Mundial 2030: Vayan pensando

Lo dijo Gianni Infantino, presidente de la Federación Internacional de Futbol Aso­ciado (FIFA) a su paso por Buenos Aires y en declaraciones al matutino La Nación: “El Mundial, y sobre todo el de 2030, más que una competición es el evento social más importante del mundo. Va a tener 48 equipos y necesita al menos 12 estadios con capacidad para un mínimo de 40.000 espectadores. Deben estar cubiertos y por lo menos uno de ellos, el de la final, que albergue 80.000 personas. Van a expedirse tres millones y medio de tickets, se demandarán 72 centros de entrenamiento para los equipos, además de aeropuertos y 70.000 plazas hoteleras”.

En esta poderosa síntesis queda reflejada toda la enormidad que va a significar el mundial del cual Paraguay podría ser subsede si la FIFA acepta el planteo hecho en Buenos Aires. Horacio Cartes y Alejandro Domínguez estuvieron en la reunión de la que participa­ron además Tabaré Vázquez, Mauricio Macri y los presidentes de las asociaciones de futbol de Argentina y Uruguay. Fue algo muy preliminar pero la carrera ya está lan­zada y no hay vuelta atrás. Si el planteo es aceptado, tres de los países signatarios del Mercosur deberán empezar a trabajar en ese mismo instante con vistas al 2030. Brasil, el cuarto integrante del bloque, ya lo hizo en 2014. La aventura le costó casi US$ 14.000 millones. A Rusia, en tanto, la cita mundial del año que viene le insu­miría unos US$ 20.900 millones. Según la calificadora Standard & Poor’s, sólo cua­tro de los estados fe­derados rusos podrían cubrir por sí mismos semejantes inversio­nes. Como puede ver­se, a esta escala las co­sas se hacen en serio. Muy en serio. ¿Y Qatar, anfitrión de la ver­sión 2022 del torneo ecuménico, cómo se prepara?. Ali Shareef Al-Emadi, ministro de Finanzas de una de las monarquías más opu­lentas del golfo Pér­sico, especificó que su país está invirtiendo unos 500 millones de dólares por semana y la factura final podría llegar a la demencial cifra de US$ 200.000 millones.

Al lado de semejantes monstruos presupuestarios, Argentina, Paraguay y Uruguay son enanos, aunque en términos comparativos, el esfuerzo será extremo. Comen­cemos por Asunción. Aún no decidimos si construimos una terminal aeroportuaria digna de llamarse tal. Tenemos muy buenos hoteles y aunque el nuevo estadio de Cerro Porteño cierra algunos estándares internacionales, habría que ver si entra en el patrón exigido por la FIFA. De la comunicación entre aeropuerto, hoteles, estadio y centros de entrenamiento, mejor ni hablar. En cuanto a parking seguro y dispo­nible, eso es algo desconocido en Asunción, ciudad librada a una despiadada cacería ejecutada por “cuidacoches” especializados en extorsión durante eventos de alta concurrencia. Si todo lo que podremos ofrecer para el 2030 será un aeropuerto de la era de aviones a hélice, un estadio hundido en una ciudad inaccesible, sin estacio­namiento y sin transporte público decente, sería mejor ir apeándose de la idea. Los papelones es mejor guardarlos en casa y un mundial sería una exposición devasta­doramente irreversible.

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