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Quiero ser un gran líder

Si bien hace ya mucho tiempo que se habla de liderazgo, creemos que este es un momento crucial en lo que al rol del líder se refiere. Todas las investigaciones que envuelven a las personas y los lugares de trabajo, muestran que todos los empleados buscan mucho más de sus empleos. Todos, no solo los millennials.

Sin importar la edad o la formación, los trabajadores se están cuestionando el sentido del trabajo en sus vidas, el propósito, están buscando mayor conexión con su tareas y con sus empresas, y están con ganas de dar más de sí mismos en lo que hacen.

Por eso, en todos los libros de gerenciamiento, en las conferencias y foros de negocio y en las innumerables publicaciones sobre liderazgo, aparece una fuerte evidencia de que las empresas ya no son principalmente los productos o servicios que ofrecen, sino mucho más una cultura, una manera de hacer las cosas.

Y esta cultura debe ser para todos, desde los ejecutivos del primer nivel pasando por todos los cargos de la organización. Y para todas las organizaciones, independiente de su tamaño o rubro de acción. Todos los empleados quieren sentir que su lugar de trabajo es grandioso.

Las personas que han experimentado trabajar en un excelente lugar, saben lo fuerte que es estar en una empresa donde pueden ser ellos mismos y son escuchados permanentemente. Donde se invierte en las personas y sus líderes confían y generan confianza con acciones concretas que muestran cuánto le preocupan sus colaboradores. Este es el liderazgo en un gran lugar de trabajo.

Este nuevo líder (que ya no es nuevo en realidad), está dedicado a que todos sus colaboradores vivan un excelente ambiente todos los días, porque sabe que esta es la mejor manera de liderar. Cuando nos preocupamos por las personas nuestra vida es mejor y nosotros nos convertimos en mejores personas. Además, cuando el ambiente es propicio, podemos ocuparnos del negocio y enfocarnos en los resultados.

La dinámica jefe – empleado es diferente. No es la gente la que trabaja para que el líder llegue a su meta, sino que es el jefe quien está a disposición de la gente para que el equipo logre sus objetivos. Un jefe es una persona al servicio de su equipo. Cuando un líder experimenta esto, se da cuenta que es la mejor manera de alcanzar resultados. Además, una cultura de confianza permite que aparezca la creatividad y todo el equipo comienza a tener grandes ideas para mejorar el trabajo participando en todo con entusiasmo, porque sabe que será ampliamente apoyado.

Los colaboradores se sienten empoderados y toman los desafíos, seguros y deseosos de entregar sus talentos y hacer su trabajo, disfrutando del aprendizaje permanente. ¿Te gustaría tener un empleado así?

En la otra cara de la moneda, tenemos a los empleados que nunca han experimentado un gran lugar de trabajo. No saben lo que esto significa y desde estos antecedentes, son personas que difícilmente estarán dispuestas a entregar lo mejor de sí mismas. Al contrario, entregan lo mínimo posible solo para conservar sus puestos, y participan y se involucran lo menos que pueden, mostrando una fuerte resistencia al cambio, ninguna inspiración o creatividad.

Su trabajo es “simplemente un empleo”, y solo significa un salario. No le encuentran un sentido mayor a lo que hacen y les cuesta vincularse con sus compañeros. Generalmente estas personas se van de las empresas, pero es peor que se queden, porque pueden contagiar su apatía fácilmente.

Las personas que aprenden a disfrutar de su trabajo, hacen la diferencia. Mejoran sus vidas, cuidan de sus familias, construyen redes positivas a su alrededor que impactan en su comunidad y en la sociedad en general.

Creemos que esto es lo que todos los empleados merecen y que los líderes tienen la habilidad de generar. Pero no se logra haciendo lo mismo de siempre, sino yendo más allá.

Si estás en un puesto de liderazgo, no importa en qué nivel de tu organización, y estás buscando ser ese jefe que no se olvida, que inspira e impacta positivamente en la vida de sus colaboradores, es importante desafiarte constantemente.

Repensar tu rol en la construcción de un gran lugar de trabajo, ya que una cultura de confianza genera un impacto poderoso en las personas que tienen la oportunidad de vivirla. Una vez que estés convencido de tomar este desafío te animo a preguntarte si estás dispuesto a vivir al servicio, en permanente aprendizaje, para convertirte en el líder que necesita tu equipo, tu empresa y tu comunidad.

