Ningún bebé por nacer humilla a su madre

En Eslovaquia no prosperó la ley para que las embarazadas escucharan los latidos de su bebé antes de ser abortado. Las coaliciones de izquierda y algunos organismos internacionales como Amnistía han festejado el rechazo de esta ley, aludiendo que permitiendo el aborto se respeta la decisión de la mujer, y que habría sentado “un estremecedor precedente para Europa, obstaculizando sobremanera el acceso de las mujeres a la atención para un aborto sin riesgos y violando las obligaciones internacionales de Eslovaquia en materia de derechos humanos” (Mónica Costa Riba, Amnistía Internacional). De la misma manera, otros justificaron la “victoria” del aborto. “Las ecografías no harán que cambien de opinión, pero humilla a las mujeres” (Neil Datta, secretario del Foro Parlamentario Europeo sobre Población y Desarrollo). Así una lista de políticos y activistas pro aborto continúan matando “al enemigo” a favor de la patronal de políticas de reducción de población en el mundo. Pero recordemos que el aborto no está garantizado en toda Europa, hay países donde está restringido totalmente y en otros solo bajo ciertas causas. Qué hacer cuando un parto se complica o cuando el bebé tiene deformidad son y fueron disyuntivas muy complejas respecto a la vida y creencias, y no se podrán jamás resolver con una ley marcial de despojo.
Los pro aborto trastocan todo valor y pretenden que el aborto sea venerado como símbolo de libertad y derechos. Según estas mismas organizaciones políticas, económicas e ideológicas es humillar a la mujer hacerle oír latidos de su bebe, ¿qué daño “colateral” puede hacer ello más que dar a luz a un ser humano? La mujer no ideologizada –no hablo de los casos de niñas violadas– que va a abortar nunca está tranquila ni completamente decidida, duda hasta el último minuto, su lucha es contra una situación por la que atraviesa y ante la cual se ha sentido sola y desinformada.

Es hora de dejar de usar y abusar de las mujeres sin formación. Es hora de rechazar la manipulación global en contra de la verdadera salud sexual y reproductiva. Que el negocio abortista quiera sentar base “cultural” en nuestra región y en el mundo entero es preocupante. No debemos partir de premisas falsas, no somos pobres porque nacen más pobres, somos pobres porque no hemos tenido líderes ni gobiernos humanistas que encaucen a las masas hacia la educación y el trabajo. Somos apenas 7 millones de habitantes y con mayoría analfabeta.

Lanzar noticias con titulares con términos de impacto como “fundamentalistas religiosos”, “ultraconservadores” “extrema derecha” a quienes defienden la vida del ser humano desde su concepción es tendencioso. No solamente religiosos y/o gente de derecha está en contra del peor de los crímenes. Los líderes abortistas forman parte del sistema de control de la población –y muy bien pagados– en nuestro caso para América Latina.
¿Pueden los pueblos a pesar del atropello legalista abortista, proteger a los niños por nacer? Yo creo que sí.

Debemos volver al inicio, reordenar el sujeto, verbo y predicado: Todo bebé concebido tiene derecho a nacer. En pleno siglo XXI hay que defender una verdad inmutable.

“El aborto no es una señal de que las mujeres sean libres, sino de que están desesperadas” (Frederica Mathewes – Verde).

POR LOURDES PERALTA

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