está leyendo ...
laoveja100

Venezuela y el Mercosur

Los bloques regionales son creados para el fortalecimiento recíproco de cada uno de los países integrantes, sustentados en tratados en los que se determinan cuáles son los parámetros que cada uno debe reunir para ingresar o continuar en ellos.

Es innegable la crítica situación que atraviesa el pueblo venezolano por lo que los países de la región no pueden estar ajenos a buscar las alternativas de solución inmediata y preservar sus bloques.

Así lo ha entendido el pleno del Mercado Común del Sur (Mercosur), grupo que hoy integra Venezuela por una jugada política ejecutada durante la convulsión que se generó con el juicio político que destituyó a Fernando Lugo en junio del 2012.

En el Mercosur, naturalmente, existe una gran preocupación por lo que pueda pasar en Venezuela, con un gobierno que demuestra cada vez más signos autoritarios y que ha llevado a una crisis política, económica y humanitaria.

Esa preocupación, sin embargo, es manejada de manera diferente, según el interés de cada país. Esto se puede notar con el tema relacionado al traspaso de la presidencia pro tempore que debe darse este mes.

Por el sistema de intercambio del cargo, establecido por abecedario, la presidencia la tiene en la actualidad Uruguay y éste debe traspasarlo a Venezuela. Sin embargo, la crítica situación en esa nación hace replantear en el seno del Mercosur si es conveniente o no. Paraguay sentó una postura clara al respecto, desde un principio: Venezuela no puede ocupar de momento la presidencia.

Uruguay, en una jugada política, intenta que el gobierno de Maduro asuma la titularidad del bloque, siguiendo el orden de alternancia establecido en el tratado. Sobre esta situación se viene discutiendo desde hace varias semanas. El Gobierno insiste en el criterio de no entregar la presidencia hasta tanto se resuelva el conflicto interno venezolano.

El Gobierno no cree conveniente que asuma en este momento, por la elevada crispación política. Hasta hace unos días, Paraguay parecía un llanero solitario en tamaña postura, al no recibir respuestas de los socios mayores del bloque, Brasil y Argentina.

El panorama cambió en los últimos días y la postura paraguaya tiene ahora el respaldo de los gobiernos de Mauricio Macri y Michel Temer, por lo que Uruguay se quedó con su postura. No hay muchos antecedentes sobre este tipo de situaciones en el bloque, en el que una posición paraguaya tan fuerte y clara haya tenido un respaldo de los dos socios mayores.

El propio presidente de la República, Horacio Cartes, en su informe ante el Congreso Nacional de la semana pasada incluyó el caso de Venezuela en su mensaje, diciendo que “cuando los derechos humanos y las libertades fundamentales no son respetados, como ocurre en este momento en Venezuela, no podemos permanecer en silencio”.

Así ratificó la postura del Gobierno de evitar que asuma por ahora la presidencia pro tempore del Mercosur hasta tanto se solucionen los problemas internos en el país caribeño.

Esta postura causó, a decir del Ejecutivo, represalia del gobierno de Maduro, con el anuncio de una denuncia por la falta de pago de deuda de Petropar a PDVSA, que no se ha concretado oficialmente.

A esta postura firme de Paraguay se sumó el presidente de Argentina, Mauricio Macri, quien además de sostener que en Venezuela se violan los derechos humanos, anunció la intención de su gobierno de quedarse con el mandato en el bloque regional, dejando de lado el orden de rotación establecido para el cargo.

Brasil, por su lado, también sentó postura, aunque de una manera más intermedia, proponiendo que se espere hasta agosto para definir la presidencia pro tempore, con la idea de que Uruguay continúe mientras se espera que Venezuela resuelva sus conflictos internos.

“La presidencia tiene que ser fruto de una unanimidad”, señaló el canciller brasileño José Serra luego de una reunión con el presidente uruguayo Tabaré Vázquez y el canciller Rodolfo Nin Novoa, coincidiendo con la interpretación paraguaya.

El panorama, con las posturas de Paraguay, Argentina y Brasil, presenta a Uruguay como el que tendrá que definir, presionado, el futuro de este tema. Puede aceptar seguir presidiendo el bloque o sumarse a la idea de Argentina de entregar la responsabilidad al gobierno de Macri.

Para este lunes fueron convocados los cancilleres a una reunión que ya en marzo solicitó el Ministerio de Relaciones Exteriores de Paraguay. Probablemente en ese encuentro que se desarrollará en Montevideo se defina qué se hará con la presidencia pro tempore.

De momento, lo concreto es que prevalece la postura firme de preservar el Mercosur de una eventual situación anómala bajo liderazgo de un gobierno venezolano duramente cuestionado. La posición de Paraguay fue clave para que así sea.

Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

10 comentarios en “Venezuela y el Mercosur

  1. Humillación

    El grupo de países del Mercosur ha decidido enviar a Venezuela grandes partidas de medicamentos debido al absoluto desabastecimiento que padece uno de los países más ricos por entrada de divisas de petróleo del mundo. Cuando se quiera hacer un trabajo de tesis doctoral sobre cómo tan pocos por tanto tiempo destruyeron demasiado, indudablemente el caso venezolano debe ser uno de ellos. Es imposible concebir la humillación a la que somete el gobierno de Maduro a su población, independientemente del nivel económico que tenga, si no fuera por la clara tendencia a sojuzgar autoritariamente toda voluntad que se le oponga.

    El tiempo nos mostrará la extraordinaria trama de corrupción que tuvo que haberse tejido para que nadie, entre los que podrían acabar con el poder autoritario, no haya realizado la tarea para la que la historia los convocara. Nadie entre los militares, entre los que se han llenado la boca y los bolsillos de pueblo… nadie ha tenido el coraje de acabar hasta ahora con la humillación a la que es sometido el pueblo de Bolívar. La cuestión es soportar lo que se pueda. Las expresiones simbólicas han sido más que elocuentes, la resistencia al referéndum raya en la ofensa al sentido común y un discurso cada vez más grosero y zafio de un presidente a la altura de la demencial manera de gobernar un país empujado al despeñadero.

    En medio de una revolución tecnológica que permite seguir en tiempo real los efectos de la humillación reiterada, es ciertamente lamentable observar la situación en los hospitales con enfermos tirados en los pisos y el grito reiterado de medicamentos por parte de una población inerme ante una pesadilla que jamás habrían podido imaginar. Cuando pudieran haber sido la nación más próspera del subcontinente, es hoy el retrato más acercado a las peores formas de representación africana.
    No hay oídos ni razones en el gobierno de Maduro para el lamento continental y mundial a la situación que padece Venezuela. A cada llamada de atención responde con insultos que cada vez impactan menos porque la realidad sepulta cualquier retórica orientada a distraer la razón fundamental de la crítica.

    Aislado, enfermo, delirante y con un gobierno afiebrado de fanatismo y soberbia, el margen de maniobra se torna cada vez más reducido para quienes creen que aún es posible que la razón se imponga en un territorio dominado por la irracionalidad.

    Es increíble el coraje interior de un país que aun en estas condiciones tiene la valentía de gritar el valor de la dignidad. Siguen desde el Congreso resistiendo mientras a Maduro solo le queda hacer creer al mundo que mantiene encarcelado a todo un país cuando la situación es completamente a la inversa. Es él tras las rejas que mira cómo sus calles se llenan de opositores a su régimen, mientras los anaqueles de supermercados muestran el absoluto abandono a su población.

    Venezuela sigue siendo una preocupación de todos, incluso para los que creen tontamente que pueden seguir humillando a su población de por vida. Ilusos de verdad en el gobierno.

    Por Benjamin Fernández Bogado

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 17 octubre, 2016, 15:23
  2. Mirada de la OEA y el Mercosur
    16 Jul 2016

    En términos democráticos, en la región “hay países que están muy bien, países que no están tan bien y hay algún país que no está nada bien”, dijo el secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, en una entrevista concedida a La Nación y publicada el viernes. Parece una respuesta simple, pero en términos de descripción sobre la situación regional tiene un contenido sumamente profundo, donde –aunque sin mencionarlo directamente en esa parte– puso a Venezuela en el eslabón de “nada bien”.

    Según Almagro, siempre hablando sobre el mismo tema, en la región hay avances en algunos países, pero se debe insistir en adaptar los sistemas políticos a las nuevas prácticas de la ciudadanía y la democracia, que hacen que la responsabilidad de los políticos con la ciudadanía sea mucho más directa. Instó, en términos simples, a una mayor participación ciudadana y a que la clase política se ajuste a la decisión de la gente.

    La descripción que hace Almagro no se puede perder de vista al analizar la controversia generada en el seno del Mercado Común del Sur (Mercosur) por las posturas respecto al traspaso o no de la presidencia pro tempore a Venezuela, que genera un atasco innecesario que afecta no solo al relacionamiento del bloque, sino también al cumplimiento de los objetivos para los cuales fue creado el grupo.

    Además de lograr una integración económica, aduanera y política en el bloque, el Mercosur también fue impulsado para encausar de manera grupal negociaciones con otras economías del mundo, en busca de beneficios para sus países miembro.

    En ese sentido se debe recordar que, de asumir Venezuela, estarán en peligro, por ejemplo, las negociaciones con la Unión Europea por un hecho no menor. El mismo gobierno de Maduro ha decidido no mantener relaciones con el Viejo Mundo. Entonces, cabe la pregunta, cómo negociar con la UE si el que llevará la presidencia pro tempore le ha dado la espalda. Las conversaciones Mercosur-Unión Europea deben retomarse en los próximos meses.

    El Mercosur no puede manejarse por el beneficio que podría tener un país, sino por el de los Estados parte, porque para eso fue creado. Un analista brasileño señaló hace unos días que de ser entregada la presidencia a Venezuela, el gran victorioso será Maduro, porque el hecho simbólicamente podrá ser utilizado para decir al mundo que en ese país no sucede nada, cuando la verdad la situación cada vez empeora más. Paraguay, Argentina y Brasil no acompañan que el gobierno de Maduro asuma la presidencia hasta que se solucione el problema venezolano, pero Uruguay insiste en el traspaso.

    La situación de Venezuela es crítica, a decir del propio Almagro, que habla de la existencia de presos políticos y denuncia igualmente que “esos presos políticos, además, son torturados y son sometidos a tratos crueles e inhumanos”.

    El secretario general de la OEA ya se mostró firme en un informe que presentó en el seno de la organización y respalda el referéndum revocatorio, mencionando la necesidad de respetar el derecho constitucional que tiene el pueblo venezolano de definir qué solución dar al problema, algo al que Maduro se opone tenazmente por temor a perder el poder.

    Almagro recordó en la entrevista que en el informe que había presentado se detalla la necesidad de abrir un canal internacional de asistencia humanitaria para atender la grave crisis social y humanitaria que tiene el país, que hasta ahora el gobierno bolivariano no acepta.

    “Ese informe marca un momento difícil desde el punto de vista institucional, económico y social para Venezuela, una dimensión de crisis que se ha ido profundizando, que tiene, por ejemplo, la corrupción como uno de los elementos distintivos”, expresó.

    Consultado sobre el tema Venezuela y la controversia que genera en el bloque regional, aunque no quiso ahondar mucho por la naturaleza de su cargo, sin embargo dio una señal clara sobre la postura asumida por algunos países, resaltando la asumida por Paraguay al sumarse a la intención de defender el sistema democrático en la región.

    “Hemos visto que algunos países han expresado una forma muy consistente con la realidad de Venezuela, que hemos señalado en nuestro informe y sus planteos están muy en consonancia con lo que hemos dicho con respecto a la situación política, institucional, humanitaria y económica. Entonces, simplemente los países tomarán las decisiones que correspondan, en función de los instrumentos jurídicos propios que tienen todos”, reflexionó.