Si la respuesta es SÍ, adelante. No es una tarea fácil ni se logra de un día para otro. Requiere estar atento y escuchar lo que tu colaborador dice, y principalmente lo que no dice. Ocuparte de su bienestar, de su crecimiento, de su futuro como profesional y como persona. Abrir espacios de camaradería y disfrute, sin perder de vista el logro de resultados.

¿Suena demasiado grande? Puede ser, pero el proceso es gradual y requiere ir conquistando poco a poco territorios basados en la confianza. Lo que es seguro es que este estilo de liderazgo es el único capaz de producir un impacto verdadero en uno mismo y en otros.

 

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

6 comentarios en “Quiero ser un gran líder

  1. Si te pre-Ocupas, no te Ocupas

    Hay problemas que tienen solución y te podés ocupar de ellos. Hay problemas que no tienen solución y no te podés ocupar de los mismos. No hay ningún problema que se resuelva pre-ocupándote

    Los seres humanos tenemos la manía de vivir pendientes de lo que podría pasar. Nos hacemos películas mentales de cómo reaccionaríamos ante situaciones que no nos agradan, qué le responderíamos a las personas, cómo nos expresaríamos, hasta lo sentimos físicamente y de esta manera perdemos un montón de tiempo presente divagando en un futuro que no existe.

    Existen los planificadores, que piensan en todos los detalles a tener en cuenta. Estos se hacen películas mentales con el plan A, con el B y con el C, tienen una propuesta para cada escenario, una respuesta para cada tipo de pregunta que les harían, y están muchas veces en su tiempo libre planeando un futuro inexistente.

    Existen los mortificados, que están pensando que algo malo puede suceder, generalmente se preocupan porque siempre andan con la parte negativa de su historia mental… si llegaste tarde pensaron en lo peor que podría haberte pasado y nunca en que fue por algo bueno. Estas personas sufren mucho porque físicamente sienten miedo y durante el tiempo que dura su preocupación no pueden hacer mucho más que pre-ocuparse y no pasan a la acción.

    Existen los desvelados, los que se despiertan a la noche pensando en todo lo que deben hacer al día siguiente, los que no pueden dormir bien porque su mente no para, pensando y preocupándose, porque el tiempo no les rinde lo suficiente. Al día siguiente se acuerdan la mitad de las cosas que planificaron en sueños y, finalmente, no lograron descansar preocupándose y desvelándose.

    Existen los obsesionados, que quieren tener el control total del futuro y cuando la realidad no se desarrolla de acuerdo al plan mental que tenían experimentan una frustración total, porque las personas no actuaron de acuerdo a lo planeado, porque el real tuvo una dispersión de la meta mental. Los obsesionados viven pre-ocupándose en las desviaciones y haciendo nuevos planes, viviendo mucho tiempo en la planificación y poco en la acción.

    Nuestro cuerpo no sabe que la mente está en modo futuro, entonces siente igual. La angustia, el dolor o el miedo que sienten las personas al preocuparse son reales.
    Nuestro cuerpo no sabe que la mente está en modo futuro, entonces siente igual. La angustia, el dolor o el miedo que sienten las personas al preocuparse son reales.

    En la medida que crecemos el nivel de pre-ocupación aumenta a escala. Si sos mamá/papá te preocupas más porque ya no solo pensás en vos, sino que pensás en tus hijos, si sos abuela/abuelo te preocupas el doble porque ya pensás en tus hijos y tus nietos. Así vivimos la vida en el futuro sin disfrutar el presente.

    Creo que tener en cuenta opciones o planes B no está mal, es de alguna manera prepararte, pero que esta preparación llegue a angustiarte por algo que no sucede en realidad, podría hacerte daño y estos eventos futuros puede que nunca lleguen a darse.

    ¿Qué pasa si hacemos el intento de vivir aquí y ahora? ¿Qué pasa si catalogamos a un problema como solucionable o no-solucionable por nosotros y actuamos en consecuencia?

    Es demasiado difícil vivir en el futuro porque estamos perdiendo el único momento que depende de nosotros: Hoy.

    Si sos planificador u obsesionado podés empezar a dejar fluir el control. No todo está en tu poder y en tu cancha. Los otros podrán no hacerlo tan bien como vos, pero no todo depende de vos.

    Si sos mortificado podés empezar a comprobar las situaciones y ver que no todo es negro. Una llamada o una pregunta puede ejercer el puente para no mortificarte.

