Empatía y colaboración

 

En este mundo tan diverso y dinámico, algunas tendencias están transformando los lugares de trabajo y los perfiles de líderes que se requieren. Una tendencia muy fuerte en los últimos años es la disminución del trabajo individual, que está siendo substituido por la colaboración.

Por eso Geoff Colvin nos dice en Humans Are Underrated (Los Humanos están subvalorados) que el talento más crítico en este momento es la empatía, y sostiene que se está dando un cambio de perfil en los nuevos empleados, donde las relaciones son el eje principal. En escenarios complejos nadie puede hacerlo solo, y aquellos (personas y organizaciones) que puedan trabajar bien con otros, tendrán una ventaja distintiva.

Dentro de las nuevas características de los mercados y los negocios, el énfasis en el diseño es tal vez la que implica mayor cuidado con los temas de personas. El diseño de un producto o servicio requiere creatividad, innovación, investigación, todas tareas que no pueden ser realizadas por una máquina. El diseño es lo que agrega valor y son las personas las que generan diseños creativos, funcionales, atractivos.

Venimos de una época de alta especialización. Las organizaciones crearon áreas y equipos de trabajo muy exclusivas con tareas específicas, a las que les cuesta integrarse. Esto puede ser positivo y necesario para algunos proyectos, pero de a poco va presentando desventajas.

Por ejemplo, cada vez más los productos y servicios son valorados en la medida en que se puedan integrar, interconectar con otros productos. Esto requiere interacción de los equipos de desarrollo, mucho más que especialización. Requiere conversar, escuchar, conectarse.

Conectar los equipos significa conectar personas. Derribar barreras y acabar con los silos, promoviendo una organización de redes, de interacciones. Algunas empresas ya entendieron la importancia de las conexiones. Facebook, en su política de Bienvenida, lleva a cada nuevo empleado en las primeras semanas a un campamento, como una manera de crear conexiones a lo largo de la organización.

La diferencia con los amigos es que los aceptamos tal cual son, no queremos cambiarlos, no esperamos nada de ellos, todo lo que un amigo hace está bien. Todo lo contrario a un socio, un empleado, una pareja, un proveedor.

En términos de espacios, algunas empresas están eliminando las oficinas individuales y generando más lugares que favorecen la cooperación y la camaradería, como salas de reuniones de distintos tamaños que permitan diferentes tipos de interacción.

Asimismo, dar libertad para que los colaboradores elijan donde quieren trabajar cada día, de acuerdo a las tareas y sus necesidades. Espacios más creativos podrán elegirse para sesiones de tormentas de ideas e innovación. Las videoconferencias también están dominando, permitiendo el coworking con personas en distintos lugares geográficos.

En lo económico, esta necesidad de conexión se hace evidente. Anteriormente las máquinas reemplazaron la fuerza del humano, permitiendo realizar algunas tareas de manera más eficiente. Hoy en día estamos volviendo a valorizar el poder cognitivo de los humanos, y este poder se potencia en la interacción, en la colaboración entre máquinas y seres humanos.

La economía actual es una economía social, y la colaboración está en el centro. El foco ya no está en los bienes y los recursos, sino en la capacidad de generar empatía, crear diseños eficientes y sostener organizaciones conectadas.

Existen muchas tendencias y estrategias que se pueden considerar para mejorar los lugares de trabajo. Pero de lo que estamos seguros es que las personas son el mayor activo de una organización y que esperamos de ellas innovación y productividad. Los nuevos líderes necesitan ser accesibles y abiertos a la escucha activa, mostrando la importancia de los colaboradores para el equipo, el proyecto y la empresa.

Un empleado entregará lo mejor de sí en una organización que se preocupe por construir y sostener una cultura saludable, relaciones sinceras y abiertas, jefes que inspiren y escuchen, promoviendo la colaboración, el bienestar y el crecimiento de todos.

Por Carina Gómez Hernández

 

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Un pensamiento en “Empatía y colaboración”

  1. EL INTRAEMPRENDEDURISMO Y LA INNOVACIÓN EN LAS

    ¿Intraemprendedurismo? Seguramente una palabra nueva y relativamente poco usual, y que todavía muchos confunden con emprendedurismo, cuando un individuo tiene una idea y desarrolla un servicio o producto que puede ser innovador. Se trata de la iniciativa de desarrollar un negocio en un ramo de actividad empresarial.

    Ya el intraemprendedurismo es la misma capacidad de creación, pero desarrollada internamente en una organización. Esta modalidad es indispensable para las empresas ya consolidadas, pues es capaz de recrear la cultura emprendedora interna. Refuerzo este aspecto porque muchas compañías establecidas desarrollan una especie de esclerosis relacionada a sus productos, lo que la impide de seguir innovando; quedan enyesadas en aquel determinado negocio y están amenazadas de obsolescencia.

    Es el caso de, por ejemplo, empresas que producían fax. Las organizaciones no pueden ser consideradas inmunes a nuevos procesos o productos. El intraemprendedurismo engloba nuevas descubiertas, caminos, innovación, desarrollo de productos ya existentes. Esto es extremadamente importante porque aunque la empresa tenga 100 años puede ser considerada joven, como es el caso de bancos brasileños.

    El ambiente intraemprendedor nace y se expande en función de la naturaleza de la cultura de las organizaciones. La libertad es primordial. La cultura organizacional debe ser favorable a los intraemprendedores y el papel de los líderes, sea el presidente, accionistas, directores o coordinadores, es fundamental en este proceso. El individuo no puede sentirse culpado o avergonzado por ser creativo, mucho menos que exista la castración de estas ideas por parte de los jefes.

    Es perfectamente posible que las organizaciones se mantengan jóvenes siempre que existan personas capaces de desarrollar esta innovación junto con la empresa. Es importante que se tenga un grupo de colaboradores, no importa la edad, ni el trabajo que realice, ni el éxito alcanzado por la empresa por un servicio o producto, estas son capaces de innovar y reconocer nuevas oportunidades de mercado y capaces de renovar la empresa.

    Para las empresas, los intraemprendedores son fundamentales en este proceso de recreación. Ya para los colaboradores creativos, cuando las organizaciones se dan cuenta de esta importancia son reconocidos y recompensados, muchas veces con promoción o beneficio monetario.

    Por Bernt Entschev

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