    El análisis que realiza el propio secretario general de la OEA no puede ser desconocido en el interior del Mercosur, sobre todo por aquellos que desean pasar una mano salvadora a Maduro. Por la situación democrática que vive el país y los intereses del grupo, no es conveniente que Venezuela lidere por el momento el bloque. Y si no hay consenso para tomar una decisión, debe primar la mayoría, en todo caso, como en toda definición.

    Se debe entender que la decisión sobre el traspaso de la presidencia pro tempore a Venezuela no es un tema menor en el Mercosur. Puede significar no solo un escudo de protección para Maduro, sino también el inicio de un desquebrajamiento político mayor de la ya frágil relación entre los Estados parte del bloque.

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 16 julio, 2016, 10:03
  3. Meras enmiendas electorales.

    Pese a los recientes anuncios, la ansiada reforma política se ha convertido en una eterna asignatura pendiente. Se escucharon durante meses grandilocuentes discursos y una larga nómina de potenciales modificaciones que luego quedaron atascadas, como tantas otras, a mitad de camino.

    Las mejoras siempre son bienvenidas, aunque ellas sean parciales. Pero se comete un grosero error cuando se desaprovechan tan alevosamente las actuales circunstancias que resultan más que favorables y se elude la posibilidad de ir a fondo con lo realmente imprescindible. Quedarse en lo superficial sin ir por lo profundo constituye una equivocación gigante.

    Ya se sabe que el patético esquema de boletas de papel es arcaico y vetusto además de un mecanismo inmoral muy conveniente para los estafadores crónicos que siempre pululan en la política doméstica. Por eso era imperioso buscar variantes y adentrarse en el estudio de otras posibilidades que previeran la incorporación de tecnología para darle mayor celeridad.

    Nadie duda que las “colectoras” o cualquier otro ardid similar, son funcionales a las perversas trampas de la política tradicional. Son demasiados los vicios que conviven dentro del actual régimen. Las normas deben encargarse de poner freno a estos dislates y contribuir de un modo efectivo a otorgarles mayor legitimidad de origen a los candidatos elegidos.

    Los organismos que fiscalizan lo electoral deben ser independientes, pero no solo desde lo retórico, sino desde lo fáctico. Para ello es preciso precisar los mecanismos que tiendan a evitar que los intereses del gobernante de turno interfieran, de algún modo, en la genuina voluntad ciudadana.

    Los dirigentes de hoy se han llenado la boca hablando de agilidad, transparencia y equidad, pero han omitido cuestiones demasiado relevantes para que esos términos se conviertan en verdaderos objetivos a cumplir suficientemente creíbles. Lo hecho hasta acá solo muestra tímidamente algo de esto, pero no exhibe una convicción profunda para lograr ese cometido.

    Hablar de reforma política sin abordar cómo se financian los partidos, las campañas y las elecciones es una falta de respeto a la sociedad toda, una absoluta defraudación a la confianza de la gente. Si estos aspectos “sucios” pero esenciales de la política de este tiempo no se encaran con valentía y determinación solo se seguirá girando en círculos.

    El Estado de la mano de la corrupción estructural y el silencio cómplice de las corporaciones siguen siendo la principal fuente de recursos para la actividad política. Lo hacen sin explicitarlo abiertamente, en forma disimulada, a escondidas, con todo lo que eso implica.

    Quienes esperan que las cosas cambien en serio, no pretenden solo un poco de insustancial maquillaje o la implementación de algunos parches, sino que aspiran a transformaciones más trascendentes. Cuando los que asumieron la tarea de hacer los deberes como corresponde, finalmente no lo hacen, terminan pareciéndose demasiado a sus antecesores y eso no es bueno.

    Todas las propuestas de modificaciones son interesantes pero queda la sensación de que son incompletas e insuficientes. Se precisa mucha más claridad conceptual, un dialogo responsable y un conjunto de propuestas desafiantes que conduzcan los esfuerzos hacia un nuevo sistema superador. No se alcanzará jamás algo definitivo, pero se debe aspirar a un nivel cercano al óptimo para no conformarse con casi cualquier cosa.

    Se avanza solo en pequeños retoques que además no son consensuados. No sirve de nada hacer modificaciones con mayorías circunstanciales. Los cambios consistentes y que pueden permanecer en el tiempo, son aquellos que gozan de enormes apoyos concretos. No se debe buscar homogeneidad total en la visión, pero si es preciso que lo acordado goce de un colosal beneplácito que asegure cierta continuidad de estas reglas en el futuro.

    Esto de proponer ideas aisladas, que no han sido debidamente debatidas por la sociedad y que solo fueron escasamente acordadas con una parte del arco político opositor culminan, inexorablemente, en simples apuestas por el corto plazo. Aun si se lograran los acompañamientos parlamentarios necesarios, estas cuestiones no se han madurado del todo aun y por lo tanto son solo un engranaje de una estrategia absolutamente coyuntural.

    Las reformas serias no se trabajan ni se instrumentan, con esta premura, sino con paciencia e inteligencia. También se diseñan con una dosis mayor de grandeza, mirando fundamentalmente a las próximas generaciones y no a la inmediatez que siempre propone la mediocre política contemporánea.

    Todo hace pensar que se está desperdiciando otra brillante ocasión para hacerlo todo mucho mejor. Esta es solo otra muestra más de que sigue reinando la improvisación, la infaltable especulación sectorial y por ello los progresos son casi siempre marginales y totalmente inestables.

    Este camino que recién se empieza a transitar debería hacer una pausa para reconsiderar el esquema central que se ha seleccionado. Es preciso no solo cambiar el sistema electoral vigente sino fundamentalmente el enfoque elegido para que el resultado de este proceso no sea tan insignificante.

    Existe un importante riesgo de que las desilusiones del pasado, que todas las quejas que la gente tiene en el presente se pasen por alto otra vez y sean nuevamente postergadas para una ocasión mejor que nunca llega.

    Lamentablemente, todo lo que se ha sabido hasta ahora, muestra que la tan mentada reforma política en las que tantas esperanzas se habían depositado desde la ciudadanía será, al menos por ahora, solamente una interminable lista de meras enmiendas electorales.

