La edad para emprender

Judi Dench ha sido elegida por la revista Vogue para ilustrar la portada de su edición en el Reino Unido y dar la bienvenida a la primavera en medio de la pandemia del covid-19 que sigue causando estragos en esa parte del hemisferio y en el mundo entero. Con 85 años, la actriz es la estrella más longeva en aparecer en la tapa de esta prestigiosa revista de moda en la que habló del confinamiento obligatorio que ella cumple a rajatabla.

La decisión de mostrar a Judi, un gran talento que forma parte del grupo de riesgo de esta pandemia, no es casual. Lejos de la idea de jubilarse, ella inspira a sus contemporáneos a seguir trabajando en lo que les apasiona, a sentirse capaces y empoderados, aunque en este momento deban extremar cuidados y quedarse en casa a velar por su salud.

Recordé a Judi luego de que una amiga me dijera hace unos días que ella ya no está en edad de emprender, aunque fácilmente tenga cuatro décadas menos que la actriz. La crisis económica la dejó sin trabajo y ahora piensa que, definitivamente, ha quedado excluida del campo laboral. Es cierto que se privilegia la juventud a la hora de dar un empleo, sin embargo, este también puede ser su mejor momento como emprendedora: la experiencia continúa siendo un factor preponderante, más aún en estos tiempos considerados “de guerra” en los que son valiosos los conocimientos y la madurez para establecer estrategias.

La experiencia

¿Hay una edad ideal para emprender? Un estudio del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en Estados Unidos, reveló que los 45 años es la edad promedio de un emprendedor exitoso que funda una empresa en ese país. Otra investigación de la Fundación Kauffman mostró que las tres cuartas partes de todos los nuevos empresarios tenían entre 35 y 64 años, y que la mayoría contaba con 45 años o más. La razón del triunfo profesional a esa edad intermedia tenía un común denominador: la experiencia. Y es que, según este informe, “las mejores ideas se revelan con el tiempo, el aprendizaje y la exposición a una variedad de desafíos”. A eso se suma otro punto a favor: a esa altura de la vida muchas personas ya tienen más dinero ahorrado o bienes que les permiten obtener préstamos para impulsar un negocio.

Todos quisiéramos tener la genialidad de Mark Zuckerberg (Facebook), Bill Gates (Microsoft) o la misma Judi Dench que alcanzaron el éxito muy jóvenes, pero, ¿qué podemos hacer los restantes, más ahora con una amenaza global como el coronavirus? No nos queda más que dejar de lado los prejuicios, armarnos de coraje, probar de qué estamos hechos y ser perseverantes, lo que podría resumirse en “cambiar de mentalidad”.

Emprender más tarde que los demás es posible y hay casos conocidos en todo el mundo. Un término en inglés que define a las personas que alcanzan el éxito en la madurez es late bloomers. Cuando otros están pensando en su jubilación, ellas están llenas de energía emprendiendo un nuevo desafío profesional.

Siempre es el momento

Ahora vuelvo a la pregunta: ¿Hay una edad ideal para emprender? La respuesta para mí es una: ¡No! Siempre es el momento adecuado. No importa adelantarse o atrasarse, lo significativo es sentir que estamos listos para conquistar la meta otra vez, siempre que nos proponemos.

En su libro Old Masters and Young Geniuses (Viejos maestros y jóvenes genios) David Galenson habla de que en el arte existen dos enfoques diferentes para la innovación y que cada uno sigue un patrón de descubrimiento a lo largo de la vida. Hay innovadores experimentales que trabajan por “ensayo y error”, por lo que llegan a sus máximos aportes en la madurez. Otros son los innovadores conceptuales, capaces de lograr avances formulando ideas importantes al principio de sus vidas. Los primeros buscan, los segundos encuentran. Cada uno a su tiempo.

Si hay algo que ha dejado en evidencia el covid-19 es que nos necesitamos unos a otros y que podemos trabajar de manera colaborativa. Si uno es mayor y quiere emprender, pero se siente inseguro manejando herramientas digitales y tecnología, por qué no adquirir nuevas habilidades y sumar a su equipo gente que ya las posea.

Vayamos de la mano de Judi al maravilloso mundo del cine y preguntémonos: ¿Qué hubiera sido del joven Luke Skywalker sin el maestro Yoda o sin el oportuno Obi-Wan Kenobi? ¿No sería el adorable oso de Kung Fu Panda nada más que un devorador de fideos si no se hubiera cruzado con el maestro Shifu? Me dirán que es ficción y es cierto, pero la ficción se inspira en la vida real. Y es un hecho que la experiencia solo se gana con tiempo, no se puede comprar ni asimilar en un par de tutoriales en internet. Es un recurso insustituible y si lo tenés, arrancarás con ventaja cualquier proyecto.

Stephanie Hoeckle

 

3 comentarios en “La edad para emprender”

  1. La Era post – Covid 19
    Vanessa Gutierrez

    Los tiempos de pandemia obligan a reinventarse y la tecnología tiene que tener un rol central en ese proceso. Es posible afirmar que la anterior frase tiene conceptualmente dos términos muy repetidos en el día a día: la necesidad de reinvención y la tecnología como el vehículo para hacerlo. El desafío, es dar luz sobre esos conceptos y bajarlos a la tierra, para que no queden en palabras.

    Reinventarse requiere de movimiento y cambios que faciliten la transformación. Cualquier persona que busque esto debe ser honesta consigo misma y enfocarse en las razones que la impulsaron a recrearse, además de aceptar lo que va descubriendo. Los hábitos que se han formado en este tiempo continuarán después de la crisis, cambiando de forma permanente lo que valoramos, cómo y dónde consumimos, y cómo vivimos y trabajamos.

    El confinamiento por la crisis del coronavirus (COVID-19) está modificando los patrones de consumo de la sociedad, esto presenta una serie de retos para las empresas, especialmente para aquellas acostumbradas a vender de forma presencial.

    Durante el período de confinamiento han surgido tendencias que podrían alterar las formas de organización social. Predecir si esos cambios serán duraderos o positivos es pecar de imprudencia. Sin embargo, parece útil identificar algunas de esas alteraciones que podrían haber llegado para quedarse.

    La digitalización ha sido uno de los procesos que más se ha acelerado. El teletrabajo se ha implantado sin avisar. La educación ha migrado al mundo online. Las nuevas tecnologías de la comunicación se han usado profusamente, alfabetizando tecnológicamente de forma exprés a millones de personas.

    Sin embargo, el teletrabajo no ha supuesto mayor conciliación, ya que elimina la separación saludable entre casa y trabajo, deber y ocio, genera estrés y dificultades de concentración cuando los espacios no son apropiados o la atención de los niños es apremiante.

    La educación online ha revelado grandes desigualdades en las familias: la calidad de la conexión, competencia y voluntad para apoyar a los hijos en las tareas escolares, herramientas para manejar el estrés y resolver los conflictos pacíficamente.

    Por otro lado, la sobreexposición a la información online, además de paliar la necesidad de un contacto abruptamente interrumpido, tiene su lado malo: noticias falsas, posibilidad de ser objeto de estafas, pérdida de tiempo y ansiedad por responder todos los mensajes. ¿Qué ocurrirá después?

    Los patrones de comportamiento, han visibilizado pautas tímidas anteriormente. Los brotes espontáneos de solidaridad, la conciencia de la interdependencia, la autodisciplina en pos del bien común o la reducción del consumo han sido gratamente bienvenidos.

    En definitiva, la situación crítica que se vive ha fundido en un mismo crisol tres caminos que conducen hacia un mismo futuro: el de los asuntos pendientes, el de los cambios posibles y el de los ajustes necesarios. De su buen desenlace depende, en gran medida, que esta crisis se torne oportunidad y haga salir a la sociedad internacional reforzada.

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  2. Liderazgo en tiempo de crisis

    POR ESTRELLA FLORES-CARRETERO

    Tratar bien a los demás en época de bonanza resulta sencillo; sin embargo, el liderazgo se pone a prueba cuando la situación es tan grave como la que ahora mismo está transformando el mundo.

    La forma de cuidar de nuestra gente durante la adversidad va a resultar decisiva para la pervivencia de la empresa y, sin duda, lo bien hecho será mil veces recompensado. Ahora más que nunca es cuando los líderes deben demostrar su capacidad para motivar a los trabajadores.

    El mundo está dividido entre los que sufren confinamiento y los que lo van a sufrir. De la noche a la mañana, las personas que tienen la suerte de poder teletrabajar se encuentran aisladas en sus casas, en una situación de incertidumbre, frustración, ansiedad y quizá también de tristeza. El miedo queda para los que salen cada día a codearse con el virus.

    Para liderar con éxito en estos tiempos de crisis es necesario querer a tu gente.

    Brindar acompañamiento emocional. La comunicación no debe limitarse a asuntos laborales, sino también enviar mensajes de apoyo, interesarnos por la situación personal y familiar de cada uno, reducir su angustia, escuchar sus temores. Además, cualquiera puede enfermar o tener personas afectadas en su entorno y, en esos casos, habrá que acompañarlos más estrechamente y conocer la evolución de su estado. La cercanía es una emoción imprescindible.

    Estar atentos a las necesidades. Hay personas que no tienen un buen ordenador, que su cámara es un desastre y el sonido resulta inaudible, o que poseen una terminal para toda la familia y deben turnarse a la hora de hacer los deberes, teletrabajar o relacionarse con los seres queridos. Otras veces, son individuos incapaces de manejarse con la tecnología. Es obligado conocer todas las situaciones para proveer de recursos o colaborar en la búsqueda de soluciones.

    Ser tolerantes. No todo el mundo puede conectarse en el horario laboral de antes de la crisis. Ahora quizá tenga niños a su alrededor, falta de ayuda doméstica, un alto nivel de ruido, etcétera. Debemos considerar las limitaciones de cada uno y actuar con flexibilidad.

    Ocupar el tiempo. Muchos tendrán tareas más que suficientes para su día a día, pero otros no podrán hacer nada. En situación de confinamiento, es conveniente mantener la jornada ocupada en algo más que ver series de Netflix. Es el momento de ofrecer cursos para formarse en un idioma, mejorar en Excel, aprender programas de contabilidad… Los equipos deben tener opciones de formación que contribuyan no solo a gestionar mejor sus emociones durante la incertidumbre, sino a progresar en el futuro.

    Ejercer la compasión. La angustia es igual para todos, pero los líderes deben ser capaces de pensar menos en sus propios problemas y más en los de sus colaboradores. Hay que apoyarlos en lo que necesiten, incluso financieramente si es posible, porque, en el futuro, todo bien hecho retornará en beneficio de la empresa. Querer a la gente, ayudarla y cuidarla es lo humanamente justo, pero también resulta una inversión.

    No olvidar el sentido del humor. En estos días duros, sigue habiendo gente capaz de bromear y reírse; eso no significa frivolidad, sino una valiosa capacidad para gestionar las emociones. La risa resulta liberadora siempre, incluso en las situaciones difíciles. Como decía la filósofa María Zambrano: “Vamos a ser serios del modo más alegre”. Así que, aunque no seamos graciosos por naturaleza, unámonos a la alegría, a la difusión de las buenas noticias, a la evasión. Y otra cosa, procuremos que en nuestras conversaciones tengan cabida más temas que el coronavirus. Sé que vendrá un mundo mejor, porque todos habremos aprendido a ser más humanos.

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  3. El joven y el espacio en el mercado laboral en medio del covid-19

    POR BERNT ENTSCHEV

    En los últimos días me encontré pensando en los desafíos del mercado laboral, en un período de pandemia. La noticia de la cantidad de personas que necesitan la ayuda de R$ 600,00 del Gobierno Federal, reveló una triste realidad que Brasil ha enfrentado desde 2014: la gran masa de personas desempleadas o subempleadas, o incluso que trabajan por cuenta propia, no porque así lo desean, sino porque la situación les impone esta alternativa.

    En este contexto, me pongo en la posición del joven. ¿Cómo él está enfrentando este momento? Muchos de los jóvenes, aún no tienen experiencia en el mercado laboral y con las estimaciones de que el país llegará a niveles de hasta 14 millones de desempleados en el 2020, la angustia debe ser grande.

    Mi sugerencia para ustedes que están en esta situación es: enfrentar el momento en que vivimos con realismo. La humanidad ya ha vivido otros períodos de pandemia. Incluso con las cicatrices que han quedado, se ha aprendido mucho.

    Manos a la obra. Es obvio, pero debo enfatizar, que uno tiene que continuar enviando sus currículos a través de los canales que ahora se han vuelto tradicionales en la búsqueda de trabajos con Linkedin, agencias, etcétera. Continúe además con la relación con las personas más cercanas, como amigos, compañeros, profesores. Todos necesitan saber que está buscando y quiere trabajar.

    Todo esto ya lo deben saber. Bueno, ahora quiero que usted rescate un método antes ampliamente utilizado, cuando la tecnología no era tan amplía. Envíe su currículo directamente al dueño de las empresas. Sí, esta es la persona que realmente quiere, de verdad, tener talentos a su lado. No será fácil, por supuesto, porque es algo artesanal. Hay listas de empresas en asociaciones de sectores, industria, y así sucesivamente, fáciles de buscar en Internet. Debes buscar por todos lados y encuentra los nombres de estas personas y a ellas debes enviarle tu currículo.

    De hecho, el currículo debe ser sucinto. Decir quién eres profesionalmente o quién quieres ser profesionalmente. En este mensaje, dígale al CEO por qué decidió adoptar este enfoque y qué ventajas tendría su empresa si eventualmente contratara a alguien con su perfil.

    Al recibir este currículum, seguro que la opinión de este empresario será diferente. Puede estar seguro de que son muy altas las posibilidades de que envíe su nombre a Recursos Humanos. Y, cuando un nombre llega al sector de contratación, proveniente de la dirección, sin duda tendrá más valor.

    Trabajo duro, no tanto. Inténtelo, más adelante, cuando obtenga el cargo, verá que valió la pena. Buena suerte.

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