    Si sos desvelado podés encontrar un mantra para hacer en los momentos de desvelo, una oración, una canción, o algo que te de paz interior.

    Pre-ocuparte es una pérdida de tiempo que no cambia tu presente, confunde a tu mente y roba tu felicidad.

    Por Josefina Bauer

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    Publicado por jotaefeb | 21 marzo, 2017, 11:37
  2. Liderazgo con inteligencia emocional

    El investigador Daniel Goleman, citando a Aristóteles, expresaba lo complejo que resulta “enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto”. Goleman, profesor de psicología en la Universidad de Harvard, resume en ese pensamiento aristotélico el concepto de “inteligencia emocional” sobre el cual viene trabajando desde los años ’90 del siglo pasado. Este enfoque fue abordado en el transcurso de una conferencia dictada por Luis Hermo Mazzochi, coach integrante de la Red Mundial de Conferencistas con sede en Augsburgo, Alemania, y patrocinada por 5días Business Workshop.

    Durante muchos años ha primado en los departamentos de selección de personal, de recursos humanos o, como se prefiere hoy, entre los gestores de talento humano, la creencia de que el éxito se basa en la capacidad intelectual del candidato. Esto inducía a creer que una acumulación de títulos y certificados académicos era suficiente base para evaluar su potencial laboral y sus perspectivas de éxito en la vida. Pero dos psicólogos de los años ‘90 – John Mayer, de la Universidad de New Hampshire y Peter Salovey, de Yale- desarmaron estos argumentos al formular el concepto de inteligencia emocional: “Capacidad para percibir, valorar y expresar emociones con precisión. Capacidad para experimentar determinados sentimientos que faciliten el entendimiento de uno mismo o de otra persona. Capacidad de comprender las emociones y el conocimiento que de ellas deriva. Capacidad de regular las emociones para fomentar un crecimiento emocional e intelectual”.

    Aplicado al liderazgo, este concepto enriquece su significado original. Los grandes líderes, se afirma, son personas motivadoras capaces de despertar lo mejor de cada uno e impulsarlas hacia su realización plena. Pero hoy se le agrega un componente para nada menor: un líder es alguien que sabe manejar las emociones y enfocarlas hacia el éxito como meta. Cuentan que el editor jefe de una cadena noticiosa, que acababa de ser fuertemente interpelado por una cronista a quien había modificado su historia, fue abordado por otro periodista que le reprochó su pasividad ante el ataque. “Prefiero habérmelas con una periodista enfurecida que defiende su trabajo –fue su respuesta- que con otros a los que no les importa que le retoquen el suyo. Con los primeros hago un noticiero. Con los segundos, apenas alimento el archivo”.

    La Academia de la Lengua Española define “inteligencia emocional” como aquella “capacidad de percibir y controlar los propios sentimientos y saber interpretar los de los demás”. “Los líderes que maximizan los beneficios del liderazgo primal –define Goleman- son aquellos que saben encauzar positivamente las emociones de sus subordinados para el logro de objetivos”. Antes, lo emocional era “cosa de blandos”. Hoy es una poderosa herramienta gerencial.

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    Publicado por jotaefeb | 24 mayo, 2016, 07:08
  3. Somos lo que hacemos

    Esencialmente si buscamos que la sociedad cambie, en realidad debemos mirar y velar para que cada individuo cambie. Y esto es tarea de todos. Cambiar cómo enfrentamos las decisiones cada día, los actos simples, las reacciones ante reglamentos, todo forma parte del marco que nos pone a prueba diariamente para determinar lo que somos en esencia como personas.

    No podemos pretender ser alguien diferente a lo que realmente somos. En las empresas importa la identidad personal. En un país la identidad es la suma de las intenciones internas que tienen sus integrantes.

    Lo que debemos trabajar para instalar como objetivo para “ser” como individuos está el desarrollar “la responsabilidad con las consecuencias de cada acto”, el cosechar lo que se siembra sin aspirar a tomar algo que no lo hemos construido y el liderar el compromiso sobre el futuro de cada uno, no permitiendo negociar nuestros valores y principios.

    Los puntos positivos nos han ayudado a enfrentar los desafíos como comunidad y de desarrollarnos como nación. Entre ellos están la cualidad de ser solidario y de ser esencialmente un individuo comprometido con el país. Pero es importante reflexionar sobre las cuestiones que nos limitan enormemente como nación, qué debemos incorporar en el “ Ser Paraguayo Potenciado”, para definitivamente ser reconocidos ante la Comunidad de naciones como un Colectivo Humano del primer mundo. Y que esto nos dé el pasaporte a un desarrollo más sostenido y humano.

    Existen dos aspectos que debemos insistir para que nuestra sociedad pueda enseñar la importancia de la responsabilidad y de la confianza. Debemos en primer lugar hacer que como paraguayos seamos responsables de nuestros actos, entendiendo que las consecuencias “deben ser pagadas y saldadas”. Hoy en día no es así. Vemos que desde las personas en la cúspide del poder hasta los individuos más sencillos, cuando generan una acción infeliz y que causa una violación a alguna regla o norma, simplemente procura escapar del castigo, inicialmente usando una lamentable actitud conocida como “ñembotavy” o usar la “coima” o “influencia dolosa” para evitar el castigo. No podemos permitir más la impunidad bajo ningún concepto, desde cualquier ciudadano hasta un gobernante que usufructuó dinero público para tener una aventura personal. Todo debe tener un castigo. Y dependiendo del alcance del daño debe estar dimensionado por el grado de importancia de la falla. No se debe tolerar el pago de coimas para evitar el castigo bajo ninguna situación, o tráfico de influencias usando el amiguismo.

    El segundo aspecto tiene que ver con la actitud negativa de hacerse el “vivo”, aprovechando oportunidades que otros han sembrado. Muchas veces esta actitud ampliada en su máxima expresión tomando actitudes hostiles ante otras personas que se quedan simplemente atónitas ante la reacción de ciertos individuos conocidos como “mbareté”. Debemos atacar consistentemente con el escarnio público a todos estos avivados, descalificándolos en las redes sociales, espacios públicos y escenarios colectivos. No debemos agachar la cabeza nunca más.

    El “Ser Paraguayo Renovado” debe ser desarrollado en todos los estamentos, ya que ninguna rama torcida se puede enderezar. Todo árbol en fase de crecimiento se puede podar y guiar a un destino mejor. A los que hoy ya son ramas del árbol paraguayo que están torcidas, solo nos queda enfrentarlos con equipos de podas y escraches públicos, pero aquellas personas que aceptan su falla con su castigo correspondiente y se comprometen a cambiar su actitud se merecen una nueva oportunidad. Pues al rectificarse el ser humano puede ser una mejor persona y definitivamente el “Ser Paraguayo merece ser un Ciudadano del Primer mundo”. Aquel que no entiende esto y no lo acepta debe ser retirado del Árbol Paraguayo a toda costa y precio.

    Por Jaime Egüez

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    Publicado por jotaefeb | 6 mayo, 2016, 17:42
  4. Presión política y simplismo mágico

    Desde las investigaciones de Jean Piaget sabemos que el desarrollo lógico y cognitivo de los niños pasa por cuatro etapas. En la primera, desde el nacimiento hasta los dos años procesan el desarrollo sensorio-motriz de su inteligencia. En la segunda, hasta los cinco años, crecen con el pensamiento pre lógico intuitivo. “Es el período del ‘pensamiento mágico’ en el sentido de que fácilmente confunden los eventos aparentes o imaginados con los eventos reales”. Lo imaginado, lo soñado o deseado les parece real.
    Normalmente el pensamiento mágico se define como una forma de pensar y razonar basada en supuestos informales erróneos, no justificados, frecuentemente provocados por deseos, imaginación y creencias no fundadas o supersticiones.

    El pensamiento mágico es propio de los niños a esa edad y es un preocupante problema cuando se mantiene en los adolescentes, jóvenes y adultos. Si el pensamiento mágico persiste en los mayores, estamos ante un indicador de evidente subdesarrollo mental.

    Los niños en edad de pensamiento mágico no son capaces de distinguir claramente lo que desean e imaginan con la realidad de los hechos, menos aún son capaces de analizar las causas de los hechos.

    Lamentablemente esto viene sucediendo por parte de algunos grupos sociales movidos por motivos políticos a la hora de analizar y calificar los hechos que se refieren al estado de la educación. Hablo de educación porque es de lo que entiendo, pero de otros hechos y situaciones podría decir lo mismo.