    Alberto Medina Méndez

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 15 julio, 2016, 15:09
  4. El evangelio según uno mismo

    El célebre Gratian decía que “quien define… se define” puntualizando que mucho de nosotros se determina no en función de lo que decimos de alguien, sino que más bien refleja más de nuestro carácter y personalidad. Esta introducción viene a cuento analizando la retórica de varios presidentes latinoamericanos en la que las calificaciones y descalificaciones muestran tanto de quien lo dice, que acaban por desnudarlo en sus miserias, resentimienos y odios abiertos o soterrados.
    La manera de ver el mundo y sus miedos interiores son claramente demostrativos de una personalidad que por lo general esgrime la retórica como un arma política al servicio del poder y que paradójicamente acaba por desnudarlo en sus flaquezas y miedos.

    La definición del mundo de un mandatario se podría parecer a la lectura de un evangelio, en el que las afirmaciones de culpa de los demás acaba por legitimarlo ante una sociedad mayoritariamente simplista y primitiva, que muchas veces lo único que desea es vivir algo mejor, donde el Estado haga un poco lo que debe y que no moleste tanto donde no debe. La autoafirmación profética tiene en ese campo la necesidad imperiosa de ser amado por una población a la que se la describe como carente de una conducción como la suya. Las imprecaciones sirven para definir reales o imaginarios enemigos a los que habría que enfrentar con una serie de acciones gubernamentales de dudosa capacidad o eficacia. Nada de eso importará en el presente mientras el “evangelista” siga anunciando las buenas nuevas y enfrentando desde la retórica a los “enemigos de la sociedad” contra los cuales legitima su acción de gobernante todos los días. La exégesis del mundo se refleja así de manera simplista y fácilmente desnudable ante unos hechos como la pobreza, la inseguridad, la incertidumbre, que campean en planos paralelos a la cháchara presidencialista carente de realidad.

    La construcción de un imaginario falso es en el fondo el objetivo de ese nuevo evangelio que ha encontrado varios adherentes en una América Latina vaciada de oportunidades y carente de una visión realista que le permita usar sus múltiples recursos humanos y naturales para construir espacios de dignidad y desarrollo. La política de las definiciones y las acusaciones resultan en este campo de gran valor para el imprecador de ocasión, pero termina siendo una pérdida de oportunidades notables para una región anhelante de ellas. La economía de la gente es la que mide la realidad entre lo que se dice y lo que es.

    Requerimos conductores reconciliados y realizados en el otro y no permanentes adversarios del otro. Hay que encontrar los liderazgos ciertos en tiempos que reclaman capacidad y honestidad de propósitos no culebreros ni chamanes y menos aún profetas del egoísmo y del odio.

    Benjamín Fernández Bogado

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 15 julio, 2016, 15:09
  5. Blanqueo de un déspota

    Por Edwin Brítez

    El canciller de Uruguay, Rodolfo Nin Novoa, defendió la entrega de la presidencia del Mercosur al gobierno de Nicolás Maduro, señalando que en Venezuela rige una “democracia autoritaria” pero sin “ruptura institucional” que justifique activar la cláusula democrática del bloque regional. “Hasta que eso no suceda yo creo que nosotros no debemos prejuzgar”, dijo.

    Lejos de desautorizar a su ministro, el presidente uruguayo Tavaré Vázquez sostiene la postura de que “no se dan las condiciones” para disparar la cláusula democrática, entrando en debate con el excanciller de su país y actual secretario general de la OEA, Luis Almagro, para quien Maduro violó la Carta Democrática de la OEA.

    Todo parece indicar que existe una concertación externa para contrarrestar el proceso revocatorio interno y tratar de que Maduro extienda al máximo su permanencia en el poder dictatorial.

    Puede que el referéndum se realice en el futuro y que el dictador venezolano manipule los resultados para favorecerlo, inclusive no reconocer la victoria del revocatorio aprovechando la situación de permisividad, pero lo grave para los países del Mercosur constituyen las implicancias de la postura uruguaya en relación con el tema, a partir de las palabras de su canciller, apoyada por su presidente Tavaré Vázquez.

    La democracia es requisito para integrar el Mercosur y ella se rige por cláusulas escritas y firmadas para que sean cumplidas, a lo que últimamente, a partir del Protocolo de Ushuaia, se agregan sanciones por incumplimiento. En el caso de la sanción a Paraguay en el 2012 se impuso lo político sobre lo jurídico, aún cuando aquí se cumplieron con todos los requisitos constitucionales para sustituir a Lugo.

    Ahora, con la postura de Uruguay de no permitir la sanción a Venezuela porque allá rige una “democracia autoritaria y no se produjo ruptura institucional” que justifique la activación de la cláusula democrática, se abre una ventana de interpretación antojadiza que si no fuera por el peligro que representa quedaría en el olvido de las simples opiniones desatinadas de los hombres públicos.

    De imponerse el criterio del canciller uruguayo de que una supuesta “democracia autoritaria” justifica todos los atropellos que un mandatario puede cometer en contra de las normas vigentes en derechos humanos, garantías constitucionales, libertades fundamentales, separación de los poderes del Estado e independencia del Poder Judicial, la imposición de sanciones a los gobernantes antidemocráticos o la impunidad a los mismos quedan al arbitrio de simples agentes ideológicos.

    Con esta interpretación se da carta blanca a los demagogos para engañar a la población haciéndose elegir y reelegir por encima de las limitaciones constitucionales, someter a los demás poderes colocando al frente de los mismos a personajes adyectos y adulones, pero conservando las instituciones como cáscaras vacías de contenido, apoyadas por un ejército de militares alienados y civiles fanatizados.

    La democracia debe seguir siendo el gobierno del pueblo para el pueblo y no en contra del pueblo, como en Venezuela. Con la supuesta “democracia autoritaria” se busca equiparar a los autoritarios con los demócratas y se abandona a los pueblos a la indefensión frente al abuso y el atropello a sus libertades y derechos elementales, tal como lo hemos soportado los paraguayos con una dictadura de 35 años que también contaba con una Constitución, varios partidos participantes y los demás poderes funcionando, es decir, sin ruptura institucional.

