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El futuro del trabajo en el 2020

Según un artículo publicado recientemente en la revista Forbes, los puestos de trabajo están comenzando a ser impactados por los cambios que las nuevas generaciones están imprimiendo a la misma concepción del trabajo como actividad humana. Se estima que el 65% de los niños que entren al colegio este año terminará trabajando en puestos que aún no existen.

Si a esto sumamos el avance de la tecnología digital, y su eminente irrupción en toda la dinámica de las empresas y sus procesos, nos encontramos con nuevas variables en lo que a demanda de empleo se refiere. El mencionado artículo comenta un estudio del Foro Económico Mundial, el cual señala que entre el 2015 y el 2020 se perderán entre 5 y 7 millones de empleos en el mundo (estudio: “El futuro de los trabajos” – WEF – enero del 2016), en manos de la inteligencia artificial, la nanotecnología, la robótica, la impresión 3D, la genética y la biotecnología.

Este estudio se basa en entrevistas a especialistas y directivos de más de 130 empresas globales, para saber cómo imaginan que cambiarán los negocios en el 2020.

Los nuevos sistemas inteligentes ya están demandando una fuerza de trabajo diferente, con habilidades y talentos específicos. Los nuevos puestos de trabajo estarán relacionados con la computación, ingeniería, matemáticas, arquitectura y serán puestos que no existían hace 5 años.

Algunos puestos que corren peligro frente a esta perspectiva son los administrativos, manufactura y producción, legales, instalación y mantenimiento, actividades de extracción.

En contrapartida, los nuevos puestos demandados tendrán que ver con la actividad financiera, informática, arquitectura e ingeniería, educación y capacitación. En relación a cargos, la mayor demanda se espera para operaciones de negocios, puestos gerenciales y ventas.

El cambio del panorama en los distintos rubros también traerá un cambio en los talentos que se necesitarán, no solo en los empleados actuales y futuros, sino en las habilidades de gestión en las empresas.

La principal dificultad que indican las organizaciones para adaptarse a los cambios es justamente un conocimiento insuficiente de estos cambios, lo cual implica un proceso adaptativo de aprendizaje inclusive para definir la misma situación. Otras dificultades son los recursos limitados, la falta de visión de largo plazo de los accionistas que presionan por resultados inmediatos, una estrategia de recursos humanos que no está alineada con una estrategia de innovación.

Para hacer frente a estos obstáculos las empresas deben comenzar cuanto antes a cambiar estrategias. Lo principal es invertir en capacitación a los empleados actuales. Una fuerza de ventas con un perfil conocido, que ya viene apostando a hacer carrera en la organización. La movilidad o rotación en los puestos puede ser una salida inteligente, así como hacer alianzas con instituciones educacionales para abrir posibilidades de nuevos aprendizajes y una formación más sólida, pero sobre todo, diversa.

Otra opción que se menciona es enfocarse en el talento femenino. Las mujeres buscan posicionarse y están invirtiendo fuertemente en sus profesiones, dispuesta a formarse y ampliar sus áreas de actuación. Lo mismo ocurre con otros sectores minoritarios de la población. Son abundantes los estudios que muestran los beneficios de la diversidad en todos los rubros y cargos.

En relación a la modalidad de trabajo, se van posicionando cada vez con más fuerza las prácticas de horario flexible y el “home office” o trabajo a distancia, reconociendo que mejoran sensiblemente la productividad y aumentan el compromiso de los colaboradores, ya que muestran preocupación por su bienestar. Con las posibilidades tecnológicas esta opción es más que viable.

Para liderar esta transformación es importante fortalecer a las personas, capacitarlas, acompañarlas, escucharlas. En esta tarea clave, el rol del área de recursos humanos debe ser reinventado. Se requiere que sea un área más estratégica y que tenga un lugar en las decisiones proporcionando información alineada con el negocio, que promueva la innovación y ofrezca herramientas de liderazgo que permitan maximizar las oportunidades que propone el nuevo panorama.

