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Presidente Trump, no ahuyente a los turistas

Ojalá que el presidente Trump mantenga el tono “presidencial” de su discurso al Congreso de esta semana y deje de ahuyentar a los turistas extranjeros, porque ya hay señales de que sus diatribas diarias contra los inmigrantes y los países socios comerciales de Estados Unidos están causando una disminución en el turismo extranjero a Nueva York, Miami y otros centros turísticos del país.
Las acusaciones de Trump contra los mexicanos y los musulmanes, al igual que su plan de restricciones al ingreso de personas de siete países de mayoría musulmana, y de deportar a millones de indocumentados ya están causando que varias organizaciones pronostiquen un “efecto Trump” que hará caer el turismo a Estados Unidos.

A principios de esta semana, la agencia de marketing de turismo de la ciudad de Nueva York, NYC & Company, anunció que los visitantes extranjeros a la ciudad –que alcanzaron los 12.7 millones el año pasado– disminuirán en unos 300.000 este año, lo que se traducirá en pérdidas de más de US$ 600 millones. La agencia dijo que la disminución se debe en parte a “la retórica” que viene de la Casa Blanca.

El Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC), con sede en Londres, había dicho anteriormente que las restricciones de visas a personas de siete países de mayoría musulmana, temporalmente suspendida por un tribunal, perjudicará la industria turística de Estados Unidos.

Ya está ocurriendo, según varias empresas. Hopper Research, una compañía de investigación de vuelos, dice que las búsquedas de vuelos de países extranjeros a Estados Unidos cayeron un 17 por ciento desde la toma de posesión de Trump. Hubo una caída de estas búsquedas en 94 de los 122 países analizados, dijo.

Un informe del 27 de febrero de la empresa de reservaciones por internet Kayak.com, titulado ¿A dónde irán los británicos en el verano de 2017, dice que “el amor de los británicos por Estados Unidos se está acabando muy rápidamente”. Agregó que las búsquedas en internet de Gran Bretaña para los vuelos a Orlando bajaron un 58 por ciento, y a Miami un 52 por ciento en comparación con el año pasado.

“Estamos viendo el comienzo de una caída debido a la retórica y a las políticas de Trump”, me dijo Adam Sacks, presidente de Tourism Economics, una firma de pronósticos de la industria turística. “México va a ser uno de los más afectados, debido a la tensa relación México-Estados Unidos”.

Sacks me dijo que Miami no sufrirá tanto como otros destinos turísticos de Estados Unidos, porque los visitantes latinoamericanos están menos influenciados por el sentimiento anti Trump que los de Europa y Oriente Medio. Sin embargo, la caída en el turismo se sentirá en todos lados, dijo.

Por supuesto, hay otros factores que están afectando el turismo a Estados Unidos, como el dólar fuerte y la debilidad de la economía mundial. Pero un estudio comparativo de la firma Tourism Economics con años anteriores con circunstancias macroeconómicas similares muestra que las percepciones políticas impactan el turismo.

Según las proyecciones de la firma de Sacks, las visitas internacionales a Estados Unidos bajarán un 3 por ciento este año. Las visitas de México y el Reino Unido disminuirán un 7 por ciento, y las de Alemania un 4 por ciento, dice la empresa.

Mi opinión: Trump debería someterse a una terapia de control de la ira, tratar de controlar sus estallidos de furia contra casi cualquier cosa extranjera, y hacer que los visitantes internacionales se sientan bienvenidos en Estados Unidos.

Podría tomar el ejemplo de un país pequeño, Costa Rica, cuyo presidente, Luis Guillermo Solís, la semana pasada colocó en las redes sociales un video donde él toca la melodía de Ciudad de las Estrellas en un piano, e invita a la actriz Emma Stone –ganadora del Oscar como mejor actriz por la película La La Land– a visitar su país y disfrutar de sus bellezas naturales.

Cuando entrevisté a Solís sobre su ingenioso video, se rió y me dijo que era parte de su misión: promover su país, mostrando sus mejores cualidades, e invitando a los extranjeros a visitarlo. Es hora de que Trump deje de hacer exactamente lo contrario.