    Adoptar el criterio de Uruguay en Mercosur sería volver al pasado que ya hemos abandonado, pero que aún no lo hemos sepultado, razón del peligro real que representa para nuestro país la postura uruguaya.

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 10 julio, 2016, 08:11
  6. Mercosur: las maldades se pagan caro

    Por J. Eduardo Ponce Vivanco (*)

    Cuando Uruguay y Argentina anunciaron que, por rotación alfabética, Venezuela asumiría la Presidencia pro tempore del Mercosur el 12 de este mes, el canciller de Paraguay dijo que su país no acepta traspasar esa función a un gobierno que “está buscando el cierre de un Poder del Estado a través del Supremo Tribunal de Justicia, el cierre de la Asamblea Nacional, que es la voz del pueblo”.

    Agregó que no fue consultado e informó haber conversado con el canciller del Brasil, quien también se sintió “sorprendido” por la noticia.

    Desde Bruselas, el presidente de Argentina descartó un cambio tan inoportuno, adelantando que Uruguay mantendría la presidencia temporal o se trasladaría a Buenos Aires.

    Macri visita oficialmente la Unión Europea (UE) para empujar el postergado acuerdo comercial con el Mercosur.

    Maduro —que se opone al acuerdo— anunció que por “problemas de agenda” (?) no estaría en la reunión de Jefes de Estado donde debía tomarse la decisión.

    Pero, la Cumbre no se realizará. Para disimular el bochorno, el problema será considerado por los cancilleres que, a pedido del Paraguay, se reunirán en Montevideo el lunes 11 para tratar la situación venezolana y la posible aplicación de la cláusula democrática del Mercosur (Protocolo de Ushuaia) lo que debería determinar la suspensión de Caracas.

    Después de abandonar la Comunidad Andina, Hugo Chávez forzó su entrada al Mercosur con la dolosa complicidad de los entonces presidentes Dilma Rousseff, Cristina de Kirchner y José Mujica.

    Contrariando normas jurídicas expresas, se valieron de la destitución constitucional del presidente izquierdista Fernando Lugo y suspendieron la membresía del Paraguay para que no pudiera obstruir el acceso de Venezuela.

    Una grosera manipulación que están pagando caro.

    Han bastado cuatro años para que los cambios políticos y económicos regionales enmienden la insensatez de la alianza Mercosur–Alba, que supeditaba el destino de las naciones atlánticas al proyecto geopolítico y los caprichos ideológicos de sus líderes.

    La humillación del chavismo es muy fuerte.

    En visita a Montevideo, Serra declaró su preferencia de postergar el traspaso de la presidencia hasta agosto, cuando vence el plazo para que Venezuela cumpla “requisitos normativos” pendientes desde su acceso.

    La canciller de Maduro ha rechazado “las insolentes y amorales declaraciones del canciller de facto de Brasil, José Serra”.

    Esta violenta reacción indica que Caracas optará por retirarse del Mercosur.

    Un merecido final para el descaro con que Chávez irrumpió en un sistema de integración que proscribe formalmente la membresía de pseudodemocracias que violan los derechos humanos.

    Así llegamos al preludio de lo que pronto ocurrirá en Unasur, la última fortaleza regional de Maduro, su actual presidente rotativo.

    Él capitaneó el nombramiento del secretario general Ernesto Samper, cuyo mandato termina el próximo setiembre.

    No lo sucederá otro incondicional de Venezuela y Alba.

    Esa elección sudamericana será instrumental para rescatar un organismo que debería convertirse en un mecanismo eficaz de las naciones que lo dejaron en manos del chavismo y sus aliados en desgracia.

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 9 julio, 2016, 07:58
  7. ¿Democracia “autoritaria”?

    Para justificar la entrega de la presidencia temporal del Mercosur al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, el canciller uruguayo, Rodolfo Nin Novoa, afirmó que ese país tiene “una democracia (…) autoritaria, pero no hay una ruptura institucional”. Tuvo que incurrir en un contrasentido para no calificar al régimen chavista como lo que es: una dictadura ineficiente y corrupta. Se entiende que el cargo que ejerce el alto funcionario uruguayo le obliga a moderar sus expresiones, pero no así que deba echar mano a una forma de gobierno inexistente para evitar llamar a las cosas por su nombre.

    La democracia supone no solo que el gobernante sea elegido por el pueblo, sino también que, después de electo, respete los derechos y las libertades de los ciudadanos. Como ella excluye el ejercicio abusivo del poder propio del autoritarismo, resulta que estos conceptos son contradictorios entre sí. Hitler llegó al poder por la vía constitucional, pero no por eso el nazismo fue una “democracia autoritaria”.

    Si fuera coherente, el canciller Nin Novoa no debería calificar al stronismo paraguayo de dictadura sino caracterizarlo también como una “democracia autoritaria”. Había elecciones periódicas, un Congreso en el que estaba representada la oposición y un Poder Judicial “independiente”, según las Constituciones de 1940 y 1967. Pero regía el estado de sitio, había exiliados y presos políticos torturados, los militares y los jueces estaban afiliados al partido de Gobierno y se perseguía a la prensa libre, entre otras barbaridades, tal cual están en el orden del día en la Venezuela de hoy. Formalmente, existía la separación de poderes, pero la mayoría parlamentaria estaba sometida a Stroessner, así como hasta hace poco lo estuvo la mayoría de la Asamblea Nacional con respecto a Chávez y a Maduro. Y, desde luego, los jueces del stronismo no eran independientes, como no lo son hoy los del chavismo, encabezados por un servil Tribunal Supremo de Justicia, que entre 2004 y 2013 no declaró inconstitucional ninguna ley que ampliara las facultades gubernativas ni falló en contra de la administración bolivariana en ninguno de las 45.472 sentencias dictadas en los juicios en los que ella fue parte. Ahora pende la amenaza de disolver la Asamblea Nacional, así como la de impedir el referéndum revocatorio del mandato de Maduro, mediante la intervención de la máxima autoridad judicial, chavista hasta los tuétanos.

