Ansiedad laboral en tiempos de encierro

Vaya por delante que, si ya era habitual sentir ansiedad laboral antes de esta crisis, ahora se ha convertido en un problema casi tan extendido como el coronavirus.

La OMS cifraba en más de 250 millones las personas que sufrían trastornos por ansiedad en su puesto de trabajo antes de la pandemia. En situaciones de emergencia, como la que vivimos, el problema se ha disparado y es causa de tristeza, desaliento, problemas para conciliar el sueño, trastornos gastrointestinales, cambios de carácter… Cuidar la salud mental propia y de los trabajadores en estos momentos constituye una prioridad empresarial.

Los datos de afectados por Covid-19, el número de contagios, las tasas de mortalidad son terribles. También lo es el parón de la economía. Hay muchas personas que han visto reducidos o incluso suprimidos de golpe sus ingresos; multitud de gente ha sido despedida o infinidad de empresarios ignoran qué pasará después, si recuperarán su actividad, si podrán hacer frente a los pagos atrasados…

Todo esto es así de crudo y, consecuentemente, provoca ansiedad. Por eso es importante aprender a gestionarla. Mis propuestas son:

Reducir y seleccionar el consumo de noticias. No hay por qué ser fieles a nuestras fuentes de información de toda la vida, sino elegir aquellas fiables, rechazar las alarmistas y las que se dediquen a alimentar el miedo, las noticias falsas y el odio. Basta con un momento al día, por la mañana o por la noche, o brevemente en dos bandas horarias, para saber cómo va todo y, a continuación, desconectar y dedicarse a otros asuntos.

Tener una agenda laboral repleta. El día a día debe estar enfocado hacia el cumplimiento de objetivos, con un horario profesional que permita conectar con los equipos de trabajo, mediante una comunicación cercana, clara y personalizada, donde se cuiden las emociones de las personas y se dé respuesta a sus necesidades individuales. En el caso de que el trabajo esté paralizado, la teleformación puede ocupar el grueso del horario laboral.

Disfrutar del tiempo personal. Conviene empezar el día haciendo ejercicio, porque mantenerse activos físicamente mejora la salud mental y ayuda a mantener hábitos de vida saludable. En el tiempo personal puede tener cabida una hora de actividad en familia o para practicar una afición creativa, cocinar, ordenar… Llenar la agenda con horarios resulta saludable.

Reconectar con amigos. En estos días no es extraño contactar con personas de las que hacía años que no sabíamos nada. Eso es hermoso. Aprovechemos para reconectar y despertar afectos dormidos. Aunque vivamos solos, no estemos solos.

Cambiar el enfoque. Es cierto: lo que está pasando es terrible. Pero no podemos hacer más que cumplir con lo que recomiendan las autoridades sanitarias. Y esperar. La naturaleza tiene un tiempo de recuperación que no va a acelerarse por nuestra ansiedad. Lamentarnos no va a mejorar la situación. Sin embargo, nuestra salud mental sí saldrá beneficiada si conseguimos gestionar las emociones y ver una oportunidad para aprender y mejorar. Ahora podemos hacer todo eso que aparcábamos por falta de tiempo: escribir, leer, hacer bricolaje, interaccionar mejor con los hijos o la pareja, meditar, practicar relajación, ver películas pendientes, seguir tutoriales para aprender esto y lo otro… O rediseñar nuestro trabajo para el día después.

Solo hay una cosa segura: esto no va a durar eternamente y habrá que estar preparados para retomar la actividad con fuerzas renovadas. Así que aprovechemos el tiempo y no perdamos la esperanza.

por Estrella Flores-Carretero

5 comentarios en “Ansiedad laboral en tiempos de encierro”

  1. Reinventarse

    Benito Barros Muñoz

    En los últimos días hemos escuchado las expresiones de retornar, volver, realidad normal, retorno inteligente, entre otras expresiones. Yo me pregunto si volveremos a vivir en el estilo de vida que teníamos antes de esta terrible pandemia. Los temores, el miedo, el stress, la tención permanente, las precauciones y la falta de seguridad, ponen en jaque el concepto de vida normal futura, por lo menos en el corto plazo. Que terrible experiencia la que nos ha mostrado lo vulnerables que somos, y la necesidad de estar preparados para enfrentar cualquier tipo de desafíos en el futuro. De esta experiencia debemos aprender, si, aprender y aprender muchísimo, sobre todo los líderes empresariales y directivos de negocios. Cada día escucho el colapso de la pandemia económica, la baja en la actividad, el desempleo de personas, crisis en la cadena de pago, aumento en los niveles de morosidad y carteras vencidas. Cómo saldremos adelante. El problema mayor, es que esto está afectando en mayor o menor medida a todos los países del mundo, por lo tanto las soluciones las debemos buscar hacia adentro, con posibilidades de proyección exterior en el mediano y largo plazo.

