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Educabilidad

Entre los seres vivos, en concreto entre los mamíferos, los humanos somos los seres que más tiempo tardamos en ser gestados. Y a pesar de eso nacemos defectivos, con tantas limitaciones y debilidades que no podemos subsistir sin la ayuda generosa de madres y padres. Progresivamente, en años, vamos logrando cierta autonomía, aunque nunca llegamos a la autonomía total.
En previsión de esta insuficiencia, la naturaleza nos ha equipado con la capacidad de ser educados y capacitados indefinidamente. A esa capacidad de ser educados le llamamos “educabilidad”. A la capacidad de poder ser educados corresponde la capacidad de quienes puedan educar, a esta capacidad le llamamos “educatividad”. La educatividad es propiedad de los educadores y la educabilidad es propiedad de los educandos.

Las causas de la difícil crisis que padece la educación familiar y formal son muchas y en un análisis sistémico para identificarlas y buscarles solución hay que incluir el estado actual de la educatividad y de la educabilidad. Tanto los educadores familiares como los educadores profesionales tienen muy condicionada su capacidad por las exigencias que imponen los constantes cambios culturales, científicos, tecnológicos, políticos y sociales. Hoy es mucho más difícil educar que hace pocas décadas, entre otras razones por la movilidad de los conocimientos y de las ciencias; los conocimientos son rápidamente caducos y las ciencias crean nuevas en diversos campos antes desconocidos e inexplorados. Solamente responder a las preguntas: qué enseñar, en qué capacitar, qué competencias desarrollar ya es bien difícil. Y si a estas preguntas añadimos las que provocan las nuevas tecnologías y las múltiples posibilidades creativas para elegir métodos innovadores, entonces comprobaremos que estar ahora capacitados para educar no es asunto fácil.

Estos cambios no presionan solamente a los educadores, sino también y con más fuerza a los educandos. Las constantes novedades tecnológicas, tan fascinantes como las tecnologías de la información y la comunicación, con las computadoras y sus diversos lenguajes, el internet y las demás herramientas de la informática, los teléfonos móviles inteligentes, los recursos disponibles de otras formas de inteligencia artificial, como el GPS, etc… están revolucionando el modo de percibir la realidad, de comunicarse, de expresarse, entretenerse, el modo de pensar y de aprender, el arsenal de fuentes afectivas, la alimentación de la imaginación, etc… que configuran niños, adolescentes y jóvenes con características psicológicas y sociales muy diferentes a las de tiempos pasados. Un niño o niña que entra al preescolar viene cargado con cientos de horas de televisión archivadas en el disco (no duro) de su cerebro y consecuentemente con vivencias afectivas y afectantes, hábitos de percepción audiovisual de lenguajes icónicos (imágenes) acelerados e impactantes, que le marcan con rasgos que condicionan su capacidad de ser educado.

La educabilidad plantea desafíos cada vez más difíciles a medida que van pasando los años escolares, porque a esos factores comunes de la evolución contemporánea se suman otros factores de orden social, ya que al iniciar su adolescencia empiezan a expandirse sus relaciones sociales con progresiva libertad de contactos y movimientos. Y el hecho es que las relaciones sociales de los adolescentes y los jóvenes, aun entre compañeros estudiantes, introducen costumbres que dificultan la educabilidad. Son factores que alimentan intensamente la dispersión, de tal manera que la atención queda fuertemente atraída por impactos, experiencias, vivencias fuertes y emocionantes, que dan color y calor a su corazón, a su mente, a su imaginación, en una etapa de búsqueda de identidad, cuestionamientos, rupturas, expectativas, incertidumbres y esperanzas. Coincide que al adolescente se le exigen estudios que demandan más concentración y esfuerzo mental, precisamente cuando su mundo interior está más inestable y disperso. Esta coincidencia es inteligente, porque precisamente para su maduración necesita contrarrestar los movimientos de inestabilidad, incertidumbre y búsqueda con la profundidad de las abstracciones y el rigor de las ciencias, necesarios para la comprensión lo más objetiva posible de la realidad.

La dificultad para la educabilidad está en que ese mundo interior inestable y disperso es más agitado y desintegrado aún si se acompaña con el vértigo de los contactos superficiales por medio de internet o celulares inteligentes y con la alienación del alcohol, las drogas y el sexo sin responsabilidad ni compromiso.