Pero no son solo las empresas las que se verán impactadas por el futuro. Los países por su parte también deben actuar de inmediato para que este cambio de escenario no les traiga altas tasas de desempleo y la consecuente reducción de consumo. Preparar al país para aprovechar al máximo el potencial de los próximos años es fundamental.

En Paraguay, la reciente discusión en torno a la educación, parece más centrada en lo social y hasta político, y mucho menos en una mirada estratégica. Es fundamental y urgente visualizar la educación como la única salida posible para enfrentar el futuro, adaptarse a los desafíos del nuevo mercado de trabajo y permanecer competitivos y sustentables.

Por BERNT ENTSCHEV

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

9 comentarios en “El futuro del trabajo en el 2020

  1. Desplazamiento del trabajo

    Con motivo del Día del Trabajo, una vez más ha surgido el reclamo generalizado pidiendo voluntad para que quienes tienen poder político y poder económico se tomen en serio la creación de fuentes y puestos de trabajo.
    Es importante observar que con dignidad las personas privadas del derecho al trabajo no piden dinero sino trabajo. La demanda tiene fundamento porque hay muchos desempleados y, sobre todo, porque la ciudadanía sabe que nuestro sistema económico vigente se basa en el trabajo como principal y prácticamente único modo para hacer posible la participación en la justa y necesaria distribución de la riqueza. Si tu trabajo está escasamente valorado y recibes bajo sueldo, te sumerges en la pobreza y sin trabajo la participación en la riqueza es nula y te hundes en la pobreza extrema. Entonces en tu lucha para sobrevivir tienes dos opciones dramáticas: la mendicidad o la emigración, con todas sus dolorosas y graves consecuencias. Desgraciadamente hay otros que resuelven el problema con las peores decisiones: la prostitución, la droga y su venta, la delincuencia o la criminalidad.

    Crear fuentes y puestos de trabajo en una economía del trabajo tradicional es cada vez más difícil porque, queramos o no, las tecnologías y diversas formas de inteligencia artificial están acelerando la sustitución del trabajo tradicional por el capital y, consecuentemente, el beneficio es progresivamente para quienes invierten capital en los nuevos sistemas de producción. La fuerza de trabajo, que es lo que aportan los trabajadores tradicionales, queda desplazada por las tecnologías (mecanización, automatización, robótica, inteligencia artificial…) que logran más productividad y reducción de costos en toda clase de empresas, agrícolas, ganaderas, comerciales, industriales y ya también en las empresas de servicios.

    No es que no haya necesidad de trabajo, el trabajo sigue siendo necesario porque las necesidades y las posibilidades de producir riqueza mediante bienes y servicios siguen y seguirán siendo necesarias; pero la producción necesaria, incluso de alimentos, requiere otro tipo de trabajo. El desplazamiento es de unos campos y formas de trabajar a otros campos y formas de trabajar. Se trata de trabajar con nuevas tecnologías, en la producción de nuevas tecnologías, en la investigación tecnológica y en la investigación y producción de ciencia y de tecnología aplicadas a las necesidades y anhelos de la humanidad.

    Ninguno de los países y las empresas ricos en el mundo lo son por la posesión de la tierra y su explotación agrícola y ganadera. El valor tierra es cada vez menos valioso, nada especial significa en Singapur, Taiwán o Japón; en Estados Unidos “el valor total actual de toda la tierra, excluyendo las mejoras accesorias de esa tierra, es de 14 billones, de un total de bienes de 225 billones, es decir, solo el 6 por ciento” (J. Kaplan, 2017, 136).

    Sabiendo que hemos entrado en la “cuarta revolución industrial”, que se proyecta con la integración y convergencia de los sistemas digitales, físicos y biológicos, teniendo en cuenta la desvalorización progresiva de la tierra a nivel mundial, ¿cómo deberá ser la reforma agraria para asegurar a los campesinos el trabajo y su propia fuente de participación en la riqueza? La más alta y segura producción de riqueza está actualmente en la producción de conocimientos (Alvin Toffler), también para producir alimentos.

