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La era de las ciudades

En algún momento, entre los años 2007 y 2008, y, por primera vez en la historia, en el planeta se daba la situación de que había más gente viviendo en las ciudades que en las zonas rurales.

A nivel mundial estamos pasando por un extraordinario crecimiento del proceso de urbanización. Y se estima que para el año 2030, el 60% de la población mundial estará viviendo en ciudades. En Latinoamérica, el proceso es incluso mucho más acelerado, y se llegará a casi 80% de la población viviendo en las ciudades.

Nuestro país ha tenido tradicionalmente una gran población rural, pero tampoco ha escapado de este fenómeno y hoy se estima que alrededor del 60% ya es población urbana en el Paraguay. En fin, se trata de una situación que se irá profundizando, lo cual implica la necesidad de desarrollar de manera sostenida capacidades para aprovechar las oportunidades que se generan en las urbes, como así también enfrentar adecuadamente las amenazas que son muchas y variadas.

Las ciudades –por su lógica de mayor densificación, diversidad y atractividad– tienen un alto potencial para acelerar el crecimiento económico y social, promover el asociativismo, las redes de cooperación, la creatividad, la mayor productividad y eficiencia en el uso de recursos, entre varias otras ventajas.

Sin embargo, el crecimiento acelerado y explosivo ha generado problemas estructurales muy serios, como el aumento de la inseguridad, el deterioro ambiental, la congestión y el déficit de infraestructura adecuada a las nuevas realidades.

Tomando como ejemplo a Asunción, la capital y centro neurálgico de nuestro país, vemos que esta ha pasado por un proceso de transformación profunda en la última década, coincidente con el superciclo de la economía paraguaya en el mismo periodo. Tuvimos un boom en el sector inmobiliario y construcciones, gastronómico, comercial, de servicios, solo por citar los principales.

Estamos asistiendo a una nueva generación de emprendedores en muchos campos que se animan a invertir, que han visto oportunidades fantásticas, que son optimistas y tienen expectativas positivas mirando el futuro.

No obstante, el sector público y, particularmente, aquel que por su propia naturaleza se encuentra mucho más cercano al ciudadano, es decir, las municipalidades, no han acompañado a la misma velocidad este proceso de transformación de nuestras sociedades urbanas.

Tenemos un déficit verdaderamente enorme en la gestión pública municipal, en general en casi todo el país, y la falta de planificación para el desarrollo urbano está generando unos cuellos de botella asfixiantes al crecimiento.

El tamaño relativamente pequeño de nuestras ciudades en Paraguay, debería permitirnos un mayor margen de posibilidades para enfrentar varios de los problemas centrales a los cuales hacía referencia.

Pero para ello necesitamos mejorar ostensiblemente la calidad de nuestras autoridades municipales.

Esta nueva complejidad en la gestión de algo tan vital e importante como las ciudades es a lo que nos enfrentamos cuando elegimos a nuestras autoridades municipales.

Más que nunca nuestras ciudades necesitan intendentes y concejales que sean mejores y eficientes gestores, tanto en lo político para generar consensos, acuerdos y apoyos adecuados, como así también en lo programático para planificar mejor y, por sobre todo, en lo operativo para hacer que las cosas se realicen.

Pero claro, este complejo proceso de mejora continua de nuestras ciudades es una tarea compartida entre todos y los ciudadanos debemos asumir nuestras obligaciones, así como demandamos nuestros derechos.

No podemos ser solamente habitantes de nuestras ciudades, sino verdaderos ciudadanos. Luego de estas últimas elecciones municipales, queda el agradable sabor de que vamos aprendiendo como sociedad a asumir el poder del voto, ya sea para premiar o castigar una mala o buena gestión. La exigibilidad ciudadana es un factor clave para la cualificación continua de la democracia.

