La escandalosa declaración del jefe de la OEA

El secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, merece mucho crédito por su liderazgo en la lucha por la restauración de la democracia en Venezuela. Pero, desafortunadamente, al mismo tiempo está apoyando la consolidación de una dictadura en Bolivia.
Almagro, que se está postulando para un nuevo mandato como jefe de la OEA, visitó Bolivia el 17 de mayo, y sorprendentemente respaldó el intento inconstitucional del presidente Evo Morales de presentarse para un cuarto mandato consecutivo en las elecciones del 20 de octubre. Hasta hace poco, Almagro había criticado duramente el intento ilegal de reelección de Morales.

Pero ahora, en su reciente visita a Bolivia, Almagro declaró que “sería absolutamente discriminatorio” negar el derecho de Morales a postularse para un nuevo mandato. Un día después, Morales anunció oficialmente el inicio de su campaña de reelección, en medio de grandes titulares de que el secretario general de la OEA la había avalado.

La Constitución de Bolivia prohíbe explícitamente más de dos mandatos consecutivos en la presidencia. Además, Morales había perdido un referéndum del 21 de febrero de 2016 que él mismo había convocado para tratar de cambiar esa cláusula constitucional y poder volver a postularse.

Además, el presidente boliviano, que está en el cargo desde 2005, había prometido repetidamente durante su anterior campaña de reelección en 2014 que no volvería a postularse.

El candidato opositor boliviano Carlos Mesa dijo en Twitter que existen “contradicciones vergonzosas de Almagro. Ayer decía que Evo Morales debe respetar el 21F (el referéndum del 21 de febrero del 2016), y hoy habla de “discriminación”. Mesa agregó que Almagro “se volvió funcional a este gobierno autoritario”.

En 2017, Almagro había pedido públicamente a Morales que respetara los resultados del referéndum de 2016 sobre la reelección. Almagro también había apoyado abiertamente el fallo de la Convención de Venecia, un órgano del Consejo Europeo, que había declarado inválidos los argumentos de Morales para postularse para un nuevo mandato.

Morales había usado el ridículo argumento de que prohibirle participar en las próximas elecciones violaría sus derechos humanos, porque la Convención de Derechos Humanos de la OEA dice que a nadie se le puede negar el derecho a postularse para un cargo, y los tratados internacionales tienen primacía sobre las leyes nacionales.

Más tarde, el Tribunal Constitucional de Bolivia –controlado por Morales– respaldó la opinión de Morales.

El expresidente Jorge Tuto Quiroga, ahora en la oposición, me dijo en una entrevista telefónica que “me temo que este cambio vergonzoso por parte de Almagro se debe al hecho de que está tratando de ser reelegido como jefe de la OEA, y necesita el voto de Bolivia”. Quiroga agregó que “Almagro está cometiendo el mismo pecado que Nicolás Maduro y Daniel Ortega: tratar de asegurar su reelección a cualquier costo”.

El escándalo de postulación inconstitucional de Morales debería hacer sonar las alarmas en todo el continente, porque está creando un precedente peligroso. El argumento de que no se les puede negar a los presidentes en ejercicio su derecho a la reelección indefinida porque eso violaría sus derechos humanos ya ha sido intentado en Costa Rica, Nicaragua y Honduras.

Si se consolida este precedente, podría ser usado por el presidente de México, o de cualquier otro país, para reelegirse en contra de las leyes de su país.

El jefe de gabinete de Almagro, Gonzalo Koncke, me dijo que si bien Almagro había pedido a Bolivia que respetara los resultados del referéndum de 2016, “hay otros elementos institucionales adicionales que no se pueden soslayar, como la decisión del Tribunal Constitucional de Bolivia (que validó una nueva postulación de Morales), y el hecho de que los órganos de la OEA aún no se han pronunciado sobre este tema”.

¡Hmmm! No me suena muy convincente. Aunque sigo aplaudiendo el apoyo de Almagro a la causa de la democracia en Venezuela, lamento que no esté haciendo lo mismo en Bolivia. Debe haber una mejor manera de ganar la reelección para la jefatura de la OEA que abandonando los principios democráticos.

Por Andrés Oppenheimer

 

5 comentarios en “La escandalosa declaración del jefe de la OEA”

  1. Trump debe criticar las “dictaduras tolerables” de América Latina
    Por Andrés Oppenheimer

    Aunque la crisis humanitaria de Venezuela merece atraer la atención internacional que está recibiendo, hay otro fenómeno que debería hacer sonar las alarmas en todas partes: la proliferación de lo que muchos países consideran “dictaduras tolerables”.

    Eso fue lo primero que me vino a la mente cuando el Secretario General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, recientemente respaldó la candidatura inconstitucional del presidente de Bolivia, Evo Morales, para un cuarto mandato, y cuando el gobierno del Presidente Trump se quedó callado ante el anuncio de la nueva candidatura de Morales.

    Bolivia se ha convertido en una “dictadura tolerable”, o sea, un país cuyo presidente rompe el estado de derecho pero no es condenado por las democracias del mundo.

    Eso es exactamente lo que fueron hasta hace poco Venezuela y Nicaragua, hasta que el derramamiento de sangre obligó a Estados Unidos y otros países a prestarles atención. Antes de que eso sucediera, los gobernantes de Venezuela y Nicaragua pudieron llevar a cabo sus golpes en cámara lenta, desmantelando gradualmente las instituciones democráticas, mientras que el resto del mundo ocultaba la mirada.

    Morales, quien permanece en el poder desde 2005, lanzó oficialmente su campaña para un cuarto mandato el 18 de mayo, a pesar de que la Constitución boliviana no permite más de dos mandatos presidenciales consecutivos. Además, Morales perdió un referéndum el 21 de febrero de 2016 que él mismo había convocado para cambiar la Constitución y poder postularse para un nuevo mandato.

    Lo más preocupante de la campaña de reelección de Morales, y de la bendición política que le otorgó Almagro, es que podría sentar un peligroso precedente legal para México y varios otros países.

    Morales está usando el absurdo argumento de que puede postularse para la reelección porque la Convención Americana de Derechos Humanos de 1969 establece que nadie puede ser privado de su derecho humano a postularse para un cargo público.

    Argumenta que la Convención es un tratado internacional y, por lo tanto, está por encima de las leyes nacionales de Bolivia. Para dar algún tipo de sustento legal a su argumento, Morales hizo que el Tribunal Constitucional de Bolivia –controlado por él– valide su derecho a postularse para un nuevo período en las elecciones del 20 de octubre.

    Morales lanzó su campaña un día después de que Almagro visitara Bolivia y, en un sorprendente giro político, dijera que sería “absolutamente discriminatorio” privar a Morales de su derecho a postularse para un nuevo mandato.

    El gobierno de Bolivia y los medios de comunicación oficiales celebraron la declaración de Almagro como un respaldo total a la campaña de Morales.

    Trump y las principales democracias de América Latina no han dicho prácticamente nada sobre el anuncio de Morales. Cuatro días después del anuncio, en el momento de escribirse este artículo, la jefa del Departamento de Estado para América Latina, Kimberly Breier, aún no había condenado la decisión de Morales en su cuenta de Twitter, a pesar de haber escrito más de 50 mensajes en ese lapso.

    El gobierno de Trump está cometiendo el mismo error que cometió en Nicaragua, y que el gobierno de Obama cometió anteriormente en Venezuela: no criticar enérgicamente la erosión gradual de las instituciones democráticas hasta que se produce un estallido social con muchos muertos.

    Para evitar que más presidentes violen los límites de sus mandatos constitucionales, es hora de que la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en San José, Costa Rica, emita una opinión legal dejando claro que los presidentes no pueden usar la Convención de 1969 para exceder sus períodos presidenciales.

    Una opinión legal de la Corte de San José obligaría a Almagro y a la OEA a desautorizar el intento de reelección de Morales y cualquier otra propuesta similar en el futuro. Mientras tanto, Trump y los países latinoamericanos deberían dejar de ver a Bolivia como una “dictadura tolerable”, o de lo contrario, se arriesgan a tener que lidiar en el futuro con muchas otras venezuelas.

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  2. Palos para Almagro
    Por Danilo Arbilla

    “Palos porque bogas y palos porque no bogas”. A Luis Almagro, secretario general de la OEA no le dan tregua.

    Ahora la ha emprendido contra él la oposición de Bolivia. Y lo acusa de haberse vendido.

