está leyendo ...
terrenal

Ni paraguas ni curepas

El relato nos emocionó. Un periodista argentino describía en la revista deportiva más prestigiosa de su país, el gesto de un chiquilín de 23 años quien le pidió a su hinchada que ya no cante más ofensas hacia su pueblo, el nuestro.

“Son todos bolivianos, paraguayos, que sólo sirven para botonear…” comenzó a cantar la hinchada de Racing, hasta que Óscar Romero, el 10 paraguayo, les pidió que no lo siguieran haciendo. La ofensa desapareció entonces, para dar lugar al “Romero, Romero” con el que los hinchas homenajeaban a su nueva figura.

“Yo no soy nadie para cambiar el cántico de la gente, pero uno siendo paraguayo creo que no le gusta ser discriminado”, le decía después el jugador a uno de los tantos periodistas que lo entrevistó, tras el partido en el que acababan de ganarle al Bolívar.

La historia de los cantos xenófobos en el fútbol no es nueva, la propia hinchada de Independiente se pasa cantando que el que no salta es de Bolivia y Paraguay, olvidando que quien más saltó en la historia de su club, fue el Saltarín Rojo paraguayo, el gran Arsenio Erico, el mayor goleador de la historia del fútbol argentino.

“Esto no es exclusivo del fútbol, simplemente demuestra lo que pasa en el país” nos decía en la 730AM ABC Cardinal, Martín Estévez, el periodista de la revista El Gráfico, autor del artículo que destacaba como valiente y humilde el gesto del futbolista paraguayo.

Y si ni el problema es exclusivo del fútbol, mucho menos lo es solo del pueblo argentino. La historia del racismo es la historia de la humanidad misma, que parte de la esencia de nuestras diferencias, de la necesidad de identificación social y de la identificación del otro como una amenaza.

Cuántas veces hemos cantado en los estadios, “el que no salta es kurepi” y otras expresiones mucho peores, para reafirmar nuestra identidad en un grupo. Una relación que en el caso argentino es de amor-odio muy intensa, olvidando los cientos de miles de inmigrantes en uno y otro sentido, con más elementos que nos unen, que aquellos que nos dividen.

Discriminación cuando nos hacen, pero parte del folclore cuando lo hacemos nosotros. Distintas varas y relativismo para medir un mismo hecho. Solo basta recordar la estúpida polémica de estos días, en los que algunos le exigieron título de paraguayidad en su condición de mujer, a una hija de inmigrantes coreanos que contribuye diariamente con su trabajo y opción por el país.

“Tenemos la obligación ética y moral de oponernos a estas cosas”, afirma el periodista Estévez.

Tenemos la obligación de testimoniarlo diariamente desde el periodismo, coincidimos.

Recordar que la nacionalidad territorial se da por un accidente, porque tus papás o los míos nos tuvieron aquí. Y recordar que mucho más que como venimos al mundo, importa como nos vamos de el, habiendo aportado o no algo y dejado un testimonio de vida que al menos contribuya con la sociedad en la que vivimos.

Recordar que discriminar es de estúpidos, es no entender la historia de las migraciones. Es no recordar que también en algún punto de nuestro árbol genealógico somos hijos de inmigrantes o producto de una dominación de un pueblo sobre el otro.

Ya hay demasiadas voces de odio, xenofobia y discriminación en el mundo como para que las multipliquemos, para que por unos cuantos puntos de rating, televidentes, oyentes o lectores, sigamos avivando el fuego de la intolerancia desde el populismo que explota las bajas pasiones.

Recordar que los periodistas podemos ser un vehículo de contacto entre pueblos, y que más que murallas tenemos que construir puentes entre culturas y aceptarnos con nuestras diferencias.

Por Guillermo Domaniczky

Anuncios

Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

La frase

“Lo que se les dé a los niños, los niños darán a la sociedad”.25/03/17
K. Menninger

el clima

Click for Asunción, Paraguay Forecast

admin

Arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes. Desde Asunción/Paraguay. laovejacien@gmail.com

archivos

estadísticas

  • 2,675,397 visitas
Follow laoveja100 on WordPress.com

instagram

Twitter

A %d blogueros les gusta esto: