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¿Qué es ISIS?

Si observamos el mapa de Oriente Medio, veremos que las organizaciones terroristas se han convertido en una fuerza letalmente poderosa en un amplio territorio que comprende gran parte de Irak y Siria. Esa zona se encuentra bajo la égida de ISIS (Estado Islámico de Irak y el Levante, por sus siglas en inglés). Su mismo nombre delata su intención: construir un Estado islámico en Irak y Siria, sin compartir el poder con nadie.

ISIS, dirigido desde 2010 por Abu Bakr al-Baghdadi, también conocido como Abu Dua, ha resultado ser un grupo más violento y sectario que Al Qaeda. Al-Baghdadi se convirtió en líder de Al Qaeda en Irak después que sus antiguos líderes fueran eliminados en un ataque realizado por tropas estadounidenses e iraquíes. Nació en Samarra en 1971 y ha tenido una buena educación, con varios títulos en estudios islámicos, incluyendo poesía, historia y genealogía, otorgados por la Universidad Islámica de Bagdad. Una fotografía de Al-Baghdadi, tomada cuando fue prisionero de los estadounidenses en Irak, muestra un hombre iraquí de apariencia promedio, de unos 25 o 30 años, de cabello negro y ojos marrones. Es probable que fuera militante islámico y predicador en Irak durante el gobierno de Sadam Hussein, donde conformó su propio grupo armado luego de la invasión estadounidense de 2003. Al parecer, Al-Baghdadi pasó cinco años, entre 2005 y 2009, como prisionero de los estadounidenses. Poco tiempo después, sacando ventaja de la guerra civil siria, Al-Baghdadi envió combatientes experimentados y recursos económicos para conformar un grupo aliado de Al Qaeda en aquel país. Se separó de este grupo en 2013, pero siguió controlando gran parte del territorio en el norte de Siria e Iraq.

En el verano de 2014, ISIS transformó abruptamente la política de Oriente Medio. Los combatientes yihadistas combinaron el fanatismo religioso y la experiencia militar para obtener victorias espectaculares e inesperadas sobre las fuerzas iraquíes, sirias y kurdas. El 10 de julio de ese año, ISIS capturó la ciudad de Mosul, al norte de Irak, después de cuatro días de enfrentamientos. El 23 de septiembre, Estados Unidos debió extender a Siria el uso de su poderío aéreo para prevenir la expansión de los yihadistas. Durante los cien días que separaron esos dos acontecimientos, ISIS arrasó con Irak y Siria, derrotando a sus enemigos con facilidad, aunque eran más numerosos y estaban mejor equipados. Durante ese rápido surgimiento, ISIS actuó como si se hubiera embriagado con sus propios triunfos. No le importó aumentar la lista de enemigos, uniendo a rivales de mucho tiempo (como Estados Unidos e Irán) a partir de un temor común hacia los fundamentalistas. Es que los miembros de ISIS son auténticos expertos en el terror. En la actualidad, ISIS es el grupo terrorista más poderoso y efectivo del mundo.

ISIS es producto de la guerra. El grupo busca reorganizar el mundo que le rodea a través de actos de violencia. La potente mezcla de habilidades militares y religiosas que produjo este movimiento es resultado de la guerra en Irak después de la invasión estadounidense en 2003 y de la guerra en Siria desde 2011. La reaparición de grupos radicales no es una amenaza confinada a Siria, Irak y sus vecinos cercanos. Lo que está ocurriendo en esos países, combinado con la creciente expansión de creencias intolerantes al interior de la comunidad islámica mundial, supone que 1.600 millones de musulmanes, casi una cuarta parte de la población mundial, resultarán cada vez más afectados. Es poco probable que los no musulmanes, incluyendo muchos en Occidente, no resulten también afectados por el conflicto. El resurgimiento actual del yihadismo, que ya ha cambiado el terreno político en Irak y Siria, está teniendo efectos de gran impacto en la política mundial, con consecuencias insospechadas para todos nosotros.

Por Daniel Mendonca

https://wordpress.com/post/laoveja100.wordpress.com/49226

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

2 comentarios en “¿Qué es ISIS?

  1. Victoria no es lo mismo que paz
    La coalición que batalla contra Estado Islámico ha demostrado que puede ganar la guerra. ¿Podrá lograr la paz? No será fácil, opina Matthias von Hein.

    La brutal batalla en Mosul duró nueve arduos meses y por fin el denominado Estado Islámico (EI) ha perdido el control de la segunda ciudad más grande de Irak, la cual había servido como símbolo del poder del grupo yihadista.
    Fue allí hace casi tres años que líder de la agrupación terrorista, Abu Bakr al-Baghdadi, hizo su llamado para la creación del califato desde la mezquita al-Nuri, la cual los yihadistas terminaron bombardeando en los últimos días de la batalla. Fue en Mosul que EI empezó a mostrar rasgos de invencibilidad, al despojar al Ejército iraquí del control la ciudad en 2014 con tan solo unos cientos de combatientes.
    Derrotar a EI en Mosul puede celebrarse si esto conlleva a mejorar las condiciones de vida de los habitantes, a llevar a cabo un plan de reconstrucción para ciudad, tras tanta destrucción, y si se le garantiza la seguridad en el futuro.
    Lograr esto requiere mucho más que una victoria militar. Los yihadistas seguirán aterrorizando la ciudad por medio de ataques suicidas, luego de sufrir esta derrota, y queda incierto quien llenará el vacio de poder que prevalecerá tras haber despojado al grupo terrorista
    Viejas rivalidades
    Lo único que unía a las facciones que liberaron la ciudad fue la oposición conjunta al EI. Ahora que los militantes quedaron fuera de la ciudad, las viejas rivalidades podrían resurgir en el ámbito político. La coalición esta compuesta por un grupo dispar, como el Ejército iraquí, la policía y unidades anti terroristas, que son chiitas relacionados al gobierno central en Bagdad, más las denominadas “Fuerzas de Movilización Popular” chiitas, las milicias sunitas, y los combatientes kurdos del Peshmerga.
    Cada grupo tiene sus propias intenciones, por ejemplo, los kurdos querrán llevar a cabo un referendo de independencia el 25 de septiembre, mientras que las milicias sunitas podría reusarse al desarme.
    Habrá más derramamiento de sangre entre los ríos Tigris y Éufrates a raíz de la falta de solución a los conflictos entre estos diversos grupos, donde también se mezcla la pugna sectaria entre chiitas y sunitas. A esto se le suman las disputas regionales que tienen las naciones de Arabia Saudí, Turquía e Irán con estos grupos, además de la influencia de poderes extranjeros como EE.UU. y Rusia sobre ellas.
    No podemos olvidar que justamente el mismo Estado Islámico es una consecuencia de la desestabilización que trajo la guerra de EE.UU. en Irak en el 2003, una guerra que violó las leyes internacionales.
    El Ejército iraquí y las milicias han pagado un gran precio en la recaptura de Mosul y querrán ser recompensados con influencia política o, como mínimo, con alguna ganancia proveniente de la reconstrucción de la ciudad. Pero los más perjudicados fueron los residentes de la ciudad: miles han muerto y unos 900 mil abandonaron sus hogares. La población sunita de Mosul teme a EI y también a las tropas de la coalición, a quienes organizaciones de derechos humanos han acusado de crímenes de guerra.

    Se necesita la ayuda financiera
    El este de Mosul fue liberado de EI hace seis meses y ahí ya ha surgido la ira y la insatisfacción por la falta de electricidad, la demora en recibir agua potable, y la falta de compensación para los maestros de escuelas que fueron reabiertas. La misma situación se vive en otras ciudades, tras ser liberadas, como Ramadi, Fallujah, y Tikrit.
    El mundo no puede seguir llevando a cabo guerras sin organizar la paz. Se necesita mucha ayuda financiera del extranjero para reconstruir Mosul. Estos fondos pueden ser utilizados para mitigar los sentimientos de discriminación que sienten los sunitas, algo que fue precisamente lo que le otorgó apoyo a Estado Islámico. El mundo no puede permitir que se vuelva a desencadenar otra lucha de poder en Mosul.
    Matthias von Hein (JCG/EL)

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    Publicado por jotaefeb | 12 julio, 2017, 10:02
  2. Estado Islámico

    Las elecciones municipales ocultaron por un momento en nuestro país todo el horror al que asiste el mundo de la mano de la organización religiosa autodenominada Estado Islámico (ISIS), autora de una larga lista de crímenes contra la humanidad a la que se agregaron en las últimas semanas el derribo de un avión ruso de pasajeros y los atentados múltiples en París.

    ISIS es una expresión del salafismo, que es la rama del Islam que gobierna Arabia Saudita y algunas otras teocracias del Golfo Pérsico.

    El papa Francisco declaró, respecto a las acciones de Estado Islámico, que matar en nombre de Dios es una blasfemia (http://bit.ly/1OkhK1q), tratando de resaltar la distancia que ahora hay entre el catolicismo, que dejó oficialmente de matar gente en 1826 (http://bit.ly/1MIjK0U), y el islamismo que sigue matando gente en nuestros días.

    Demasiados creyentes, sobre todo los “comprometidos” que están en la política, en los servicios de inteligencia y en los medios de comunicación, insisten en presentar lo accesorio sobre Estado Islámico –comercio de petróleo o tráfico de armas o ambiciones geopolíticas– como si fuera lo principal, seguramente en el afán de evitar que se tome conciencia de que, siendo esto un asunto religioso, es muy urgente repetir ahora con los musulmanes las medidas radicales que se tomaron, con éxito evidente, hace dos siglos para obligar a los cristianos a dejar de matar.

    Un artículo, publicado en el norteamericano “The Atlantic” (http://bit.ly/1laImIC), reproducido por AP y titulado “What ISIS Really Wants”, en efecto, mostraba ya hace algún tiempo los desastrosos efectos la búsqueda de favores electorales de grupos de creyentes de los líderes norteamericanos, sumergidos en una orgía de compromisos político/religiosos: “…el presidente Obama se ha referido de diversas maneras a Estado Islámico con variadas calificaciones, como ‘no islámico’ o como el ‘equipo jayvee’ (preparatorio, de entrenamiento) de Al Qaeda, declaraciones que reflejan confusión sobre el grupo, y que pueden haber contribuido a significativos errores estratégicos”.

    Por ejemplo, “The Atlantic” recordaba que “…el New York Times publicó comentarios confidenciales del general Michael K. Nagata, comandante norteamericano de Operaciones Especiales en Medio Oriente, admitiendo que él no entiende el atractivo que tiene Estado Islámico. ‘No hemos derrotado a la idea’ dijo, ‘ni siquiera entendemos la idea’, agregó”.

    Tales líderes se resisten a ver, dice “The Atlantic” que ISIS “Es un grupo religioso con creencias cuidadosamente consideradas, entre ellas la de que el grupo es un agente clave del inminente ‘Apocalipsis’”.

    Y se resisten, decía “The Atlantic”, a pesar de “incontables videos propagandísticos y encíclicas (que) están on line… Es posible aseverar que rechazan la paz por principio… que su visión religiosa los hace incapaces de hacer cambios constitucionales, incluso los que asegurarían su propia supervivencia…”.

    “The Atlantic” detalla que “Abu Bakr al-Baghdadi ha sido su líder desde mayo del 2010…” y que desde el púlpito de la gran mezquita Al Nuri de Mosul… se auto proclamó el primer califa tras varias generaciones… reafirmando su posición como guía de todos los musulmanes. El aumento del flujo de jihadistas que siguió, desde todas partes del mundo, fue sin precedentes en su velocidad y volumen y continúa”.

    Por eso es bueno que el papa Francisco haya planteado la cuestión de ese modo tan claro pues tal vez con esta declaración aquellos creyentes que persisten en ocultar que este problema, Estado Islámico, es religioso y principalmente que religioso, lo admitan de una vez.

    Nadie debería olvidar que los cristianos dejaron de matar obligados por la fuerza; nadie debería olvidar que las medidas tomadas fueron durísimas para que dejen de matar y, lo que es más importante y urgente, nadie debería olvidar que una parte creciente de los cristianos de hoy, los integrados en la fundamentalista derecha religiosa norteamericana y sus colonias latinoamericanas por ejemplo, está tratando de revertir aquellas medidas saludables para convertirse de vuelta en los inquisidores que siempre habían sido.

    Estas medidas se desarrollaron en el ámbito penal y en el ámbito educativo al mismo tiempo y pueden resumirse en la eliminación del Código Penal de cualquier castigo existente para incumplimiento de supuestos deberes religiosos (blasfemia, herejía, por citar los casos más notorios); la penalización de cualquier llamado a la intolerancia o al odio de parte de supuestas autoridades religiosas y el control público absoluto sobre los contenidos de la enseñanza aún en las instituciones religiosas.

    Pilar Rahola, española (http://bit.ly/1XgfLNX), escribió un artículo sobre el tema que tituló “La gran hipocresía”, publicado el pasado que de noviembre, en el que afirmaba que: “…sirve de poco ir a matar a fanáticos yihadistas, si no hacemos nada contra la serpiente que lleva décadas alimentado los huevos que después eclosionan… la hipocresía empieza ahí, en ese punto concreto, cuando aceptamos como normal que se envían millones de dólares para radicalizar a los jóvenes musulmanes en todo el mundo, cuando se entiende como normal que en nombre del Islam se perviertan todos los derechos fundamentales, se persiga a los cristianos, se esclavice a las mujeres, se condene a los homosexuales (…) El salafismo es una maldad totalitaria, también cuando no mata…”.

    Es imperativa en nuestro país una ley que ponga bajo vigilancia estatal el dinero que reciben las confesiones religiosas, todas ellas; y que recibir fondos de organizaciones que fomenten la discriminación y el odio sea un delito inexcarcelable; q
    ue predicar la discriminación y el odio sea un delito inexcarcelable y que ninguna institución religiosa pueda enseñar sin que todos los contenidos de su enseñanza reciban aprobación y se encuentren bajo vigilancia del Estado.

    Porque es en los institutos religiosos de enseñanza, y en sus templos, y en sus catequesis, donde los sacerdotes enseñan a odiar, a discriminar, a no tolerar, a no entender. Con esos contenidos se forman los que ahora recorren el mundo para asesinar a gente inocente en el nombre de Dios, ciertamente.

    Por Enrique Vargas Peña

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    Publicado por Anónimo | 28 noviembre, 2015, 16:33

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