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Feliz Año Nuevo

Bueno, va terminando un año. Corto para las cosas que me hubiese gustado hacer, largo para olvidar las tristezas. Pero sin dudas un buen año. Tuve que tomar decisiones difíciles que me costaron, y que me dolieron, pero es parte del crecimiento de cada uno. Tuve mis razones. No las explico a todos porque al final fueron mías y asumo la responsabilidad. Perdí y gané, creo que por partes iguales. Es la vida, primero todo mal, luego va mejorando, o viceversa, los finales felices se dan solo en los cuentos. La vida es la conjunción de dichas y tristezas. Y todas vienen desordenadas.

Sé que habrá sillas vacías, en todas las casas, no solo en la mía, pero los corazones estarán llenos. Por ahí leí algo de las sillas ocupadas, esas que nos llenan de alegría el alma. Las ausencias son una carga solo cuando no dejamos ir a las personas que amamos. Igual… tarde o temprano, vamos a volver a estar juntos.

El mejor regalo para los que ya no están es una sonrisa. Probalo. No importa cuán cargada esté tu mesa, lo importante es la gente que te rodea. Sé feliz. El año no va a cambiar si vos mismo no cambiás, ese es el secreto.

El resto es marketing. Ponele ganas, fuerzas y muchos sueños. Así, el 2017 te va a encontrar preparado. Mis mejores deseos a vos que me leés. Si estás por acá es porque compartimos este espacio desde hace tiempo y comunicamos alegrías, tristezas y frustraciones. Pero lo bueno compartido es doblemente bueno. Lo malo es menos pesado, y el resto es saber que no estamos solos.

Y no te olvides de dar gracias… al Dios que exista, al universo, a las estrellas o a quien quieras. Yo lo hago por mis hijos, por mi querido viejo, por las personas que amo, por mi trabajo… y gracias a VOS por estar detrás de estas letras.

PREPARATE A CONQUISTAR AL 2017. Como diría un conocido pa’i: PAZ Y DICHA.

Por Mariano Nin

 

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

7 comentarios en “Feliz Año Nuevo

  1. Pronósticos, horóscopos y adivinanzas

    Cuando se inicia un nuevo año todo el mundo se propone metas después de realizar el balance personal a fin de año. A esta altura mucha gente ya volvió de sus vacaciones. Después de refrescarse en las aguas, días de relax en las playas, hay que volver a las jornadas habituales y las actividades laborales.

    Los astrólogos, videntes y adivinos estuvieron de parabienes en estas fechas. En todas partes, tanto a nivel nacional como internacional, hicieron sus vaticinios. En 2016 algunos predijeron el accidente del equipo de fútbol del Chapecoense, la muerte del cantante mexicano Juan Gabriel y el triunfo de Donald Trump.

    El médico y astrólogo francés Nostradamus dejó un libro de profecías según el cual 2017 será un año de guerras por el calentamiento global. Pronostica que la China será una superpotencia y habla de la muerte de personas ricas, así como del fallecimiento del Papa.

    A nivel local, los astrólogos y expertos en tarot anuncian que 2017 será un año muy favorable en lo económico y cultural. En lo social, seguirán las manifestaciones de los jóvenes por una mejor educación y menos corrupción. Entre los videntes algunos aseguran que no habrá posibilidades de una reelección en el área de la política nacional.

    Claro que no podemos dejar todo en manos del azar. Los ciudadanos debemos poner nuestro granito de arena, participando activamente. Para el éxito personal no bastan los buenos augurios ni el alineamiento de los astros a nuestro favor. Tenemos que poner el máximo esfuerzo en el trabajo y en los estudios, hasta lograr la excelencia. En nuestras familias la tarea es más difícil, porque nos enfrentamos ante situaciones complicadas, de donde podemos salir con paciencia, sabiduría y mucha fortaleza moral.

