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Valorice sus talentos

Cada persona tiene un talento especial. Puede ser artístico, técnico, matemáticas, escrita, en fin, todos tenemos algo en lo que nos destacamos. Aprovechar ese don en el mercado de trabajo es más que un privilegio: es necesario. Significa que usted estará haciendo lo que le gusta y haciéndolo mejor que la mayoría de las personas.

Además del talento, en la profesión hay habilidades que se pueden adquirir y desarrollar con la práctica y el esfuerzo personal. Entre ellas está la capacidad de entender y relacionarse bien con las personas. Es un recurso bastante valorizado. Algunas personas ya nacen con la vocación para el liderazgo. Otros aprenden al observar a los líderes y seguir sus pasos.

Para valorizar y destacar sus talentos, el primer paso es hacer un autorretrato. No piense que es simple. Es necesario tener sinceridad y objetividad. Siéntese y escriba sus mejores atributos. Sea bastante específico. Guarde ese texto y reflexione sobre él durante algunos días. Discuta esas ideas con alguien de su confianza, que lo conozca a usted a fondo. Después de una semana, vuelva a la lista y analícela con frialdad. ¿Cuáles son realmente sus cualidades? ¿Dónde usted se destaca? ¿Qué tiene de más positivo? Quédese con los puntos más relevantes.

Una vez que esté consciente de esas informaciones, usted debe destacarlas en su currículo (si está buscando un empleo) o en su día a día profesional (si está trabajando). Al relacionarse profesionalmente, acuérdese siempre de evidenciar esas cualidades, hasta en los pequeños gestos. Hay una frase cómica, bastante repetida en los medios empresariales: “no basta poner un huevo, hay que cacarear”. No deja de ser verdad. Por medio de sus actitudes y comportamientos, deje claro su potencial, sin ser arrogante, pero de forma clara. Así todos alrededor suyo estarán conscientes de lo mejor que puede ofrecer en la profesión.

Por Bernt Entschev

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Acerca de jotaefeb

arquitecto jubilado, hoy "hurgador" de la filosofía de vida, de las cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

3 comentarios en “Valorice sus talentos

  1. ¡YO SOLO QUIERO UN TÉ!

    En el agitado mundo que vivimos, tan importante como el qué decís es cómo lo decís: se inventan palabras para nombrar las cosas que ya existen o se le busca vueltas a las cosas para que parezcan otras.
    Por ejemplo, ahora están de moda los “conversatorios”: una instancia donde se va a hablar de un tema y participan todos los involucrados. Si a usted esto le parece una “reunión”, probablemente esté en lo cierto.
    Ahora las noticias no se comunican, sino que se “socializan”, palabrita que más allá del contenido ideológico que se le pretenda dar, no es más que decir lo que pasó.
    Si a usted le parece que estos chicos que van a las convenciones de comics están disfrazados, está usted equivocado, están haciendo “cosplay”, que es disfrazarse pero… bueno, eso.

    “Se inventan palabras para nombrar las cosas que ya existen”
    Lo mismo pasa en el súper: uno iba a comprar café y eso llevaba; si quería azúcar, pues eso compraba.
    Ahora no: usted puede elegir café descafeinado (!!), de soja u otros granos (o sea no café), de Brasil, de Colombia y en un alarde de genio humano, lo puede comprar en fichas. Comprar azúcar es casi un pecado, así que uno se inclina por la orgánica o algún derivado más o menos natural de alguna planta.
    Si a usted, como a mí, le gusta el té clásico, el negro, más le vale que cambie de gusto: ya casi no existe. Está oculto entre miles de alternativas de diferentes marcas: té verde, rojo, amarillo, azul, de la India, de manzana, de mandarina, de rosade Ceylán y de pasto de Camerún, de infinitas hierbas y exoticidades casi rayanas en el misticismo. Té negro, no… y no lo pida, porque lo mirarán como a un extraterrestre.
    Teniendo en cuenta todo esto, no sorprende que en otros países los candidatos políticos sean fabricados a medida de “lo que la gente pide”. Así, oscuros “asesores” hacen “presidentes a medida”, cobrando millonarios honorarios que vendrán de sospechosos contratos que el mandatario aprobará.
    Por suerte, acá no ocurren esas cosas: normalmente todo depende del humor y del bolsillo nomás.
    Qué quiere que le diga: yo quiero un té negro, simple y corriente…

    @máuser

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    Publicado por jotaefeb | 17 junio, 2017, 22:04
  2. La producción de ideas

    Por Marcelo A. Pedroza

    Hay motivaciones que nos ilustran por dentro. Nos enseñan especialmente a darle un sentido a cada paso vivido. Es en ese por qué donde se pueden contener cada una de las experiencias. Las razones que se exponen en las innumerables circunstancias del existir siempre requieren de las ideas. Hay un nexo fundante entre lo que se piensa y lo que moviliza. El convencimiento acerca de tal vinculación es determinante para entender los acontecimientos que permiten el desenvolvimiento de la vida. Pide una participación especial el verbo elegir.

    Él también está presente en el mundo de los móviles del pensamiento. La autonomía habilitada por la libertad de darle protagonismo a específicas imágenes o hechos es una característica inherente del ser humano. Su poder creativo y su marco infinito, que superan cualquier conjugación temporal, hacen que los estímulos pensados sean literalmente traídos al plano presente de quien los cobija en su mente. Por lo tanto el auge de los sucesos nace libremente a través de las causas que han sido ideadas.