    Sostiene el canciller uruguayo que no existe una “ruptura institucional”, quizá porque la Asamblea Nacional (aún) no ha sido disuelta. En realidad, hay “un golpe de Estado permanente”, como reza el título de un libro en el que Francois Mitterrand denunció las violaciones constitucionales cometidas bajo la presidencia de Charles de Gaulle. Y lo hay porque los derechos humanos son lesionados diariamente, como lo admitió implícitamente el propio Nin Novoa cuando en abril de 2015 calificó de “enormemente preocupante” un informe de Amnistía Internacional que denunciaba muertes de manifestantes por disparos de policías o grupos chavistas, torturas y vejaciones sexuales, así como detenciones arbitrarias y represalias por denuncias de abusos. Agregó que era preocupante “sobre todo para un país (el Uruguay) que vivió las mismas condiciones que están viviendo parte de los venezolanos ahora hace (…) más de 30 años y tuvimos que salir al mundo a pedir ayuda”.

    Es claro que las condiciones reinantes en Venezuela no pueden existir bajo una imposible “democracia autoritaria”, sino solo bajo una dictadura como la que soportaron el Uruguay y nuestro país.

    Quien crea que el stronismo fue solo una “democracia autoritaria” debería calificar entonces la gesta del 2 y 3 de febrero de 1989 como una “ruptura institucional” y, en consecuencia, condenarla. Se diría que si en aquel entonces hubiera existido el Mercosur, Nin Novoa habría abogado por la exclusión del Paraguay en virtud de alguna “cláusula democrática”. Da la impresión de que solo le preocupan los intereses comerciales (Venezuela le debe centenares de millones de dólares a exportadores de alimentos uruguayos) a la hora de juzgar si quien oprime a sus conciudadanos puede presidir o no el bloque regional. Es como si la cotidiana ruptura del orden democrático –la salvaguarda de las libertades y de los derechos individuales– fuera más bien irrelevante y solo digna de que de vez en cuando se exprese alguna “preocupación”.

    Es inaceptable que un grotesco personaje, repudiado por la mayoría del pueblo venezolano y apoyado por los regímenes más aberrantes del mundo, presida el Mercosur ni siquiera por un minuto. El hecho de que la Cumbre prevista para este mes haya sido suspendida podría atribuirse a que los otros presidentes, incluido Tabaré Vázquez, no tienen el menor interés en posar en las fotos de rigor con quien a todas luces es un dictador de tomo y lomo.

    Venezuela ingresó en el Mercosur por la puerta trasera, aprovechando la arbitraria suspensión de la membresía paraguaya porque nuestro Congreso recurrió al procedimiento constitucional del juicio político para destituir al entonces titular del Poder Ejecutivo, Fernando Lugo. Ahora resulta que un país en el que se encarcela, se tortura y se mata a quienes se oponen al régimen dictatorial no solo puede seguir integrando el bloque regional, sino hasta presidirlo por el hecho de que Maduro no ha decidido aún despojarse de una vez por todas de la mera fachada institucional.

    Es de temer que si se realizara el referéndum revocatorio, pese a todas las trabas que está poniendo el chavismo, y el resultado fuera el de esperar, los admiradores del Socialismo del Siglo XXI, bien representados en el oficialista Frente Amplio del Uruguay, hablarían de una “ruptura institucional” y reclamarían, en este caso sí, la fulminante exclusión de Venezuela. Quienes castigaron al Paraguay por razones políticas antes que jurídicas y pueden teorizar sobre la “democracia autoritaria”, son capaces de cualquier cosa.

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 9 julio, 2016, 07:44
  8. El reino de la improvisación.

    En los últimos tiempos, la política se ha dedicado a concentrar la totalidad de sus esfuerzos, de un modo obsceno, en la eterna construcción de poder. Todos recitan aquello de que la política debe ser la gran herramienta de transformación de las sociedades para progresar, pero no es lo que sucede.

    Esa descripción de la política se ajusta mucho más a lo que debería ser que a lo que realmente es. Quienes intentan rescatarla, mejorarla y utilizarla positivamente sostienen que no hay que denostarla y que resulta imperioso apuntalarla para que sus loables objetivos no sean tergiversados.

    La tendencia que muestra el presente es que en esa actividad la inmensa mayoría de sus protagonistas trabajan exclusivamente en la tarea de conquistar el poder y acceder a los anhelados puestos de decisión.

    Aún los que no disponen de ningún espacio relevante pretenden alcanzarlo y se esmeran en hacer hasta lo imposible para, algún día, finalmente arribar a esa meta. En cambio los que están ahí, los que ya llegaron a esa cima, luchan denodadamente para no desmoronarse, para afianzarse y no ser desplazados jamás por sus adversarios de turno.

    La experiencia empírica muestra que la política solo se dedica constantemente a edificar poder y cuando finalmente lo consigue, persiste para sostenerse indemne. La política así no se convierte en una herramienta de cambio, sino solo en un mero instrumento de poder. Es probable que por eso haya caído en desgracia y su descrédito global sea tan significativo.

    La otra faceta relevante de la política pasa por darle contenido de fondo, algún sentido a ese gran propósito. Queda claro que si no se obtienen lugares para desde allí tomar decisiones parece improbable influir en la realidad, pero también es cierto que si se llega sin saber qué hacer, el presente tampoco se verá modificado y entonces todo seguirá igual.

    Son dos instancias vitales pero también inseparables si se pretende tener éxito. La política debe construir poder, pero también prepararse para gobernar. Sin lo primero resulta imposible impactar sobre el presente, pero sin lo segundo lo previo no tiene mucho sentido. Deben ir de la mano ambas tareas, y por mucho que cueste comprenderlo, el arte de hacerlo bien es poner similares energías en sendas funciones esenciales.

