Ni comienzo ni final, solo hechos

Al lograr el segundo puesto de la Copa América Centenario, la primera actitud de Messi fue similar a la de muchas otras personas ante las adversidades. Esa actitud nos revela el impacto que tienen las creencias limitantes en los seres humanos, y sobre todo la influencia que tiene la sociedad sobre el bienestar y la conducta de las personas.

Messi dijo: “…ya está para mí la selección, ya se terminó. La peleé mucho, lo intenté, son cuatro finales y no pude ganarlas. Hice todo lo posible…”. Lo dicho sirve para reflexionar sobre lo siguiente:

1. No hay comienzo ni final, solo hechos

Es bueno recordar que somos los seres humanos quienes definimos cuándo algo comienza y cuándo algo termina, y lo que realmente existe en la vida son simplemente hechos.

Hechos a los cuales nosotros le asignamos el rótulo de por ejemplo “fracasó, ya se terminó o es el final”. Comprender que nosotros asignamos el rótulo creo que es muy liberador, ya que nos demuestra que nosotros nos autoimponemos ataduras y por lo tanto significa que tenemos la capacidad de deshacernos de ellas.

2. ¿Cuántas veces intentar hacer algo?

No existe una regla de cuántas veces hay que intentar hacer algo en la vida. Nadie lo sabe, es una decisión personal que hay que tomar, pero es bueno recordar que siempre será algo autoimpuesto.

Es más útil hacer todo el esfuerzo humanamente posible y dejar en manos de Dios los resultados. ¿Cómo puede uno saber que cuatro intentos ya son suficiente? Una filosofía de vida más útil es “mejorar en la próxima”, es decir, hacer todo lo posible para mejorar en la próxima ocasión.

El pasado no se puede cambiar, en cambio el futuro si puede ser influenciado. Es ahí donde conviene concentrar energías, no en el lamento de un hecho del pasado.

3. Al mirar un aspecto de un hecho, dejamos de ver otros aspectos

Hay investigaciones que revelan que al ver un cierto aspecto de algo, resulta difícil ver otros aspectos. Por ejemplo, Messi no estaba observando que ganaron todos los partidos anteriores, que jugaron bien la final, que el partido estuvo bastante equilibrado, que perdieron por el azar que rodea a tiros penales, que el puesto número dos está muy cerca del primero, que su equipo es número uno en la lista actual de FIFA, que convirtió muchos goles en el torneo y que él sigue siendo el mejor futbolista.

Cuando focalizamos en lo que no tenemos, es seguro que no estamos viendo lo que tenemos. Lo ocurrido puede ser visto como una derrota o como la conquista del puesto de vicecampeón que muchos otros países, Paraguay incluido, lo quisiera tener.

No es bueno el mensaje que se suele escuchar en nuestra sociedad: “Si no ganás, no sos nadie…”. La vida no es solo blanco o negro, existen los grises también… Ademas, ¿qué tiene de malo ser el número dos? … y encima un número dos transitorio… No hay comienzo ni final, solo hechos. Nadie puede conseguir todo en la vida. Debemos aceptar nuestra humanidad, nuestra cualidad de seres imperfectos sujetos a todo tipo de perjuicios.

4. Éxito versus felicidad

Lo ideal es ser feliz mientras se tiene o se busca el éxito. No creo que eso sea una utopía. La mayoría de la gente define el éxito como el logro de algo deseado y felicidad es un estado de paz interior, de serenidad y tranquilidad que permite enfrentar las adversidades aun más dolorosas.

Se suele pensar que éxito es lo mismo que felicidad, sin embargo, tenemos muchos ejemplos de personas que han conseguido el éxito y no parecen felices, y hasta se quitan la vida.

No tiene sentido rodearse de infelicidad mientras se busca el éxito. Es bueno tener objetivos y sueños, pero no está bien si se sufre para llegar al objetivo.

5. No tomarse personalmente lo que dice la gente

Antes y durante el torneo, Messi estaba muy presionado por las ansias desmedidas de victoria de la gente. Por ejemplo, Maradona dijo “Si no ganamos, que no vuelvan…”.

Es importante saber administrar las expectativas de la gente. Así como es importante escuchar lo que dicen, también es importante darle el peso que se merecen y de dónde vienen. Todo lo que la gente dice son opiniones, no son verdades.

Muchas veces damos más crédito a lo que dice la gente que a nuestra propia voz interior.

La sociedad no es más sabia que uno. Como muestra, al volver la selección argentina el zócalo de un canal argentino decía: “Vuelve la selección tras la derrota”, cuando en realidad bien podría decir “Vuelven los vicecampeones”.

De nuevo, cuando miramos un aspecto de algo, dejamos de ver otros aspectos… Por eso es tan importante ser conscientes en qué elegimos fijar la mirada, ya que a renglón seguido vienen las emociones, frustraciones y sufrimientos.

En resumen, el problema no es el resultado adverso, sino el tipo de mirada que tenemos sobre los hechos. Nosotros somos los creadores de nuestra propia felicidad o desdicha.

Por Guido R. Brítez Balzarini

 

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