    Hacer algo bueno por nuestra comunidad, acercándonos a los vecinos con respeto y humildad, es algo muy grande, que podemos emprender. Salir a tomar tereré en la vereda para conocernos y hablar es un gesto que puede ayudarnos bastante para protegernos de la inseguridad y volver a invitarnos con las comidas, en un acto de amor y solidaridad. Como ciudadanos, debemos reclamar a las autoridades los derechos y denunciar todo acto de corrupción.

    Somos pocos habitantes en un país de maravillas. Nos conocemos todos y las personas honestas son más que aquellos sinvergüenzas que roban las arcas del Estado. Tenemos que formarnos en una buena cultura cívica para saber votar y no dejar que nos lleven como borregos los días de votación.

    Personalmente, pido que este año no haya tantos cortes de agua ni de luz. Que haya un poco de medicamentos en los hospitales públicos y no caigan los techos de las escuelas y los colegios encima de la cabeza de los niños. Que por fin se resuelva el problema de la inseguridad y los cuatro secuestrados sean liberados y retornen a sus hogares. ¡Ah!, y que no haya reelección y no violen la Constitución. ¿Es mucho pedir?

    Por Blanca Lila Gayoso

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    Publicado por jotaefeb | 28 enero, 2017, 19:43
  2. Controlemos el sentido de nuestra vida

    Inicio este nuevo año con una lista de varias metas que me he propuesto alcanzar. Una de ellas está relacionada con mi crecimiento como persona, porque definitivamente quiero mejorar todo aquello que no está totalmente alineado en mi vida. En este caso se trata de mi actitud.

    Semanas atrás tuve la oportunidad de hablar con Marshall Goldsmith sobre este tema y debo decir que para mí es un privilegio recibir consejos de un líder de su prestigio. Con la templanza y sabiduría que lo caracterizan, me relató una historia que he tomado como guía para trabajar mi actitud, para aprender de cada situación y no simplemente reaccionar. Hoy quisiera compartir con ustedes esta historia con la ilusión de que también les sirva como una motivación de aprendizaje y nos ayude a todos a asumir más responsabilidades. Es un relato budista que tiene como propósito enseñarnos a responder adecuadamente en lugar de reaccionar de mala manera cuando nos enfrentamos a situaciones límite en la vida.

    Dice así: “Un joven agricultor remaba su barco vigorosamente río arriba con la intención de llegar al pueblo para vender sus productos. Era un día caluroso y él quería terminar su venta rápidamente para regresar a casa antes de que oscurezca. Miró hacia adelante y se dio cuenta de que otro barco se dirigía hacia el suyo con gran velocidad. Al percatarse de lo que iba a ocurrir empezó a remar furiosamente para salir del camino, pero no consiguió hacerlo. Entonces decidió gritar: ¡Cambia de dirección! ¡Me vas a atropellar! Pero el bote siguió camino hacia él golpeando su barco de manera violenta. El joven gritó: ¡Idiota! ¿Cómo puedes chocar con mi barco en medio de este ancho río? Y mientras miraba fijamente al barco buscando al responsable del accidente, se dio cuenta de que no había nadie. Había estado gritando a un barco vacío que se liberó de sus amarras y estaba flotando río abajo con la corriente”.

    La moraleja de esta historia es que nosotros nos comportamos de manera irascible cuando pensamos que hay otra persona frente al timón. Culpamos a esa persona de lo que nos está pasando, la llamamos estúpida, le gritamos y nos quejamos por nuestra desgracia. Nos enojamos, asignamos culpa y jugamos a ser víctimas. En otras palabras, no asumimos nuestra responsabilidad. No buscamos estar comprometidos de una manera positiva con nosotros mismos ni con los demás, preferimos actuar de una manera negativa y a la defensiva. Y esto finalmente no mejora las cosas.

    Si supiéramos que el barco que se dirige hacia nosotros está vacío, actuaríamos probablemente con más calma. Estaríamos en paz con el hecho de que nuestra desgracia fue resultado del destino y haríamos todo lo posible para rectificar la situación. Podríamos hasta reírnos del absurdo de un barco aleatorio no tripulado que sin control viene a chocar contra nosotros en medio de un vasto cuerpo de agua.

    Por eso, el desafío para mí y todos nosotros es que controlemos nuestro barco, que encontremos la manera de dominar nuestras reacciones para que éstas no nos dominen. Si estamos frente a una situación límite, pongámonos al frente utilizando nuestro temple para aminorar los daños. Porque atribuir la responsabilidad a otro que tal vez ni siquiera exista es actuar de manera negligente, insensata. Y porque trabajar nuestra actitud nos da la oportunidad de transformarnos en un ser humano mejor.
    Por Gabriela Rojas Teasdale

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    Publicado por jotaefeb | 16 enero, 2017, 11:56
  3. 2016, la película

    Adrian Hemsley es un geólogo que, entre muy pocos, pudo conocer lo que le pasaría al mundo según la predicción atribuida a una antigua cultura aniquilada en América. Avisó a sus superiores y, gracias a la información exclusiva, se diseñó un plan secreto para salvar de una catástrofe planetaria a unas 400 mil personas de todo el mundo. Hemsley fue uno de los que se salvaron, junto a la chica de sus sueños (hija del presidente muerto), los que pudieron pagar su “salvación”, y otros que por intrépidos lograron subir a unas arcas gigantescas construidas para proteger a parte de la humanidad. El resto de los simples mortales, no sobrevivió.

    Charlie Frost también era un teórico. Lo consideraban un loco por vivir en un remolque y desde ahí, a través de una radio, hablar de cosas sin sentido, incluso de un apocalipsis en una fecha exacta, pero, como sucede con los locos, nadie le creía. Finalmente, se concretó todo lo que había anunciado. Su mayor satisfacción no fue que se confirmaran sus predicciones, sino el momento cuando una lluvia de rocas llameantes –que vio como una maravillosa creación del mundo– le caían encima. Murió en su locura.

    Los dos tenían informaciones reales. El reconocido geólogo y el loco hablaban de una catástrofe mundial, que finalmente sucedió. La diferencia entre ellos está en que el primero decidió mantener un silencio cómplice y el segundo gritó lo que sabía a los cuatro vientos.

    A los que vieron la película 2012, supuestamente ideada según las predicciones de los mayas, aquella del “fin del mundo el 21 de diciembre del 2012”, conocen a estos personajes, la trama y el final. Fuera de la película, donde murieron millones de personas, en la vida real, seguimos vivos (unos más que otros) después del 2012. No hubo fin del mundo, por ahora, como dirían algunos políticos.

    Conversábamos con el comandante sobre ese filme estrenado en el 2009, que de nuevo en estas fechas es común encontrar en la programación de los canales de cable. Sentados en el altillo del Café Literario, con las acostumbradas tazas de café negro, sin azúcar, conectábamos la película a las predicciones catastróficas en la política durante todo el año, como cada año.

    –El mejor personaje para mí fue el loco teórico– le indiqué. Solo asintió con la cabeza. Al geólogo le cayó muy mal, porque –dijo– pudo haber hecho más, pero guardó silencio. Ninguno de los dos recordó al “héroe” de la película, que salvó a su familia y se quedó de nuevo con su esposa luego de que muriera la nueva pareja de ella; clásico del cine norteamericano. El comandante ni yo somos críticos de cine, pero nos animamos a calificarla. Coincidimos en que fuera de algunos de los efectos especiales, la película no es muy buena. Admitimos que sí pudo utilizar un hecho muy particular para conseguir la atención internacional: la supuesta predicción maya del fin del mundo. Un excelente recurso mediático, para lograr un impacto mundial.

    Los políticos se han enfrascado este año en disputas ya con condimentos electorales mirando el 2018. Es urgente, y se repite cada año este requerimiento, que consideren que existe un calentamiento en la “corteza social”, que puede causar un desastre en cualquier momento.