    Lamentablemente, por estas latitudes la política solo se ha convertido en una especie de infinita maquinaria electoral, que solo aspira a lograr adhesiones y seducir voluntades que luego acompañen en las urnas. El resto no parece demasiado relevante para la clase política contemporánea.

    Abundan historias que demuestran que muchos talentosos que tuvieron la astucia suficiente para ganar elecciones luego ocupan sus puestos, pero no tienen programas para desarrollar y entonces todo finalmente fracasa.

    Los bien intencionados aprenden en el camino, y en algún momento de su mandato deciden poner primera con esos proyectos, muchos de ellos endebles, que arrancan como pueden y que rara vez consiguen culminar.

    Todo resulta muy mediocre. Existe demasiada gente poco preparada en los gobiernos, abundante cantidad de planes que se implementan a medias y una escasa capacidad para darle consistencia en el tiempo a lo iniciado.

    Esta dinámica se repite con matices y variada suerte en diferentes asuntos fundamentales. Nobleza obliga, vale la pena reconocer que en algunos temas específicos se han llevado adelante planes realmente interesantes y de la mano de destacados especialistas, pero no es esa la matriz general.

    Si la política quiere recuperar respeto progresivamente precisa salir de su habitual amateurismo e iniciar un camino de mayor formación de sus cuadros y de imprescindible profesionalización.

    El problema no solo tiene que ver con los circunstanciales personajes y su ambición mal entendida, que es una característica indisimulable. También es parte de esa tragedia, la ausencia de ideas, la escasa capacidad para diseñar proyectos y la ineptitud para conformar equipos técnicos competentes que permitan viabilizar la concreción de esos sueños.

    La política de este tiempo está en deuda con la sociedad. Probablemente porque la misma ciudadanía no lo demanda con la potencia que el tema amerita. Pero tampoco es saludable justificar esa indecente mediocridad endilgándole responsabilidad a quienes no lo solicitan vehementemente.

    Es difícil encontrar excepciones a la regla. Con variantes, unos y otros se parecen demasiado y se obsesionan hasta el extremo por alcanzar el poder, pero mientras tanto hacen poco y nada por prepararse para ese momento sublime en el que inexorablemente deberán gobernar.

    Los proyectos se esbozan solo para convertirse en eventuales promesas de campaña, en meras consignas proselitistas. Se explicitan siempre de un modo ambiguo, sin precisiones, ocultando sus inconsistencias sin pudor.

    Los que dicen amar la política, los que creen en serio que se trata de una noble actividad que puede ayudar a la sociedad a mejorar sus vidas, deberían esmerarse mucho mas y hacer las correcciones del caso.

    No se trata de que abandonen sus cuestionables prácticas de rutina de la noche a la mañana, esas que insisten de cualquier modo en alcanzar el poder. En todo caso podrían revisar sus controversiales métodos y optimizar los valores que defienden para conseguir un poco de respetabilidad.

    El punto pasa por poner idéntico esfuerzo en construir planes de gobierno, en convocar a los mejores, en abrir la cabeza para diseñar proyectos consistentes que en el futuro, apoyo popular mediante, sean elementos vitales para implementarse en el corto plazo y abandonar esta vieja dinámica que ha convertido a la política en el reino de la improvisación.

    Alberto Medina Méndez

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 7 julio, 2016, 08:24
  9. Las amenazas de Venezuela

    Que quede claro. El Poder Ejecutivo venezolano ejercido por Ni­colás Maduro está pretendiendo proceder contra el Paraguay con la misma actitud del amante despechado por el rechazo. Es decir, mediante descalificaciones y amenazas. A la actitud abiertamen­te pro “socialismo bolivariano del siglo XXI” de los gobiernos de Duarte Frutos y Lugo, y al tibio cuan inconducente interregno de Federico Franco, sucede ahora la posición institucional y demo­crática del gobierno actual que exige coherencia a la comunidad interamericana al oponerse a que Venezuela asuma la presidencia pro témpore del Mercosur.

    Esta posición tiene su raíz. Para quienes tengan memoria y quie­ran recordar, el periodo comprendido entre junio de 2012 y agosto de 2013 ya es parte de la historia contemporánea como los 14 me­ses durante los cuales el nombre del Paraguay fue revolcado por el fango de la humillación por los gobiernos de Argentina, Uruguay, Brasil y Venezuela. Fueron 420 días de una afrenta tras otra, desde la decisión argentina de cerrarle las puertas al entonces presiden­te paraguayo del Parlasur a una reunión del ente en Mendoza en junio de 2012, hasta la grosería del Gobierno español de no invitar al Paraguay a la Cumbre de Cádiz de noviembre de ese mismo año. Este rosario de afrentas tiene un causal: el porta­zo en la cara que recibió el enton­ces canciller y hoy Presidente de Ve­nezuela cuando quiso generar un golpe militar en Asunción. Cre­yendo que se di­rigía a los mandos de sus juramenta­das y obedientes fuerzas armadas bolivarianas, Ma­duro se permitió el atrevimiento de arengar a los co­mandantes de las Fuerzas Armadas paraguayas a fin de que apoyaran a Lugo contra el Congreso Nacional que lo tenía bajo juicio político. Todo terminó, como ya se sabe, en un patético blooper para Maduro que se pasea­ba por el Palacio de López como gato enjaulado. Venezuela ingresó finalmente al Mercosur sin el voto del Paraguay. Desde entonces, la Cancillería Nacional ha enrostrado a la mesa directiva del ente regional todas las violaciones estatutarias y hasta de sentido co­mún perpetradas una tras otra.

    Enumerados los antecedentes, se explica ahora por qué Caracas amenaza con demandar al Paraguay por US$ 500 millones a partir de la deuda con Pdvsa de US$ 280 millones. Este hecho define cla­ramente la consistencia de la “solidaridad bolivariana”: mientras se vista la boina roja y se rinda necrófila devoción al comandante Hugo Chávez y su “revolución bolivariana”, todo irá bien. Pero, ¡ay de los que se aparten del camino!

