El olvido…

“El último rey de una comunidad tenía diez perros salvajes. Los usaba para torturar y que se comiera a cualquiera de sus servidores que cometiera un error.
Uno de los criados hizo un dictamen mal y al rey no le gustó en absoluto. Por lo que ordenó que el sirviente debería ser arrojado a los perros.
El sirviente dijo: “Yo te serví durante diez años, y tú me haces ésto a mí? iPor favor, dame diez días antes de lanzarme a los perros”, y el rey se los concedió.
En esos diez días, el criado se dirigió al guardia que se ocupa de los perros y le dijo que le gustaría servir a los perros durante los próximos diez días. El guardia estaba desconcertado, pero estuvo de acuerdo, y el criado se dedicó a la alimentación de los perros, la limpieza, a bañarlos y con todo tipo de confort para ellos.
Cuando los diez días habían terminado, el rey ordenó que el sirviente fuera arrojado a los perros para su castigo. Cuando fue lanzado, todos estaban sorprendidos de ver a los perros voraces solamente lamiendo los pies del criado!
El rey, desconcertado ante lo que estaba viendo, dijo,
“Qué es lo que ha sucedido con mis perros?”
El sirviente respondió: “Serví a los perros sólo diez días y ellos no olvidaron mis servicios. Sin embargo, le serví por diez años y usted se olvidó de todo, en mi primer error!”
El rey se dio cuenta de su error y ordenó al criado que ser puesto en libertad”.

Dedicado a todos aquellos que se olvidan de las cosas buenas que una persona hizo por ellos y tan pronto como la persona comete un error, lo ponen fuera.

Otros pesebres en busca de otra sociedad

María duerme plácidamente sobre el lecho de paja, mientras José juega muy divertido con el bebé Jesús en su regazo. Este “pesebre alternativo” –al que muchos consideran un pesebre feminista–, se denomina “Dejemos dormir a mamá” y es un regalo que le hicieron al papa Francisco por su 83 cumpleaños, quien lo alabó con mucho entusiasmo durante su mensaje de Navidad: “¡Cuántos de ustedes deben turnarse en la noche entre marido y mujer por el niño, la niña, que llora, y llora, llora!”. Seguir leyendo Otros pesebres en busca de otra sociedad