Niños, adolescentes y pantallas

El pasado lunes 4 de este mes (enero), en esta columna de opinión, escribí que hay nueve frentes principales de desafíos a la educación, entre ellos los cambios en la manera de ser de los niños. Un factor muy afectante a la manera de ser de los niños es la incorporación de las tecnologías de la información y comunicación (TIC) en su vida cotidiana y en los procesos de educación escolarizada.
En nuestro país es poca la reflexión que se ha hecho y publicado sobre el uso pedagógico de las TIC y menos aún sobre el uso espontáneo por afición a las mismas y su impacto en la psicología, sociología, dimensión espiritual, moral e incluso salud de los niños y adolescentes.

Sin embargo, el desafío de las TIC en la educación por su elevada estima generalizada y por la trascendencia de sus efectos requiere urgente atención y análisis. Siendo tan valiosas, las TIC en sí mismas, consideradas en todas sus posibilidades, no son inocentes; en el mismo uso en sí pueden producir daños importantes a los niños y adolescentes.

El Instituto Nacional de Salud y Servicios Humanos, considerada la Agencia de investigación médica más importante de Estados Unidos (con las siglas NIH por su denominación en inglés) ha publicado recientemente los resultados de una investigación, con muestra de 4.500 niños, niñas y adolescentes norteamericanos, sobre los efectos de las pantallas digitales en el cerebro de los niños. Explican los investigadores que la investigación era necesaria y urgente, teniendo en cuenta el creciente uso de las TIC desde muy temprana edad y la extraordinaria sensibilidad de su cerebro ante los impactos de los estímulos externos, estando en plena etapa de desarrollo y maduración de su todavía pequeño cerebro.
Los investigadores escanearon y analizaron la actividad mental de los 4.500 investigados mientras estaban expuestos a las pantallas digitales y llegaron a la conclusión de que “inclusive con dos horas de exposición a este tipo de pantallas los pequeños perdían habilidades de memoria, percepción y aprendizaje, lo que en últimas terminaba en alteraciones del coeficiente intelectual”.

“Más preocupantes fueron los resultados que encontraron con respecto a los niños que pasaban más de siete horas enganchados a smartphones, tablets y videojuegos. De acuerdo con la médica del NIH Gaya Dowling, estos niños presentaban un debilitamiento prematuro de un área del cerebro llamada el cortex. Es decir, se generaron cambios físicos palpables en el cerebro de los niños”.

He citado literalmente por la notable importancia de la información y el respeto que merece la autoridad de la institución investigadora.
El uso frecuente y prolongado de internet por parte de los niños y adolescentes puede derivar en una patología, que genera graves problemas de salud Según una encuesta realizada en Londres, la mayoría de los adolescentes en secundaria pasan seis horas diarias pegados al ordenador y padecen con frecuencia desórdenes en el sueño, comportamientos compulsivos, pérdida de apetito y estados depresivos. Cada día se abren en los hospitales más centros de atención para jóvenes adolescentes y niños adictos a internet.

Además de los problemas neurológicos y psicológicos que provocan el uso desordenado y excesivo de las pantallas digitales y el internet, también provocan problemas sociales. El aislamiento y la pérdida del contacto humano directo interpersonal al mantener sus relaciones con los compañeros y los demás casi solamente por la mediación de los celulares y las computadoras, el ámbito afectivo de los niños queda extraordinariamente empobrecido, precisamente en una etapa vital para el crecimiento, desarrollo y maduración de su afectividad.

No pretende satanizar las TIC. Las TIC no son problema, son recursos extraordinarios para el desarrollo humano. El problema está en el modo, tiempo y finalidad del uso de ellas. Los alimentos son necesarios para la subsistencia, pero el abuso de ellos y la obesidad sí son problema.

Solo pretendo ayudar a reflexionar con información actualizada sobre un factor que influye en los cambios del modo de ser de los niños y adolescentes. Con buen uso de las TIC, los cambios positivos son muchos y muy valiosos, como he comentado en otros artículos y no tengo espacio para reiterar; el hecho es que los niños y adolescentes están siendo diferentes.

POR JESÚS MONTERO TIRADO

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