    –El mundo tenía que acabar en el 2012, de acuerdo a lo que atribuyeron a las predicciones mayas, pero no pasó nada. Algo así como sucede cada año en la política paraguaya. Se anuncian catástrofes, por poco el fin de mundo, pero todo sigue igual, como siempre, con disputas estériles, discursos rimbombantes de cada sector, amenazas, falta de diálogo y peleas electorales prematuras– indicó el comandante, mientras acomodada su vetusto y ajado bolso verde, gastado por el uso y el tiempo.

    –En la película, por el calentamiento de la corteza terrestre, se producen terremotos, erupciones volcánicas y consecuentemente enormes maremotos que destruyen países enteros. En nuestra realidad, existe un permanente calentamiento del ambiente político, se producen pequeños terremotos, erupciones en discursos y maremotos que destruyen las posibilidades de lograr consensos políticos. A diferencia de la película de ficción, no se dio una catástrofe con ese nivel, al menos de momento– acotó. Anunciar catástrofes siempre es un buen recurso mediático para lograr un impacto.

    Es así cada año, indiqué, a lo que respondió que sí, pero, sin embargo, enfatizó, que ese “calentamiento del ambiente político” debe ser considerado con mucho cuidado y no dejar de lado las predicciones de los considerados “locos” que hablan de la posibilidad de una mayor crisis, en caso de que no se encuentren soluciones a los problemas sociales.

    Los políticos se han enfrascado este año en disputas ya con condimentos electorales mirando el 2018. Es urgente, y se repite cada año este requerimiento, que consideren que existe un calentamiento en la “corteza social”, que puede causar un desastre en cualquier momento.

    El año se cierra como comenzó; con mucha tensión política. El 2017 llegará con más disputas y enfrentamientos que nada bien hacen el país. Antes que enfriar el calentamiento de la corteza social, pareciera que todo apunta a que cada vez sea peor, acoté.

    El comandante pidió otro café, sacó un libro, lo puso en la mesa e indicó con su ronca voz: Este 2016 no llegó el fin del mundo, esperemos que tampoco en el 2017. Eso.

    Por Richard E. Ferreira-Candia

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    Publicado por Anónimo | 31 diciembre, 2016, 13:41
  4. El Niño viene con tormentas

    Papá Noel en lugar del niño Jesús, shoppings repletos frente a templos vacíos y una Iglesia Universal que muestra claros síntomas de confusión y deterioro, configuran el contexto en cual el catolicismo celebrará este nuevo aniversario de un hecho decisivo para la historia de la humanidad, cual es, el nacimiento de Cristo.

    Expresión inequívoca de que las cosas no están nada bien en esta institución milenaria ha sido la carta divulgada por un grupo de cardenales, acusando al Papa Francisco de provocar desorientación en asuntos clave para la doctrina católica, como el referido al sacramento del matrimonio. Los purpurados criticaron al pontífice por el contenido de su exhortación apostólica denominada “Amoris Laetitia” (la alegría del amor), documento en el cual “flexibiliza” una serie de aspectos concernientes a la familia.

    La misiva, que causó un fenomenal revuelo en el Vaticano y dejó en evidencia las grietas existentes en la Iglesia, comprendía cinco preguntas que requerían un “sí” o “no” como respuesta del Papa para aclarar lo que sus redactores consideran dudas e impresiones que afectan directamente, según ellos, “la integridad de la fe”.

    La más importante de ellas cuestiona si, contra lo que habían establecido otros Papas, “ahora es posible absolver” o “dar la santa comunión a una persona que, aunque atado por un vínculo matrimonial, vive con otra persona como marido y mujer”, lo que contradice expresamente una encíclica de 1981 de Juan Pablo II.