    Lógicamente trabajar con nuevas tecnologías y en la producción de tecnologías, descubrimientos científicos y producción de conocimientos relacionados con la producción económica y la calidad de vida requiere otra formación laboral muy diferente a la que la mayoría de los trabajadores han recibido y a la que sus hijos siguen recibiendo en la educación escolar y en la educación superior de nuestro país. Aunque haya puestos de trabajo, aunque se creen más puestos de trabajo, seguiremos con graves problemas de desempleo, mientras no se facilite otro tipo de educación, formación y capacitación para la vida y el trabajo en el mundo actual.

    Con razón, los trabajadores piden trabajo y con más razón hay que presionar a los políticos y a las instituciones del Estado, a los gobernantes y a las instituciones educativas de todos los niveles para que cooperativa y sistémicamente se instalen programas urgentes de actualización en la formación y capacitación laboral de todos los trabajadores.

    Por Jesús Montero Tirado

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    Publicado por jotaefeb | 15 mayo, 2017, 08:33
  2. El trabajo, mística abstracta o virtud

    Qué notable, pero hoy parece moralista hablar del trabajo concreto y real como forma de dignificación de la persona y como una fuente de virtudes que satisfacen y dan calor humano al mundo. La inmanencia ha arrasado como un raudal ideológico al sentido de trascendencia. Nuestro techo para todo parece ser siempre el gris discurso argumentativo sobre las estructuras, las reivindicaciones y la plusvalía. Parece que solo vale el aquí y ahora que los materialistas imponen a fuerza de repetición y disminución del sentido común de sus audiencias. Pero estos criterios de análisis no deberían ser los únicos porque no satisfacen las preguntas sobre el sentido del trabajo de personas concretas de carne y hueso, a las que se dice aludir pero desde lejos de su propio sentir.

    En realidad, es una crítica vieja pero siempre actual que, incluso, el famoso escritor francés Charles Peguy (fallecido en 1914) ya hacía a sus amigos socialistas en la Sorbona, los cuales se seguían llenando la boca “religiosamente” de sus discursos a favor del proletariado, pero vivían como intelectuales burgueses que terminaban uniformando a la sociedad con su afán utópico, haciendo a las personas iguales a sí mismos y no aceptando su capacidad de ser ellos mismos. “Hermosa mística, pero deslucida política” decía Peguy de sus colegas porque solo había que verlos trabajar y viene la desilusión.

    Para Peguy el obrero es el más digno de los hombres, pero no como una abstracción, y el trabajo es honorable, pero no como una entelequia. “No sé si se nos creerá pero hemos cono- cido obreros con ganas de trabajar, que no pensaban sino en trabajar… Se levantaban por la mañana pronto y cantaban solo pensando en que se iban a tra- bajar. Trabajar constituía su alegría y la raíz profunda de su ser. Y su razón de ser. El trabajo gozaba de un honor increíble, el más hermoso de todos los honores… Hemos conocido esa piedad del trabajo bien hecho llevada hasta la exigencia últi- ma. Durante toda mi infancia he visto ajustar los mimbres de las sillas exactamente con el mismo espíritu y con el mismo corazón, y con la misma mano, que ese mismo pueblo había levantado sus catedrales… Con un honor absoluto, como le corresponde al honor. Era preci- so que cada palo de la silla estu- viera bien hecho. Estaba muy claro. Era lo más importante. No había que hacerlo bien por el sueldo o por los clientes del jefe. Tenía que estar bien hecho en sí mismo, en su mismo ser. Cualquier parte de la silla, aunque no se viera, estaba hecha tan perfectamente como la que se veía. Era el principio mismo de las catedrales. Todo era un acontecimiento: algo sagrado”.

    En recuerdo y en honor de esos trabajadores que viven cada día, anónimos y discretos, escribiendo con su silencioso bien hacer la poesía, la belleza que salva al mundo.

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    Publicado por jotaefeb | 3 mayo, 2017, 12:36
  3. El momento justo para actualizarse en la profesión

    El ciclo de estudios normalmente comienza en la infancia. Tras la enseñanza fundamental y secundaria, viene la graduación y, muchas veces, el posgrado. Y en este punto es que mucha gente se siente satisfecha con los conocimientos adquiridos y se olvida de la necesidad de actualización permanente.

    Para comenzar, debo destacar que la formación académica tiene que venir acompañada por la práctica profesional. Como dos lados de una misma esfera, estas se completan.

    No recomiendo, por ejemplo, a un recién graduado que ingrese al posgrado sin antes haber ejercido por lo menos uno o dos años de profesión. Este tendrá poco a contribuir en el grupo de estudios y asimilará menos que si tuviera más experiencia.

    Un punto que se debe observar es que los conocimientos se vuelven obsoletos muy rápido. Entonces, en poco tiempo, tras salir de un curso, usted ya descubre que lo que aprendió se está volviendo viejo.
    Un punto que se debe observar es que los conocimientos se vuelven obsoletos muy rápido. Entonces, en poco tiempo, tras salir de un curso, usted ya descubre que lo que aprendió se está volviendo viejo.

    Por ello, mi sugerencia es que el profesional haga un reciclaje cada período de tres a cinco años. Sea una especialización, curso de perfeccionamiento, maestría, o sea, lo que crea más adecuado. Pero que jamás deje de actualizarse.

    En el momento de elegir el curso, además de profundizar en la profesión, piense también en la posibilidad de que sean áreas con afinidad a su área de actuación. Hoy el mercado busca profesionales multitareas, y esa puede ser una buena forma de aumentar su empleabilidad, especialmente tiene tiempos de crisis económica.

    Recuerde que la actualización es una obligación del profesional, no de la empresa. Entonces, no espere que nadie haga eso por usted.

    Por Bernt Entschev

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    Publicado por jotaefeb | 3 mayo, 2017, 12:35
  4. El futuro del trabajo

    Se suele decir que en 1775, cuando el ingeniero inglés, de origen escocés, James Watt, con la ayuda financiera de Bultton lanzó su invento de la máquina de vapor, se inicia la era industrial en Occidente. El trabajo dejó de ser básicamente agricultura y ganadería en el campo, para irse trasladando poco a poco a las fábricas con la producción industrial. La mayor riqueza ya no estaría en la posesión de tierras, sino en la posesión de fábricas.

    En la era postindustrial estamos pasando poco a poco en Occidente y Oriente a la sociedad del conocimiento, en la que la mayor fuente de riqueza no está en el trabajo y la producción industrial, sino en la producción y distribución de conocimientos e información. En esta sociedad del conocimiento, la economía no está en el trabajo para la transformación de la materia, sino en el trabajo inmaterial. Y para este trabajo no hacen falta ni tierras ni fábricas.

    Patricia Vendramin, investigadora del futuro del trabajo, recogiendo datos de la Unión Europea, dice que en el año 2010 el número de trabajadores europeos “e-nomads” alcanza al 24%. Los “e-nomads” son “trabajadores que no tienen un claro lugar físico habitual de trabajo y que lo hacen usando intensamente la tecnología IT”.

    Para comprender qué clase de trabajo será posible y necesario en el futuro inmediato basta observar algunos hechos que sirven de indicadores y van marcando tendencias. La robótica, por ejemplo, ha desplazado la mano de obra en múltiples procesos productivos; para citar un tópico es suficiente recordar lo que ha supuesto la robótica en la producción de coches o con mecánica mejorada en las cadenas de montaje y envase en la totalidad de los productos envasados. Actualmente la robótica unida a la informática y a la inteligencia artificial ha logrado en Japón el robot que suple a las empleadas domésticas, haciéndose cargo de los servicios que ellas cubrían. Y la robótica con la informática y la inteligencia artificial han hecho posible que Google (que no era empresa automotriz) lance el coche sin chofer.

    Por su parte la inteligencia artificial está produciendo herramientas increíbles como el GPS tan asequibles como los que podemos instalar en nuestros coches para orientarnos perfectamente en la geografía de nuestros itinerarios. Y más impresionante todavía la nueva producción de inteligencia artificial para ser instalada dentro del cuerpo humano.

    Fue primero la mecánica, ahora la informática, la robótica y la inteligencia artificial las que van desplazando a hombres y mujeres de trabajos que estas tecnologías y nuevos recursos hacen con mayor eficacia que los trabajadores tradicionales.

    Es evidente que cada día hacen falta menos trabajadores para producir los bienes y servicios que hasta ahora venía produciendo el trabajo humano. El desempleo crece progresivamente en el primer mundo, porque ahora lo que demanda trabajo es la producción científica y tecnológica, es decir, la producción de conocimientos y sus aplicaciones que requieren alto nivel de especialización.

    Los analistas del futuro del trabajo lo tienen claro: la brecha y ruptura de la equidad es creciente. Cada vez menos personas sabrán y podrán trabajar y serán capaces de producir lo que las mayorías necesiten.

    ¿Cómo se podrá participar activamente en la economía del conocimiento? Todos los especialistas del tema coinciden en afirmar que para no quedar afuera en el mundo del trabajo futuro, el primer factor es la innovación y actualización permanentes del sistema educativo en todos sus niveles e indiscutiblemente en el nivel de la educación superior, sobre todo en las universidades, que deben estar definitivamente comprometidas con la producción de conocimientos, mediante la investigación, y en la consecuente formación de todas las profesiones en ese mismo espíritu y las ineludibles exigencias de la sociedad del conocimiento.

    Cuando el trabajo material ha entrado en crisis, cuando el trabajo inmaterial se pone en la vanguardia de la producción de riqueza, los paraguayos no podemos seguir de espaldas al proceso acelerado que problematiza el mundo del trabajo. Necesitamos políticas y acciones concretas de urgencia, reforma radical de la educación superior, sobre todo de nuestras universidades, porque tal como estamos y vamos no tenemos posibilidades de enfrentar el futuro que ya está presente.

    Por Jesús Montero Tirado

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    Publicado por Anónimo | 25 marzo, 2017, 10:06
  5. Industria 4.0

    Una celebrada marca automotriz italiana radicada en Argentina remodelará su terminal de Córdoba incorporando 600 robots a los procesos de fabricación del modelo a ser presentado en sociedad en 2018. El CEO de la compañía hacía el anuncio mientras alrededor de 500 trabajadores de una industria empacadora cortaban la avenida 9 de Julio reclamando aumento de salario. Imposible imaginar dos extremos más alejados de una misma cadena mientras se consolida la denominada “cuarta revolución industrial”, presentada en una versión reciente del CeBit de Hanover -la feria más importante sobre tecnología de las comunicaciones para el hogar y los ámbitos laborales- como “industria 4.0”. Este concepto reúne en sí mismo una serie de componentes convergentes. Si se considera el uso de energía, ésta deberá ser limpia y renovable; los materiales empleados en el proceso tendrán que ser técnicamente activos y con cualidades sorprendentes (tejidos inteligentes por ejemplo); los diseños mantienen una consulta permanente con el medio ambiente. Pero hay algo más. En su obra The Fourth Industrial Revolution (La cuarta revolución industrial), Klaus Schwab, economista y empresario alemán fundador del Foro Económico Mundial, advierte que los cambios y transformaciones que experimenta hoy el mundo son muy profundos y con ramificaciones tecnológicas más abarcantes que cualquier período anterior de la historia humana. Al respecto, Llorenz Guilera, director de la Escuela Superior de Diseño de Barcelona, expresa que “los retos sociológicos y laborales que la Industria 4.0 plantea es un tema extremadamente delicado”. Pero hace esta excepción: “Las variables que no se podrán automatizar (aunque se las podrá ayudar como nunca antes se había conseguido) son la creatividad y la innovación. Y aquí es donde el rol de las universidades y las escuelas de formación profesional mejor preparadas para el cambio marcaremos la diferencia”.

