El olvido está lleno de memoria

Me pasa todos los días y seguro a vos también. No recuerdo el nombre de esa persona con la que me encontré en la entrada del IPS, pero su rostro me evoca donde la vi y quien era… pero no recuerdo su nombre…!!! ¿Me estaré volviendo senescente? ¿Tendré Alzheimer? Esas son las cosas que pensaba hace unos años cuando no me sumergía aún en el apasionante e interminable mundo de las Neurociencias, y es lo que muchos de mis pacientes me preguntan en la consulta diaria. Pero hoy sé que solamente mi cerebro está haciendo su tarea de recordar, porque aunque suene paradójico, el cerebro sabe que para recordar, primero tiene que olvidar.


Y es que hoy sabemos, mediante estudios hechos con resonancia magnética funcional, esa enorme herramienta que nos permite ver el cerebro funcionando, que cuando deseamos recordar cosas importantes, el esfuerzo que hace el cerebro es mucho menor si olvidamos antes las cosas irrelevantes.
Esto sucede porque cuando suprimimos ciertos recuerdos hay una conservación de la energía cerebral y por ende, una mejoría notoria en la eficiencia del funcionamiento cerebral, porque obviamente un cerebro eficiente piensa con mayor rapidez. En estos casos, se observa una actividad mucho menor en la corteza prefrontal que es la zona donde se detectan y resuelven los conflictos de la memoria.
Igualmente, hoy sabemos que la llamada “memoria operativa”, que es la memoria que almacena la información sin esfuerzo y la manipula a fin de convertirla o no en recuerdos, se beneficia igualmente de la inhibición de la memoria a largo plazo, es decir, del ocupar memoria en hechos irrelevantes. Cuando disminuimos la memoria de larga duración, entonces, podemos incrementar otro tipo de memorias, como la memoria a corto plazo.

Así que la próxima vez que no recuerdes el nombre de esa cara que te parece familiar, no te preocupes ni corras a mi consultorio pensando que te estas volviendo amnésico… probablemente tu cerebro esté DE LA CABEZA y guardando espacio para hechos más relevantes e importantes… como dónde dejaste las llaves del auto.

Por Dr. Miguel Ángel Velázquez

 

Un comentario en “El olvido está lleno de memoria”

  1. El retorno de la memoria
    POR MARCELO PEDROZA

    El fenómeno de la memoria ocurre en cada instante, está ahí dispuesto a darle un toque único a lo que se vive. Existe un vínculo especial con el estado de ánimo, destacando el surgir de las emociones que lo acompañan. “…el estado emocional sirve como contexto que se asocia con el recuerdo de un evento particular, de modo a que algo aprendido en un estado de ánimo determinado se recupera mejor cuando ese estado afectivo es experimentado de nuevo. Es decir, estados de ánimo concordantes durante los procesos de codificación y de recuperación mejoran el recuerdo, y ello con independencia del tono afectivo del material a recordar” (Ucros, 1989).

    Donde hay memoria hay vida. Es inevitable recordar, es lo que hace que el trayecto de los años se alimente de las experiencias sucedidas. En ese nutrir memorioso yace el respeto hacia uno mismo, es que somos historias, momentos, hechos, sensaciones, lecciones, emociones. Somos un entramado fabuloso de conexiones interdependientes, imposibles de descifrar desde afuera y tan misteriosas desde adentro. Esto hace que vivamos asombrados de lo que es capaz de hacer el ser humano.

    Existen relaciones notables, como las entabladas entre el ánimo positivo que atrae recuerdos considerados con esa característica. Claro que es delicado generalizar, por eso la invitación es particular; en ese profundo circuito quien camina lo hace ejercitando la autoconciencia y se atreve a revelar el porqué de las situaciones que rememora, que expone en su mente, que vuelven a la superficie del pensar.

    Evocar recuerdos es inevitable. El asunto es cómo generan su presencia, y aquí la carga afectiva original tiene una influencia determinante. Representa la clave para activar el estado de ánimo durante la codificación, llamado recuerdo dependiente, o el propio contenido emocional del recuerdo, identificado como recuerdo congruente. Quienes investigan al respecto sostienen que es difícil discernir la procedencia específica enunciada.

    En 1978, Bower, Monteiro y Gilligan, en uno de sus estudios sobre el tema, concluyeron que “las palabras previamente aprendidas bajo un humor feliz o triste, son evocadas posteriormente en un estado emocional idéntico u opuesto. El recuerdo es mejor cuando se mantiene el mismo humor durante las fases de aprendizaje”.

    En una obra magistral, que también incluye las citas precedentemente mencionadas, titulada “Psicología de la emoción”, y de la cual participan Enrique G. Fernández A. y Beatriz García Rodríguez, entre otros, se precisa que se recuerda aquello que tuvo una mayor carga emocional. Como también que las emociones intensas, tanto positivas como negativas, mejoran la memoria para los detalles principales y dificultan la de los detalles secundarios. Además, se indica que el estado emocional presente al evocar una información puede interactuar con el tono afectivo del contenido a rememorar y con el estado afectivo del individuo durante la codificación de tal contenido, determinando el grado de bondad del recuerdo.

    Es admirable la inmensidad de acontecimientos y conocimientos que vibran en la memoria de una persona, en ellos las enseñanzas son abundantes. Queda en cada uno la interpretación y apreciación de los mismos.

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