    Tras unos días de guardar silencio, Francisco se lanzó al ruedo y respondió enérgicamente a los “rebeldes”. Lo hizo ante 17 nuevos cardenales por él nombrados, advirtiéndoles sobre “el virus de la polarización y enemistad” al que los que ostentan dicha investidura “no son inmunes y se nos cuela en nuestras formas de pensar, de sentir y de actuar”, en clara alusión a los que criticaron abiertamente sus posiciones. Y más recientemente dijo que “existen resistencias a la reforma, algunas ocultas, que nacen de corazones asustados y endurecidos, que se alimentan de las palabras vacías del ‘gatopardismo espiritual’ de quien dice que quiere cambiar las cosas, pero después quiere que todo quede como antes”.

    La polémica, según algunos, o el proceso que apunta hacia un nuevo cisma del catolicismo, según otros, se desató al poco tiempo de asumir Francisco como Obispo de Roma y cobró fuerza a partir del Sínodo de la Familia, que en lugarde establecerse mecanismos para orientarla, apuntalarla y fortalecerla, adoptó decisiones que dejan en la nebulosa nada menos que la indisolubilidad del matrimonio, uno de los sacramentos fundamentales del catolicismo, pero que en la actualidad puede ser anulado, de manera rápida, por un sinfín de razones.

    Considerando la confusión sacramental que ha sido creada por este motivo entre los sacerdotes y los obispos en la práctica sacramental, que interpretan a su gusto la exhortación “Amore Laetitia”, existe una corriente de opinión cada vez más fuerte que reclama al Papa la publicación de una interpretación correcta de lo expuesto en ella, lo que no parece que suceda, a juzgar por las reacciones de éste frente a las críticas recibidas en esta materia.

    En este contexto, la Iglesia Universal se prepara para celebrar una Navidad empañada por la crisis, la más profunda de los últimos tiempos, quizá como presagio de que el Niño viene esta vez acompañado de tormentas.

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    Publicado por Anónimo | 31 diciembre, 2016, 13:40
  5. El motivo de la Navidad
    25 Dic 2016

    Por Emilio Agüero

    La historia del nacimiento del hombre de mayor influencia en la humanidad está relatada en tan solo 28 versículos, de los 31.104 que contiene la Biblia,y en menos de 2 capítulos de los 1.189 que hay.

    Sin embargo, un tercio de todo el Nuevo Testamento (NT) nos habla de su última semana de vida y de su muerte, y todo el Antiguo Testamento (AT) está enfocado simbólica y proféticamente en su muerte expiatoria por los pecados del mundo.

    La Navidad es el nacimiento de Dios en la tierra, en un cuerpo humano limitado, y todo esto con un propósito que anuncia todo el AT y lo confirma el ángel en la anunciación del nacimiento del Cristo a María en Mateo 1.21: “Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús, porque Él salvara a su pueblo de su pecado”.

    Dios había creado al ser humano en un estado de inocencia, pureza y libre albedrío. Ellos tendrían la voluntad de tomar sus propias decisiones. En la tentación en el Edén sucumben ante el engaño de Satanás y caen. Esta caída produjo un efecto en toda la raza humana, el pecado dominó toda la creación y, a través del pecado, la muerte física y espiritual afectó a toda la creación.

    En el plan eterno de Dios no habría otra manera de restaurar la comunión con el ser humano, a menos que Él mismo interviniera, y lo hizo a través de la encarnación de Cristo en un cuerpo humano para vivir una vida perfecta, traer el mensaje de Dios al hombre y tener una muerte expiatoria en la Cruz del Calvario. Expiación es el acto por el cual se quita el pecado y la contaminación mediante un sacrificio.

    No había otra opción. Si no fuera por esta intervención de Dios, el ser humano nunca podría ser salvo, la ruptura sería eterna y definitiva. En Efesios 2.1 nos dice que cada individuo que habita y habitó este planeta estaba y está literal y espiritualmente “muerto” en delitos y pecados. Un muerto nada puede hacer para lograr auto salvarse.

    Con esto se demuestra que a Dios le costó más salvarnos a nosotros que crear todo el universo. Para crear el universo, habló y ordenó;para que el hombre sea salvo, tuvo que limitarse en un cuerpo humano, ser humillado, y morir (Filipenses 2.6-8).

