La repercusión del bienestar

Zenón de Citio (332 a.C. – 262 a.C.), fundador del estoicismo, la principal escuela filosófica del período helenístico, situado entre la muerte de Alejandro Magno, en el 323 a.C. y la batalla de Actium de 31 a.C., en la que Octaviano derrotó a Cleopatra y Marco Antonio, y anexó Egipto al Imperio Romano. Zenón dejó grandes lecciones. Entre ellas, estaba convencido de que la cooperación entre las personas es posible. Y para tal efecto, esa voluntad de relación fluye debido a la bondad humana, creencia que permitía sostener el pensamiento optimista del maestro.

En su biografía se resalta la comparación que hacía de la vida, la cual consideraba que era como una escuela, dado que el vivir implicaba superar los obstáculos y transformarlos en aprendizajes. Para él nada era casualidad, por eso la escuela estoica creía en “ley de la causa y el efecto”. Un hecho genera consecuencias. Y el proclamarse responsable facilita el crecimiento y habilita el acceso a lo que los estoicos denominaron ataraxia, expresando la paz interior que ocasiona afrontar la vida.

Zenón, que había nacido en Citio, perteneciente a la isla de Chipre, utilizaba su capacidad de diálogo en las calles de Atenas, allí llegó a sus 22 años, y en esa tierra murió. En la ciudad difundió el conocimiento y afirmó la capacidad que posee el ser humano para vivenciar ese conocer, para el cual resaltó a la percepción y a las impresiones ocasionadas por los sentidos. De manera que, la experiencia era vital, forjando el nacimiento de la autoconciencia. “ …las sensaciones se transforman en percepciones plenas cuando el entendimiento construye una representación mental o imagen a partir de su aceptación de la imagen representada, lo que los estoicos llaman reconocimiento”, escribe J.A. Cardona, en el libro “Filosofía helenística”.

A los jóvenes les infundía la visión que eran ciudadanos del mundo. Zenón era un visionario, hoy el mundo vive en cada uno, hoy somos el mundo. Hoy lo que uno hace repercute en otros y lo que otros hacen, repercute en uno. Somos pura conexión. Somos pura convivencia. Ante la pandemia, el cuidado de uno se trasforma en el cuidado a los otros. Es mutua la responsabilidad de proteger la salud.

Cardona, en la obra citada precedentemente, al abordar sobre la lógica y teoría del conocimiento en la filosofía estoica, redacta: “En cuanto a la ética, no se limitaba a un conjunto de ideas morales abstractas, sino que a partir de estas buscaba su aplicación práctica en la vida real para facilitar la obtención de la felicidad y el bienestar (no se refería al confort, claro está, sino en el sentido de estar bien con uno mismo y con los demás)”. Es la promoción del pensamiento empático, del que vibra con el ejemplo, del que pone en acción el respeto al prójimo y en su contexto lógico reconoce su identidad social. Generando la retroalimentación de las causas y los efectos que construyen comunidad.

POR MARCELO PEDROZA

Un comentario en “La repercusión del bienestar”

  1. En los zapatos del otro
    “Cada experiencia de la vida es única”
    Por Silvia Gil

    Si el zapato te sirve, póntelo; si te hace daño, puedes tirarlo…

    Todos hemos oído alguna vez la expresión “calzarse los zapatos de otro”, que es como ponerse en su piel, es una forma de decir que podemos entender los sentimientos de otras personas y ver las cosas desde su perspectiva.

    Sin embargo, la expresión siempre me ha parecido curiosa, porque es muy poco probable que los zapatos de otro nos sirvan; es como si nos pusiéramos sus gafas, no veríamos nada.

    El caso es que no podemos andar con zapatos ajenos sin hacernos heridas en los pies o sin sentirnos flojos en los mismos.

    Cada zapato tiene su tamaño, su humedad. Cada experiencia de la vida es única, porque está configurada por las especificaciones de cada alma. Cada biografía es única, y está conformada desde su propia realidad, cultura, necesidad y experiencias.

    Por ello es que debemos comprender a los demás permitiéndoles hacer su camino mientras les ofrecemos apoyo y espacio.

    Así podemos acompañarlos llevando nuestros “propios zapatos”. En esos casos, deja que ande por su camino y continúa queriéndolo y apoyándolo, aunque no entiendas a dónde va.

    No critiques, acepta su realidad, es parte de su aprendizaje, respeta! Porque tú también estarías aprendiendo observándolo!

    Desde la empatía puedo atender con excelencia a mis clientes. Desde la empatía puedo colaborar con un compañero cuando lo necesita. Desde la empatía puedo ayudar a que mi equipo se desarrolle.

    Desde la empatía puedo obsequiar mis recursos (escucha que es tiempo, dinero, conocimiento, etc.) cuando mi prójimo lo necesita.

    La empatía se desarrolla en la infancia y en la casa, y la madre cumple un rol fundamental, porque es quien crea el lazo afectivo del niño y su dinámica emocional.

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