Por Yan Speranza

 

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

Un comentario en “La era de las ciudades

  1. Hacia una ciudad sustentable

    En estos días se llevó a cabo Hábitat III, en la ciudad de Quito, la reunión impulsada por las Naciones Unidas. Estuvieron representantes de gobiernos locales, regionales y de alrededor del mundo con el fin de discutir y delinear la agenda urbana de los próximos 20 años. La misma se alinea a un objetivo común, el desarrollo urbano sustentable. También se realizaron en paralelo conferencias, reuniones y charlas orientadas a colaborar en la construcción de una sociedad y ciudad mejores.

    Este encuentro tuvo como objetivo el desarrollo responsable entre ciudades y medio ambiente, incluyendo a la sociedad, privados y el sector público. Trabajar en pos de un nuevo paradigma en la construcción, de una conciencia de responsabilidad ambiental y de un límite al impacto humano en el planeta ya no son opciones, son necesidades urgentes e impostergables.

    La urbanización es irreversible y por tanto debe ser inteligente, las ciudades del futuro se dibujan ante nosotros como espacios responsables de brindar calidad de vida a sus ciudadanos.

    Debemos cuidar el medio ambiente, velar por el campo y las comunidades rurales. Un nuevo urbanismo enfocado a la sustentabilidad se vislumbra como la única solución, claro que esto requiere mucho trabajo y la unión de voluntades. Y justamente ahí es donde los esfuerzos que se plasman en Hábitat III son tan importantes.

    Dentro de los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible, uno de ellos impulsa las Ciudades y Comunidades Sostenibles. Nuestra participación, representando a la Red del Pacto Global Paraguay en uno de los side events de Hábitat III fue muy importante.

    Pues el intercambio y aprendizaje con otros países, compartiendo experiencias de quienes hacen las tareas ciudadanas en forma responsable y sustentable son dignas de imitar en nuestro país. Las buenas prácticas deben ser replicadas, y es tarea de todos apuntar a la sustentabilidad en nuestras ciudades. Los esfuerzos deben enfocarse a reducir la pobreza, a dar vivienda digna a todos, a generar mejores vínculos entre el campo y la ciudad, y a crear bienestar, equidad y prosperidad.

    La combinación de usos de suelo, la edificación compacta y vertical, la preservación de espacios abiertos y verdes, la creación de comunidades peatonales, la diversificación de medios de transporte, el fomento al sentido de comunidad y pertenencia, así como una cuidadosa zonificación, se establecen como elementos que propiciarán el desarrollo de sociedades estables e inclusivas que viven en armonía con el medio ambiente.

    Los cambios de paradigmas, las nuevas formas de construir ciudad y ciudadanía generan también a veces rechazo. Grupos de poder que se oponen a las mejoras, escasos presupuestos para obras que mejoren el medio ambiente, problemas políticos y otros siempre estarán en la agenda del intento de cambio. Sin embargo, el esfuerzo conjunto entre ciudadanos preocupados y ocupados en esto, más autoridades comprometidas harán la diferencia próxima futura.

    Debemos trabajar el uso racional de materias primas y energías renovables, y la reducción de uso de recursos naturales mediante el reciclaje.

    Por ejemplo, podemos construir edificios que integren ecotecnologías que permitan el uso de energía solar, la captación y reutilización de agua de lluvia y el tratamiento de aguas residuales, a su vez.

    La tarea es de todos, pero, por ejemplo, los gobiernos municipales y nacionales deben generar los incentivos para que los empresarios que inviertan en nuevos sistemas ecológicos de construcción o de reciclaje o aprovechamiento de aguas, vean compensados sus esfuerzos en reducciones tributarias o fiscales.

    La ciudadanía juega también su rol imprescindible, respetando primeramente la ciudad como si fuese su propia casa, colaborando activamente en organizaciones sociales de fomento de las mejoras de convivencia y ciudadanía, entre otros tantos aportes que todos nosotros podemos impulsar.

    Por Matías Ordeix

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    Publicado por Anónimo | 31 octubre, 2016, 10:45

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