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TRASCENDENTE

Asistencia o impacto

¿Qué clase de indicadores utilizamos para evaluar si una persona está comprometida con su fe? ¿Qué nos hace empresarios cristianos? ¿La asistencia a una determinada congregación eclesial? ¿El pertenecer a una asociación que enarbola valores que condicen con la Biblia?

Si midiésemos el compromiso a través de la asistencia a un lugar, como si marcásemos en una planilla con una “P” [de presente] y “A” [de ausente] hay tanto que nos perdemos. El tema con la planilla es que no permite acotar ni poner una observación. Solo un frío “P”. Una fría “A”, y nadie alcanza a conocer lo que pasa tras bambalinas.

Detrás de una “P” a veces hay mucho cansancio, pero perseverancia de fierro; detrás de una “P” a veces hay una madurez y un crecimiento que nadie más puede identificar. Detrás de una “A” en ocasiones hay parientes enfermos, hay emergencias, hay períodos de dificultad que nadie más sabe. Solo Dios sabe a cabalidad qué hay detrás de los datos fríos de una “P” o una “A”.

Por supuesto, detrás de una “P” se esconde también una rutina y un legalismo; detrás de una “A” también está la irresponsabilidad, la falta de compromiso, el kaiguetismo o la dejadez. Más allá de eso, el debate que quiero poner sobre la mesa es: ¿Qué resulta más importante? ¿Medir asistencia o medir impacto? Atención a esto: si los integrantes del grupo no son de influencia para la sociedad cuando no están reunidos, significa que van a su grupo a “asistir” como un FIN en sí mismo, y no a equiparse y capacitarse PARA algo.

“Ustedes son la sal de la tierra”, dice Jesús. “Ustedes son la luz del mundo”, continúa. Y aquí viene la parte más interesante, parafraseada: SAZONEN LO INSÍPIDO. HAGAN BRILLAR SU LUZ EN LA OSCURIDAD. Pregunta: ¿Cuánta gente goza de un 100% de asistencia, pero es una luz escondida debajo del cajón ni bien traspasa la puerta del lugar donde estaba reunido el grupo? Juntos por poco no nos encandilamos todos, pero ¿dónde brilla la luz? ¿Dónde se aplica lo aprendido? ¿Dónde se ama como Jesús lo hizo? ¿Dónde se viven los valores cristianos?

Una y otra vez escuché esta frase en el ámbito laboral: “No existen empresas exitosas en sociedades fracasadas”. La extrapolo y utilizo su mismo principio para decir: “NO EXISTE LIDERAZGO EXITOSO EN COMUNIDADES FRACASADAS”. No podemos proclamar que estamos progresando si alrededor de nosotros la situación es crítica. Un amigo me compartió sobre la palabra “Ubuntu”, que encierra una hermosa filosofía sudafricana que resalta la lealtad con las personas y su manera de vincularse. En otras palabras Ubuntu significa “¿cómo uno de nosotros podría estar feliz si todos los demás están tristes?”.

¿Quién nos enseñó a construir paredes en vez de puentes? ¿Quién nos enseñó a aislarnos? ¿Quién nos enseñó que la Iglesia está restringida a un Templo o a cuatro paredes? ¿Quién nos enseñó que la asistencia es más importante que el impacto? ¿Quién nos enseñó a pensar en nosotros solos y no en nosotros en relación a los demás?

El desafío es que los integrantes de nuestro grupo BRILLEN cuando no estamos en reunión y que SAZONEN lo insípido del mundo cuando no nos vemos. Ahí se nota el compromiso.

Por Narumi Akita

 

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