    ¿A Evo Morales? La razón: la firma de un acuerdo para desplegar una misión de observadores de la OEA en los comicios en Bolivia del próximo 20 de octubre, en los cuales Evo Morales será candidato por cuarta vez, cuando la constitución establece que solo se puede ser reelecto por una vez y a lo que se suma que en el 2016 los bolivianos en referendo rechazaron expresamente que el hoy presidente pudiera ser candidato en estas elecciones.

    Todo muy claro, más que claro, pero la Corte Suprema de Bolivia autorizó que Evo fuera candidato de acuerdo con lo que establece el artículo 23 de la Convención Interamericana sobre Derechos Humanos (un peligroso articulito que de hecho autorizaría la reelección indefinida digan lo que digan las constituciones nacionales) y con varios decisiones anteriores de la Corte Interamericana respecto a Costa Rica, Honduras y Nicaragua.

    Pero lo que más avivó la bronca fue que Almagro, quien en su momento dijo que Evo debía respetar el referendo que rechazó su nueva reelección, ahora, en La Paz, dijo que sería “discriminatorio” excluirlo. Evo agradeció ese reconocimiento de la “legalidad y legitimidad” de su candidatura, con un “Bienvenido hermano”.

    La oposición, seguramente, esperaba que Almagro, por varias razones obvias, estaría de su parte, lo que alimenta aún más el enojo. No obstante ello, se les fue la mano: acusarlo de apoyar el narcotráfico, de vendido o de traidor, los desacredita. Lo ponen a la altura de Maduro.

    Decir que lo hace con vista a su reelección, no tiene ningún asidero, y cuestiona la propia inteligencia de quien lo dice: ¿lo hace para conseguir los votos de Bolivia, Nicaragua y Venezuela? ¿Son eso los votos que necesita Almagro para ser reelecto?

    Horas después en Buenos Aires, el secretario general explicó su actuación tras una conferencia ante el Consejo Interamericano de Comercio y Producción.

    Dijo que primero que nada hay un tema institucional, que se trata de un fallo de la Corte Suprema de Bolivia y de un poder judicial reconocido por todo el sistema interamericano que está a la par de cualquiera de los otros que componen ese sistema, salvo el de Venezuela que ha sido declarado ilegítimo por la OEA. El Secretario General no está por encima ni existe ningún instrumento, herramienta o decisión del Comité Permanente o de la Corte Interamericana (CI) que lo autorice a ello, indicó Almagro.

    Añadió a su vez que no se trata del primero de ese tipo de fallo, sino que hay tres anteriores en la misma línea sobre la base de considerar la reelección como DDHH. Almagro dijo que su posición no era esa, que él sostiene que la reelección no es un derecho humano, pero que lo que el sistema ha seguido es aquel criterio y que hasta ahora nadie se ha quejado. Fue que dijo entonces que fijar un criterio diferente con el caso de Bolivia sería aplicar un doble estándar.

    La oposición boliviana ha reclamado al respecto a la CI pero no ha habido respuesta.

    En el fragor de la lucha política y ante el abuso de poder –que en caso de Bolivia lo hay– aparecen ese tipo de reacciones en que se la “liga” un tercero. A Almagro ya le pasó respecto a Nicaragua. Unas declaraciones suyas que recogiéramos hace un año en el sentido de que la salida democrática en Nicaragua no pasaba “por que se vaya Ortega”, le merecieron también duras críticas de parte de la oposición nicaragüense. El tiempo, los hechos, la actuación de las organizaciones del sistema interamericano y la conducta del propio Almagro nos dicen que no se las merecía. Hay que reconocerlo.

    Esta vez no pude contactar al Secretario General en gira por el Cono Sur, pero uno de sus asesores me comentó que lo importante aquí y que aparentemente los opositores bolivianos no valoran, es que en La Paz se les aseguro que las elecciones van a ser controladas. Observadores de la OEA actuaron en el referendo del 2016 que perdió Evo y eso es bueno tenerlo en cuenta, así como que es reconocido y muy respetado el trabajo que en esa materia realizan los expertos de la OEA.

    Es cierto que han habido maniobras por parte del gobierno boliviano y que ya en cierta medida hay fraude por cuanto se utiliza el poder del estado a favor del candidato del gobierno y de un gobierno que además censura la prensa.

    No deja de ser importante, empero, saber que Evo no va a contar los votos a su gusto y gana.

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