    El nacimiento de Jesús en la tierra nunca fue un plan “B” al cual Dios tuvo que recurrir a causa del pecado. Fue un hecho profetizado cientos y miles de años antes de que ocurriese. No fue un hecho fortuito o impulsivo, fue algo planeado desde antes de la fundación del mundo (Isaías 53.1-11).

    La Biblia dice que Dios nos ama, a pesar de que no le amamos a Él: “El amor consiste en esto: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros” (1 Juan 4.10).

    Dios quiere que lo conozcamos a Él: “Para que busquen a Dios, y quizás, como a tientas, puedan encontrarlo, aunque en verdad Dios no está lejos de cada uno de nosotros” (Hechos 17.27).

    Jesucristo vino al mundo para hacer lo que no podíamos hacer nosotros mismos.

    “Pues Dios amó tanto al mundo, que dio a su Hijo único, para que todo aquel que cree en él no muera, sino que tenga vida eterna” (Juan 3.16).

    Él vino al mundo para llevarnos al Padre: “Jesús le contestó: Yo soy el camino, la verdad y la vida. Solamente por mí se puede llegar al Padre” (Juan 14.6).

    Él murió en nuestro lugar para pagar el castigo por nuestros pecados: “Porque Cristo mismo sufrió la muerte por nuestros pecados, una vez para siempre. Él era bueno, pero sufrió por los malos, para llevarlos a ustedes a Dios. Como hombre, murió; pero como ser espiritual que era, volvió a la vida” (1 Pedro 3.18).

    Él resucitó de la muerte para demostrar que lo que decía era verdad (1 Corintios 15.3-6).

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    Publicado por Anónimo | 29 diciembre, 2016, 08:51
  6. Hacete Navidar
    27 Dic 2016

    Por Esteban Aguirre

    Estas fiestas fueron particulares en lo personal, las viví con todos los sentidos alertas, en mi cabeza la frase “juntos pero no revueltos” daba vueltas. Por una parte mi familia estaba en un lado del mapa, cada uno con su cada quien por motivos que hacen que este 2016 sea especial.

    Un renacer familiar encontrando la individualidad de cada uno pero celebrando este concepto: FAMILIA.Una idea que nos hace preguntar “¿Y vos dónde vas a pasar?” cuando se acerca el cumpleaños (en orden cronológico) de Hermes, Dionisio, Buddha, Krishna, Jesús, Horus, Mithra, Heracles, Tammuz, Adonis y porque no sumar al figmento creado hace más de 100 años por The Coca Cola Corporation, el jo jo jovial trovador del jolgorio llamado Papá Noel.

    Digo idea porque considero que haber logrado que gran parte de la población mundial decida cenar entre familia y amigos celebrando paz y amor una vez al año una de las ideas más revolucionarias de todos los tiempos, y tomando seria consideración de los tiempos de “trumpadas” y guerras que vivimos y seguiremos viviendo.

    Un día en que el abrazo no tiene agenda oculta a mi me parece formidable. El problema es ·”que pá” lo que hacemos antes y después de esta literal noche buena. Este año todo parece haberse subido al banquillo de los acusados, hasta la flor de coco, una de las cosas que genuinamente me gusta de esta época, inclusive eso sufrió un terrible lapsus de realidad en el 2016.

    Me encontraba sentado en el auto con mi amigo CK, hablábamos de banalidades (temas sobre bananas) cuando un vendedor ambulante se acercó a ofrecer flor de coco. Para mi dejar una flor de coco dentro el auto durante todas las fiestas es un “Claro que si!” anual.