    Ahora bien, cómo volver a levantarse de las cenizas como el ave Fénix? La verdad es que esta situación va a dejar en el camino a muchas empresas y empresarios, miles y miles serán afectados y el impacto económico trae consigo un impacto emocional y motivacional. Tendré el espíritu para volver a empezar, tendré las fuerzas para levantarme y retomar el desafío empresarial, y complementando lo anterior, cómo hacerlo en un escenario incierto y diferente a lo que conocemos hasta ahora. La respuesta cierta, es que nada será igual, y debemos desarrollar habilidades y competencias diferentes que nos permitan resistir y salir fortalecidos. Una de las claves será la reinvención.

    He querido en esta semana, hablar de reinventarse, su concepto, importancia y las formas y procesos que debemos adquirir para avanzar en esta importante forma de vida empresarial. Según Charles Darwin “No es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente, sino la que mejor responde al cambio”. ¿Cuáles son los factores claves para lograr una reinversión en la empresa?

    Analizar las condiciones del mercado actual y los efectos y consecuencias que generan en la empresa. En cada uno de los sectores se debe evaluar el potencial de crecimiento, el impacto económico, la situación competitiva y los cambios en la conducta del consumidor. Es importante establecer que los especialistas señalan que la reinversión no consiste en modificas los valores, sino en la forma en que se modifican las conductas.
    El segundo paso, corresponde a evaluar las capacidades disponibles y sus ha sido superado. En situaciones de guerra, de crisis económica, de fenómenos naturales y en este caso la pandemia del COVID 19, puede alterar y afectar las áreas y condiciones de funcionamiento de la empresa. Cómo afectó a mi capacidad productiva, a la prestación de los servicios, al personal, la capacidad financiera y sobre todo a la mística directiva. Este punto es muy relevante, ya que situaciones extrema provocan efectos nocivos en la motivación y en la disposición actitudinal de los líderes.
    Reinvertarse es crear, por lo tanto el desafío es desarrollar competencias y habilidades para desarrollar nuevos conceptos, nuevas ideas, nuevos productos, servicios y formas para adaptarse y reaccionar frente a los nuevos entornos competitivos y de mercados. La potencialidad de nuevas unidades estratégicas de negocios, son infinitas y las oportunidades aparecen a flor de piel. Sólo se trata de descubrirlas, analizarlas e implementarlas antes de que cualquier otro lo haga.
    Debemos ser capaces de adaptar nuestro modelo de negocios vigente a un cambio en los paradigmas, en los procesos, en las variables claves y en la nueva concepción de valor que los consumidores apreciarán. Ello implica una readecuación de procesos, sistemas e instrumentos a utilizar.
    Un replanteamiento de los objetivos, metas, acciones, presupuestos y plazos, deben aparecer en este nuevo escenario. El largo plazo tiende a presentarse como un escenario tan incierto, que difícilmente se podrá planificar en dicho horizonte de tiempo.
    La actitud de los líderes ha de ser positiva, siempre positiva y siempre impulsando y motivando al equipo. Un equipo golpeado, temeroso y con muestras de pesimismo permanente con referencia al futuro.
    El equipo de trabajo resultará fundamental. Por ello debemos fortalecer las relaciones con los colaboradores y transformarlos en verdaderos socios del negocio, con conocimientos e información de las gestiones y resultados, y con una actitud de aportar y contribuir a crecer y sobrevivir.
    Finalmente y no por ello menos importante, realizar una reingeniería financiera, que permita la optimización de todos los costos y gastos, apuntando a una efectividad en el uso de los recursos, para alcanzar altos niveles de productividad y rentabilidad. Dichos resultados han de ser reinvertidos en participación, investigación, innovación, tecnología. La ganancia se multiplicará en el tiempo, para maximizar el retorno de los inversionistas.
    Para lo que viene, precaución, a cuidarse mucho y a recordar que la clave es “reinventarse”.

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  2. Diferente y sorprendente

    Por Claudia Cabrera

    Pensemos inteligentemente. La pandemia vino a reafirmar hábitos como reciclar o reutilizar. Asimismo, redescubrimos el placer de desplazarnos a pie o en bicicleta y lo frescos que son los alimentos que cultivamos nosotros mismos. La nueva normalidad apunta a tener más conciencia de la sostenibilidad, a que seamos más racionales y menos consumistas.

    Por todo esto, cabe que paremos la pelota y apelemos a la inspiración. Es momento de que las acciones hablen más que las palabras. La clave está en decir la verdad, sin dejar espacio a malas interpretaciones. Cumplamos con las normar básicas y contribuyamos con la comunidad.

    Por más que seamos buenos, siempre hay manera de ir un poco más lejos o darle un giro inesperado a nuestro producto o servicio. Enfoquémonos en lo que nos hace diferentes, en eso que nos vuelve únicos e imprescindibles para nuestros clientes. Seth Godin, en su libro “La vaca Púrpura”, nos habla de convertir el acto corriente en acto único.

    Parece complicado, pero con la saturación de los medios y de la mente del consumidor, los animo a considerarlo. Por ejemplo, una marca de cerveza Colombiana invitó a las personas que cumplían años en la cuarentena a “aplazar el festejo” e inscribirse en una lista, donde una vez que se levante la medida, podrían retirar dos botellas gratuitas para la celebración.

    Una cadena Francesa de supermercados, creó un anuncio con imágenes de puertas abiertas para expresar que está lista para acompañar la primera cena con invitados que organicen cuando finalice el confinamiento. La marca ColaCao, lanzó un nuevo embalaje en agradecimiento al personal de blanco y los demás trabajadores activos durante la crisis sanitaria.

    Sorprendamos ofreciendo un poco más de lo que esperan de nosotros, un plus. Teniendo en cuenta algunos detalles, nos diferenciaremos de la multitud. Resaltemos las soluciones para conseguir
    resultados.

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  3. Consejos prácticos para la pospandemia

    Guido R. Britez.
    En estos días, abundan noticias de personas desesperanzados por los efectos económicos de la pandemia, lo cual es muy comprensible, sin embargo, es importante al mismo tiempo recordar que el ser humano tiene la libertad de elegir cómo reaccionar ante lo que le sucede, por lo tanto, la desesperanza no es la única respuesta posible. Uno no puede elegir lo que le sucede, pero puede elegir cómo reaccionar a lo que le sucede. Aceptar y operar con esa manera de pensar es muy liberador y motiva la búsqueda de soluciones.

    En el campo de las relaciones humanas no es justo aplicar aquello que “a toda acción corresponde una reacción en sentido opuesto”. Para ejercer la libertad de elegir, es útil tener en cuenta lo siguiente:

    Estar mentalmente fuerte
    El ser humano tiene que estar en su mejor forma física y mental para enfrentar las adversidades. Así como es indispensable tener el sistema inmunológico fuerte para enfrentar las amenazas a nuestra salud, también es indispensable estar mentalmente fuerte para poder acceder a recursos internos, estar alerta, sentirse optimista y creativo. No es útil negar la realidad, es mejor aceptarla y aun así tratar de salir adelante, a pesar de todos los factores en contra que podrían existir. No es posible salir adelante desde la desesperanza y el negativismo; es necesario estar con el mejor estado físico y mental posible para enfrentar las adversidades.

    Aceptar que los pensamientos no son la realidad
    La mejor manera de estar psicológicamente fuerte es teniendo conciencia que los pensamientos son solo eso, pensamientos y no la realidad. Con nuestros pensamientos construimos el mundo en el cual vivimos y hasta ingenuamente podemos llegar a creer que ese “mundo de pensamientos” es la realidad.

    Esto puede ocurrir porque el cerebro “cree” firmemente en la veracidad de todos los pensamientos que una persona alberga, sean verdaderos o no. Una persona puede pensar, por ejemplo, que los efectos adversos de la pandemia duraran años o que “se quedara en la calle”, y por supuesto se pondrá triste y negativa, pero también es cierto que esos hechos no han ocurrido.

    Es decir, una persona que no distingue la diferencia entre lo que piensa y la realidad puede “sentir” el impacto de sus pensamientos en la vida real, con todas las consecuencias negativas que eso acarrea. Es importante no adelantarse a los hechos y distinguir entre lo que ya ha sucedido y lo que imaginamos. Sobre este punto, Pablo Picasso enfatizo este punto al decir que “Todo lo que se pueda imaginar es real”, especialmente en sus consecuencias.

    Es necesario actuar con responsabilidad y vivir el presente. La visión de la adversidad cambia completamente si uno es consciente que tiene la potestad de elegir el tipo de pensamiento que decide albergar y además busca maneras de salir adelante. La búsqueda de soluciones es de por si motivante y genera un sentimiento de bienestar, mientras que quedarse paralizado genera pensamientos de víctima y hunde a la persona cuando le sería más útil estar procurando salir a flote. Una persona entonces puede elegir desanimarse o puede elegir energizarse según cómo ve el mundo.

    Usar energías para tratar de encontrar soluciones
    La queja deteriora las conexiones neuronales presentes en el hipocampo de nuestro cerebro, y que se encarga precisamente de encontrar soluciones a nuestros problemas. Además, no soluciona nada, deja a una persona exhausta y sin energías. Rafael Vidac ha enfatizado este punto al expresar: “La solución más evidente a algún problema es invisible para quien queda atrapado en el lenguaje de la queja”.

    En resumen, para poder ejercer nuestra libertad de elegir cómo reaccionar ante las adversidades es necesario estar psicológicamente fuertes, aceptar que los pensamientos no son la realidad y usar energías para tratar de encontrar soluciones.

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  4. Desde la fría pantalla

    Por Carlos Mariano Nin.

    Fue un cambio rápido, tan rápido que no nos dimos cuenta, o al menos no tuvimos tiempo de pensarlo. Para quienes tenemos más de 50 años fue un cambio brusco, desconcertante, pero al que nos adaptamos como el mundo se va adaptando a nuestras propias necesidades.

    Y es que la tecnología cambió las relaciones interpersonales. Hoy tenemos cientos de amigos, que en verdad no conocemos, pero con los que nos hablamos casi todos los días y hasta compartimos alguna que otra situación de nuestras vidas.

    Sin dudas, el 2020 pasará a la historia como el año en que la tecnología se hizo imprescindible, tan imprescindible que cobró vida, incluso al momento de decir adiós. Sí. Miles de personas internadas por coronavirus en los países que más explosión tuvieron el virus pudieron ver a sus familiares minutos antes de morir para despedirse en una videollamada.

    No fue lo único. La tecnología nos está permitiendo cosas impensables, ¿quién no había soñado con ir al colegio sin levantarse de la cama?, ¿y una videoconferencia de trabajo, con más de 10 personas sin una interferencia? ¿O sesiones virtuales del Congreso?

    En la lucha para contener el avance de la pandemia del Covid-19 un grupo de científicos recurrió al ordenador más poderoso e inteligente del mundo, que en la actualidad es la supercomputadora Summit de IBM, para realizar simulaciones a velocidades sin precedentes. Fue el punto de inflexión de un futuro que nos alcanzó demasiado pronto.

    En Paraguay o en Italia. De China a Singapur, Sudáfrica o República Dominicana, internet nos une y nosotros hacemos el resto. En las buenas y en las malas. Las plataformas virtuales para absolutamente todo nos llegaron como un tsunami que nos dio apenas tiempo.

    Pero en el fondo estamos solos. El mundo se achicó, pero crecieron nuestras distancias emocionales. Se estima que en este 2020 un total de 5.190 millones son usuarios de teléfonos inteligentes, el acceso a internet se estima en 4.540 millones y los usuarios de redes sociales se estiman en 3.800 millones de personas.

    Hoy un aparato maneja nuestra vida. Un teléfono es suficiente para no sentirnos lejos. Una computadora puede hacer el trabajo a distancia, una tablet es más que necesaria para hacer una tarea, y así.

    Para inicios del año 2000 era casi impensable que llegásemos a la capacidad de recibir información en tiempo real, mantener un chat con clientes o emplear teleconferencias como una forma eficiente de trabajo en equipo, pero hoy son una realidad.

    Y los tiempos siguen cambiando vertiginosamente, tanto que no nos damos cuenta de las cosas que vamos perdiendo. Ahora mandar un mensaje es más cómodo que decirnos las cosas mirándonos a los ojos. Cambiamos una sonrisa por una carita feliz, o lagrimas por un emoticón. Pero así son los tiempos. Todo cambia, todo se transforma.

    Es bueno que la tecnología influya en nuestras vidas, nos hace todo más fácil, pero hacernos dependientes de ella afecta a nuestros sentimientos, nos va convirtiendo poco a poco en figuritas detrás del teléfono o la computadora.

    Y esta cuarentena, que en nuestro país dura ya más de 60 días, nos demostró que no hay nada más lindo que estar juntos mirándonos frente a frente, darnos un fuerte abrazo, tomarnos las manos o decirnos estando juntos lo que sentimos en el corazón.

    El aislamiento nos demostró también que la tecnología usada con responsabilidad y prudencia es nuestra aliada. Pero que no hay nada más lindo que el contacto de persona a persona y en familia. Son cosas que seguiremos extrañando. El mundo volvió a cambiar y nosotros con él. Pero esa es otra historia.

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  5. El presente de la humanidad

    POR MARCELO PEDROZA

    En el texto “El caminante y su sombra”, de Friedrich Nietzsche (1844-1900), filólogo, filósofo y poeta alemán, la voz interior se hace presente a través del diálogo entre ambos; hay un llamado a pensar, a repensar los temas que el autor aborda al escribir. Es el pensamiento del tiempo, de aquel que fue testigo de la publicación del escrito, allá por el año 1879 y de este, que ahora convive con una pandemia.

    El caminante se descubre poco cortés hacia su sombra y al hacerlo le expresa su aprecio, y lo manifiesta a su manera: “… mi querida sombra: todavía no he dicho una sola palabra sobre lo mucho que me alegro de oírte y no meramente verte. Sabrás que amo la sombra tanto como a la luz. Para que haya belleza del rostro, claridad del habla, bondad y firmeza de carácter, la sombra es tan necesaria como la luz. No son antagonistas: más bien se tienen amorosamente de las manos, cuando la luz desaparece, la sombre escapa tras ella”.

    En el acto de reflexionar se hace presente ese vínculo interior de las luces y las sombras. Hay compañías que guían al caminante, ante las incertidumbres y las adversidades, observar en qué se sostiene la propia existencia es una puesta desafiante para descubrirse a sí mismo, esto también puede aplicarse en términos sociales. En el devenir de los acontecimientos se desvelan las identidades de los involucrados, así cada uno es lo que es, simplemente eso. En el pensamiento del caminante vivir sencillamente implica el menester de reflexionar constantemente, por lo tanto, en donde se promueve la generación del pensar, se estimula la capacidad de identificar lo concreto, lo simple, lo que es.

    Nietzsche apela a la superación de los tiempos oscuros, a esos que enmarca metafóricamente “… en donde el sol permanece todo el día por debajo del horizonte…” y desafía a los pensadores, para los que “… ha desaparecido el sol del futuro de la humanidad”. El sol sigue su paso, sus rayos son fenomenales, su grandeza es inclusiva y cobijante. El sol es un corazón, es un testimonio de superación, es quien trabaja; es el brillo que luce en cada vida. Ese es el sol, es el presente de la humanidad.

    Este presente del sol irradia desafíos en el camino, es un trecho que no conoce, que requiere precaución, prevención, atención, paciencia y convicción en sus valores. La humanidad vive ante una prueba que la hace fuerte, es que al saberse vulnerable, se empeña en volver a aprender, en volver a empezar, en volver a ayudar y en volver a soñar. Y lo está haciendo, lo está viviendo.

    La sombra toma la palabra y dice lo que cree: “… amo a los hombres porque son discípulos de la luz, y me deleita el brillo de sus ojos cuando conocen y descubren, infatigables conocedores y descubridores. Esa sombra que todas las cosas muestran cuando la luz solar del conocimiento cae sobre ellas, esa sombra soy yo también”, es el legado de la sabiduría del maestro Friedrich.

    Los ojos de la ciudadanía del mundo tienen una nueva oportunidad para reconocer y redescubrir lo que les hace bien, lo que es necesario, lo que les genera alegría, calma y luz. En el material de lectura citado, Nietzsche dejó sentado lo que denominó como los dos principios de la vida nueva, los mismos se constituyen en una propuesta para ser considerada, dada las circunstancias en donde la sombra, como al inicio del diálogo con el caminante, requiere ser vista y oída: “Primer principio: hay que asentar la vida en lo más seguro, en lo más demostrable; no, como hasta ahora, en lo más lejano, en lo más indeterminable, en lo más nebuloso del horizonte. Segundo principio: hay que establecer la sucesión de lo más próximo y de lo próximo, de lo seguro y de lo menos seguro, antes de organizar uno su vida y darle un rumbo definitivo”.

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