Fakes News

Enseñando las bases de Verificación de Hechos a chicos en Finlandia. Esto es FUNDAMENTAL en todos los colegios y escuelas del país.
Esta lista simple es un buen inicio cuando para determinar si una noticia es verdadera o sospechosa…
1- ¿Quién es el autor ?
¿Puedes encontrar un nombre o una dirección web confiable?
2- ¿Para quién está hecho?
¿Dónde se ha publicado primero y a qué público objetivo?
3- ¿Qué realmente dice?
¿Es una publicidad, una noticia u opinión de alguien?
4- ¿Por qué se hace?
¿A quién está dirigido ¿Cómo lo obtuviste?
5- ¿En qué información se basa?
¿Puedes encontrar referencias?
6- ¿Son las fotos/videos auténticos?
¿Hay un vínculo real entre el título, la foto y el texto?
¿Conviene verificar el origen de video/foto?
Otros que podrían utilizar esto HOY son los periodistas y medios de comunicación.
Pero la motivación por generar clicks se contrapone a la seriedad y veracidad de la información.
Quiero creer que quienes sean capaces de inclinarse por la verdad son los de mayor reputación.
Rolando Natalizia

Interesante desarrollar este tipo de cursos, especialmente para los analfabetos informáticos, mayores de 50, que tienden a creer todo lo que se publica sin verificar la autenticidad y lo comparten en todos sus grupos extendiendo aún más las publicaciones falsas. Hablamos de deep Learning y Fakes News dando origen a Deppfakes noticias falsas en videos utilizando inteligencia artificial cambiando el rostro de los actores dando la sensación de noticias reales. Un desafío diario las noticias falsas en el periodismo, en la educomunicacion, podríamos encontrar también el el blockchain,hasta ahora usado más en el mundo financiero, pero su forma de descentralizar la información, podría dar una solución.

2 comentarios en “Fakes News”

  1. La jungla de las “fake news”
    Ismael Cala

    No. La foto del expresidente Evo Morales no aparece en la portada de mi libro “El analfabeto emocional”, como aseguraba una falsa noticia ampliamente distribuida en Bolivia en estos días. Resulta asombroso el tiempo con el que cuentan algunos para inventarse historias y convertirlas en tendencia.

    Afortunadamente, la iniciativa Bolivia Verifica se ocupó de desmentir la historia. Al igual que hizo AFP Verifica con el poema “Esperanza”, del presentador y comediante Alexis Valdés. Una campaña malintencionada primero atribuyó el poema a Mario Benedetti y luego a una supuesta autora del siglo XIX. Ni una cosa ni la otra.

    Por ello, si alguien hoy me informa una noticia importante, solo atino a preguntar: ¿quién lo publica? ¿Cuál es la fuente? Es decir, antes de evaluar el supuesto acontecimiento, quiero saber de dónde viene, si lo publica un solo medio (y cuál) o si ya es de general conocimiento.

    Es lo mínimo que deberíamos hacer al enterarnos de un hecho, por cualquier vía, antes de compartirlo o tomar decisiones. Sencillamente, porque hay bulos y fake news que incluso matan, sobre todo durante una pandemia como la que padecemos.

    En España, uno de los epicentros del covid-19, se reenvió masivamente la foto de siete niños muertos. A su lado, un texto aseguraba que habían fallecido tras probarse en ellos una nueva vacuna contra el coronavirus. Mientras llegaba el desmentido oficial, el bulo había volado hacia todos los confines.

    De acuerdo con la Red Internacional de Verificación de Datos, nunca antes se vio algo así. En Argentina, durante la campaña electoral, se detectaron 100 noticias falsas en unos 10 meses, con 150 medios involucrados. Ahora, con el coronavirus, la cifra se ha multiplicado por 350, dijo Cristina Tardáguila, directora asociada de la organización, al periódico “Expansión”.

    Siempre han existido medios especializados en la mentira (y lectores gustosos de las teorías sin verificar). Sin embargo, ahora que todos somos “medios”, ¿asumiremos la responsabilidad que las nuevas tecnologías han depositado en nuestras manos?

    Según los expertos, la mayor parte de las fake news nacen en laboratorios de desinformación pagados por gobiernos, partidos u otras organizaciones. Se fabrican con objetivos políticos, para sembrar el caos, movilizar o desmotivar, según el caso. Pero, sinceramente, ellos no existirían sin nosotros. Si un algoritmo nos muestra una mentira, ¿cuál es nuestra capacidad de discernimiento? Ante la duda, ¿cómo nos atrevemos a dar like o compartir?

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