Solidaridad corporativa

No piense que estoy siendo repetitivo. Pero algunos temas se deben reanudar al sabor del momento en que vivimos. Y el gusto del momento actual, puedo afirmarlo, y usted, lector, estará de acuerdo, no es nada agradable. La pandemia del Covid-19 nos enseñará mucho, pero será una medicina amarga para consumir.

Por eso quiero reanudar en este texto, el tema “solidaridad en el mundo corporativo”. Creo que el momento en que vivimos requiere de todos nosotros actitudes que pueden privilegiar al colectivo y el universo se abre a innumerables oportunidades para hacer el bien y ayudar a los necesitados. Note que, en el contexto que estamos viviendo hoy, no solo los menos afortunados, que tiene una renta más baja, necesitan nuestra atención, pero sí muchas otras personas, ciudadanos que están esperando una ayuda en innumerables áreas.

Por lo tanto, si hay un área en su empresa que se encarga de la responsabilidad social o la responsabilidad corporativa, actívela, invierta, haga que los empleados tomen parte. Este es el momento de practicar, y mucho, el bien para todos. Ahora, cuidado, tenga mucho cuidado con relación a la demagogia o el aprovechamiento de la situación.

Hay algunas compañías que se exceden, se hacen las “buenitas” para aprovecharse de la situación, queriendo transmitir una buena imagen a su público. A menudo es aquella marca que usa la ayuda del gobierno para mantener la estructura de empleados, cuando de hecho no necesitaría solicitar ese subsidio, pero aun así va a los medios y dice que le preocupa mantener el número de empleados durante “X meses”, pero con la ayuda del gobierno que se podría destinar a otra empresa que realmente necesita de este apoyo.

También hay otros que producen productos destinados a frenar la propagación del virus, pero lo que realmente quieren es aprovecharse aún más de la situación. Tiene cadenas minoristas que hacen ofertas dispares y atraen a innumerables personas a su establecimiento sin reglas para evitar multitudes. Pues bien, todo esto es demagogia y falta de responsabilidad. Por lo tanto, tenga cuidado de no practicar esta falsa solidaridad.

Dejo aquí un consejo muy fácil de practicar: comience a pensar en una acción solidaria que no necesite abrazar al mundo. Piense que el mundo en el que vive hoy necesita su ayuda. Entonces, primero mire a su público interno con afecto. ¿Cuál es la angustia o la necesidad del empleado, que actualmente ayuda a la empresa a avanzar hacia el éxito?

Entonces, si realmente no hay nadie que necesite ayuda de ningún tipo, lo cual dudo, entonces piense en las acciones que se pueden tomar con la comunidad donde se encuentra su empresa. ¿Cuál es la necesidad hoy? Finalmente, no intente lo imposible. Trate de hacer lo mejor que tiene para ofrecer, los servicios que ofrece, la especialidad que tiene. Esto es lo que la sociedad necesita hoy, que las fuerzas se unan por un bien común. Puede estar seguro de que el trabajo desarrollado por su empresa será aún más útil para muchas personas en este momento que requiere unión. ¡Manos a la obra!

POR BERNT ENTSCHEV

7 comentarios en “Solidaridad corporativa”

  1. Oportunidades en medio de la pandemia
    Por Bernt Entschev

    “Una crisis siempre genera oportunidades”. Al leer el comienzo de este texto, usted lector, debe preguntarse: Dios mío Bernt, qué frase trillada. ¡Estoy de acuerdo con usted! Sin embargo, sigue siendo muy actual, especialmente si aplicamos su contenido en el momento difícil que estamos viviendo con la presencia de la pandemia de covid-19.

    La crisis de salud que se ha extendido a todos los sectores de la humanidad trae otras visiones del mundo y en el mercado laboral no es diferente. En estos términos, pensemos cómo la distancia social y el home office, por ejemplo, nos están afectando a todos. Una de las oportunidades que nos brinda la distancia social es crear recursos digitales que antes ni siquiera nos importaban, o que no teníamos tanta afinidad, ahora tienen un lugar en nuestra rutina.

    Por ejemplo, las transmisiones en vivo. Las transmisiones en vivo nunca han hecho tanto en tan poco tiempo. Nunca se han llevado a cabo tantas reuniones en línea con tanta gente al mismo tiempo y en diferentes lugares. Pero, para que esto sucediera, fue necesario aprender mucho. Al menos un tutorial el usuario tuvo que leer y aprender. Y aquellos que se interesaron están aprovechando, haciendo de las herramientas una buena oportunidad para explorar la marca y al mismo tiempo poder satisfacer las demandas de los clientes, proveedores y empleados.

    He participado y observado muchas de estas reuniones y transmisiones en vivo. Como consultor, necesito hacer algunas salvedades para que podamos optimizar aún más estas nuevas herramientas, sin dejar de lado los viejos modales y la buena educación.

    El primero de ellos es definir cómo se usarán estas herramientas. Muchas cosas son gratis. Pero, al ingresar y probar, es necesario evaluar si estas herramientas tienen otras funciones y opciones que ampliarán sus posibilidades de comunicación. Entonces, para una buena transmisión, a menudo es necesario meter la mano en el bolsillo.

    Si la imagen de la empresa se expresará por la calidad de la herramienta elegida, quien las utilice también debe seguir esta misma línea. A continuación, algunos consejos que serán de gran ayuda, para causar una buena impresión en sus interlocutores:

    -Debe estar en un lugar tranquilo, sin ladridos de perros ni maullidos de gatos, ni carrito de vendedores ambulantes gritando en la calle. Y de ninguna manera, alguien pasando o haciendo otra cosa detrás de usted.

    -No deje el micrófono encendido, esto evita ruidos eventuales e inevitables que pueden causar problemas en la reunión.

    -Espere a que el colega termine el razonamiento: siempre ha sido elegante y lo seguirá siendo, respetar el tiempo de hablar de la otra persona. Además, cuando tenga la palabra, sea conciso en su razonamiento. Menos siempre es más.

    -No salga de la sala; si está en la reunión, permanezca en la reunión. No conteste otra llamada telefónica ni siga escribiendo en el teclado innecesariamente.

    -No coma, como máximo una taza de café o agua. No aparezca en la pantalla con una caja de palomitas de maíz o una hamburguesa y papas fritas.

    -En el caso de presentaciones en vivo específicas, opte por plataformas que puedan valorar la marca de su empresa, que pueda dar visibilidad a los participantes, que permita ver de manera clara el nombre y la posición de los invitados, que permita la interactividad. Por supuesto, dependiendo de la situación, que se pueda además responder en línea las principales dudas.

    -Al hacer la divulgación, piense en la misma estrategia que haría si no fuera por la plataforma remota, es decir: ¿Cómo voy a llamar a la gente para apreciar el momento? Cree títulos llamativos y traiga invitados importantes.

    -Y por último, no contamine. Solo convoque a reuniones o incluso promueva transmisiones en vivo si tiene temas relevantes que tratar. Incluso en casa, el tiempo de las personas continúa y seguirá siendo precioso.

    Me gusta

  2. Crear empresas amables
    Estrella Flores-Carretero

    Siempre he pensado que una de las principales cualificaciones que deberían buscar los reclutadores de recursos humanos, a la hora de contratar trabajadores para sus empresas, es la cordialidad como cualidad, porque tiene un efecto indirecto sobre la productividad.

    Más de un 40% de los empleados afirman sentir estrés en su empresa. En España, el país europeo con mayores tasas de este grave problema, es la causa del 30% de las bajas laborales. Las corporaciones están obligadas a cuidar la salud física y mental de sus empleados porque ellos constituyen su activo más importante. Y la cordialidad resulta un ingrediente imprescindible para el cuidado emocional y el bienestar laboral.

    Se supone que la cordialidad o amabilidad debe entrenarse desde los primeros años de vida, tanto en el hogar como en la escuela, pero no basta con aprender normas de comportamiento en la más tierna infancia, sino que es necesario ponerlas en práctica todos y cada uno de los días de nuestra vida.

    En unos momentos de desafección generalizada hacia los gobiernos, de incertidumbre ante el futuro, de inquietud por la salud y la economía, las empresas tienen la oportunidad de cuidar el equilibrio emocional de sus equipos con el fin de generar en ellos la confianza necesaria para superar esta crisis.

    Para ello, la cordialidad tiene un papel protagonista dentro del cuidado de las emociones; estas son las razones:

    1. Probablemente, se avecinan tiempos de recortes para muchas empresas. Cuando en ellas está instalado un clima de cordialidad, que ha tenido en cuenta a las personas y sus emociones, que siempre ha procurado el bienestar de los empleados, con formación, promoción, retribuciones justas y conciliación, resultará más sencillo que todos trabajen ahora por la recuperación, aunque deban soportar esfuerzos añadidos.

    2. No es posible tratar con cordialidad a los clientes si en la propia empresa no existe un trato cordial. La atención al cliente es un factor decisivo para la reputación de la marca y solo aquellas corporaciones que tratan a sus empleados como merecen consiguen dar la imagen de cordialidad sincera y profunda, no fingida, que los compradores demandan.

    3. Creer en el karma es cosa de cada cual, pero las neuronas espejo son incuestionables. En 1996, el neurobiólogo italiano Rizzolatti demostró su existencia. Estas neuronas nos permiten, además de ser sociables, ser empáticos. Y cuando nos relacionamos con personas amables, somos más afables, no cabe duda. Y crear una empresa amable es tarea de todos, pero especialmente de quienes ejercen el liderazgo.

    La cordialidad se contagia: tratar bien a los otros, sonreír, ser generosos, ayudar, hacer favores, confortar, mostrarse agradecidos, recompensar, perdonar y no herir son comportamientos que nos serán devueltos.

    4. Existe una cordialidad basada en el protocolo que enseña el comportamiento correcto. Pero la cordialidad sentida es otra cosa. Se da en aquellos individuos que han aprendido a gestionar sus emociones y, por tanto, están capacitados para ser felices. Esto es, saben amarse a sí mismos para poder amar a los demás, conocerse para entender a los otros, expresar los propios deseos para comprender los ajenos, actuar por el bien común y conjugar el bienestar del prójimo con el suyo propio.

    Las personas verdaderamente amables son las que deben liderar las empresas, porque creen que un mundo mejor es posible y están dispuestas a trabajar por ello. Al fin y al cabo, como define la RAE, ser amable no es nada más, ni nada menos, que ser “digno de ser amado”.

    Me gusta

  3. Covid-19 y reestructuración laboral
    Estrella Flores-Carretero

    El mundo empresarial atraviesa momentos difíciles, por lo que no es raro tener que comunicar a los trabajadores decisiones corporativas que van a ser mal recibidas. Hay que saber hacerlo de la manera menos lesiva para todos.

    Cualquiera, tenga el puesto que tenga, viva donde viva y goce o no de una economía capaz de hacer frente a esta crisis, se siente ahora mismo desconcertado, con días de desánimo, sentimientos de angustia y temor…

    Muchos líderes suman a sus propios miedos y a sus problemas familiares y personales la gestión de una crisis empresarial. Y uno de los peores escenarios es comunicar una reestructuración laboral o el fin de toda actividad. Para abordar con éxito este proceso deben estar preparados emocionalmente con el fin de tomar las decisiones que consideren oportunas para los equipos y las corporaciones a las que representan.

    Hablar cuanto antes. No sirve de nada retrasar el momento de dar las malas noticias. La tardanza conlleva el riesgo de que aumenten los bulos, la inquietud y los rumores. Si ya se tiene la certeza de que habrá que comunicar una mala situación empresarial, es necesario convocar una reunión cuanto antes y decirlo de palabra, cara a cara si es posible.

    Preparar la conversación. Hay que ensayar cómo y qué vamos a comunicar. Escribir un guión con los puntos necesarios y empezar siempre por lo más difícil. No es necesario aprendérselo de memoria (se pueden tener unas notas de apoyo), pero sí mirar a la gente de frente en los momentos duros, con nuestro propio lenguaje, honesto, sencillo y claro.

    Prever las reacciones. No se debe dar por sentado que las decisiones empresariales serán aceptadas sin más. Anticipar todo lo que puede ocurrir hará que nada nos pille por sorpresa y que seamos capaces de prever diferentes acontecimientos.

    Mantener la calma. Si queremos que los demás estén tranquilos, habrá que mostrar serenidad, para que funcione el efecto espejo. Es preciso tener un buen control de nuestras emociones, y eso se logra, primero, conociéndonos y después, con entrenamiento. El papel del líder es representar a la empresa y servir a la sociedad en la que se inserta. En ocasiones hay que tomar decisiones difíciles, que no gustan a nadie, pero que son irremediables. Es normal sentirse mal por tener que comunicar malas noticias, pero es parte de su trabajo.

    Ser empáticos. Las personas nos importan y hay que saberlo trasmitir en todo momento. No solo con las debidas habilidades emocionales de palabra, sino también con un adecuado lenguaje corporal. Es imprescindible ponerse en el lugar del otro, entender cómo se siente, prestarle atención y dedicarle tiempo, comprender sus sentimientos. Un líder no suelta una mala noticia y sale corriendo, sino que espera para prestar apoyo emocional a quienes lo necesitan, para responder a sus inquietudes, para escuchar cómo expresan su dolor, su enfado, su rabia.

    Proporcionar información. Es fundamental conocer lo más posible sobre la situación, explicar por qué se toma la decisión y qué va a ocurrir, estar abiertos a llegar a acuerdos, responder todas las preguntas (en el momento o con la promesa de recabar respuestas), escuchar sugerencias, analizar propuestas y valorar las alternativas.

    Nunca hay que mentir, pero sí dejar vía libre a la esperanza.

    Me gusta

  4. Desafíos del trabajo a distancia

    por Estrella Flores-Carretero

    Muchas empresas pueden continuar desempeñando su actividad sin necesidad de que sus empleados se desplacen hasta la sede; es una suerte, pero requiere afrontar importantes desafíos.

    No sabemos cuánto durará esta situación, ni si una vez superada lo estará para siempre. Así que aquellas empresas que sean capaces de desempeñar parte o toda su actividad de forma remota, harán bien en establecer las medidas necesarias para que su gestión y productividad resulten óptimas. Y no solo ahora, sino también en futuros escenarios.

    Existen sectores importantes que, en realidad, no necesitan que sus empleados estén físicamente en la empresa para continuar su producción, aunque hasta ahora vinieran exigiendo su presencia. Teletrabajar puede proporcionar beneficios tanto a la organización como a los trabajadores, porque, entre otras ventajas, ahorra costes, facilita la conciliación personal y laboral, reduce el estrés… e incluso la contaminación. Y ahora también las posibilidades de contagio.

    Sin embargo, son muchos los desafíos que deben superar las corporaciones para continuar produciendo y alcanzando nuevas metas, como la seguridad informática, el coste de la tecnología, etcétera. Estos son algunos de los retos más difíciles:

    Desafíos legales. Quienes trabajan de forma remota tienen los mismos derechos y obligaciones que si lo hicieran en la empresa. Por lo tanto, deben registrar sus horas de trabajo, los tiempos extras, los descansos, los permisos, las bajas… igual que si acudieran a su sede. Esto no significa que no se pueda aplicar la flexibilidad en cuanto a horarios, porque muchos empleados conviven con niños o con mayores, y su día a día no es el mismo que cuando dejaban a sus hijos en el colegio o a sus padres en el centro de mayores. Con esto quiero decir que el trabajo debe orientarse más hacia objetivos que a la rigidez de jornada, aunque las directrices de funcionamiento sí deben ser absolutamente claras para todo el mundo.

    Desafíos tecnológicos. Hay quien tiene una pobre conexión a internet o quien no cuenta más que con una computadora obsoleta para toda la familia. Cuando se trata de exigir a un trabajador que continúe cumpliendo los objetivos empresariales es de justicia dotarle de los medios necesarios, y no solo en cuanto a hardware y software, sino también con ayuda para manejar conexiones y programas. Las capacidades y las destrezas son diferentes en cada persona, por lo que es importante prestar formación y tutela a quienes lo necesiten.

    Desafíos organizacionales. Es preciso distribuir las responsabilidades de manera que cada persona sepa exactamente qué se espera de ella. Hay que organizar la frecuencia de las reuniones virtuales, con reglas, tiempos marcados, objetivos fijados… Y no tener miedo a cambiar conforme se observe que los procesos se pueden mejorar.

    Desafíos emocionales. Las personas son el verdadero capital de la empresa. Detectar sus temores, sus incomodidades, sus dificultades… es importantísimo para las organizaciones. No basta con una comunicación de grupo; debe añadirse la individual, en la medida de lo posible, para conocer cómo se siente cada una de las personas que forman parte de la corporación.

    La relación estrecha, el reconocimiento, el feedback… son tanto o más importantes cuando se teletrabaja que cuando estamos juntos. Cuidemos de nuestro equipo también en la distancia.

    Me gusta

  5. Equipos de trabajo en tiempos de crisis

    por Estrella Flores-Carretero

    Cuidar las emociones de los equipos de trabajo en situaciones de crisis es una labor básica. Es normal sentirse asustado y sumido en la incertidumbre. Tanto quienes trabajan en grandes empresas como quienes son autónomos, pequeños empresarios o están desempleados sienten que la realidad es adversa, sean cuales sean sus circunstancias personales.

    Ignoramos cómo será el mundo el mes próximo y si mantendremos el puesto de trabajo, pero lo que sí debemos tener claro es que haremos lo posible por seguir adelante, protegernos y cuidar de los demás. Para ello es clave la adecuada gestión de las emociones en los equipos de trabajo. Las empresas privadas, grandes o pequeñas, están obligadas a velar emocionalmente por sus equipos de trabajo. Sería necesario:

    1.- Nombrar equipos de gestión de crisis. Tiene que haber un líder del equipo o un equipo cualificado, capaz de saber qué hacer, tomar decisiones, comunicar honestamente, decir lo que se está haciendo, generar empatía, mantener la unidad e informar con transparencia a todos los stakeholders de la empresa.

    2.- Tener conocimiento interior de las personas. Las empresas suelen establecer su comunicación hacia el exterior, de puertas afuera, pero igualmente importante es la interna. Es necesario ahora más que nunca, conocer a cada una de las personas que forman parte de la corporación, sus necesidades y la manera de contactar con ellas a través de distintos canales, videoconferencia, teléfono, mail, mensajes…, y hacerlo de forma rutinaria, cada día si es posible, y de manera rápida, en cuanto haya algo que comunicar.

    3.- Proactividad en el equipo. Hay que anticiparse y brindar soluciones antes incluso de que aparezca el problema. Para ello, es necesario que la información sea bidireccional y multidireccional, que la empresa esté siempre abierta al feedback y la escucha activa.

    4.- Decir todo lo que se sabe y reconocer lo que se ignora. Las personas somos sociales, pero también tenemos necesidad de contacto con los demás, ahora la información es contacto. Cuando algo se esconde, nacen los rumores. Por eso es preferible decir todo lo que se sabe, lo que se está estudiando, lo que es previsible… sin faltar a la verdad, aunque con prudencia y sin dejar espacio a la especulación.

    5.- Actuar con rapidez. Siempre es un error tardar en responder. Una empresa que brinda inmediatez promueve la confianza. Además, aleja el riesgo del daño a la marca.

    6.- Mantener el optimismo. Churchill, en una de sus frases geniales, dijo: “Soy optimista; no me parece útil ser cualquier otra cosa”. Personalmente, creo que el optimismo no es una opción: es la única opción. Los líderes deben ser capaces de mantener la moral de los equipos. Para ello, el contacto debe ser estrecho, con proximidad emocional, cercanía y frecuencia en la comunicación.

    Hoy más que nunca, el manejo de las emociones en la empresa se torna esencial para gestionar las dificultades, luchar por superarlas, confiar en que juntos podremos lograr nuestros propósitos y además aprender de los errores.

    Me gusta

  6. Cómo volver a la normalidad más rápido
    Por Patricia Nieto

    Confieso que las primeras semanas de cuarentena me sentí shockeada y frustrada. Miraba con tristeza todo lo que se había suspendido en mi vida tanto del ámbito laboral como personal. Mi equipo de trabajo reclamaba mi acción y mi presencia, y yo estaba ahí, como en el limbo.

    Solo quería volver a la “normalidad”: tener cursos y sesiones presenciales, avanzar con el plan del año, poder abrazar a mis seres queridos sin el temor a enfermarme, salir a la calle y disfrutar del paseo. Pero no se podía, y esa situación me ponía más y más frustrada.

    Todo cambió el Viernes Santo. Comencé a pensar en el concepto de normalidad. ¿Qué es “lo normal”? ¿Qué es lo “no normal”? En ese momento escuché en un seminario web: “Hay que pensar que las cosas ya no serán iguales y aceptar la idea que hay un nuevo concepto de lo que va a ser normal”.

    ¡Desde ese momento mi cuarentena cambió! Cuando la mayoría disfrutaba de unos días de descanso, yo ya creaba los planes de mi nueva vida. Les confieso que fue como subirme a un cohete y partir hacia la luna. Diseñé cursos nuevos, los vendí junto con mi equipo y salí adelante en el mes de abril cargadísima de pilas. Todo ese combustible sigue conmigo ahora en mayo porque ya acepto mi “nuevo normal”.

    Entonces, ¿cómo volver a la normalidad más rápidamente? Diseñando y aceptando tu “nuevo normal”. Hoy me toca asumir más roles, distribuir mejor mi tiempo y lo que antes me tomaba 2 horas, necesito hacerlo en 30 minutos. Cuando pasamos del enojo, la frustración y la tristeza por lo que no puede ser a la aceptación, nuestro cerebro se expande y comienza a aportar un montón de soluciones muy creativas.

    La emoción de la aceptación dará paso a la ambición y las ganas de ir por más, al entusiasmo, a la alegría y, finalmente, a la paz.

    Contame, ¿qué ganás resistiéndote al cambio? ¿Qué beneficio te da que todo siga siendo como antes? ¿Qué más podés ganar, si comenzás a aceptar tu “nuevo normal” y seguís adelante?

    Estoy convencida de que la pandemia vino a acelerar procesos de atención y crecimiento que los estábamos postergando porque teníamos muchas cosas que hacer. Vino a ponernos un basta a varias cosas para que finalmente tomemos la decisión de crecer como personas, como profesionales, como familia, como país.

    Me gusta

  7. Pasos seguros
    Por Claudia Cabrera

    Cuando la incertidumbre nos invade, muchas veces nos gana el miedo. Lo malo es que cuando esto ocurre, quedamos paralizados. La inseguridad genera un gran estrés y ansiedad, lo que aumenta las posibilidades de cometer errores que pueden costarnos demasiado caro.

    Si bien hay información en todos lados, esto contribuye a la dispersión y disminuye la capacidad de hacer foco en lo importante. Habitualmente los datos a los que accedemos fácilmente son superficiales, además si no están acompañados de un análisis coherente, pueden dar una idea equivocada de la situación que nos apremia.

    Mientras más escasos sean los recursos con los que contamos, es indispensable que seamos capaces de optimizarlos. Por lo mismo conviene que en estos tiempos, evitemos dar saltos al vacío. Algunos especialistas nos recomiendan lo siguiente:

    – Contar con una visión integral: antes que nada deberíamos examinar las tendencias coyunturales y tener la información de primera mano. Saber dónde estamos parados, constatar el nivel de satisfacción de nuestros clientes, entender qué acciones podrían impulsar las ventas y como mejorar la oferta que realizamos.

    – Adaptarnos e innovar: dada la contingencia, urge que establezcamos nuevos regímenes de comercialización y los podamos perfeccionar. Habilitemos nuevos canales efectivos para acercarnos a los consumidores. Sepamos qué asociaciones impulsan la predisposición a comprar. Con todas las plataformas existentes, procuremos crear contenidos atractivos para vincular a las personas con nuestra marca.

    – Identificar oportunidades de crecimiento: las empresas que están creciendo, ofrecen soluciones reales a los problemas que se presentan. No es fácil identificar las circunstancias, pero si lo hacemos, podremos aprovecharlas plenamente.

    El conocimiento es poder. Hoy tenemos herramientas de Investigación de Mercados como encuestas o Grupos Focales que se aplican de manera online, que pueden convertirse en nuestros mejores aliados para tener la certeza del escenario en el que se desarrolla nuestra marca, eso nos ayudará sin dudas a dar pasos seguros para realizar gastos efectivos y optimizar los escasos recursos con los que contamos en la actualidad.

    Hoy no podemos darnos el lujo de equivocarnos.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s