    Es un hecho que el nivel de rendimiento o resultados de nuestros escolares y universitarios en general (porque hay notables excepciones) es desgraciadamente muy bajo absoluta y relativamente comparado con el rendimiento de los escolares y universitarios de otros países. El pensamiento mágico de los que presionan social y políticamente afirma inmediatamente que la culpa es de los maestros, los profesores y el Ministerio de Educación y Cultura. No cabe duda que todos estos tienen responsabilidad en dichos resultados. Pero el simplismo mágico no es capaz de analizar quiénes son “todos” los responsables y cuáles y cuántas son las causas de este lamentable resultado en educación. No tienen pensamiento lógico y menos aún pensamiento sistémico y pensamiento científico para identificar la compleja trama de los procesos educativos con todos los factores que convergen en producir sus resultados.

    El pensamiento mágico de grupos de presión política se informó de que un temporal levantó el techo de una escuela e inmediatamente, al día siguiente, se organizaron y manifestaron para pedir que en cuarenta y ocho horas renuncie la ministra de Educación. No preguntaron ni analizaron cómo fue el temporal, cómo estaba el techo, quién lo construyó, cuándo y quién fue el arquitecto, con qué materiales estaba construido, cuánto costo y cómo se compraron los materiales, no pidieron que se abriera proceso de investigación y denuncia a la fiscalía, etc. Los deseos, la imaginación, las creencias, la desinformación…contribuyeron a tomar decisiones con un pensamiento prelógico y mágico, sin procesamiento alguno y análisis de la información y los hechos y con un simplismo sociopolítico saturado de ignorancia o de malicia. Con analistas y críticos de este nivel mágico, difícilmente podemos construir juntos el desarrollo que el Paraguay necesita.

    Es correcto que se exijan responsabilidades, pero pongamos racionalidad, aceptemos la complejidad de los hechos y pidamos cuentas con justicia, con derecho a la defensa, con causales suficientes y no tomemos la justicia y el Gobierno cada uno por nuestras manos. Ni con pensamiento mágico ni con rabietas de niños construiremos la democracia y el país.

    Soy optimista y espero que algún día todos entendamos bien lo que es la educación, que la educación no es solo compromiso sino obligación de todos, porque todos con nuestros comportamientos influimos en los resultados de la educación de los niños, adolescentes y jóvenes. Hace años que las investigaciones sobre los factores que influyen en la educación han demostrado que los comportamientos de los padres, los educadores profesionales, los ciudadanos todos son mucho más influyentes que la transferencia de conocimientos y la promoción de competencias. Tendremos que volver a repetir lo que dicen los sociólogos de la educación. En el resultado, la familia representa el 30%, la sociedad el 60% y la escuela el 10%.

    Por Jesús Montero Tirado

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    Publicado por jotaefeb | 6 mayo, 2016, 17:41
  5. Cuidado con su comunicación subliminal

    Por Bernt Entschev

    El concepto de mensaje subliminal es antiguo y ya fue utilizado en publicidad, películas y propaganda política. Se trata de un mecanismo de convencimiento que solo puede ser captado por el subconsciente, pues estos mensajes están abajo de los límites de la percepción. En la vida corporativa, también enviamos mensajes todo el tiempo a través de nuestro comportamiento, lenguaje corporal, tono de voz e incluso, en los accesorios y ropas. Son informaciones captadas por nuestros interlocutores sin que tengamos que hablar sobre ellos. Es importante notar eso y saber exactamente qué comunicar.

    Al relacionarse con las personas, es preciso transmitir en la imagen y en las actitudes lo que usted pretende expresar. Por ejemplo, si quiere pasar la idea de una persona competente, piense siempre antes de hablar, busque las respuestas correctas y sepa hacer preguntas que conduzcan a razonamientos asertivos. Si quiere parecer confiable, cumpla lo que promete, busque la coherencia entre sus ideas y actitudes, sepa oír, mire a los ojos de las personas y salude con firmeza.

    En la parte visual, algunos accesorios del atuendo, como piercings y ensanchadores en las orejas, no son bien aceptados en ambientes corporativos más conservadores. En otros, como agencias de publicidad, de marketing y otras empresas que utilizan la creatividad y comunicación, estos elementos no causan ningún malestar. O sea, lo relevante es conocer el código utilizado y seguirlo en la medida de la personalidad que se desea comunicar.

    Las mujeres, especialmente, tienen que cuidar los mensajes que transmiten con su ropa. Vivimos, lamentablemente, en una cultura machista, y una pollera un poco más corta, un escote que muestre más piel ya resulta un “mensaje” que posiblemente no es lo que usted quier demostrar.

    Tanto como la ropa, el comportamiento dice mucho sobre la persona. Lo más difícil es tener noción del timing, de lo que puede u no ser hecho en una determinada situación. Si tuviera dudas, opte por observar lo que está sucediendo y manifestarse solamente si tiene la seguridad de que su idea será entendida y es adecuada. Nadie quiere tener cerca a una persona “sin noción”. No sea esta persona.

    Son cuidados que pueden ayudar cuando se desea tener una carrera sólida y progresiva, que lo lleve hacia donde quiere llegar.

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    Publicado por jotaefeb | 2 mayo, 2016, 17:00
  6. Estrategias de persuasión

    Por Guido R. Brítez Balzarini

    Cuando se quiere persuadir a una persona, por lo general no se la escucha, no se la deja hablar y más que nada se insiste con vehemencia sobre el punto de vista propio. La persuasión encarada de esta manera es totalmente contraproducente, ya que la contraparte puede sentirse atacada, y lo peor de todo, es que actuando de esta manera, nosotros mismos creamos un ambiente contrario a nuestros propios intereses.

    Esa estrategia de persuasión la utilizamos desde niños, cuando teníamos que llorar para conseguir atención, y como adultos lo seguirnos haciendo, ahora con palabras cargadas de vehemencia. En un proceso de persuasión, no tiene sentido hacerle sentir mal a una persona por tener una idea opuesta a la nuestra. Para optimizar las habilidades personales de persuasión, recomiendo las siguientes estrategias:

    1. Encarar la persuasión como una invitación, no como un ataque. Esto se logra mayormente con la escucha activa y preguntas que le hagan pensar a la otra persona. Es importante separar la persona de su idea, y tratarlos por separado.

    2. Hacerle hablar a la contraparte sobre su propia propuesta. Esto puede parecer un contrasentido, pero no es así. No es eficaz presionar a la contraparte a que piense sobre nuestra propuesta en un momento en que más que nada está pensando sobre su propia propuesta. La idea es hacerle conocer mejor su propia propuesta, especialmente las posibles fallas de su idea. De esta manera, la contraparte se enseñará a sí misma, y de esa manera aumentará la posibilidad que se dé cuenta de que nuestra idea es razonable.

    Generalmente se trata de persuadir con afirmaciones, sin embargo nuestros cerebros necesitan preguntas para iniciar el proceso de pensamiento. Las afirmaciones tienen el peligro de parecer evaluaciones o desaprobación. La estrategia es crear espacio para que la otra persona piense sobre la propuesta que se le hace, y más que nada que ella misma encuentre las fallas en su propia idea, sin que haya existido presión de nuestra parte.

    3. La decisión de la contraparte está en la contraparte. Es útil recordar este detalle para tratar con respeto al interlocutor y no querer imponer las ideas. Si uno piensa que uno decide por el otro, la conversación no parecerá una invitación, todo lo contrario.

    4. La persuasión es un proceso, no un acto. Es importante presentar ofertas con un sentido de urgencia, sin embargo al mismo tiempo hay que dar un cierto tiempo para que la contraparte tenga tiempo para pensar sobre nuestra oferta. Sería normal que una persona que acaba de abandonar su propia idea probablemente se sentirá incomoda para aceptar con rapidez una idea totalmente opuesta.

    5. No hacerle sentir mal a la contraparte por pensar diferente. Tomar con naturalidad las diferencias de opinión y no menoscabar las ideas del otro. Esto facilita la creación de un ambiente positivo para la persuasión. El punto de vista, los valores y las creencias de la contraparte deben ser tratados con muchísimo respeto.

    6. Conocer las necesidades de la contraparte antes de hacer una oferta. Hay que conocer el terreno antes de lanzarse a hacer una oferta. Esto posibilita presentar ofertas en función o como solución a esas necesidades. Hay que cuidar de no tratar de persuadir basado exclusivamente en las necesidades propias. Eso no es de interés de la contraparte.

    Tener en cuenta los seis puntos mencionados arriba aumenta las probabilidades que una oferta sea aceptada.

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    Publicado por jotaefeb | 2 mayo, 2016, 16:57

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"La soledad es la suerte de todos los espíritus excelentes"24/05/17
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