Letra

“La letra de una misma persona es muy distinta escrita durante el día o durante la noche”.
“El arco del mediodía marca la hora de nadie en la que todos se han comido su sombra bajo el sol. La hora de medianoche es la de todos: la hora del amor y del crimen, de las pesadillas, de los violadores, de las estrellas errantes”.
“En la letra nocturna hay obstinación con indulgencia. La proximidad del sueño o la fantasmagoría del insomnio lima los ángulos. Se distienden más las espirales. Las curvas cimbran menos. La resistencia del papel es más débil”.
“La letra diurna es firme. Rápida. Se ahorra poluciones inútiles. El movimiento es convergente. Los rasgos están en ascenso. Hay acompañamiento de curvas libremente onduladas. Sobre todo en la espiral de las rúbricas”.
La presión de la escritura aumenta en un continuo aproximarse al límite. Su obstinación es más rígida, la voluntad de los rasgos más enérgica y cadenciosa. Más duros los dobles, los arcos, los dobleces, la doblez. El trazo sale del cauce. La parrafada salta al aire, incontenible.
“El delirio, amigo íntimo de la letra nocturna, empapa las cartas de alucinaciones. El esperma negro de la tinta seca con mayor lentitud. Los movimientos son más divergentes. Los rasgos se inclinan más, tienden a distenderse”.
Augusto Roa Bastos