Por Andrés Oppenheimer

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Acerca de jotaefeb

arquitecto jubilado, hoy "hurgador" de la filosofía de vida, de las cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

6 comentarios en “Presidente Trump, no ahuyente a los turistas

  1. La oficina de propaganda contra los inmigrantes de Trump

    Por Andrés Oppenheimer

    El presidente Trump acaba de crear una nueva oficina gubernamental que documentará y divulgará los crímenes cometidos por inmigrantes indocumentados, quienes según la mayoría de los estudios cometen menos crímenes que los estadounidenses de origen. De manera que aquí está mi pregunta a mis amigos que todavía apoyan a este presidente: si eso no es ser antiinmigrante y xenófobo, ¿qué es?

    Trump anunció la creación de su oficina de propaganda antiinmigrante durante su discurso del 28 de febrero en la sesión conjunta del Congreso.

    “He ordenado al Departamento de Seguridad Nacional que cree una oficina para atender a las víctimas estadounidenses. La oficina se llama VOICE, o Oficina para las Víctimas de Crímenes de Inmigración”, dijo. “Estamos dándoles voz a aquellos que han sido ignorados por nuestros medios de comunicación y silenciados por intereses especiales”.

    Trump agregó que VOICE ayudará a las víctimas de crímenes perpetrados por inmigrantes indocumentados a rastrear sus respectivos casos, y a “hacer pública una lista exhaustiva de acciones criminales cometidas por extranjeros”.

    Para dramatizar su punto durante su discurso al Congreso, Trump presentó a Jamiel Shaw, cuyo hijo de 17 años fue asesinado por un miembro de una pandilla de inmigrantes indocumentados en Los Ángeles.

    El problema es que prácticamente todos los estudios muestran que los inmigrantes indocumentados tienden a cometer menos crímenes que los estadounidenses nacidos en Estados Unidos. Y hay buenas razones para ello: los indocumentados temen ser deportados.

    Según un estudio del Consejo Americano de Inmigración (AIC), los datos del Censo de Estados Unidos muestran que solo el 1,6 por ciento de los varones inmigrantes –tanto legales como ilegales– de entre 18 y 39 años están presos, en comparación con el 3,3 por ciento de los nativos estadounidenses.

    El estudio del AIC llegó a la misma conclusión cuando examinó específicamente el caso de los jóvenes mexicanos, salvadoreños y guatemaltecos sin educación secundaria, que constituyen la mayor parte de los inmigrantes indocumentados: tienen índices de encarcelamiento significativamente más bajos que sus pares nacidos en Estados Unidos.

    “Numerosos estudios han confirmado dos verdades simples pero poderosas: los inmigrantes son menos propensos a cometer crímenes graves o estar tras las rejas que los nativos, y las altas tasas de inmigración están asociadas con tasas más bajas de delitos violentos”, dice el estudio.

    Entonces, ¿por qué Trump está obsesionado con acusar a los inmigrantes indocumentados de ser causantes del crimen en Estados Unidos?

    ¿Por qué no crea una oficina de víctimas de crímenes de odio racial para identificar a los supremacistas blancos que han cometido crímenes, y darles una voz a los musulmanes, judíos, mexicanos, indios y otras minorías que han sido víctimas de una epidemia de crímenes de odio desde que Trump ganó las elecciones?

    ¿Por qué no crea una oficina para resaltar las contribuciones a la sociedad de los indocumentados, que según el Instituto de Política Tributaria y Económica pagan unos US$ 11.600 millones en impuestos estatales y locales cada año? (Mientras que Trump, que sepamos, no ha pagado nada en años.)

    La respuesta es que Trump busca sembrar el pánico contra los indocumentados para satisfacer a su base de hombres blancos de clase obrera que lo votaron.

    El problema es que, con la creación de VOICE, Trump no solo continuará demonizando y deshumanizando a los indocumentados, sino que creará un clima de sospecha y odio contra todos los inmigrantes.

    “Conducirá a más acoso, más crímenes de odio, más intimidación y más discriminación contra cualquiera que se parezca a un inmigrante”, me dijo Frank Sharry, director de America’s Voice, un grupo de defensa de la inmigración. “Tú podrías ser un hispano de quinta generación cuya familia ha servido en el ejército, pero si tienes piel oscura, vas a ser visto por mucha gente estúpida como un delincuente y una amenaza”.

    Mi opinión: Estoy de acuerdo. La oficina de propaganda antinmigrante de Trump es una de las ideas más antiestadounidenses que este país jamás ha visto. En lugar de fomentar el odio social contra un grupo que comete menos crímenes que los estadounidenses de origen, Trump debería crear una oficina similar para denunciar públicamente los crímenes de los supremacistas blancos, que incluyen a muchos de sus seguidores.