    La situación es clara: si Venezuela quiere cobrar su acreencia pe­trolera –y está en su derecho-, tiene dos caminos: negociar en los buenos términos establecidos en el acuerdo energético de Caracas del 2000… o denunciar dicho instrumento y apelar a la vía con­tenciosa, que es como dirimen sus controversias los países civili­zados.

    El camino de la amenaza y la prepotencia es una vía muerta.

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 7 julio, 2016, 08:00
  10. Paraguay tiene razón

    Por Danilo Arbilla

    Paraguay tiene razón cuando se opone a que Venezuela asuma la presidencia pro tempore del Mercosur, por cuanto se viola la “cláusula democrática”. Tiene razón porque, como afirma el canciller paraguayo, Eladio Loizaga, el gobierno de Nicolás Maduro está buscando “el cierre de la Asamblea Nacional”, “el cierre de un Poder del Estado a través del Supremo Tribunal de Justicia”. Un tribunal de Justicia, cabe acotar, que se ha autoeliminado como poder independiente del Estado y actúa en flagrante dependencia y sumisión del poder central.

    Tiene razón el propio presidente del Paraguay, Horacio Cartes, cuando señala que el mundo “es testigo de los abusos sufridos por el pueblo de Venezuela”, y cuando afirma y proclama que no se puede “permanecer en silencio”, cuando “los derechos humanos y las libertades fundamentales no son respetados, como ocurre en estos momentos en Venezuela…”.

    Es lo mismo que afirma, por otra parte, su colega de Argentina, Mauricio Macri. Este en declaraciones al diario ABC de España no dejó dudas de cuál es su opinión sobre el gobierno de Maduro: “Es un gobierno que ha violado todos los derechos humanos”… y “ha llevado a la hambruna y al abandono a la población venezolana…”. Y fue más lejos aún, al plantear de hecho la salida de Maduro: “Por eso necesitan un referendum, necesitan ir a elecciones lo más rápido posible”, reclamó el mandatario argentino.

    El canciller Loizaga, ante el anuncio de las cancillerías de Uruguay –país que actualmente ejerce la presidencia pro tempore– y de Argentina del traspaso de la presidencia a Venezuela, advirtió: “No podemos dejar un espacio para que se repita en el Mercosur que se imponga lo político sobre lo jurídico”.

    El canciller uruguayo Rodolfo Nin Novoa dijo en cambio que la decisión está “apegada” al carácter jurídico y que no debe ser afectada por lo político.

    El Artículo I del Protocolo de Ushuaia, que rige para los miembros del Mercosur más las Repúblicas de Bolivia y Chile, dice que “la plena vigencia de las instituciones democráticas es condición esencial para el desarrollo de los procesos de integración entre los Estados partes…”. Parece difícil tener dudas y que haya diferentes interpretaciones, en lo jurídico y en cualquier plano, sobre lo que obliga esta cláusula.

    Con razón y, sin dudas, con el debido respaldo de las normas que rigen la organización, el canciller paraguayo reclama que el país que ejerza la presidencia tenga las credenciales de respeto al “Estado de derecho, las libertades individuales y la libertad de expresión”, lo que no se da en el caso de Venezuela.

    Loizaga en su referencia a lo jurídico y lo político también aludía a la suspensión de Paraguay en el Mercosur, y la paralela incorporación de Venezuela, la que no contaba con la aprobación del Senado paraguayo y por tanto no podía aceptarse.

    En aquel momento, junio de 2012, los presidentes Dilma Rousseff, Cristina Fernández de Kirchner y José Mujica, a raíz de la destitución por el Senado paraguayo del presidente Fernando Lugo, suspendieron a Paraguay y simultáneamente le dieron entrada a Venezuela. La decisión contra Paraguay se fundamentó en lo establecido por el Protocolo de Ushuaia, el que parece que se traspapeló cuando fueron a tomar la decisión sobre el ingreso de Venezuela.

    Fue el expresidente uruguayo “Pepe” Mujica, conocido por su franqueza nada diplomática, quien clarificó lo sucedido explicando que “lo político prima sobre lo jurídico”. Y es a eso a lo que se refirió expresamente el canciller Loizaga.

    Pero no termina en eso: según surge de otros elementos, también aportados por Mujica, tanto la “suspensión” como el “ingreso” hacen harto cuestionable la mera presencia de Venezuela en el Mercosur y con más razón su presidencia.

    Mujica, rememorando esos hechos (*), dijo que en la decisión incidieron informes de los servicios de inteligencia de Venezuela, Cuba y Brasil. Venezuela y Cuba, leáse bien. En cuanto a Brasil, el expresidente uruguayo dijo que el planteo de Dilma fue concluyente: “Brasil necesita que Paraguay quede fuera del Mercosur para de esa forma apurar las elecciones en ese país”.

    ¿Qué curioso, no?; se trata de la misma Dilma que siempre se negó a referirse a la situación de los DD.HH. en Cuba y en Venezuela, “para no inmiscuirse en asuntos internos de otros países”, y la misma Dilma que hoy dice que ha sido víctima de un “golpe de Estado” legislativo.

    Este tipo de curiosidades hacen difícil saber qué va a pasar, en definitiva, con la presidencia del Mercosur. Sea lo que sea, ello no quita ni quitará que Paraguay tiene razón.

    (*) “Una oveja negra al poder – Confesiones e intimidades de Pepe Mujica”, Andrés Danza y Ernesto Tulbovitz, Sudamericana.

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 7 julio, 2016, 08:00

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

La frase

"Puedes conocer mejor a una persona por lo que dice de los demás, que por lo que los demás dicen de ella".21/01/17
Audrey Hepburn

el clima

Click for Asunción, Paraguay Forecast

admin

Arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes. Desde Asunción/Paraguay. laovejacien@gmail.com

archivos

estadísticas

  • 2,617,692 visitas
Follow laoveja100 on WordPress.com

instagram

Twitter

A %d blogueros les gusta esto: