Big data en la salud

Para tener en cuenta lo que se viene en materia de nuevos abordajes de la salud, tengamos en cuenta lo siguiente. Según NetApp, empresa dedicada a brindar soluciones integradas de almacenamiento masivo de datos, el cuerpo huma­no produce hasta 150.000 millones de gigabytes de información describiendo el comportamiento de la presión arterial, colesterolemia, glucosa en sangre, número de plaquetas, glóbulos rojos vs. blancos… decenas de miles de cate­gorías de datos generados por los órganos del cuerpo humano que gobiernan su funcionamiento armonioso.

Una década atrás, cualquier intento de manejar en tiempo real semejante universo de datos habría sido catalogado simple y llana­mente de locura. Una cosa es monitorear indicadores corporales y estudiar pla­nillas de análisis inertes, y otra muy diferente es disponer de un diagrama com­pleto de cada una de las funciones corporales y sus posibles alte­raciones. Quince mil millones de teras en datos trabajando si­multáneamente es tal masa de información que abruma y colapsa el entendimiento hu­mano.

Eso era hasta hace muy poco. Ahora, el enfoque es no solo posible sino que está casi a la vista. Así lo entendieron en el diario Expansión –de la red RIPE que también integra 5días- que organizó una jornada dirigida a “poner en contexto el alcance de los cambios que traerá consigo la transformación digital en el ámbito de la salud”.

Actualmente, se expresa en las conclusiones de dicha jornada, se recoge una cantidad ingente de información en todos los procesos asistenciales, de los que se están analizando entre un 5% y un 10%. En una intervención quirúrgica –señala el documento- el registro de información que queda en el hospital es apabullante, pero en la mayoría de los casos está desestructurada y no puede procesarse. Por lo tanto, el objetivo de lo que hoy se conoce bajo el anglicismo de big data es registrar y ordenar la información en tiempo real y transferirla al médico, por ejemplo, en el momento en que tiene al paciente delante y está en proceso pre o post operatorio. Un comienzo, modesto pero comienzo al fin, es el que ya está vigente por ejemplo en España.

Se trata de la receta electrónica, que permite al paciente retirar un medicamento en cualquier farmacia con solo presentar su tarjeta sanitaria. La red hace el resto. Pero no está lejano el día en que se harán factibles los diagnósticos online y a distancia, seguir la evolución de las enfermedades, diagnosticarlas y proponer el tratamiento, todo en tiempo real y siguiendo el comportamiento del organismo del paciente con mínimos márgenes de error.

La irrupción del big data en la salud pública paraguaya puede parecer cosa de un futuro lejano. Pero no lo es tanto, en la medida en que quienes manejan las po­líticas de la información y la comunicación sepan de qué se trata y abran el ca­mino hacia su instalación en el sistema de salud. Un área más en la que, aparte de los profesionales de blanco tradicionales, los iniciados en las competencias TICs tendrán mucho que decir.

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