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    Publicado por jotaefeb | 10 marzo, 2017, 08:53
  2. Donald Trump no da la cara
    Esta vez, Trump evitó aparecer en público firmando la nueva orden que prohíbe la entrada a ciudadanos de seis países musulmanes. Esta no es precisamente una muestra de liderazgo, opina Miodrag Soric.

    El presidente de Estados Unidos difícilmente reconocería que se equivocó en el primer intento de vetar la entrada a personas de siete países musulmanes. Esta vez no apareció él sino que envió a sus ministros a dar la cara a la prensa. Ellos – y no el presidente – anunciaron las nuevas restricciones a la admisión de refugiados a los Estados Unidos. A los periodistas empero, no se les permitió hacer preguntas. ¡Nada de correr riesgos! El público solo ha podido ver una foto de Trump mientras firmaba dicha orden administrativa. Trump se esconde.
    Entrevista: Alfredo Daza: “México tiene problemas aparte de Trump”
    Opinión: belicosidad creciente en EE. UU.
    Justo cuando se trata de uno de los temas más anunciados durante su campaña y la razón por la que muchos de los estadounidenses votaron por él: la seguridad de las fronteras y la reducción del número de inmigrantes.
    Inusual timidez
    La nueva e inusual aversión de Trump a las cámaras y los micrófonos tiene su motivo: el fin de semana causó un aluvión de titulares con sus acusaciones de que, presuntamente, Obama habría ordenado espiar la central de su campaña. Pero Trump no aportó ni indicios ni pruebas.
    La prensa, tan odiada por él, considera que es otro intento de desviar la atención de otros problemas de su administración. Nada descabellado. La administración de Trump, hasta ahora, ha sido una serie de escándalos. El presidente de Estados Unidos no ha logrado la aprobación de una sola ley en el Congreso, a pesar de la mayoría republicana.
    Así que es posible que después de los recientes escándalos, sus expertos le hayan recomendado a Trump cierta abstinencia con Twitter o apariciones en televisión. Algo que no durará mucho tiempo.
    La nueva versión del veto a la inmigración le da más tiempo a las autoridades para conocer las reglas y aplicarlas. Así se podrá evitar el caos generado hace unas semanas en los aeropuertos. En todo caso, los tribunales estadounidenses examinarán la legalidad de las nuevas medidas. Pero sea cual sea el veredicto que emitan, el gobierno de Trump continuará siendo restrictivo frente a la inmigración.
    Una actitud casi simbólica
    Washington le da la espalda al resto del mundo. Irónicamente Estados Unidos, el país que con sus ilegales intervenciones internacionales dio lugar a la inmensa crisis humanitaria de refugiados, cierra ahora sus fronteras. Trump se esconde detrás de las paredes de la Casa Blanca. Una actitud casi simbólica de la realidad. Esto no es muestra de liderazgo.
    ¿Tocará la canciller Merkel la crisis de los refugiados durante su visita a Washington en más de una semana? Si lo hace, lo hará con prudencia. Ella sospecha: Donald Trump no cambiará su política de aislamiento, bajo el lema de “América primero”. Merkel, como el resto de los europeos, respetará esa postura de Trump. Pero la UE también puede aprender una lección: si Estados Unidos defiende con tanta firmeza sus intereses, los europeos también debieran hacerlo.

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    Publicado por jotaefeb | 9 marzo, 2017, 10:33
  3. El silencio de los inocentes

    Por Jesús Ruiz Nestosa

    MADRID. No siempre son inocentes los que guardan silencio. Y no se trata de un simple juego de palabras en torno a aquella famosa película de Jonathan Demme (1991) “El silencio de los inocentes”. Pero la idea me fue dando vueltas en la cabeza al ver que en estos días Donald Trump se ha quedado de nuevo solo para soportar un nuevo golpe.

    Cuando digo “último” es el que coincide con el momento en que escribo esta columna (ya que nada indica que no le sucedan otros posteriores) y el mismo proviene nada más y nada menos que del fiscal general de los Estados Unidos, Jeff Sessions, nombrado recientemente por el propio Presidente pensando ya que pronto necesitará de él para echar a andar muchos de sus desquiciados proyectos que había prometido durante su campaña electoral.

    El “Washington Post” (la odiada prensa por parte de Trump) acaba de publicar que el embajador ruso en Washington, Sergei Kislyak, se reunió dos veces con Sessions en pleno auge de los ataques cibernéticos por parte de los rusos al Partido Demócrata. En ese momento, Sessions era senador, pero las cosas empeoraron notablemente cuando fue propuesto por Trump al cargo de fiscal general de los Estados Unidos y debió comparecer ante el Senado que debía darle su aprobación o no. En esa ocasión, el senador demócrata Al Franken le preguntó qué haría si tuviera conocimiento del vínculo de algún miembro de la campaña de Trump con el Kremlin, y Sessions, quien estaba bajo juramento, respondió: “No soy consciente de ninguna de esas actividades. Fui llamado una vez o dos a trabajar en la campaña, y no he tenido comunicación con los rusos. No tengo capacidad para contestar”.

    Al contrario de lo que sucede con los políticos latinoamericanos que no tienen ningún inconveniente de mentir, de jurar incluso que están diciendo la verdad cuando todos saben que no es así, en los Estados Unidos el hecho de mentir, y más todavía haciéndolo bajo juramento, está considerado una falta sumamente grave. Ahora, los demócratas y parte de los republicanos, le exigen a Sessions que renuncie inmediatamente. La líder demócrata de la Cámara de Representantes fue muy dura al reaccionar y dijo que “Sessions no cumple los requisitos para ser el primer ejecutor de la ley en nuestro país; ha mentido bajo juramento y debe dimitir. Hay que abrir una comisión independiente para investigar las conexiones políticas, personales y financieras de Trump con los rusos”.

    Por de pronto, el fiscal general no ha renunciado, pero se ha recusado a sí mismo, ya que prometió inhibirse en todas las investigaciones sobre la conexión entre el Kremlin y la campaña electoral de Trump. Su inhibición es un paso obligado, ya que al ser la autoridad máxima del Departamento de Justicia y del FBI, su presencia podría influir negativamente en las investigaciones. Incluso podría darse el caso en que tuviera que ser interrogado por sus propios agentes.

    Donald Trump, que ensayó una tibia defensa diciendo de Sessions que es “un hombre honesto”, con la inhibición de su fiscal general queda muy mal parado, ya que lo que se esperaba era que negara todo para salvar el buen nombre y el prestigio de quien lo había llevado de la mano hasta dicho puesto desde el cual le iba a prestar grandes servicios.

    En este caso, la olla se destapó con cierta rapidez y el silencio que había guardado Trump respecto a las mentiras de su fiscal, acaba de estallarle en las manos. Pero a raíz de este hecho no puedo dejar de preguntarme qué pasará en los próximos meses con el silencio que guarda el presidente Horacio Cartes frente a una falta muy grave de sus colaboradores más cercanos que desean violar la Constitución para “regalarle” un segundo periodo que muy bien puede transformarse en dos. Si el infausto proyecto no llega a resultar –y todo parece indicar que no se concretará–, el presidente Cartes tendrá que romper su silencio y aparecer de nuevo en público. ¿Qué dirá entonces? ¿Cómo quedarán todos aquellos que hoy día se llenan la boca con palabras como “reelección”, “que la ciudadanía decida” y cosas parecidas? Necesariamente tendrán que rodar cabezas y pueden tener la seguridad que no será la de Horacio Cartes. Mírense, señores, atentamente en el espejo, porque es posible que esa cabeza que están viendo allí reflejada no permanezca mucho tiempo en lo alto del cuello.

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    Publicado por jotaefeb | 8 marzo, 2017, 09:56
  4. Opinión: ¿un nuevo Trump?
    No hay muchas novedades, pero parece más predecible. Fue el primer discurso en el que se mostró medianamente como un presidente de verdad. A los republicanos se les habrá quitado un peso de encima, opina Miodrag Soric.

    ¿Quizá haya aprendido de los errores del pasado? En vez de infundir miedo y difamar a su adversario político, Donald Trump ofreció ante ambas cámaras del Congreso un discurso muy optimista. Apeló a la fuerza estadounidense y anunció cambios para modernizar Estados Unidos. Incluso ofreció a los demócratas cooperar en política sanitaria, migratoria y educativa. Los demócratas, por su parte, vacilan y desconfían de este nuevo Trump. Y, sin embargo, no pudieron hacer otra cosa que aplaudir cuando resaltó la abnegación de los soldados y policías estadounidenses y condenó cualquier forma de antisemitismo o xenofobia.
    Raramente tan unidos

    Los ojos de Trump no se despegaban del telepromter. Fue el primer discurso en el que se mostró más o menos como un presidente de verdad. La mayoría de las veces dio en el clavo. No cometió graves errores. A los republicanos se les quitó un peso de encima. Raramente respaldaron tanto a su presidente como cuando este anunció el liderazgo de Estados Unidos, resaltó la colaboración con Israel y la lucha contra los islamistas y manifestó estar a favor de la OTAN.
    Aparentemente, los críticos entre sus filas le perdonaron que hace solo unas semanas calificara de obsoleta a la OTAN y que buscara evidentemente la cercanía con Rusia. En el Congreso no pronunció ni la palabra Moscú ni Rusia. Es notable, sobre todo si se sigue la información de la prensa estadounidense. Desde hace semanas, esta especula sobre la magnitud de los contactos entre el equipo de la campaña electoral del candidato Trump y el Kremlin.
    ¿Política exterior? Más bien no
    Sin embargo, al presidente todo esto no le inquieta. La política exterior no jugó un papel relevante en su discurso. Se centró en tres temas: fortalecer la economía nacional, proteger las fronteras del país y reformar el sistema de salud. El mayor punto débil de su discurso: no ofreció detalles de cómo pretende reducir los costes de la afiliación al seguro médico. Como también dejó en el aire la procedencia del dinero para mejorar la infraestructura del país o crear un Ejército más moderno. Vaticinó la reducción de impuestos, pero no habló de cifras. Y ese es otra vez el “viejo Trump”: alguien que promete mucho, pero no dice cómo quiere llevarlo a cabo.
    En el discurso de Trump no había muchas novedades. El presidente sigue su ruta nacionalista y conservadora tanto en política interior como económica. Su política de seguridad internacional sigue estando influida por las ideas aislacionistas. Por lo menos, parece más previsible cuando usa un tono más conciliador.

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    Publicado por jotaefeb | 5 marzo, 2017, 10:48
  5. Enemigos del pueblo

    Por José Antonio Zarraluqui

    ¡La que armó Donald Trump! Dijo que las noticias falsas son enemigas del pueblo y, ni corta ni perezosa, la prensa cogió el rábano por las hojas y concluyó que la afirmación del Presidente el 24 de febrero fue que el enemigo del pueblo es la prensa. Y algunos periodistas, dándose por aludidos, se han puesto en pie de guerra contra el inquilino de la Casa Blanca.

    Esto me recuerda un artículo que escribí tiempísimo ha, cuando Francis Fukuyama publicó El fin de la historia y el último hombre. Traté de deslindar, aunque fuera un poco, las cosas que había dicho el estudioso y las que le atribuían quienes lo atacaban sin piedad. La mayoría de los comentaristas de su libro argumentaban, con mayor o menor furor, contra afirmaciones que él en ningún momento había formulado. Ahora la historia se repite.

    Trump no habla de todas las noticias, ni siquiera de las noticias que le resultan poco favorecedoras, que asegura admitir de buen grado siempre que sean verídicas, sino de las mentiras flagrantes, las fabricaciones basadas en “fuentes que prefieren mantener el anonimato” y a todas luces son disparates traídos por los pelos con la única intención de desacreditar a su persona y deslegitimar su gobierno. Puesto que la inmensa mayoría de los periodistas se consideran “progres” y Trump se proclama “retro” en el sentido de que pretende make America great again, es lógico que no lo vean con simpatía. Pero eso es una cosa, y otra distinta mentir.

    El epíteto de enemigo del pueblo es arma corriente en el arsenal de los gobernantes totalitarios, tantos los fachas como los comunistas, que lo han usado con profusión y hasta, alguna vez, contra los mismos suyos. Por ejemplo, cuando en 1956 Nikita Jrushov, en pleno deshielo tras la época estalinista, se lo endilgó a su antecesor y padrecito Iosef Visarionovich (Stalin) por haber propiciado el culto a la personalidad y cometido algún que otro abuso.

    Pero, en realidad, antes de establecer sus dictaduras de partido único en Rusia e Italia Lenin y Mussolini, la frase gozaba ya de popularidad y en absoluto se debía a un aventurero político, sino a un notable autor teatral, el noruego Henrik Ibsen. Una obra suya se titula exactamente así, Un enemigo del pueblo, data de 1882 y es la crítica a una sociedad en que todos los estamentos se ponen de acuerdo para combatir la verdad. Un médico descubre en un balneario que el agua está contaminada y trata de hacer algo al respecto, pero los intereses creados temen las repercusiones que para el bienestar de la población pueda traer el anuncio. Así, pues, el médico, por no callarse, termina siendo enemigo del pueblo.

    Aquí no. Aquí, para negar que la prensa sea enemiga del pueblo, cosa que Trump no dijo, algunos dicen que el enemigo del pueblo es Trump. Y más le dicen: que su alma es la de un absolutista y que está dando los primeros pasos hacia una dictadura. No mencionemos a los extremistas desorejados como una Sunsara Taylor, del Partido Revolucionario Comunista USA, que invitada a la tele repetía frenéticamente que Trump es fascista y es como Hitler y es Hitler vivo y un facha y una cruz gamada y fascista a más no poder y se parece a Hitler, sin que hubiera manera de sacarla de ahí. Ella solo ve camisas pardas a su alrededor.

    Tales acusaciones ahora menudean, pero se iniciaron nada más anunciar Trump su candidatura. Y lo cierto es que, antes de las elecciones, las únicas manifestaciones dignas de las camisas pardas fueron las agresiones físicas sufridas por entusiastas partidarios del potentado Trump en algunos mítines. Y, después de las elecciones, el violento asalto el 1 de febrero llevado a cabo por 150 matones enmascarados en la Universidad de California en Berkeley para impedir la disertación de un conferencista de derecha, la cual ciertamente impidieron con un motín que aterrorizó a los asistentes y dejó daños en las instalaciones universitarias por más de US$ 100.000.

    Si hoy por hoy existen algunos brotes de intolerancia y totalitarismo en los Estados Unidos, ciertamente no se encuentran en donde nos dicen que están.

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    Publicado por jotaefeb | 5 marzo, 2017, 08:48
  6. Proyecto de ley busca poner fin a lotería de visas

    Una vez más los legisladores en el Congreso buscan acabar con el programa de lotería de visas de Estados Unidos.

    A pesar que las posibilidades de ganarse una visa de este tipo, que permite emigrar legalmente a Estados Unidos es de solo un 0.3 %, para muchas personas es la única posibilidad que tienen para salir de sus países rumbo a un mejor futuro.

    El programa de visas, que goza con 22 años de antigüedad, atraviesa un desafío en medio de un contexto donde las nuevas regulaciones migratorias son más estrictas y buscan limitar la inmigración.

    Los senadores republicanos Tom Cotton de Arkansas y David Perdue de Georgia presentaron un proyecto de ley para acabar con el programa de la lotería de visas y reducir en gran medida el número de otros inmigrantes legales y refugiados que recibe el país.

    Un proyecto de ley muy similar ha sido presentado en la Cámara de Representantes proponiendo solo el fin del programa de lotería de visas.

    Ahora, con un Congreso liderado por los republicanos, este tipo de propuestas tienen más posibilidades de prosperar y convertirse en ley. El proyecto de ley denominado “Reformando la Inmigración Estadounidense para Fortalecer los Empleos (RAISE, por sus siglas en inglés) está siendo visto con buenos ojos.

    Según los senadores que patrocinan la iniciativa, el proyecto de ley ayudaría a aumentar los salarios de los trabajadores y mejorar la calidad de los trabajos.

    “Estamos tomando medidas para corregir algunas de las deficiencias en nuestro sistema de inmigración legal”, dijo Perdue. “Volver a nuestros niveles históricamente normales de inmigración legal ayudará a mejorar la calidad de los empleos y los salarios en Estados Unidos”.

    Los que están a favor de cancelar el programa argumentan también que es muy susceptible al fraude por el lado de los solicitantes y de los dueños de negocios inescrupulosos que cobran a los solicitantes por un programa que es completamente gratis.

    En el año fiscal 2015, EE.UU. emitió 48.097 visas de diversidad, de un total de 531.463 visas de inmigrante que otorgó.

    La lotería de visas de la diversidad fue diseñada como su mismo nombre lo dice para promover una diversificación de inmigrantes que llegan al país de países con un índice bajo de inmigración.

    Un país que envía más de 50.000 inmigrantes a EE.UU. en los últimos cinco años queda excluído de la lista de elegibilidad. En el último sorteo de visas de la diversidad quedaron fuera ciudadanos de Bangladesh, Brazil, Canada, China, Colombia, República Dominicana, El Salvador, Haití, India, Jamaica, México, Nigeria, Pakistán, Filipinas, Perú, Corea del Sur, Reino Unido, excepto el norte de Irlanda y Vietnam.

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    Publicado por jotaefeb | 4 marzo, 2017, 12:19

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