los milagros, sino la fuerza de su palabra. Por eso, aunque expresa la contrariedad, acepta de obedecer. «Maestro, hemos trabajado toda la noche sin pescar nada, pero, por tu palabra echaré las redes.»

Es interesante, guardar los detalles: ellos están cansados y frustrados, trabajaron la noche toda y Jesús aun les pide para remar mar adentro. Pide para llevar la barca a la parte más profunda. Todos podemos comprender que después de la fatiga de la noche, de nuevo remar mar a dentro, es algo muy exigente. Y una vez llegados allá,  deberían echar las redes, que ellos ya habían lavado. Es sin dudas, un gran riesgo cumplir lo que Jesús les está pidiendo. Pueden de nuevo perder el viaje, y aun ensuciar nuevamente las redes. De hecho, escuchar a Jesús implica siempre un riesgo en nuestra vida.

Por otro lado, alguien podría preguntar ¿por qué Jesús no ordenó a los peces que vinieran allí cerca de la barca? Pues ya que estaba dispuesto a hacer un milagro, podría hacerlo así. La respuesta es simple: porque a toda donación de Dios corresponde un esfuerzo del hombre. Lo que Dios nos ofrece es siempre gracia y a la vez conquista. El Señor está dispuesto a hacer el milagro, pero los hombres deben estar dispuestos a remar hasta las aguas profundas y allí echar las redes. El milagro cristiano sucede cuando la gracia de Dios encuentra el hombre disponible a colocar su esfuerzo.

Extraño este modo de actuar de Dios. En la frustración, en el cansancio y en la tristeza, él pide que envés de huir del mar, de abandonarlo, que remen mar adentro, que vayan a la profundidad, pues es allí que él quiere manifestar su providencia, su presencia y su gracia. Tal vez sea por eso que tantas veces sentimos poco la presencia de Dios en nuestras vidas: pues en la crisis, en la dificultad, en la experiencia frustrante, queremos de pronto, abandonar todo. Con mucha facilidad nos damos por vencidos. Sin embargo, Dios nos invita a remar mar adentro, a ir hacia lo profundo.

Ciertamente, si somos capaces de hacerlo, si somos capaces de correr este riesgo, si de hecho confiamos en su palabra, entonces daremos las condiciones para la intervención milagrosa de Dios. Él nos dará mucho más de lo que originalmente estamos esperando.  “Así lo hicieron, y pescaron tantos peces que las redes estaban por romperse.”

El Señor te bendiga y te guarde,

El Señor te haga brillar su rostro y tenga misericordia de ti.

El Señor vuelva su mirada cariñosa y te de la PAZ.

Hno. Mariosvaldo Florentino, capuchino.

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5 comentarios en “El Evangelio del Domingo: Echar las redes de nuevo”

  1. Benedicto XVI: “A nosotros nos corresponde echar las redes con fe, el Señor hace el resto”

    El Papa, en el Ángelus, anima a tener confianza en la fuerza de Dios que actúa en nuestra pobreza

    CIUDAD DEL VATICANO, 10 de febrero de 2013 (Zenit.org) – En la meditación del Ángelus de hoy el Papa ha hecho una reflexión sobre el Evangelio del domingo, la llamada de Jesús a los primeros discípulos. Para profundizar en este pasaje, ha recordado los hechos precedentes: la enseñanza de Jesús a la multitud y la pesca milagrosa. En estas narraciones, el evangelista -explica el Santo Padre – “hace ver como los primeros discípulos siguieron a Jesús fiándose de Él, fundándose en su Palabra, acompañada también de signos prodigiosos”. Simón pasa de llamar ‘Maestro’ a Jesús para dirigirse luego a Él como ‘Señor’. Y ha añadido el Santo Padre, “es la pedagogía de la llamada de Dios, que no mira tanto a la calidad de los elegidos, sino a su fe, como la de Simón que dice: ‘En tu palabra, echaré las redes'”

    Benedicto XVI ha explicado que la imagen de la pesca remite a la misión de la Iglesia, como ya dijo San Agustín “Dos veces los discípulos se pusieron a pescar por orden del Señor: una vez antes de la pasión y otra después de la resurrección. En las dos pescas está representada toda la Iglesia: la Iglesia como es ahora y como será después de la resurrección de los muertos. Ahora acoge a una multitud imposible de numerar, que comprende a los buenos y a los malos; después de la resurrección comprenderá sólo a los buenos” (Discurso 248,1). La experiencia de Pedro representa también la llamada de cada apóstol, “que no debe nunca desanimarse en el anunciar a Cristo a todos los hombres, hasta los confines del mundo”.