    ¿Qué anima al espíritu crítico? Su constante acercamiento a las exigencias propulsoras de crecimiento. ¿Y cómo se ejercita su mecanismo? Dándole relevancia a la producción de ideas que eleven el desempeño de los hábitos que inspiran. Es necesario generar perspectivas que ahonden en la conexión de los significados connotativos de las palabras citadas. Para proponer hay que estar preparado y para aplicar dichas maquinaciones motivadoras hay que construir una vocación resistente y perseverante. Así lo que se pensó alguna vez no alcanza si no se cultiva una y otra vez; su resonar debe ser considerado y atendido. En la vida se aprende a elegir hacia dónde dirigirse aunque antes se aprende a pensar por qué ir en busca de ese destino.

    El aprendizaje de idear debe ser aprendido por cada habitante, de ahí la profunda implicancia del ejercicio de las estimulaciones cognitivas a temprana edad; como así la permanente nutrición educativa durante todas las franjas etarias. El ser social tiene los mismos derechos, su impronta en la vida de cada persona es inevitable. Una sociedad que aprende a expresar sus ideas se transforma en una fuente inclusiva de discernimientos heterogéneos. Y eso es lo que se necesita en toda convivencia. La exposición de las ideas fluye naturalmente cuando los espacios están dispuestos a recibirlas. Un hábitat que fomenta la congregación de idearios auténticos está promoviendo el desarrollo de las potencias individuales. Y éstas se amparan y convergen en un solo lugar, la comunidad.

    La sensación del deber cumplido no es privativa de unos pocos, es exclusiva de cada uno y a su imperio inspirador puede acceder quien quiera. La experiencia emotiva producida por dicha interpretación subjetiva dignifica la existencia. No es imperativo el accionar, sino el sentir porque se impone con orgullo, aquí el ángulo del pensar nuevamente encuentra un argumento distinto. Es en el desenvolvimiento diario donde se materializa la posibilidad de alimentar la riqueza interior que puede representar cada pensamiento.

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    Publicado por jotaefeb | 10 mayo, 2017, 08:29
  3. El itinerario de la vocación

    Las metas compatibles entre quienes se proponen alcanzarlas permiten que los implicados se ayuden a lograrlas. La construcción de relaciones armónicas encuentra en la elaboración de objetivos un paso notable para poder desarrollarlas.

    Es que si en la fijación de los propósitos hay contradicciones es posible que se avecinen vínculos expuestos a obstáculos que eran evitables. La coexistencia de criterios diferentes no impide el entendimiento de las partes, si quienes los esbozan están dispuestos a elaborar alternativas que faciliten la consecución de lo querido.

    Las afinidades se descubren cuando los intereses son nobles y pregonan causas que ameritan la búsqueda de coincidencias. Si lo que está en juego es para beneficio de unos y en detrimento de otros es probable que la situación se torne complicada.

    Y según el caso y a quienes involucre la repercusión de las discrepancias puede no tener fin. E incluso mutar y transformarse en un complejo entramado de disparidades cargada de dimes y diretes. Ingresando en este terreno la acritud se halla en su salsa. ¿Y quién puede parar esto? La razón de lo coherente. Lo congruente pide atención y hacia ello hay que virar. El intelecto es capaz de derribar bloques de ignorancia.

    Ingresando en el mundo del discernimiento se pueden identificar las motivaciones que cada cual tiene. Y si son claras facilitan los vínculos. El tema es cuando son oscuras o difusas y no pueden ser vistas. O cuando los bocetos explicativos son precisos y las intenciones ocultas.

    En estos casos la cordura exige su presencia y pide que se redoble el esfuerzo en la concentración de los acontecimientos que suceden. La cuestión requiere tiempo. ¿Y quién está dispuesto a detenerse en asuntos antagónicos de raíz? Para responder cada uno podrá pensar sobre lo que vive y lo que le pasa en su vida y en el entorno donde normalmente se vincula con los demás.

    De todas formas, y para la generalidad de los casos, será la voluntad enfocada en las soluciones la que podrá aportar lo esencial para intervenir y dedicarse a destrabar lo que acontece. Podemos preguntarnos si en los espacios donde participamos respondemos con intenciones concretas y transparentes, si aportamos nuestra inteligencia para elaborar ideas que después las materializamos a través de nuestros comportamientos, si generamos acuerdos basados en la creación de diferentes visiones que engloben el conjunto de creencias que las motivan.

    Hay que pregonar el valor de los argumentos sólidos, de la serena dación al explicarlos, de la activación de los sentidos al exponerlos. Es el diálogo ameno y respetuoso el que enriquece los ambientes frecuentados por las personas entregadas a la aceptación de las diferencias; dado que a través de ellas son capaces de lograr grandes acercamientos, de generar nuevas bases para vislumbrar juicios concordantes y satisfactores.

    Decididamente hay maneras de vivir lo que pasa cotidianamente y la vocación hacia la confluencia o la confrontación de pareces sustentados razonablemente ejerce un lugar preponderante en nuestras vidas.

    Por Marcelo A. Pedroza

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    Publicado por Anónimo | 1 abril, 2017, 15:28

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