Como eliges un amigo

Hay un video circulando en internet que muestra a un paraguayo residente en Argentina, el señor de 65 años es vendedor ambulante y vende banderitas argentinas en los festejos patrios por el Bicentenario de la Independencia de ese país. El hombre da, en unos minutos, una clase de historia argentina. Ante la sorpresa y admiración de quien filma, despliega con seguridad y detalladamente una serie de acontecimientos históricos. Al final, a grandes rasgos, cuenta que es de Asunción, de barrio Obrero. Respondiendo al consejo que pide el entrevistador para los jóvenes en la era de la tecnología, recomienda que lean libros para poder retener los datos e ir pensando y aprendiendo qué sucedió históricamente para comprender el presente.

He leído gente que posteó este video alabando los conocimientos de este buen hombre, pero lo más honesto es tomar el ejemplo de las grandiosas consecuencias del hábito de la lectura. La lectura es una de las materias eternamente pendientes en nuestra sociedad; leo en un artículo de educación que lo normal sería que un estudiante acabe el bachiller con 50 libros leídos. Nada más lejos de nuestra realidad, pues con suerte conocen 5 autores universales. Cuando no existe la obligación académica, me pregunto cuántos jóvenes en estos días de vacaciones leerán, además con este clima favorable para quedarse en casa. Para los padres es hora de cumplir su parte como referentes lectores. Aunque la triste verdad es que donde los padres no leen, los hijos difícilmente lo harán. Y esto se nota en la carencia de vocabulario, la pronunciación de las palabras, la claridad de ideas, la capacidad de filtrar lo que vale la pena en las redes y las noticias oficiales.

Antes en las casas la biblioteca ocupaba, mal que mal, un espacio por lo menos decorativo. El dilema del aburrimiento era entre ver la tele o leer. El televisor fue ganando terreno, luego el reproductor de videos, de CD y el sistema de cable, ahora además se puede conectar internet al televisor. Quién sabe qué más vendrá y pronto.

Tomar el hábito de la lectura de libros es una posibilidad que se puede despertar en cualquier momento de la vida, el tema es cómo hacerlo en sociedades con gobiernos que no establecen políticas culturales para crear lectores y si se hacen no pasan de campañas fugaces.

Si preguntáramos a los alfabetizados por qué no leen, nos dirán que les aburre, no tienen tiempo o no saben qué leer, y millones leen pero no entienden; no obstante, buscando, siempre se encuentran personas dispuestas a ayudar, a guiar. Libros hay para todos los gustos y niveles sociales.

Cuidado con la pereza mental, un mal del que poco se habla. Tal como el cuerpo se acostumbra al poco movimiento, el cerebro tiende a quedarse muy cómodamente en la nada. Por eso debemos mantener a ambos en buen estado. El hábito de la buena lectura se hará costumbre, deseo y necesidad. Luego, paso a paso, iremos volviéndonos más selectivos. Dos frases motivadoras para finalizar: “Si solo lees libros que todo el mundo está leyendo, solo puedes pensar lo que todo el mundo está pensando” (Haruki Murakami). “Elige un autor como eliges un amigo” (Christopher Wren).

Por Lourdes Peralta

 

 

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