La educabilidad en esas condiciones baja su potencial a niveles ínfimos.

Por Jesús Montero Tirado

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

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6 comentarios en “Educabilidad

  1. La orientación de las elecciones

    La subjetividad aproxima los intereses que están vinculados con las creencias que la fortalecen. Así cada movilidad está supeditada a una finalidad. Es el proceso constante del devenir, de lo que se agota con una acción y se renueva inmediatamente con otra.

    En ese flujo permanente se vive. Existe un tiempo para detenerse, es el que alguna ocasión produce, y conlleva una reflexión que alecciona y orienta. Una llamada de atención interna que es posible identificar, siempre que se esté dispuesto a divisarla.

    O se producen hechos que facilitan la comprensión de lo que sucede, y generan aprendizajes en el andar. Es el reino de lo subjetivo el que determina el grado de valoración de aquello que acontece.

    Hay en lo atesorado intrínsecamente diversas elecciones que pueden demarcar el cariz de las consecuencias por venir o al menos con mayores posibilidades que se manifiesten. Es que como uno obra, normalmente así vuelven las respuestas de los demás.

    Lo propio habita en la creación íntegra de las preferencias. Es factible la confluencia de brillantes torrentes de valores; entonces la selección concreta, ante un proceder específico, se ensancha como una madre al ver el honesto avance de un hijo.

    La subjetividad se expresa en las decisiones. Las opciones siempre estarán dispuestas a ser vivenciadas. La historia es una crónica de hechos sustentados por voluntades que los materializaron.
    La abundancia de posibilidades para obrar se sustenta por el caudal de principios que yacen en la interioridad humana. También es viable la escasez de criterios fundantes de la solidez para desempeñarse ante coyunturas particulares.

    Esto último puede acarrear un desconcierto notorio en quien no tiene clara la base de su formación. Y el riesgo de habitar de forma pendular en los espacios por donde transcurre se puede agravar si no se da cuenta de esas falencias que tendría que superar.

    Es por eso tan relevante animarse a preguntarse, las veces que sean necesarias, si lo que uno hace está sustentado por un discernimiento sensato y amplio. A partir de las respuestas surgirán las maneras de continuar fortaleciendo los comportamientos o dejarlos ir o agregarles algo o inmiscuirlos con otros objetivos y darles una nueva misión.

    La subjetividad se expresa en las decisiones. Las opciones siempre estarán dispuestas a ser vivenciadas. La historia es una crónica de hechos sustentados por voluntades que los materializaron.

    El presente así lo es, hay quienes eligen aproximarse hacia una causa, un grupo, una organización y en esa meritoria actitud de acercarse, de unirse, de colaborar, de abrirse hacia los otros, encuentran la realización de lo que se proponen.

    Si se encuentran las razones para unir las intenciones constructivas se alejan las posibilidades de distanciarse, de incomunicarse, de dividir, de fracturar lo aglutinado.

    También se puede asumir o evitar una realidad evidente, en esa elemental actitud puede fluir un horizonte totalmente diferente. Al asumir se activan los dones de la responsabilidad, al evitar se altera la impotencia de la carga existente.

    Y si mediamos en vez de entorpecer podemos orientarnos hacia la concreción de diálogos, de espacios de convivencia, de búsquedas compartidas y de soluciones creativas. Lo subjetivo impacta indefectiblemente en lo social y lo hace a través de cada una de las relaciones diarias, por lo que de igual forma una sociedad puede orientarse hacia lo que la hace crecer.

    Por Marcelo A. Pedroza

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    Publicado por jotaefeb | 29 marzo, 2017, 12:02
  2. ¿Cuándo es el momento ideal para que el profesional se actualice?

    En el 2015, el número de estudiantes inscritos en la educación superior en Brasil llegó a 8.033.574. El total representa un crecimiento del 2,5% con relación al 2014. Los datos son del Censo de Educación Superior 2015, divulgado en octubre del año pasado por el Instituto Nacional de Estudios y Pesquisas Educacionales Anísio Teixeira (Inep).

    Y ya que estamos en marzo, período del comienzo del año lectivo de millares de iniciantes y también de las graduaciones, ¿cuál es el momento ideal para que el profesional se dé cuenta de que está preparado para una actualización o perfeccionamiento profesional?

    Mi recomendación es muy clara y objetiva: tras la graduación, es importante que el profesional haga un intervalo de tres a cinco años para iniciar una especialización. Es el momento de que esta persona se dé cuenta de la importancia de la teoría y de la práctica en su vivencia profesional.

    La teoría, técnicamente, la aprenderá en las instituciones de enseñanza, y la práctica en el lugar donde esté actuando, en su ambiente de trabajo donde ejecutará sus tareas. Se debe presuponer que cuando un profesional elige la especialización, ya tiene algún conocimiento teórico, una vivencia, una observación práctica de su actuación para que tenga condiciones de ampliar esta experiencia.

    Después de este período de actualización, es posible seguir con el perfeccionamiento o desarrollo profesional, en este caso, podemos mencionar la Maestría. En mi opinión, la Maestría solo tiene sentido para el individuo que posee por lo menos cinco años de experiencia y vivencia en determinado campo de trabajo.

    De esta forma, él tendrá condiciones de interactuar con el grupo de personas que estará con él de forma igualitaria. Las empresas valoran al profesional que va más allá de la especialización. Quien tiene Maestría puede ser tratado como un profesional altamente capacitado, diferenciado, con plenas condiciones de definir y escribir, rápidamente, proyectos, de forma objetiva y precisa. Es un gran avance cuando una persona realiza una Maestría.

    Lo importante es destacar también que la obsolescencia ocurre con todo el mundo y de forma muy rápida. Muchas veces, la persona no se da cuenta que está dejando de ser útil, que necesita actualización.

    Además del método tradicional de especialización o perfeccionamiento profesional, por medio del estudio en universidades, el aprendizaje también puede ser realizado de otras formas, como en prácticas en el extranjero, muy común en multinacionales. Una práctica que trae muchos resultados para la empresa, además de una riqueza y vivencia internacional fantástica para el colaborador, que vuelve actualizado en varios procedimientos, y culturalmente más refinado.

    Ahora, si usted tiene un sueño y desea realizar otra graduación, aún después de muchos años de graduado, ¿cómo el mercado entiende este proceso? Digo que tenemos que ser muy flexibles porque, lamentablemente, en Brasil, tenemos que tomar decisiones muy serias aún muy jóvenes. Es importante entender que la persona cambió, sus deseos, sus ambiciones ya son otras. Por ello, debemos tener la mente abierta que cambiar puede ser importante y necesario.

    Por Bernt Entschev

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    Publicado por jotaefeb | 29 marzo, 2017, 12:01
  3. El mundo como escuela

    La mejor manera de crecer es estudiar y aprender todos los días. En “Creer, Crear, Crecer”, la gira que en el 2016 presenté en varias ciudades de Estados Unidos, América Latina y Europa, reflexioné intensamente sobre este tema. Cada nuevo conocimiento nos permite adaptarnos a los rápidos cambios que se producen en el mundo. También nos ayudan a trabajar en nuestra resiliencia y a mantener la mente abierta para conocer puntos de vista diferentes.

    Sin embargo, no todo el conocimiento se adquiere en los cursos académicos convencionales. David Roberts, miembro de Singularity University, dijo recientemente que gran parte de las universidades irán desapareciendo con los años. Su institución –que cuenta con el apoyo de la NASA y Google– no cree que ahora mismo sea útil la llamada “certificación”.

    Decía el genio Albert Einstein: “Yo no enseño a mis alumnos, solo les proporciono las condiciones en las que puedan aprender”. Así me he sentido, en esta ocasión como estudiante, durante mi estancia en Singularity University. El reto de esa institución es enseñar a líderes a romper paradigmas, innovar y alcanzar sus objetivos.

    En el curso, desarrollado en Cupertino (California), reafirmé mis ideas sobre la llamada “universidad del futuro”. Más de un año esperé para vivir mi mejor semana del 2016 en modo estudiante. En Singularity University mantuve la mente abierta para descubrir las industrias del presente y las tendencias del futuro, en áreas como la nanotecnología, el genoma humano, los estudios del cerebro…

    La tesis de Singularity University es que ciertos conocimientos pueden quedar obsoletos, una vez finalizada una carrera, ya que el contenido cambia cada año. Por ejemplo, una de las conferencias trataba sobre la industria espacial, que tiene una actualización diaria en su carpeta de contenidos.

    En las escuelas tradicionales se imparten conocimientos básicos, pero casi siempre se olvidan de las asignaturas dedicadas a cultivar la inteligencia emocional, la abundancia y las herramientas de liderazgo. En realidad, estas son prácticas que deberían estar siempre presentes para ayudarnos a crear una vida plena.

    El escritor William Shakespeare explicaba que “el aprendizaje es un simple apéndice de nosotros mismos; dondequiera que estemos, está también nuestro aprendizaje”.

    Después de constatar el modelo educativo de Singularity University, sigo apostando por el estudio diario y las experiencias que aporten soluciones para nuestras metas y sueños. La clave es mantener la mente abierta y nunca dejar de aprender.

    POR ISMAEL CALA

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    Publicado por Anónimo | 27 diciembre, 2016, 17:46
  4. Educación política y ciudadana

    La educación escolar y la educación superior, incluyendo universidades, son muy lentas en sus cambios. Es relativamente fácil descubrir cuáles son los defectos que hay que corregir y qué cambiar en los procesos realizados, cuyos resultados se recogen después de varios años, porque en educación los resultados no son inmediatos. Pero es difícil decidir qué es lo que hay que cambiar y cómo hacerlo. Los niños, adolescentes y jóvenes no son ratones de laboratorio para andar experimentando con ellos a ver si sale bien cada intento diferente. Por otra parte, los procesos educativos son complejos y capacitarse para poner en marcha nuevos procesos es tanto más difícil cuanto los educadores profesionales tienen menos recurso, con sueldos mínimos, con los que no pueden estar actualizándose permanentemente por cuenta propia.

    La constatación de estos hechos no se puede eludir si queremos ser realistas, pero no nos justifica para dejar las cosas como están y no asumir la responsabilidad de la progresiva inadecuación de la educación que se ofrece y la que se necesita. Esto es cada día más acuciante y si lo es en términos generales con respecto a todo lo que se enseña y se hace para educar y capacitar para la vida, con mayor razón lo es cuando se trata en nuestro país de la educación política y ciudadana.

    Lo que tradicionalmente se ha podido ofrecer para educar política y ciudadanamente, ahora no nos sirve, es insuficiente y se evidencia que es ineficaz. La mayoría de los escenarios y muchos de los actores del teatro político están cada día más corrompidos. Esa corrupción creciente ha contaminado a no pocos actores de la sociedad civil miembros de la ciudadanía. Las instituciones y organismos creados para limpiar la corrupción, sancionando a los corruptos, también están contaminadas de corrupción. Está claro que educar y capacitar para vivir en una sociedad con políticos, instituciones, organismos y ciudadanos altamente corrompidos no es lo mismo que educar en política y ciudadanía en una sociedad sana. La percepción del nivel de patología ética de nuestro país por parte de instancias internacionales es firme: Transparency International nos sigue clasificando entre los países más corruptos del mundo.

    Otra variable que obliga a revisar y actualizar nuestra educación política y ciudadana es la globalización. Queramos o no, las fronteras nacionalistas son “líquidas”, por no decir inexistentes para muchos flujos de interacción e interinfluencia internacional. El acelerado movimiento financiero no necesita pasaporte ni hay aduana que lo frene. La comunicación digital en ningún país pide permiso para penetrar, ya somos ciudadanos del mundo, que es nuestra aldea global.

    El dinero electrónico, los bancos online, las bibliotecas, museos, librerías, teatros, operas, danzas, ballet, comercios, cursos, carreras, universidades, juegos electrónicos, espectáculos, conciertos, librerías, asesoramientos, informativos, revistas de todo género y especialidad desde las que ofrecen páginas populares hasta las que entregan papers de la más alta investigación, la comunicación irrestricta en redes y sin redes con ciudadanos de todo el mundo…han generado la sociedad virtual. Formar ciudadanía para esa sociedad y enseñar a participar políticamente en ella y para ella es totalmente distinto que la formación política y ciudadana tradicional.

    De educar para vivir en democracias nacionales tenemos que aprender a dar el salto a la democracia mundial. Alain Touraine dice que los elementos fundamentales de la democracia son tres: 1) Representatividad de los gobernantes; 2) Limitación del poder de los gobernantes; 3) Sentido y responsabilidad de la ciudadanía. Y a estos tres elementos corresponden tres dimensiones: 1) Dimensión social; 2) Dimensión moral; 3) Dimensión cívica. (A.Touraine, 1994, 49-80).

    Actualmente, la democracia mundial pasa por las democracias nacionales, pero la progresiva integración e interacción de las naciones exige ya otra formación política y ciudadana. Tanto más urgente esta educación cuanto más violentos enemigos de la verdadera democracia brotan en nuestro país. Las ideologías extremas de derechas e izquierdas, las luchas de clases, la corrupción corrosiva con criminalidad y delincuencia amparadas en ella que roban al pueblo su dinero, libertad y paz, las guerrillas terroristas que secuestran, extorsionan, amenazan y chantajean con sus crímenes e impuestos populares extorsivos, los fundamentalismos presuntamente religiosos, las mafias narcopolíticas y narcotraficantes tienen que ser erradicados. La educación debe aportar su fundamental colaboración.

    Por Jesús Montero Tirado

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    Publicado por Anónimo | 21 diciembre, 2016, 09:57
  5. El desastre educativo de las Américas

    Los resultados de las nuevas pruebas internacionales PISA de estudiantes de 15 años de edad deberían hacer sonar campanas de alarma en toda América Latina: muestran que el 63 por ciento de los estudiantes de la región carecen de habilidades básicas en matemáticas, y en algunos países ese porcentaje llega al 91 por ciento.
    Estos nuevos datos son un recordatorio de que la educación debería convertirse en el tema central de la agenda política latinoamericana. En una economía global impulsada por la innovación en la que las matemáticas, las ciencias y la ingeniería son claves para la prosperidad, el triste rendimiento académico de la región es uno de los mayores obstáculos para el progreso económico.

    La prueba PISA, un test estandarizado que fue tomado por más de medio millón de estudiantes en 70 países y ciudades importantes, es considerada como el principal medidor internacional de la educación. Mide las habilidades de los estudiantes en ciencia, matemáticas y comprensión de lectura.

    En la prueba de matemáticas, Singapur salió en primer lugar este año, seguido por Hong Kong, Macao, Taiwán y Japón.

    Estados Unidos salió en un vergonzoso lugar número 40 en matemáticas, aunque le fue mejor en las pruebas de ciencia (25) y lectura (24.) La mayoría de los países latinoamericanos, con excepción de la Ciudad de Buenos Aires en Argentina (42) y Chile (48), está cerca de los últimos lugares en matemáticas, incluyendo México (56), Colombia (61), Perú (62), Brasil (65) y la República Dominicana (70).

    El 70 por ciento de los estudiantes en Brasil y el 91 por ciento en la República Dominicana carecen de destrezas básicas en matemáticas, según el estudio.

    Lo que es aún peor, Cuba, Bolivia, Venezuela y Panamá ni siquiera tuvieron la valentía de participar en la prueba PISA, lo que genera dudas sobre sus estándares educativos. Cuba, en particular, se ufana de tener un buen sistema educativo, pero su falta de participación en la prueba PISA genera escepticismo sobre las estadísticas educativas de la isla.

    No me sorprende que los países asiáticos hayan salido en los primeros puestos. Una de las cosas que más me impresionó en Singapur, China y otros países asiáticos que visité en años recientes es su obsesión nacional por la educación.

    En Singapur y Pekín, visité los institutos privados nocturnos que enseñan matemáticas, ciencias e inglés, y me sorprendió verlos repletos de estudiantes hasta altas horas de la noche. A las 9 de la noche, vi a estudiantes sentados en sus pupitres con los mismos uniformes escolares con los que habían salido de sus casas a las 6:30 de la mañana.

    Lo que es más, sus padres y abuelos estaban sentados en la parte de atrás del aula, matando el tiempo leyendo revistas, para luego llevarlos a sus casas. Una parte considerable de la población de estos países tiene una cultura familiar de educación: los padres y los abuelos invierten gran parte de su tiempo y dinero en la educación de sus hijos.

    La principal ambición de muchos padres asiáticos es que sus hijos logren entrar en una buena universidad en Estados Unidos o Gran Bretaña. No es sorprendente que más del 31 por ciento de los estudiantes extranjeros en las universidades estadounidenses sean de China, y que incluso pequeños países asiáticos como Vietnam y Taiwán tengan más estudiantes en las universidades estadounidenses que Brasil (1,9 por ciento) y México (1,6 por ciento), según el Instituto de Educación Internacional.

    Mi opinión: Es hora de que América Latina ponga la educación de calidad –y no solo la educación cuantitativa– en el centro de su agenda política.

    Y es una tarea que no debe ser dejada únicamente a los gobiernos. Los empresarios, los dueños de los medios de comunicación y los académicos deberían, entre otras cosas, lanzar campañas mediáticas para crear una cultura familiar de obsesión por la educación, como lo están haciendo grupos como Todos Pela Educação en Brasil y Mexicanos Primero en México.

    Las pruebas de PISA deberían ser una llamada de atención para América Latina, y también para los Estados Unidos. A menos que mejoremos nuestro nivel académico, nos vamos a quedar cada vez más atrás.

    Por Andrés Oppenheimer

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    Publicado por Anónimo | 21 diciembre, 2016, 09:56
  6. En torno a El valor de educar

    El valor de educar es un libro que a pesar de sus años, es extremadamente recomendable para docentes y todos aquellos a quienes interesa el tema educativo en general. Acá quiero rescatar algunas ideas de la parte final de dicha obra de Fernando Savater.

    Savater culmina su libro proponiendo que la tarea educativa tiene como misión esencial enseñar lo que hay de humano en todos nosotros, es decir, las raíces que nos unen por encima de nuestros accidentes culturales. Esta búsqueda de lo común en todos nosotros no es para nada una apuesta esencialista, sino más bien una aceptación de los rasgos comunes que nos acercan antes que alejarnos. Estos rasgos no pretenden ser impuestos, sino apenas sugeridos por nuestro filósofo: “El uso del lenguaje y de los símbolos, la disposición racional, el recuerdo del pasado y la previsión del futuro, la conciencia de la muerte, el sentido del humor, etcétera, en una palabra, aquello que nos hace semejantes y que nunca falta donde hay hombres”.

    Tales rasgos son lo bastante amplios para albergar todas las posibilidades imaginables en cualquiera de las manifestaciones culturales, es decir, lejos de su intención está algún atisbo de etnocentrismo. Sin embargo, en un aspecto no transige: “Me parece que el ideal básico que la educación actual debe conservar y promocionar es la universalidad democrática”. Esta apuesta por la democracia apunta más bien hacia lo que suele denominarse la cultura democrática, es decir, más allá de sus formulaciones formales a lo que se apunta es al aspecto isonómico, de igualdad en la diversidad.

    En términos de la filósofa Chantal Mouffe, podríamos decir que Savater rescata más bien lo político de la democracia antes que la política democrática, a sabiendas de que lo uno irremediablemente conjura a lo otro, afirma.

    Esta cultura democrática es algo a lo que la educación no puede renunciar jamás, sino que es el norte al que debe apuntar siempre. Toda propuesta educativa que promueva otro tipo de convivencia humana, por ejemplo, el fascismo, el feudalismo o la monarquía, le parecen a Savater un retroceso ante el cual no debe cederse. La democracia –imperfecta como es– ha costado demasiado sudor y lágrimas a lo largo de la historia para que sus logros sean rendidos frente a, por ejemplo, un relativismo cultural que sugiere igual trato hacia otras manifestaciones humanas que son abiertamente antidemocráticas.

    De este modo, Savater pretende encontrar el denominador común a toda tarea educativa: “Me parece que el ideal básico que la educación actual debe conservar y promocionar es la universalidad democrática”. Más allá de toda pedagogía y de toda teoría del aprendizaje, más allá de cualquier política curricular, la educación debe promover la idea de que todos somos iguales, según ciertos derechos inalienables.

    Por Sergio Cáceres

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    Publicado por Anónimo | 1 diciembre, 2016, 11:07

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