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La balacera de las falsas noticias, el pizzagate y el miente miente

Edgar Maddison Welch saltó a la fama, aparentemente “sin querer queriendo”, por creer una “falsa noticia” de las muchas que caracterizaron la campaña en las recientes elecciones presidenciales en EEUU. La falsa noticia que lo llevó a protagonizar una balacera en una pizzería en Washington, disparando con un fusil de guerra con una milagrosamente mala puntería que hizo que no hiriera a nadie. Seguir leyendo La balacera de las falsas noticias, el pizzagate y el miente miente

Mártires del agronegocio

Sor Dorothy Stang iba caminando por un camino de Pará (Brasil) cuando le cerraron el paso dos hombres.

“¿Usted tiene un arma?”, le preguntaron.

“Sí”, contestó ella, mostrándoles su Biblia, que comenzó a leer: “Bienaventurados los pobres de espíritu, porque verán el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque heredarán la tierra. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados”. Seguir leyendo Mártires del agronegocio

El vergonzoso apoyo del Caribe a Maduro

He aquí la pregunta del millón de dólares sobre el fracaso de la propuesta para condenar al régimen de Venezuela en la reunión de cancilleres de la Organización de Estados Americanos: ¿cómo puede ser que un puñado de pequeñas islas del Caribe pudieron derrotar una resolución a favor de la democracia respaldada por Estados Unidos, Canadá, México, Brasil, Argentina y otros 15 países de la región? Seguir leyendo El vergonzoso apoyo del Caribe a Maduro

Lo que no sirve para nada

Un profesor de Oxford (Reino Unido), desconcertado por el examen que estaba dando un alumno, le pidió a un colega que le ayudase. El colega aceptó, fue, se sentó en la mesa y le preguntó al joven estudiante de física: “Si tiene un manómetro [instrumento que sirve para medir la presión] ¿cómo podría calcular usted la altura de la torre del reloj de la universidad?” Seguir leyendo Lo que no sirve para nada

Trump o el olvido de la república

Una república, sí pueden conservarla, habría contestado, palabras más, palabras menos, Benjamin Franklin a una señora que al verlo salir de la sala de sesiones de la convención en Filadelfia, le había preguntado qué tipo de documento era la constitución que habían aprobado. La respuesta, lacónica y talvez irónica de Franklin ha representado, con el paso del tiempo, no solo un aspecto de la democracia americana, sino, me temo, su aspecto esencial. Seguir leyendo Trump o el olvido de la república