    En la meditación, el Santo Padre ha explicado como este texto hace reflexionar también sobre la vocación al sacerdocio y a la vida consagrada. Y ha matizado que el hombre no es el autor de la propia vocación, sino que es una repuesta que se da a la propuesta de Dios y ha añadido que “la debilidad humana no debe tener miedo si Dios llama. Es necesario tener confianza en su fuerza que actúa precisamente en nuestra pobreza; es necesario confiar cada vez más en la potencia de su misericordia, que transforma y renueva”.

    Para finalizar ha invitado a que esta Palabra de Dios reviva en los cristianos el valor, la confianza y el impulso para anunciar y testimoniar el Evangelio y que los fracasos y las dificultades no sean motivo de desanimo, ” a nosotros nos corresponde echar las redes con fe, el Señor hace el resto”.

    Ha pedido también la intercesión de la Virgen María, que consciente de su pequeñez supo responder con confianza a la llamada de Dios.

    Después de la oración del Ángelus, el Papa ha recordado la festividad del fin de año lunar que se celebra en diferentes pueblos del Extremo Oriente. Y ha deseado que se cumplan los deseos de paz, armonía y acción de gracias, que son los valores universales que se celebra, para construir la propia familia, la sociedad y la nación. Ha dirigido un saludo especial a los católicos de estos países para que en este Año de la fe se dejen guiar por la sabiduría de Cristo.

    El Santo Padre ha recordado también que mañana, memoria litúrgica de la Virgen María de Lourdes, se celebra la Jornada Mundial del Enfermo. Con la oración y con el afecto – ha añadido – ha manifestado su cercanía con todos los enfermos y con lo que se reunirán en el Santuario mariano de Altötting, en Baviera, donde tendrá lugar la celebración solemne.

    Al finalizar el Ángelus, el Papa se dirigió a los fieles procendentes de países de habla hispana presentes en la plaza de San Pedro:

    Saludo cordialmente a los fieles de lengua española, en particular a los grupos venidos de la Archidiócesis de Oviedo, así como a los que se unen a través de los medios de comunicación social. Hoy san Pablo nos muestra el núcleo de la predicación del Evangelio en el que estamos fundados: «Cristo murió por nuestros pecados, fue sepultado y resucitó al tercer día, según las Escrituras». Ésta es la fe a la que hemos adherido y que estamos llamados a trasmitir. Pidamos a la Santísima Virgen María que nos ayude a ser testigos de este mensaje de salvación y podamos ver, en nuestro trabajo diario por la edificación del Reino de los cielos, la gracia de Dios que actúa en nosotros. Feliz Domingo.

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  2. Domingo V del tiempo ordinario, ciclo C: Is 6,1-2a.3-8; Sal 137; 1Co 15,1-11; Lc 5,1-11

    por Abel Della Costa
    10 de febrero de 2013
    Jesús no sólo se acerca, como Dios, al hombre, también enseña una nueva forma de relación con Dios.
    El evangelio de hoy puede ser enfocado, como siempre, desde muchos ángulos; está, por ejemplo, la cuestión de la relación de Jesús con el pueblo, que se acercaba ávido a escucharlo, está la cuestión del milagro, hecho portentoso que nos obliga a preguntarnos “¿quién es este?”; está la cuestión de la reacción de Pedro; está la cuestión del seguimiento, del discipulado… de entre todo ello, la primera lectura nos ayuda a concentrarnos en un aspecto: notemos que en Isaías se destaca la reacción de temor, “soy un hombre de labios impuros, y habito en medio de un pueblo de labios impuros”. Esa reacción ante una manifestación patente de Dios -ante una teofanía- está en el centro de la actitud religiosa del hombre; no sólo de la religión bíblica, sino de cualquier religión. Una religión se especifica como tal precisamente cuando es capaz de integrar, entre otros aspectos, la percepción que el hombre tiene de la majestad divina (el aspecto de «misterio tremendo»), y la consiguiente reacción de respeto y temor.

    La Biblia está llena de escenas donde esa reacción de temor es puesta en primer plano, y es encomiada como la verdadera actitud religiosa; incluso cuando se quiere calificar una realidad que está fuera de la verdad religiosa, basta una palabra: “no hay temor de Dios allí” (ver, por ejemplo, Génesis 20,11, auqnue la expresión es constante para referirse a los no creyentes, o a los creyentes infieles a la Alianza). También en el Nuevo Testamento se habla del temor de Dios, si bien un poco más ambiguamente. Por ejemplo, según Juan, cuando Jesús está en el huerto, luego de la Cena, vienen los soldados y la turba movilizada por los judíos y preguntan donde está Jesús, y él responde “Yo soy”; comenta Juan «Cuando les dijo: “Yo soy”, retrocedieron y cayeron en tierra.» (Jn 18,6). “Yo soy” es una forma griega para aludir al nombre divino, Yahveh, por tanto la reacción de caer en tierra es la reacción propia del temor religioso: han reconocido la manifestación de Dios en Jesús, y caen a tierra espantados ante la majestad (Juan lo destaca, porque quiere indicar que son inexcusables: sabían de quién se trataba).

    En el fragmento de Isaías leído hoy, el profeta va a orar al templo, y de repente se ve envuelto en una escena teofánica, con ángeles que alaban al Señor Tres-veces-santo, humo… naturalmente su primera reacción fue de santo temor: “soy un hombre de labios impuros”. La reacción de Dios no se hizo esperar: purificó a Isaías con un ascua encendida y le confió una misión. También en la escena del evangelio el milagro es presentado no como una mera acción taumatúrgica (los profetas y otros enviados divinos pueden hacer signos para demostrar que el poder de Dios está con ellos), sino como una auténtica teofanía, una manifestación visible de la grandeza divina. La reacción de Pedro no se hace esperar: «Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús, diciendo: ‘Apártate de mí, Señor, que soy un pecador.’». Es la reacción religiosa universal, de aquellos que han cultivado en su vida el santo temor del Señor.

    Pero a diferencia del relato de Isaías, la reacción de Jesús no es la del “Dios religioso” (si se me permite la expresión); no convalida el santo temor de Pedro, sino que le indica inmediatamente: “no temas”. Esa expresión, en el contexto teofánico del relato, suena mucho más fuerte que un simple “no tengas miedo”. Jesús se atribuye una potestad que va más allá de la potencia divina desplegada en el Antiguo Testamento. En este, ni siquiera Dios niega la “convención religiosa” fundamental: Dios en el cielo, el hombre en la tierra, Diso sagrado, el hombre profano, Dios santo, el hombre pecador. La dualidad religiosa es esencial a la religión, no podría haber religión sin espacios sagrados y profanos, sin tiempos sagrados y profanos, sin personas sagradas y profanas. Sin embargo Jesús, en la primera oportunidad teofánica, pone en entredicho esl sistema de la religión: “no temás, más bien sígueme”.

    ¿Podría haber pedido Jesús el seguimiento sin romper con el sistema de la religión, con el santo temor que pone a Dios en un sitio y al hombre en otro? ¡Sí, naturalmente! También Isaías es un relato de vocación, también allí Dios le pide a Isaías el seguimiento, sin necesidad, como hemos visto, de romper con el sistema de la religión. La de Jesús no es una ruptura obligada por la situación, no es una ruptura “dialéctica”. Por el contrario, como parte del mensaje que los seguidores de Jesús tenemos para llevar al mundo es que Jesús inauguró -libremente- una nueva relación con Dios, no sólo Dios se acercó al hombre, se acercó de una manera creativamente nueva, ningún profeta ni enviado de Dios había roto el sistema de la religión, ni la Palabra de Dios había roto el sistema de la religión. Pero Jesús sí, porque frente al natural y esperable temor del Señor, Jesús dice (y no sólo en este evangelio sino en muchas otras partes del Nuevo Testamento): «No temas».