    Aunque resulte difícil asumir estas nuevas definiciones, algo es fácilmente comprensible. De su significado original de “conjunto de operaciones materiales ejecutadas para la obtención, transformación o transporte de uno o varios productos naturales”, el concepto de industria avanza velozmente a esta otra acepción: “Destreza ingeniosa para ejecutar algo”. A partir de allí se abre un vasto universo de posibilidades. De algo podemos estar absolutamente seguros. Toda acción manual pasible de ser automatizada va siendo reemplazada. Los soldadores, pintores o montajistas ya no tienen lugar en el ámbito fabril. Y este es el abc de la robotización. En Japón, 34 empleados de una empresa aseguradora fueron reemplazados por un algoritmo de inteligencia artificial desarrollado por IBM. Es una era en la que la aceleración de los procesos, el abaratamiento de costos y la reducción de errores gobiernan las más diversas actividades humanas. Solo la creatividad y la innovación, al decir del catedrático catalán, parecen estar a salvo. En eso, el cerebro humano sigue siendo irreemplazable. Al menos, por ahora.

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    Publicado por Anónimo | 25 marzo, 2017, 09:57
  6. Rehumanizar el trabajo

    Todas las organizaciones y empresas tenemos objetivos y metas, donde el “Qué” está muy bien definido. La gran pregunta es el “Cómo” estamos llegando a ellas. ¿Lo hacemos acogotando a la gente? ¿Con una cultura dominante de presión? ¿Lo hacemos a través de la vergüenza, de la comparación, de amenazas, de desconexión y frialdad?

    “Si queremos volver a encender la llama de la innovación y la pasión, hemos de rehumanizar el trabajo”, dice la Dra. Brené Brown. Es bueno ser ambiciosos y querer superar nuestros límites, pero cuidado con instalar una cultura del “Nunca es suficiente”, donde se tiene a los colaboradores escalando montañas todo el tiempo, cuesta arriba, con exigencias, probando hasta cuánto resisten, estrujando al máximo su productividad cual máquinas. Porque allí no hay espacios para la llanura ni para recuperarse, no hay tiempo para la reflexión sobre los errores, no hay tiempo para escuchar ni para celebrar el camino transitado.

    Cuando la presión y la obsesión por el lucro y los números se vuelven un estilo de dirección, olvidémonos del aprendizaje, de la creatividad y de la innovación. Convertimos a nuestras empresas en un campo de minas donde nadie quiere dar un paso en falso por miedo a estallar, donde se mira más una planilla de Excel que a los rostros, donde todos los días enviamos gente exhausta, estresada y sin energía a los hogares.

    En Paraguay y en el mundo nos está haciendo muy mal esa cultura dominante del “nunca es suficiente”. Ni bien logramos algo, queremos escalar masivamente, queremos abundancia, queremos “Más, más, más”, y no nos damos cuenta que al perseguir esto estamos reventando a nuestra gente.

    Lo que hacemos es importante, pero en quiénes nos estamos convirtiendo lo es mucho más. Esos valores pegados por la pared y posteados en la página web, ¿son realmente los valores que estamos viviendo? ¿Será que no se ha incubado una subcultura, hasta contraria?

    Usemos como empresarios el poder, pero no el destructivo y el manipulador, sino el poder de desarrollar a la gente, de motivarla a que sea su mejor versión, de dignificarla. No usemos de argumento la excelencia cuando en realidad es ego lo que hay detrás. Estemos contentos, inspiremos con el ejemplo, seamos líderes y no jefes, seamos más humanos.

    Algunos empresarios viven y respiran su empresa las 24 horas y con o sin intención hacen entrar en la misma dinámica a su gente. Y tildan esto de “gran compromiso” cuando no es más que una feroz invasión a otros espacios necesarios que las personas necesitan para su equilibrio de vida.

    Preguntémonos: ¿Estar en nuestra empresa ha llevado a nuestros colaboradores a estar mejor? ¿Ha mejorado su calidad de vida? ¿Están floreciendo o se están marchitando? ¿Les estamos ocasionando problemas familiares, de salud, de sueño, de bienestar? ¿Se ha ido la sonrisa, la innovación y la creatividad? ¿Cómo se siente el clima organizacional? ¿Qué aire se respira en las oficinas?

