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Regreso a la caverna

El espectáculo que está ofreciendo Latinoamérica es doloroso. De pronto uno se quiere reír, pero, considerando los intereses que están en juego y los millones de ciudadanos que sufren las consecuencias, lo justo es taparse la cara y ponerse a llorar. En varias oportunidades hice referencia a un congreso de partidos socialistas que se realizó un par de años atrás en Buenos Aires y al que asistieron enviados del Partido Socialista español. Entre ellos iba un columnista del diario “El País”, quien, a su regreso, escribió algunos artículos sobre sus impresiones. La que más me llamó la atención fue la observación que hizo: los partidos socialistas de Latinoamérica se encuentran viviendo en la época de las cavernas.
Una cosa es escuchar el parecer de una persona y otra, muy diferente, verlo, comprobarlo de primera mano. Ha sucedido en estos días. Con motivo de la destitución de Dilma Rousseff como presidente del Brasil, el Gobierno venezolano anunció el retiro de su embajador en Brasilia y el congelamiento de sus relaciones con el Brasil. Rafael Correa, presidente de Ecuador, también decidió retirar su representante diplomático y explicó su decisión en un mensaje de Twitter: “Destituyeron a Dilma. Una apología al abuso y la traición. Retiraremos a nuestro encargado (de negocios) de la embajada”. Ecuador ya había retirado a su embajador Horacio Sevilla el pasado mes de junio. Igual camino siguieron Evo Morales de Bolivia y Daniel Ortega de Nicaragua.

De entre todos los mensajes puestos en la red con motivo de la destitución de Rousseff, el que se lleva la palma, como era de suponer, es el de Nicolás Maduro, quien dijo que se trata de un “golpe de Estado parlamentario” que forma parte de la “embestida oligárquica e imperial” contra los procesos izquierdistas en la región. Agregó que así se quiere acabar “con los modelos de genuina democracia y de integración unitaria de la región alcanzados por los presidentes Hugo Chávez, Néstor Kirchner, Lula Da Silva, Evo Morales, Tabaré Vázquez y Rafael Correa”. Por si fuera poco, Maduro ahora firma sus mensajes con la frase: “Hasta la victoria siempre” copiada del “Che” Guevara. ¿Se creerá ahora una reencarnación del mítico guerrillero argentino-cubano? De todos modos, parece ser que es lo que se estila, ya que Dilma Rousseff se fue diciendo que “la historia la absolverá”, copiando el título del alegato que presentó Fidel Castro cuando fue juzgado por el fracasado asalto al cuartel de la Moncada en Santiago de Cuba el 26 de julio de 1953.

La Cancillería de Ecuador dijo que se trata de una “flagrante subversión del orden democrático en Brasil, que considera un golpe de Estado solapado”. Y agregó que “políticos adversarios y otras fuerzas de oposición se confabularon contra la democracia para desestabilizar al Gobierno y remover de su cargo de forma ilegítima a la presidenta Dilma Rousseff”.

Es difícil sustraerse a la tentación de hacer comparaciones. Pero no creo que a nadie en Europa se le ocurra que Rajoy (presidente en ejercicio de España) deba retirar a su embajador en Grecia porque tiene un gobierno de izquierda. O que el primer ministro griego Alexis Tsipras retire su embajador en Londres porque ahora tiene un gobierno de la más retrógrada derecha. O que el Vaticano retire a su embajador en París porque Francia es el país más laico de toda la Unión Europea. Suena a chiste. O, lo que es peor, a chiste de mal gusto.

En medio de este pataleo, ninguno de los presidentes bolivarianos se ha detenido a analizar los problemas que tienen en su propia casa, sus problemas de corrupción, sus catástrofes económicas y una inflación galopante. Mucho menos las protestas internas como la que acabamos de ver en Caracas donde la oposición reunió entre 1.000.000 y 1.200.000 personas mientras Maduro reunía a duras penas 25.000. Pero eso no fue inconveniente para que declarara que una vez más la oposición “ha fracasado” y “nosotros hemos ganado”. Extraña aritmética en la que veinticinco mil es mucho más que un millón. No quiero ni imaginar cómo habrá cobrado los boletos a los pasajeros en la época en que era chófer de ómnibus: o perdían los pasajeros o perdía la empresa porque es evidente que el sumar y el restar no es su fuerte.

Mientras tanto, la izquierda cavernaria ha dado su triste espectáculo reaccionando de la manera más ultramontana que uno se pueda imaginar frente a un revés político de uno de sus aliados.

Por Jesús Ruiz Nestosa

 

Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

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Un arquitecto jubilado.Aprendiz de todo, oficial de nada.Un humano más.Acá, allá y acullá.Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.Desde Asunción/Paraguay.(Correo:laovejacien@gmail.com) (Twitter:@jotaefeb) (Instagram:JAVIER_FDZ_BOGADO)

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Mis padres me enseñaron tres cosas fundamentales: que para poder estar orgulloso de ti mismo y ser alguien hace falta trabajar; que es preciso actuar con seriedad; y que debes respetar a los demás para recibir respeto a cambio. Trabajo, seriedad y respeto. “Si haces estas tres cosas, podrás ser alguien en la vida”, me dijeron. (Zinedine Zidane)

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