    ¿Qué hacer entonces con la religión? ¿quedó abolida? No diría abolida, porque el propio Jesús realizó gestos religiosos, alabó prácticas religiosas -como rezar, bendecir- y nos enseñó prácticas religiosas, como partir el pan eucarístico. Pero no hay duda que con Jesús el sistema religioso queda subordinado a otra cosa anterior y más fundamental: «dejándolo todo, lo siguieron». Seguirlo a él, estar en relación con él; él y sus forma de hacer las cosas, él y su forma de moverse en el mundo, son el criterio, y no la espontánea actitud religiosa que se muestra piadosa y santificada, que respeta los derechos de Dios, mientras lo deja en su cielo, venerable y lejano.

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  3. domingo 10 Febrero 2013

    Quinto Domingo del tiempo ordinario

    Santo(s) del día : Santa Escolástica

    Ver el comentario abajo, o clic en el título
    Beato John Henry Newman : “Te llama por tu nombre”

    Libro de Isaías 6,1-2a.3-8.
    El año de la muerte del rey Ozías, yo vi al Señor sentado en un trono elevado y excelso, y las orlas de su manto llenaban el Templo.
    Unos serafines estaban de pie por encima de él. Cada uno tenía seis alas: con dos se cubrían el rostro, y con dos se cubrían los pies, y con dos volaban.
    Y uno gritaba hacia el otro: “¡Santo, santo, santo es el Señor de los ejércitos! Toda la tierra está llena de su gloria”.
    Los fundamentos de los umbrales temblaron al clamor de su voz, y la Casa se llenó de humo.
    Yo dije: “¡Ay de mí, estoy perdido! Porque soy un hombre de labios impuros, y habito en medio de un pueblo de labios impuros; ¡y mis ojos han visto al Rey, el Señor de los ejércitos!”.
    Uno de los serafines voló hacia mí, llevando en su mano una brasa que había tomado con unas tenazas de encima del altar.
    El le hizo tocar mi boca, y dijo: “Mira: esto ha tocado tus labios; tu culpa ha sido borrada y tu pecado ha sido expiado”.
    Yo oí la voz del Señor que decía: “¿A quién enviaré y quién irá por nosotros?”. Yo respondí: “¡Aquí estoy: envíame!”.

    Carta I de San Pablo a los Corintios 15,1-11.
    Hermanos, les recuerdo la Buena Noticia que yo les he predicado, que ustedes han recibido y a la cual permanecen fieles.
    Por ella son salvados, si la conservan tal como yo se la anuncié; de lo contrario, habrán creído en vano.
    Les he trasmitido en primer lugar, lo que yo mismo recibí: Cristo murió por nuestros pecados, conforme a la Escritura.
    Fue sepultado y resucitó al tercer día, de acuerdo con la Escritura.
    Se apareció a Pedro y después a los Doce.
    Luego se apareció a más de quinientos hermanos al mismo tiempo, la mayor parte de los cuales vive aún, y algunos han muerto.
    Además, se apareció a Santiago y de nuevo a todos los Apóstoles.
    Por último, se me apareció también a mí, que soy como el fruto de un aborto.
    Porque yo soy el último de los Apóstoles, y ni siquiera merezco ser llamado Apóstol, ya que he perseguido a la Iglesia de Dios.
    Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia no fue estéril en mí, sino que yo he trabajado más que todos ellos, aunque no he sido yo, sino la gracia de Dios que está conmigo.
    En resumen, tanto ellos como yo, predicamos lo mismo, y esto es lo que ustedes han creído.

    Evangelio según San Lucas 5,1-11.
    En una oportunidad, la multitud se amontonaba alrededor de Jesús para escuchar la Palabra de Dios, y él estaba de pie a la orilla del lago de Genesaret.
    Desde allí vio dos barcas junto a la orilla del lago; los pescadores habían bajado y estaban limpiando las redes.
    Jesús subió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que se apartara un poco de la orilla; después se sentó, y enseñaba a la multitud desde la barca.
    Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: “Navega mar adentro, y echen las redes”.
    Simón le respondió: “Maestro, hemos trabajado la noche entera y no hemos sacado nada, pero si tú lo dices, echaré las redes”.
    Así lo hicieron, y sacaron tal cantidad de peces, que las redes estaban a punto de romperse.
    Entonces hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que fueran a ayudarlos. Ellos acudieron, y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían.
    Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús y le dijo: “Aléjate de mí, Señor, porque soy un pecador”.
    El temor se había apoderado de él y de los que lo acompañaban, por la cantidad de peces que habían recogido;
    y lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: “No temas, de ahora en adelante serás pescador de hombres”.
    Ellos atracaron las barcas a la orilla y, abandonándolo todo, lo siguieron.

    Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.

    Leer el comentario del Evangelio por :

    Beato John Henry Newman (1801-1890), teólogo, fundador del Oratorio en Inglaterra
    Sermón: “La providencia de Dios en el pensamiento y en la vida” PPS vol. 3, n°9

    “Te llama por tu nombre”
    Dios te mira, quien quiera que fueras. Dios te llama por tu nombre. Te ve y te comprende, él que te hizo. Todo lo que hay en ti le es conocido; todos tus sentimientos y tus pensamientos, tus inclinaciones, tus gustos, tu fuerza y tu debilidad. Te ve en los días de alegría y en los tiempos de pena. Se interesa por todas tus angustias y tus recuerdos, todos tus ímpetus y los desánimos de tu espíritu. Dios te abraza y te sostiene; te levanta o te deja descansar en el suelo. Contempla tu rostro cuando lloras y cuando ríes, en la salud y en la enfermedad. Mira tus manos y tus pies, escucha tu voz, el latido de tu corazón y hasta tu aliento…

    Eres un ser humano rescatado y santificado, su hijo adoptivo; te hizo el don de una parte de la gloria y la bendición que emanan eternamente del Padre sobre el Hijo único. Has sido escogido para ser suyo… ¿Qué es el hombre, que somos, que soy, para que el Hijo de Dios tuviera por mí una preocupación tan grande? ¿Quién soy para que me… ascendiera a la naturaleza de un ángel, transformando la sustancia original de mi alma, me hubiera rehecho – yo que soy un pecador desde mi juventud – y para que hiciera de mi corazón su morada, de mí su templo?

    (Referencias bíblicas: Jn 10,3; Mt 10,30; Sal. 8,5; cf Gn 8,21, Sal. 50,7; 1Co 3,16)

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  4. Echar las redes de nuevo

    Por Hno. Joemar Hohmann Franciscano Capuchino

    La gente se agolpaba alrededor de Jesús para escuchar su predicación, pues él anunciaba la Buena Nueva y Dios sabe cuánto la humanidad la necesita. Buena Nueva que la Iglesia sigue anunciando fielmente como su principal misión.

    Lc 5,1-11

    A cierto momento, el Señor ordenó a Pedro: “Naveguen mar adentro y echen las redes para pescar”.

    El apóstol contestó que ellos habían usado toda su técnica, su capacidad de organización y conocimientos humanos y no habían pescado nada, pero añadió: “Por tu palabra echaré las redes”.

    Es una realidad que se repite en nuestra vida: uno lucha, procura hacer lo mejor que puede, busca orientación profesional, luces de la ciencia y, al final, como Pedro, exclama desilusionado: “Maestro, pasamos la noche toda bregando y no conseguimos nada, pero por tu palabra echaré las redes”.

    Es importante el esfuerzo humano, pero es insuficiente para lograr cambios profundos y positivos en nuestro mundo. Necesitamos oír con más disponibilidad las palabras de Jesús.

    Echar las redes de nuevo es un agudo desafío, pues significa el empeño de no caer en el desánimo, y de alguna manera, recostarse por los demás.

    Uno puede volverse desinteresado y procurar agradar a tirios y troyanos, puede no elaborar metas en su vida y no ver un camino claro por donde transitar: en definitiva, una falta de personalidad. Está peligrosamente latente el tovamokõi, que genera relaciones falsas y de conveniencias mezquinas.

    Para tener fortaleza de tentar de nuevo es esencial valorar más la Palabra del Señor, que es útil para enseñar, reprender, corregir y educar en la justicia (2 Tim 3,16) y manifestar la “obediencia de la fe”, que suele dar excelentes resultados.

    Hemos de navegar mar adentro, lanzar las redes una vez más y escuchar al Señor que susurra en nuestra conciencia un principio sanador: haz el bien y evita el mal. De este modo, hay que huir del mundanal ruido que tanto dispersa y conduce a la búsqueda de la felicidad fuera de uno mismo, cosa que jamás se va a encontrar.

    Jesús quiere que echemos las redes de nuevo, que tentemos una vez más superar la discordia, o el desempleo, o la provocación en las relaciones familiares.

    Cuando uno es dócil a la voz del Señor y pone empeño personal seguramente va a salir adelante, con una “pesca milagrosa”, como muestra el Evangelio de hoy.

    Finalmente, día 13 es miércoles de Ceniza, cuando empezamos la Cuaresma. Participe, no solo de la imposición de Cenizas, sino de toda la preparación para la Pascua.

    Paz y bien.

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  5. Meditación Dominical
    Boga mar adentro (Lc 5,1-11)
    Domingo, 10 de febrero 2013

    El Evangelio de Este domingo nn relata el Episodio de la Pesca Milagrosa. De Antes ESTO, UN Cierto Sábado, Jesús habia Estado en la casa de Simón, Despues De Haber enseñado en la sinagoga de Cafarnaúm. En la ESA Ocasión habia curado a la suegra de Simón de la fiebre. Pero Simón Aun no habia Sido Llamado a dejarlo Todo y Seguir a Jesús. Esa Llamada ocurrirá Ahora, despues de la Pesca Milagrosa.

    En Efecto, Al Comienzo Jesús no está solo: “EL estába a la orilla del lago Genesaret y de la Gente sí agolpaba Sobre el párrafo Oír la Palabra de Dios”. Como ocurre en las aglomeraciones, Todos Juntos para sí empinaban Poder ver a Jesús Que hablaba, y ASI Nadie lograba Verlo. Para ponerse en Un lugar visible Para Todos, Jesús Penso Conveniente subirse una barca UNA: “Vio dos barcas Que Estaban a la orilla del lago Los pescadores habian bajado de Ellas, y lavaban las Redes.”. Estós pescadores venian Llegando de Sus faenas de Pesca y Esteban lavando Las Redes Para La Próxima jornada. Sentencia Ellos no estan Entre Los Que Se agolpaban En torno a Jesús párr Escuchar la Palabra de Dios; CoMo sE nn informará MÁS ADELANTE, Han Estado pescando Toda la noche. TODAVIA TIENEN EL oficio de pescadores de Peces en ESE Yago.

    “Subiendo una uña de las barcas, Que era la de Simón, le rogo Que Se alejara Un poco de tierra, y, sentandose, enseñaba desde la barca a la muchedumbre”. No sabemos What is what enseñó Jesús en la ESA Ocasión. Pero párr Nosotros Enseñanza no es SÓLO EL what dados, sino also Todo Lo Que EL HACE. Veamos What is what HACE ahora: “Cuando Acabó de Hablar, DIJO a Simón:« Boga mar adentro y echad vuestras Redes para pescar “. Lo DIJO a Simón, PORQUE EN SU estába barca. En Este Viaje mar adentro IRA also Jesús en la barca de Simón. ¿QUE TIENE Interés Jesús en this Pesca? ¿Por Que da this Orden de Simón? Claro Que Jesús de Es sE audio específicas Cuenta de Que La Pesca de la ESA NOCHE HABIA SIDO ONU Fracaso Y Siente Compasión de Pescadores LOS.

    Simón no obedece this Orden inmediatamente, Pues, vistas las Circunstancias, le parece Poco acertada. Pone this OBJECION: “Maestro, HEMOS Estado bregando Toda la noche y no HEMOS pescado nada”. Como si dijera Es: si en la hora MÁS Oportuna Para La Pesca, Que es la noche, no HEMOS pescado nada, en this hora del dia, Que es inapropiada, Sera Inútil intentarlo. Pero habia Sido testigo Simón del Poder de la Palabra de Jesús. En Efecto, en la sinagoga de Cafarnaúm habia de Visto expulsar a Jesús de la ONU y demonio Junto Todos con Los Presentes habia reaccionado diciendo: “¡Qué Palabra no está Manda con Autoridad y Poder a los Espíritus inmundos y salen” (Lc 4,36). Simón habia de Visto en Su Propia Casa de Como Jesús, inclinandose Sobre Su suegra Que yacía en cama con fiebre “, conminó a la fiebre, y la fiebre la dejo” (Lc 4,39). Por ESO, no obstante SUS Reservas dictadas Por los Cálculos Humanos, acceder diciendo: “En tu Palabra, echaré las Redes”.

    La pesca no SÓLO FUE MÁS LO MÁS abundante Que habituales, SINO abundante Que Nunca: “Las Redes amenazaban con romperse … y llenaron las dos barcas Tanto Que CASI sí hundían”. Si Simón ECHO Las Redes pecado esperanza Humana, sino SÓLO PORQUE Jesús lo decia, ‘entonces’ Resultado extraordinario ESE ES SÓLO Efecto de la Palabra de Jesús. Por ESO Simón comprendio Que estába ante la ONU Personaje revestido del Poder y de la Santidad Misma de Dios. Teme Por Haber Puesto OBJECION un su Mandato. Consideraciones sin Pecado Haber dudado En Un Momento cartilla de la Palabra de Jesús y Siente dolor Por Haber cuestionado Su cordura. Por ESO cae un diciendole sos pasteles: “Aléjate de mi, Señor, Que soy un hombre pecador”. Es de Como Decir: no Merezco Gozar de tu Compañía PORQUE Amigo de ti.

    Jesús acepta sU Arrepentimiento Y dados le: “. No hay Temas DESDE Ahora serás pescador de hombres”. Si Dudo Simón Una Vez, Ahora ya no Duda. Jesús DIJO: “Desde ahora”, y significa ESO Que desde ESE Instante Simón comenzaba a TENER ESE OTRO OFICIO: Hombres de pescador. Por eso “dejandolo de tareas, lo siguieron”. El Nombre Que Jesús da a la nueva Misión de Simón “pescador de hombres” y la Frase “desde ahora”, indicán Que La Pesca Milagrosa Queda convertida en la ONU presagio de ESE Otra pesca a la Cual debera dedicarse Simón en Adelante: Sera con abundante Tal Que Se Haga, no fundandose en la Sabiduría y en los Cálculos HUMANOS, sino fundandose en la Palabra de Cristo. Para this Pesca Jesús va Siempre en la barca de Simón Pedro. Por ESO CUANDO manda a los Apóstoles a HACER Discípulos de Todos los pueblos-a pescar hombres-, les Asegura: “Yo estare con vosotros Todos los días” (Mt 28,20).

    Este Episodio de la Pesca Milagrosa Sirve al Santo Padre Juan Pablo II en Su Reciente Carta Apostólica “Novo millennio ineunte” Como inspirador de la Acción Apostólica Iglesia de Me debera desarrollar en Este Nuevo Milenio. El Papa this document Comienza con ESTAS Palabras: “Al Comienzo del Nuevo Milenio, while sí Cierra el Gran Jubileo en el qué HEMOS celebrado los dos mil Años del Nacimiento de Jesús y sí abre párrafo la Iglesia Una nueva Etapa de Su camino, resuenan en Nuestro Corazón Las Palabras con las Que Un día Jesús, Despues De Haber Hablado a la muchedumbre desde la barca de Simón, invito al Apóstol un para ‘remar mar adentro’ pescar:. “Duc in altum” (Lc 5,4) y Pedro Los Primeros compañeros confiaron en la Palabra de Cristo y echaron Redes LAS. “Y habiendolo Hecho, recogieron Una Enorme CANTIDAD de Peces” (Lc 5,6) “(Novo millennio ineunte, N. 1).

    In this document EL Papa Qué Dice del ya termino el Año Jubilar, en el Cual Dios derramó Tantas gracias de conversión Sobre La Iglesia y Sobre sabor Todas las vegas Categorías de Fieles, y Ahora la Iglesia debe diseñar Programa de las Naciones Unidas de evangelización párrafo this nueva Etapa de Su Historia . Debe hacerlo apoyada en la Palabra de Cristo Que Sigue resonando: “Duc in altum” (“Boga mar adentro”).

    + Felipe Bacarreza Rodríguez
    Obispo Auxiliar de Los Ángeles (Chile)

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