    Cuando estaba a punto de efectuar la compra, Nery (el vendedor) y yo escuchamos del otro lado del auto: – “¿Sabes que eso básicamente es el feto de un cocotero el que estás por comprar verdad?” – “¡¿Qué son estas habladurías CK?!” – “Así es, estás comprando el hecho de que habrá un cocotero menos en el mundo” – (Silencio) Ni siquiera el vendedor de flor de coco que compartía la mirada de shock conmigo quería seguir con la transacción comercial “Dejá nomás kape, voy a llevar en casa y le voy a velar o que” decía mientras se alejaba del auto con el andar de un vendedor de armas que pensaba que estaba vendiendo chicle bola para la criatura.

    Como dije antes, estas fiestas me tomaron un poco más analítico que de costumbre, un mix de emociones, el extrañar del aroma a flor de coco, la familia repartida y una mesa que extrañaba el platillo que para mí es navidad en un bocado: el vitel toné.

    Al ver que este jenga blanco, rojo y cargado de villancicos se venía abajo decidí empujarlo del todo y reinventar en mi cabeza lo que creo de las fiestas, o al menos como la iremos a pasar desde el año entrante en adelante.

    Lo único que puedo adelantar de esta recién nacida idea, la cual comparte el cumpleaños de tantos dioses como la posibilidad de acabar con tanta guerra, es bastante sencilla, definir año tras año el significado personal de la palabra FAMILIA y celebrar dicho significado con alma, mente y corazón. Elevemos las copas de sidra por la fecha que une a todo el mundo en una conspiración de amor. ¡Salú!

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    Publicado por Anónimo | 29 diciembre, 2016, 08:50
  7. Descansar no es perder el tiempo
    29 Dic 2016

    POR ISMAEL CALA

    La crisis financiera internacional y la inestabilidad laboral han provocado miedo al descanso. Lo cierto es que tememos “perder el tiempo” al invertir parte de la semana en nosotros mismos.

    Según un estudio de Citibox, cada persona dedica solo un 5% del día al ocio. Y en pocas ocasiones destina su escaso tiempo libre a una actividad lúdica. El 70% lo invertimos en sueño y trabajo, que ciertamente son fundamentales, pero gastamos casi cuatro horas en tareas y gestiones.

    El filósofo Bertrand Arthur William Russell aseguraba que “ser capaz de llenar el ocio de una manera inteligente es el último resultado de la civilización”.

    Los trabajadores jóvenes son los más problemáticos en la relación ocio-trabajo. El 42% de los millennials no sabe disfrutar de su tiempo libre, según una investigación de “Project: time off”. A ellos se les conoce como los “mártires del trabajo”.

    Cuando pensamos en el éxito profesional, imaginamos a una persona con más de nueve horas diarias dedicadas a la oficina, que llega pronto y sale tarde, que no se desconecta los fines de semana y que dedica tiempo en casa a trabajar frente al computador. Esto es un error. Al decir de Bruce Wagner, “las grandes lides de nuestro tiempo no se resuelven en los campos de batalla, sino en los templos del ocio”.

    La recreación nos convierte en personas más productivas. Un estudio de la Universidad de Melbourne asegura que los empleados que navegan en internet durante parte de su jornada laboral, son más productivos y atienden mejor su labor.

    En mi caso, gestiono el tiempo libre a través de la fórmula del 80-20: dedico el 80% del tiempo al crecimiento y el 20% al entretenimiento. Algunas actividades que pueden equilibrar el trabajo y el ocio son:

    Ejercicio físico: importante para la salud física y mental. Genera endorfinas, aumenta nuestra confianza y nos ayuda a ser más disciplinados.

    Leer: el líder mantiene la mente abierta a nuevos conocimientos.

    Voluntariado: El ser humano debe buscar la abundancia para sí y para su comunidad.

    Disfrutar de la naturaleza: Conectarse con el mundo a través de la meditación.

    Pasar tiempo en familia y con los amigos: Las relaciones personales son fundamentales para el equilibrio mental.

    Incorporar estos hábitos te aportará productividad laboral, felicidad y bienestar. ¡Anótalos como metas para 2017!

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    Publicado por Anónimo | 29 diciembre, 2016, 08:45

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"La soledad es la suerte de todos los espíritus excelentes"24/05/17
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