    En la ADEC, nuestra visión es “Ser activos protagonistas en la transformación de la sociedad paraguaya, impulsando una economía sustentable centrada en la persona”. Necesitamos seguir esforzándonos en rehumanizar el trabajo y poner a la persona en el centro.

    Que estemos llegando a las metas es genial y digno de celebración, pero la gran pregunta que pongo sobre la mesa es: ¿Cómo llegamos a ellas?

    Por Narumi Akita

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    Publicado por jotaefeb | 24 mayo, 2016, 07:05
  7. ¿Cada cuánto hay que cambiar de trabajo? Descubra si ha llegado su hora

    Trabajo fijo y para toda la vida. A ser posible con 14 pagas anuales y vacaciones en agosto. Este ha sido el santo grial durante años en nuestra sociedad. Para conseguirlo, empezar de aprendiz en una empresa e ir ascendiendo hasta llegar a la cúspide tres décadas más tarde era el modus operandi habitual. Cambiarse a la competencia o buscar otro trabajo suponía un movimiento arriesgado desde el punto de vista profesional y personal.

    http://elpais.com/elpais/2016/02/05/buenavida/1454679534_541753.html

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    Publicado por jotaefeb | 11 mayo, 2016, 11:25
  8. Cinco claves para convertir tu trabajo en una diversión

    Estamos de acuerdo en que, en muchos aspectos, el trabajo no puede considerarse un juego. Somos conscientes de que estamos hablando de nuestra supervivencia y nuestro futuro, no es que nos hayamos vuelto locos. No se trata de restarle responsabilidad, sino de agregar amenidad.

    https://bloveo.com/!advanzis/post/3030459

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    Publicado por jotaefeb | 11 mayo, 2016, 10:42
  9. Trabajar como freelancer puede ser una buena opción
    07 May 2016

    Por Bernt Entschev

    Fundador de De Bernt Entschev Human Capital

    En tiempos de crisis, el trabajo como freelancer puede ser una excelente opción tanto para el profesional como para los contratantes. Para quien no lo sabe, este es el término en inglés para denominar al profesional autónomo que presta servicios a diferentes empresas o, también, orienta sus trabajos por proyectos, captando y atendiendo a sus clientes de forma independiente.

    Se equivoca quien piensa que ser freelancer significa falta de cualificación. Al contrario. Es posible encontrar profesionales de alta capacitación y competencia, muchos que prefieren la vida de “freela” para no estar “atados” a empresas. En este modelo de trabajo, es posible actuar simultáneamente en diferentes proyectos, para varias empresas. No existe rutina y la creatividad puede ser ejercida con más libertad.

    Para las empresas, la posibilidad de contratar un profesional de alto nivel para ejecutar un trabajo específico permite flexibilidad y la adecuación al objetivo final del proyecto. Y, eventualmente, puede ser más económico, en función de los aportes laborales que vienen de la contratación permanente de un empleado.

    Hasta hace algunos años, la mayor parte de los trabajadores freelancer formaban parte del área de comunicación (periodistas, designers, publicitarios). Esto viene cambiando. Un levantamiento de Workana, plataforma de trabajo freelance con actuación en toda América Latina, apunta que los segmentos más buscados por las empresas que buscan servicios de freelancer son: TI & Programación (43%), Design & Multimedios (28%), Traducción & Contenidos (15%), Marketing & Ventas (8%), Ingeniería & Manufactura (2%), Soporte administrativo (2%), Servicios Legales (1%) y Finanzas & Administración (1%). O sea, hay campo para profesionales de diversas áreas.

    Aún siendo una opción para quien está sin empleo, no todo el mundo tiene perfil para actuar como freelancer. Es necesario tener equilibrio económico y emocional, pues el trabajo puede faltar un mes y sobrar en otro. Tratar con esta inconstancia hace parte del cotidiano. Si usted cree que puede adecuarse a este formato de trabajo, siga adelante. Hay muchas oportunidades en ese mercado de trabajo.

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    Publicado por jotaefeb | 9 mayo, 2016, 06:53

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