está leyendo ...
terrenal

Padre/Hijo

Un hijo llevó a su padre a un restaurante para disfrutar de una deliciosa cena. Su padre ya era bastante anciano, y por lo tanto, un poco débil también. Mientras comía, un poco de los alimentos caía de cuando en cuando sobre su camisa y su pantalón. Los demás comensales observaban al anciano con sus rostros distorsionados por el disgusto, pero su hijo permanecía en total calma.

Una vez que ambos terminaron de comer, el hijo, sin mostrarse ni remotamente avergonzado, ayudó con absoluta tranquilidad a su padre y lo llevó al sanitario. Limpió las sobras de comida de su arrugado rostro, e intentó lavar las manchas de comida de su ropa; amorosamente peinó su cabello gris y finalmente le acomodó los anteojos.
Al salir del sanitario, un profundo silencio reinaba en el restaurante. Nadie podía entender cómo es que alguien podía hacer el ridículo de tal manera. El hijo se dispuso a pagar la cuenta, pero antes de partir, un hombre, también de avanzada edad, se levantó de entre los comensales, y le preguntó al hijo del anciano: “¿No te parece que has dejado algo aquí? “
El joven respondió: “No, no he dejado nada”. Entonces el extraño le dijo:”Sí has dejado algo! ¡Haz dejado aquí una lección para cada hijo, y una esperanza para cada padre!” El restaurante entero estaba tan silencioso, que se podía escuchar cae un alfiler.
Uno de los mayores honores que existen, es poder cuidar de aquellos adultos mayores que alguna vez nos cuidaron también. Nuestros padres, y todos esos ancianos que sacrificaron sus vidas, con todo su tiempo, dinero y esfuerzo por nosotros, merecen nuestro máximo respeto. Si también sientes respeto hacia los adultos mayores, comparte esta historia con todos tus amigos.

 

Anuncios

Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

Un comentario en “Padre/Hijo

  1. Para vos, hijo

    Cumpliste quince años. La amplia avenida de la vida empieza a abrirse a tu paso. Anda, camina. Yérguete y muévete a paso firme, decidido. Mantente relajado, pero atento. Sé dueño de tus propios pasos, pero aprende a compartirlos. Camina con todos tus sentidos prendidos. O si no te perderás los paisajes de la vida y a los compañeros de ruta.

    Muévete al ritmo de tu corazón y de tu razón. Y aprende a hacer que estos se pongan de acuerdo. Cuando ellos se confunden se dan los pasos en falso. No bajes la cabeza como un sometido y no la alces como un presuntuoso.
    Búscate aliados, no cómplices. El primero vela por el interés de ambos; el segundo solo por el suyo. Haz de la sonrisa franca tu estandarte, pero no andes sonriendo al santo cohete, parecerás falso o estúpido, o ambas cosas a la vez. Guarda el ceño fruncido para los que merecen. Recuerda que tu rostro es lo primero que ven las personas y allí ya empiezan a juzgarte. Y es muy difícil cambiar esta primera impresión.

    En el dinero y el amor sé ambicioso, aunque realista. No gastes más de lo que puedas conseguir y no prometas más de lo que puedas cumplir. Lo primero te dejará en bancarrota; lo segundo, la cara rota. Haz del dinero tu aliado. No corras detrás de él; haz que él venga junto a ti o al menos que te espere en algún lugar cómodo. Gasta el dinero, pero que él no te gaste a ti.

    Antes de hablar, piensa. Pero no pienses mucho, te tomarán por tonto. Sé rápido y filoso, pero no hieras en vano. Que el otro se acuerde de tu fiereza, no de tu malicia.

    Sé firme con los más fuertes, justo con los débiles y ecuánime con los iguales.

    Sueña. Es la única forma de tratar de vencer el incierto futuro. Pero no sueñes en vano; el peor plan es el que no se realiza, no el que acaba en fracaso. Aprende de tus errores y acepta tus derrotas con humildad, cabeza fría e inteligencia, así las revertirás.

    Y por Dios, ama. Entrégate con pasión, responsabilidad y sentido común. Pero no te sometas. La pareja es un asunto de dos, de iguales, no de uno por sobre el otro. Tampoco te niegues a los deleites y las voluptuosidades. Sé como un árbol que se deja acariciar por los vientos más fuertes sin perder el equilibrio.

    Si quieres creer, cree. Puedes creer en lo que más te llene, pero jamás dejes de creer en ti.

    Y fundamentalmente sé feliz. Eres una persona importante y el mundo es tuyo. Tómalo. Tu papá.

    Por Arnaldo Alegre

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 22 julio, 2016, 20:08

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

archivos

Estadísticas del blog

  • 2,767,748 visitas

Clima

Click for Asunción, Paraguay Forecast

A %d blogueros les gusta esto: