Ejercicio y música: la mejor combinación

No es ningún secreto que el ejercicio físico es más agradable si lo realizamos con música, sobre todo la que nos gusta. En todos los lados donde se practica ejercicio vemos música presente, ya sea a través de auriculares de los que corren o andan en bicicleta, o a todo volumen en el interior de los gimnasios o acompañando los ejercicios al aire libre. La música y el ejercicio se llevan bien. Pero, ¿por qué sucede esto?
La música motiva, aumenta el rendimiento, disminuye el cansancio e incluso hace que parezca que el tiempo pasa más rápido. Y eso sucede porque la misma música fomenta la liberación de neurotransmisores cerebrales que provocan esto. En cardiópatas u obesos que deben realizar ejercicios físicos por prescripción medica, la música puede aumentar el rendimiento hasta en un 20%. Y es que tenemos música desde que venimos al mundo, incluso los bebés pequeños rápidamente desarrollan el sentido del movimiento rítmico al oír música.
Sucede que el ejercicio aeróbico y las funciones fisiológicas básicas como la respiración o los latidos cardiacos tienen un patrón rítmico que, de hecho, junto con la melodía y la armonía es uno de los tres componentes básicos de la música. Y como nuestro organismo está acostumbrado a los ritmos, la influencia de sonidos acompasados nos ayuda a organizar nuestros movimientos físicos. En el caso de los ejercicios aeróbicos, un hip hop, el heavy metal o un buen pop rápido parecen ser los ritmos idóneos para acompañarlos, ya que producen en el cerebro las llamadas ondas beta (visibles en el electroencefalograma) que son características de una mente motivada. Además, inducen la liberación cerebral de sustancias opioides de la farmacia interna nerviosa, de manera que producen sensación de placer, euforia y distensión.
Sin embargo, aunque el rock duro posea la cadencia rítmica necesaria para ser satisfactoria, podría causar asimetría en la generación de ondas beta entre ambos hemisferios cerebrales, produciendo inquietud y disminuyendo el rendimiento físico por la irregularidad de sus ritmos y la estridencia de sus armónicos.

Ah, si lo que querés es perder peso, vas a encontrar mejores resultados en la música poco estridente, suave y con letras sugerentes, porque a diferencia del ejercicio aeróbico, no depende de la rapidez del ritmo. A mí personalmente me encanta bailar salsa: ritmo, letra sugerente y poco estridente… Lo suficiente para tenerme DE LA CABEZA y hacer ejercicio bailando.

Por el Dr. Miguel Ángel Velázquez

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