está leyendo ...
.

Argentina en el túnel del tiempo

‘‘Estamos dando a los empresarios argentinos cuatro años para ir al gimnasio, entrenar y prepararse, y en cuatro años salen a la cancha. Vamos de una economía cerrada y subsidiada a una economía competitiva”. Esta definición no está sacada de lo más representativo de las décadas de los años ‘50 a los ‘70 del siglo XX en una América Latina empeñada en impulsar sus propios polos industriales, generando divisas exportando materias primas e impulsando la industrialización con una política de protección arancelaria y sustitución de importaciones. Esta doctrina, nacida de la Cepal de la posguerra mundial del ‘39 al ‘45 y liderada por el economista argentino Raúl Prebisch, sigue viva en la praxis económica y política de la Argentina del siglo XXI. La frase del comienzo no pertenece a ningún ministro argentino de los días del desarrollismo o la “convertibilidad” sino al actual conductor de la economía, Alfonso Pratt Gay, quien citado por Bloomberg agrega: ‘‘A la preocupación por el proteccionismo que siempre planteó el G20 –grupo integrado por las nueve primeras economías industrializadas más 11 emergentes-, ahora hay que agregarle la preocupación por el populismo y allí es donde nosotros tenemos un doctorado para ofrecer. El mundo está amenazado por el populismo y el proteccionismo y Argentina se encuentra en el punto opuesto de ese ciclo’’. A lo que habría que agregar: situación de la cual Argentina intenta apenas desprenderse.

La fórmula “populismo político más subsidio estatal más proteccionismo arancelario” es una droga difícil de erradicar de un cuerpo económico. Los argentinos padecen una crónica dependencia de ella. Y no la consumen sólo los políticos en función de gobierno sino sobre todo los actores económicos directos: empresarios de la industria y la producción. Que el actual gobierno argentino declame que va a acabar con ese esquema es muy loable. Pero del anuncio verbal a la aplicación práctica de tal política hay mucha distancia. ¿Dificultades para implementarla? El síndrome de abstinencia. Desde el momento en que a alguien se le ocurra –por ejemplo- meter al mercado argentino leche de larga vida o carne vacuna de producción paraguaya y el consumidor perciba que son más baratas y de buena calidad, todos los timbres de alarma se van a disparar y productores e industriales acudirán en tropel a la Casa Rosada a exigir que se pare ese proceso de “destrucción de la industria, la producción y el empleo argentinos”. Carlos Menem podría dar cátedra sobre esa etapa que ya vivió el país en los ‘90.

Macri no está inventando nada. Apenas adaptando una fórmula que nuestros vecinos sureños ya conocen. De manera que si productores e industriales paraguayos de genio exportador –que los hay, muchos y muy buenos- están concibiendo alguna esperanza de entrar al mercado argentino, la recomendación sería “esperar y observar”. Por prudencia, nada más. El tiempo dirá.

Anuncios

Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

archivos

Estadísticas del blog

  • 2,771,774 visitas

Clima

Click for Asunción, Paraguay Forecast

A %d blogueros les gusta esto: