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Principios del desarrollo

 

El desarrollo es inevitable. Sucede. Crecemos. Podemos hacerlo durante el devenir de nuestra existencia, así como nuestro organismo vive sus propias etapas de crecimiento. Hay principios del desarrollo en la vida de un bebé que pueden ser trasladados a la vida de una sociedad. Diane E. Papalia, psicóloga y escritora estadounidense, en el libro Psicología del Desarrollo, los identifica con absoluta claridad.

El desarrollo de arriba hacia abajo. Se lo conoce como el principio cefalocaudal, “de la cabeza a la cola”. Por ejemplo, la cabeza, el cerebro y los ojos de un embrión se desarrollan primero, cita la profesora Diane. Como también identifica que los infantes pueden usar bien sus manos antes de poder hacerlo con las piernas. A pesar de no caminar aun, el bebé puede jugar con las manos y acariciar la cara de quienes lo tienen en alza. De arriba hacia abajo se viven los ejemplos. Desde la gestación hay una perfecta evolución.

El desarrollo de adentro hacia afuera. Se lo identifica como principio proximodistal, “de lo cercano a lo lejano”. La cabeza embriónica y el tronco se desarrollan antes que las extremidades, y los brazos y las piernas antes que los dedos de las manos y los dedos de los pies, cita la doctora Papalia. De lo central a lo exterior. Desde el interior surgen las expresiones que alcanzan un impacto afuera.

El desarrollo de lo simple a lo complejo. Antes de sentarse solo, el bebé requiere de ayuda para que pueda sostenerse en esa posición, unos lo hacen antes que otros, pero siempre el otro está presente. Durante toda la existencia se requiere de los demás. Después de amamantar se comienza a ingerir alimentos y esos nos son dados por quienes nos cuidan. Nos enseñan y nos dan de comer hasta que podemos alimentarnos nosotros mismos. Hay una secuencia para todo. Así es la vida.

Todo puede unirse. De hecho eso sucede en la formación de nuestro organismo. Aquello que inicialmente se manifestó y se desarrolló y se consolidó acompaña y es vital para el crecimiento de otro miembro del cuerpo. El cerebro necesita del corazón y a la inversa. Los ojos de los oídos y éstos de aquéllos. La vitalidad se apodera del conjunto y el mismo vive espléndidamente cuando existe armonía y equilibrio entre todos.

El cerebro necesita del corazón y a la inversa. Los ojos de los oídos y éstos de aquéllos. La vitalidad se apodera del conjunto y el mismo vive espléndidamente cuando existe armonía y equilibrio entre todos.

No hay vida sin cabeza y tampoco sin corazón. No hay sociedades sin cabezas y no hay sociedades sin corazón. Todas las cabezas pueden crecer. Que crezcan implica que han sido alimentadas y cuidadas, que han podido aprender y que siguen alimentándose, cuidándose y aprendiendo. El aprendizaje modifica el cerebro y estimula su evolución. Hay una necesidad constante de unión, es que unos sin otros no son nada. Es imprescindible la existencia de cada órgano, esto permite el natural funcionamiento del sistema orgánico.

Una vez desarrollado el bebé comienza otras etapas de su vida. La superación es visible y permanente, sorprende a quienes están a su alrededor. Siguen funcionando los principios enunciados anteriormente, lo hacen con las particulares del tiempo biológico que en cada ser se manifiesta. El reloj interno sigue su curso y no para. Va y va en todas las etapas. Persevera, insiste, no retrocede, sino que acompaña el presente y se posiciona siempre en el ahora.

¿Cuántas lecciones nos puede dar desde el punto de vista social el crecimiento de un bebé? Muchas. La metáfora está abierta y la hoja está en blanco para cada cabeza y para cada corazón. Se puede construir con los próximos, con los cercanos, con los de al lado, con quienes nos rodean y desde ahí hacia otros destinos posibles; con los que se podrán tejer nuevos vínculos que permitirán el ingreso de la sapiencia de cada cabeza y la sensibilidad de cada corazón.

Es indispensable alimentar aquello que caracteriza y distingue a una comunidad. En los hechos simples están sus más bellas expresiones. Abundan entre nosotros y son trascendentes para comprender quienes somos. Indudablemente vuelve a relacionarse lo que genialmente vivimos desde que nacemos, lo sencillo penetra hondo y ocasiona gran asombro.

Por Marcelo A. Pedroza

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

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4 comentarios en “Principios del desarrollo

  1. El imprescindible equilibrio

    Se lo define como el estado de inmovilidad de un cuerpo sometido a dos o más fuerzas de la misma intensidad que actúan en sentido opuesto, por lo que se contradicen o anulan. Otra de sus acepciones lo conceptualiza como el estado de inmovilidad de un cuerpo, sometido únicamente a la acción de la gravedad, que se mantiene en reposo sobre su base o punto de sustentación. También se dice que es un delicado balance entre dos fuerzas.

    Entre estas palabras fluye el equilibrio. Sus concepciones están dirigidas al mundo de la física, donde el matemático Isaac Newton propuso la ley de gravitación universal. No obstante su ímpetu conceptual ha trascendido y el término se involucra en el mundo cotidiano de las personas.

    Entonces el equilibrio se hace presente en las relaciones humanas. Y para que así sea debe existir el equilibrio personal, desde el cual se transmiten las ideas y creencias que caracterizan a unos y a otros. Aquí la inamovilidad le da paso a la movilidad, la quietud a la actividad, pasajes que no necesitan dejar de lado a la serenidad, dada su relevante misión de conservar la paz personal y del entorno.

    La convivencia social requiere de la puesta constante del equilibrio. En cada acción la mesura es un elemento constructivo básico para el desarrollo de los vínculos prósperos. El equilibrio nos sostiene ante la toma de decisiones. Es un motor virtuoso para elegir los mejores trayectos. Lo ecuánime es propulsor de ampliaciones visuales.

    El equilibrio exige trabajo. Es que alcanzarlo representa moverse. Aunque hay momentos que necesitan quietud. Entonces hay que saber cuándo avanzar y cuándo frenar. Porque si se insiste demasiado puede desbordarse lo intencionado y es ahí donde una fuerza puede someter a otra, ocasionando la anulación de lo querido o la pérdida del sentido de las situaciones. Su desaparición aumenta las chances de la confusión, y donde ésta coloca su dosis se deteriora cualquier unidad.

    El equilibrio necesita aliados. La firmeza, la lucidez, la tolerancia y la humildad se encuentran vinculadas en el desarrollo del mismo. Se aproxima hacia una obra deseada quien se moviliza adecuadamente. Los valores pregonan estados de equilibrio.

    El equilibrio es un brillante sostén de la perseverancia. El zarandeo de un lado hacia el otro es posible cuando el desequilibrio es evidente.
    El equilibrio es un brillante sostén de la perseverancia. El zarandeo de un lado hacia el otro es posible cuando el desequilibrio es evidente. ¿Qué motivos ocasionan esa oscilación? Son aquellos que cada uno puede enumerar. Son los que derivan en las confusiones del proceder.

    Hay muchos ápices abocados al equilibrio. Son las partes que hacen referencia al término y describen el ambiente en donde se aplica. Por ejemplo, en biología, dentro de la teoría de la evolución, se encuentra el equilibrio puntuado que resalta el ritmo de evolución de las especies.

    También en la economía hay equilibrios enunciados, entre ellos está el equilibrio de Nash, considerado un concepto de solución en donde es necesario dos o más jugadores y que parte de la base de que todos saben las estrategias de cada uno; y ninguno gana nada modificando su estrategia mientras los otros mantengan las suyas.

    Por lo que el mejor movimiento posible debe ser teniendo en cuenta el movimiento de los otros. El equilibrio está presente en todos los órdenes de la vida personal y social. Su valoración es imprescindible para la humanidad, su aplicación está supeditada a la voluntad de cada habitante.

    Por Marcelo A. Pedroza

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    Publicado por jotaefeb | 21 marzo, 2017, 11:32
  2. ¡No hay perdón para nadie!

    …dicen en el tambo cuando juegan al acusado, es la misma sensación que me produjo John Chambers, de Cisco, una de las compañías más innovadoras de la actualidad, cuando dijo: “Competimos contra la evolución del mercado y no contra otras compañías competidoras, la evolución de los productos que tomaba unos cinco años ahora toma solo 2 o 3 años”.

    La innovación tecnológica perdona solo a las empresas ágiles para cambiar rápidamente y sin traumas, así que mantener nuestras empresas vivas y vigorosas depende de qué tan bien entendemos cómo hacerlas ágiles. Las estructuras rígidas ya no cuadran con las velocidades necesarias ni con las expectativas de los trabajadores, en su mayoría milenios, acostumbrados a trabajar en grupos desde el colegio.

    La tecnología también invadió los lugares de trabajo y casi sin darnos cuenta la gente fue accediendo a medios que facilitan la coordinación de acciones sin necesidad de pasar por las jerarquías, trabajando en “equipos virtuales” que se arman y desarman según necesidades. Son equipos autoorganizados que toman responsabilidades temporales a medida que surgen las necesidades. Los grupos de chats, las herramientas de colaboración, los archivos compartidos son hoy una realidad, no el futuro. Y a pesar de que aún se redactan memorándums, el chat es la herramienta más usada para la coordinación interna, con clientes y con proveedores, que trasciende fronteras, horarios y jerarquías.

    Los equipos virtuales están mejorando la agilidad de las empresas, pero, ¿son eficientes?

    Los típicos rasgos de eficiencia del trabajo en equipos se ven desafiados con las demandas de agilidad, las costumbres de los milenios y las herramientas de colaboración disponibles; por ejemplo, los mejores equipos son los que logran generar culturas compartidas, y eso se logra manteniendo el mismo grupo por algún tiempo, lo que es contrario a la cultura de la agilidad y el cambio. Los equipos eficientes son chicos y enfocados, cuanto más inclusivos más disfuncionales. Ya lo dijo Jeff Bezos, de Amazon, “si veo más de 2 pizzas para el almuerzo el team o equipo es muy grande”. Los grupos autoconvocados en el chat pueden ser muy grandes o con la diversidad inadecuada para ser eficientes.

    Y, por último, los equipos son muy buenos para proveer insight o visión interna, conocimientos y creatividad, pero pueden llevar a confusiones, demoras por exceso de diálogo igualitario y decisiones incorrectas. Equipos eficientes no es igual a sentimentalismos de igualdad.

    Controlar estas variables es tarea de los líderes, independientemente del medio que usen para trabajar, los equipos siguen necesitando un liderazgo claro que tome el protagonismo en la selección de los participantes para la construcción de equipos temporales, virtuales, ágiles y cambiantes, pero principalmente capaces de tomar decisiones en conjunto que sean mejores que las que tomarían los individuos, pero rápido.

    ¿Cuántos “equipos virtuales” hay en tu empresa? ¿Qué protagonismo tenés en ellos?

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    Publicado por jotaefeb | 27 febrero, 2017, 15:13
  3. ECONOMÍA AZUL: VER LO QUE LA MAYORÍA NO VE

    “Muchos miran el mar y sólo ven peces. Yo veo algas”.Palabras más o menos, este es el pensamiento del belga Gunter Pauli, padre de la denominada “economía azul”, emprendedor por naturaleza y afecto al pensamiento lateral como vía para encontrar cosas que el común de la gente no ve.

    Invitado por Maurico Macri para el superforo de empresarios, Pauli llevó su enfoque innovador y causó asombro.

    Los modelos tradicionales de desarrollo, piensa Pauli, nos lleva a callejones sin salida. La economía financiera basada en el crédito y la deuda conduce al colapso. En cuanto a la denominada “economía verde”, también es inviable, porque se basa en el uso de ingentes recursos cuya finitud es previsible.

    Y bien. Entonces ¿qué propone el emprendedor belga? No se trata sólo de minimizar y racionalizar la utilización de los recursos naturales, cuyo agotamiento es cuestión de tiempo. Pauli vislumbra una sociedad capaz de utilizar elementos que hoy desecha y, por encima de todo, quebrar el abordaje convencional en la solución de necesidades. Por ejemplo, eliminar las baterías de los teléfonos celulares y alimentarlos con el calor corporal. Las termitas ofrecen un excelente ejemplo de arquitectura climatizada para todos los extremos de temperatura sin uso de tecnología. Y en cuanto a las algas del comienzo de este editorial, su descomposición controlada puede producir gas metano, además de componentes para balanceados, cosméticos y fertilizantes naturales. La propuesta consiste en utilizar decenas de miles de años de conocimiento acumulado por el hombre en su diálogo diario con la naturaleza y sus recursos.

    Producir una tonelada de aluminio demanda 15.000 kilovatios/hora. Para llegar a su etapa de faena, un novillo toma 68.000 litros de agua. La industria papelera mundial, a su vez, derriba al año 4.000 millones de árboles y vierte a la atmósfera 100.000 toneladas métricas de dióxido de azufre. Es hora, piensa Pauli, de revertir esta tendencia suicida que puede convertir a mediano plazo el planeta en un desierto despoblado y estéril.

    La paradoja actual es que existiendo excelentes modelos prácticos para producir energía eléctrica a partir del viento, el sol y las olas del mar, insistimos en quemar hidrocarburos o fisionar el atomo, con sus consecuentes inmanejables residuos. El reciclado de recursos debe convertirse en un modo de vida en aquellas sociedades que actualmente lo ven como una moda pasajera o, en todo caso, una ocupación de marginales que obtienen unas monedas juntando latas o cartones de embalaje.

    “En tiempos de zozobra económica, cuando los expertos parecen incapaces de ofrecer soluciones, la propuesta de Gunter Pauli desprende el aroma de lo revolucionario y lo posible a la vez”, expresa la presentación del libro “La economía azul. 10 años, 100 innovaciones, 100 millones de empleos”, obra que logró impresionar al Club de Roma. ¿Y el resto del mundo?

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    Publicado por Anónimo | 23 septiembre, 2016, 18:30
  4. NO SOLO DE LIBERTAD ECONÓMICA VIVE EL HOMBRE

    He recibido el Índice de Libertad Económica publicado por el Fraser Institute (2016). El peor de los 159 países escrutados es Venezuela. Es terrible lo que el chavismo ha hecho con esa pobre sociedad. Ha sacrificado las libertades políticas y las económicas de un país potencialmente riquísimo hasta crear un matadero infecto en el Caribe.

    Se sabe que la libertad económica es un componente de la prosperidad. Grosso modo, también se sabe que los países más prósperos son los que pueden exhibir mayor libertad política, aunque a veces esos factores no coinciden.

    Basta con revisar varios índices internacionales de desarrollo, además del Fraser, para comprobar que al frente del planeta se encuentran los veinticinco sospechosos habituales de siempre: Suiza, Nueva Zelanda, Noruega, Dinamarca, Suecia, Finlandia, Inglaterra, Francia, Canadá, Estados Unidos, Alemania, Holanda, Austria, Bélgica, Corea del Sur, Japón, Australia, Italia, España, Israel, Irlanda, Islandia, República Checa, Eslovaquia y Eslovenia.

    Se trata de múltiples expresiones de la democracia liberal. Algunos países son los pioneros, como Estados Unidos, que en 1776 inventó el modelo sin proponérselo, o Francia, que hizo su primera revolución una generación más tarde, en 1789. Algunos pasaron por una lamentable y sangrienta etapa fascista, como Alemania, Italia, Japón y España. Otros son recién llegados al club, como las naciones excomunistas, víctimas de las supersticiones marxistas-leninistas que dejaron cien millones de muertos en el trayecto.

    Se trata de monarquías o repúblicas; son estados presidencialistas o parlamentarios; son naciones viejas o de nueva creación; fueron imperios “explotadores” o colonias “explotadas”. Pero todos estos países hoy son democracias reguladas por leyes escritas, donde la soberanía radica en el conjunto de la sociedad, los gobernantes son reemplazados periódicamente en elecciones plurales, la sociedad realiza sus transacciones económicas en mercados abiertos, y se respetan los derechos humanos, entre ellos los de prensa, asociación y tenencia de propiedad privada.

    No obstante, el Índice de Libertad Económica de Fraser lo encabezan dos entidades diminutas y pujantes que no pueden considerarse democracias.

    Uno es Hong Kong, el territorio más libre del planeta en materia económica. Un mínimo apéndice enquistado en la dictadura china, rezago colonial asiático en donde el Reino Unido jugó al laissez faire, mientras en la propia metrópolis europea, impulsada por las fantasías fabianas, recurría al estatismo y al dirigismo, para descubrir, en 1997, cuando terminaba el periodo colonial y le devolvía el territorio a China, que el PIB per cápita de la colonia era un tercio mayor que el de la patria putativa que se retiraba.

    El otro es Singapur, una ciudad-estado-isla, de pocos cientos de kilómetros cuadrados, situada entre Indonesia y Malasia, también desovada por el Reino Unido, hoy altamente desarrollada, que comenzó sus reformas en 1961, entonces más pobre que Cuba y hoy infinitamente más rica.

    Mediante el mercado libre, la honradez y el sentido común de sus gobernantes (que tienen la mano muy dura), Singapur ha logrado alcanzar un PIB de más de ochenta mil dólares anuales (el doble de Gran Bretaña), mientras el gobierno apenas consume el 15% de ese PIB, y la sociedad disfruta de servicios públicos equivalentes a los que reciben los escandinavos, quienes dedican más del 50% del PIB a gastos del sector oficial.

    Y entre los veinticinco “más libres” en el terreno económico comparecen los Emiratos Árabes, Jordania y Catar, tres monarquías islámicas mucho más parecidas a los sultanatos medievales que a las democracias modernas.

    Lo que quiero decir es que es posible tener libertad económica sin que ello desemboque en libertad política y respeto por los derechos humanos. Como también la libertad económica no siempre y necesariamente genera prosperidad individual (aunque contribuye muchísimo), a menos de que vaya acompañada por un intenso desarrollo de lo que se llama, desde hace varias décadas “capital humano”.

    Hasta ahora, los mejores vivideros del planeta son aquellos en los que se conjugan las libertades políticas, las económicas, y las ideas correctas sobre el desarrollo y la convivencia. Esto se confirma con el signo de las migraciones. Ese índice se realiza con los pies. Sería interesante juzgar a los países por el número de inmigrantes que recibe o por los que expulsa. Ese es un dato clave.

    Por Carlos Alberto Montaner

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    Publicado por Anónimo | 23 septiembre, 2016, 18:26

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