está leyendo ...
TRASCENDENTE

El evangelio del domingo: Cristo Rey

“Jesús contestó: “Mi reino no es de este mundo.” (Jn 18, 36a.)

Celebramos la fiesta de Cristo Rey del universo. Fiesta de la esperanza cristiana. Fiesta que nos permite empezar a vislumbrar ya la victoria final del Señor, aunque inmersos en tantas vicisitudes de la vida cotidiana. Pero debemos estar atentos para buscar celebrar esta fiesta con los sentimientos de Jesús y no desfigurarla con nuestras fantasías.

Es muy importante empezar con esta frase de Jesús: “Mi reino no es de este mundo”. Delante de reyes y presidentes, que viven en el lujo, que desfilan en coches extraordinarios, que usan las vestimentas más caras, que están muy preocupados con las apariencias… Jesús dice: “Mi reino no es de este mundo.”

Delante de reyes y presidentes, que están preocupados en enriquecerse cada vez más, que aceptan sobornos para tomar sus decisiones y se venden a los grupos económicos, traicionando a sus pueblos… Jesús afirma: “Mi reino no es de este Mundo.”

Delante de reyes y presidentes, que de fiestas en fiestas, de banquetes en banquetes, de recepciones en recepciones no saben el significado de tener hambre, de tener frío, de estar enfermo… Jesús grita: “Mi reino no es de este mundo.”

Delante de reyes y presidentes, que usan la fuerza y abusan del poder, que hacen guerras sin buscar soluciones dialogadas, pero con intereses escondidos, sin importarles el valor de la vida… Jesús insiste: “Mi reino no es de este mundo.”

Delante de reyes y presidentes, que no tienen escrúpulos en hacer propagandas engañosas, que mienten sin quedarse rojos, que no cuidan de los valores de una nación, como la familia, la cultura, las tradiciones, la honestidad, la educación, la vida…. Jesús responde: “Mi reino no es de este mundo.”

Delante de reyes y presidentes, que cruzan los brazos en frente al narcotráfico, que financian proyectos abortistas, que sustentan guerrillas y secuestros por causas ideológicas, que cierran los ojos a las industrias de la pornografía, que promueven campañas de esterilización, hasta sin consentimiento de las personas… Jesús brama: “Mi reino no es de este mundo.”

En fin, delante de estos que piensan que por tener un cargo, son más que los otros, y se sienten con el derecho de pisar, despreciar o perjudicar a los demás… Jesús repite: “Mi reino no es de este mundo.”

Es un terrible engaño pensar a Cristo Rey como si fuera un rey de este mundo. Usando coronas, vistiendo ropas y capas llenas de oro. Teniendo servidores que le hacen de todo. Tomando decisiones arbitrarias, sólo para mostrar que es él quien manda. Jesús es rey de otro mundo. Jesús es un rey que lava los pies de sus siervos. Es un rey que no quiere perder a nadie de aquellos que vienen hasta él, y por eso se interesa por cada uno, le visita, le acompaña, le cura las heridas… Es un rey que no traicionará jamás a los suyos, al contrario será capaz de dar la propia vida para salvarlos…

Es un rey que conoce por su nombre uno a uno de sus servidores, y ama a cada uno de un modo tan especial como si fuera el único.  Es un rey que hace una fiesta cuando uno de sus servidores decide retornar a su reino, aunque haya hecho los más grandes disparates… Es un rey que no impone una ley para ser vivida a la fuerza, que no asusta haciendo amenazas, que no oprime ni hace chantajes…Es un rey que reina desde la cruz. Este es su trono. Su corona son espinas. Sus brazos están extendidos. Y su corazón está abierto, herido de amor.

Para participar de este reino, basta aceptarlo y, en el día a día, buscar vivir estos valores que son de otro mundo: el amor, la fraternidad, el servicio, el perdón, la alegría… sin importar si los que están en este “mundo” no te comprenden muy bien.  Ser ciudadano de este “otro mundo” es fantástico. Experiméntalo.

 

 

El Señor te bendiga y te guarde,
El Señor te haga brillar su rostro y tenga misericordia de ti.
El Señor vuelva su mirada cariñosa y te dé la PAZ.

Hno Mariosvaldo Florentino, capuchino.

Anuncios

Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

5 comentarios en “El evangelio del domingo: Cristo Rey

  1. Jesucristo no es rey de otro mundo, sino de otro modo

    22 de nov de 2015
    Catequesis del Papa en el Angelus del domingo, día de Cristo Rey
    Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

    En este último domingo del año litúrgico, celebramos la Solemnidad de Cristo Rey. Y el Evangelio de hoy nos hace contemplar a Jesús mientras se presenta ante Pilatos como rey de un reino que «no es de este mundo» (Jn 18,36). Esto no significa que Cristo sea rey de otro mundo, sino que es rey de otro modo, pero es rey en este mundo. Se trata de una contraposición entre dos lógicas. La lógica mundana se apoya en la ambición, en la competición, combate con las armas del miedo, del chantaje y de la manipulación de las conciencias. La lógica del Evangelio, es decir la lógica de Jesús, en cambio se expresa en la humildad y en la gratuidad, se afirma silenciosamente pero eficazmente con la fuerza de la verdad. Los reinos de este mundo a veces se sostienen con la prepotencia, rivalidad, opresión; el reino de Cristo es un «reino de justicia, de amor y de paz» (Prefacio).

    ¡Jesús se ha revelado rey, ¿cuándo? En el evento de la Cruz! Quien mira la Cruz de Cristo no puede no ver la sorprendente gratuidad del amor. Pero alguno de ustedes puede decir: “pero, ¡Padre, esto ha sido un fracaso!”. Es justamente en el fracaso del pecado – el pecado es un fracaso – el fracaso de la ambición humana, ahí está el triunfo de la Cruz, está la gratuidad del amor. En el fracaso de la Cruz se ve el amor, este amor que es gratuito, que nos da Jesús. Hablar de potencia y de fuerza, para el cristiano, significa hacer referencia a la potencia de la Cruz y a la fuerza del amor de Jesús: un amor que permanece firme e íntegro, incluso ante el rechazo, y que se presenta como el cumplimiento de una vida donada en la total entrega de sí en favor de la humanidad. En el Calvario, los presentes y los jefes se burlan de Jesús clavado en la cruz, y le lanzan el desafío: «¡Sálvate a ti mismo bajando de la cruz!» (Mc 15,30). “¡Salva a ti mismo!”. Pero paradójicamente la verdad de Jesús es aquella que en forma de ironía le lanzan sus adversarios: «¡No puede salvarse a sí mismo!» (v. 31). Si Jesús habría bajado de la cruz, habría cedido a las tentaciones del príncipe de este mundo; en cambio Él no puede salvar a sí mismo justamente para poder salvar a los demás, porque ha dado su vida por nosotros, por cada uno de nosotros. Pero decir “Jesús ha dado su vida por el mundo” es verdad, pero es más bello decir: “¡Ha dado su vida por mí!”. Y hoy en la Plaza, cada uno de nosotros, diga en su corazón: “¡Ha dado su vida por mí!, para poder salvar a cada uno de nosotros de nuestros pecados.

    Y esto, ¿quién lo entendió? Lo entendió bien uno de los dos ladrones que son crucificados con Él, llamado el “buen ladrón”, que Le suplica: «Jesús, acuérdate de mí cuando entres a tu reino» (Lc 23,42). Pero este era un malhechor, era un corrupto y estaba ahí condenado a muerte por todas las brutalidades que había hecho en su vida. Pero ha visto en la actitud de Jesús, en la humildad de Jesús el amor. Y esta es la fuerza del reino de Cristo es el amor. Por esto la majestad de Jesús no nos oprime, sino nos libera de nuestras debilidades y miserias, animándonos a recorrer los caminos del bien, de la reconciliación y del perdón. Miremos la Cruz de Jesús, miremos al “buen ladrón” y digamos todos juntos lo que ha dicho el “buen ladrón”: «Jesús, acuérdate de mí cuando estarás en tu reino». Todos juntos, ”: «Jesús, acuérdate de mí cuando estarás en tu reino». Pedir a Jesús, cuando nosotros nos sentimos débiles, pecadores, derrotados, de mirarnos y decir: “Pero, Tu estas ahí. No te olvides de mí”.

    Ante tantas laceraciones en el mundo y tantas heridas en la carne de los hombres, pidamos a la Virgen María sostenernos en nuestro compromiso de imitar a Jesús, nuestro rey, haciendo presente su reino con gestos de ternura, de comprensión y de misericordia.

    fuente: Radio Vaticana

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 26 noviembre, 2015, 15:10
  2. Papa Francisco: En el “fracaso” de la cruz Cristo revela cuál es la fuerza de su reino

    VATICANO, 22 Nov. 15 (ACI/EWTN Noticias) .- En la Solemnidad de Cristo Rey del Universo que la Iglesia celebra hoy, el Papa Francisco reflexionó sobre la necesidad que tiene el cristiano, como lo hizo el buen ladrón, de entender que la fuerza del reino del Señor es el amor, y que Él se revela como soberano en el “fracaso” de la cruz en el calvario.

    Ante miles de fieles presentes, el Santo Padre explicó que “decir que ‘Jesús ha dado su vida por el mundo es verdad, pero es más bello decir: ‘¡Ha dado su vida por mí! Y hoy en la Plaza, cada uno de nosotros, diga en su corazón: ‘¡Ha dado su vida por mí!, para poder salvarnos a cada uno de nosotros de nuestros pecados”.

    “Esto, ¿quién lo entendió? Lo entendió bien uno de los dos ladrones crucificados con Él, llamado el ‘buen ladrón’, que le suplica: ‘Jesús, acuérdate de mí cuando entres en tu reino’ (Lc 23,42). Pero este era un malhechor, era un corrupto y estaba ahí condenado a muerte por todas las maldades que había hecho en su vida, pero ha visto en la actitud de Jesús, en la humildad de Jesús el amor. Y esta es la fuerza del reino de Cristo: el amor.

    Tras afirmar que Cristo se ha revelado como rey en la cruz, el Papa indicó que quien la mira “no puede no ver la sorprendente gratuidad del amor, pero alguno de ustedes podría decir: ‘pero, ¡Padre, esto ha sido un fracaso!’ Es justamente en el fracaso del pecado –el pecado es un fracaso–, en el fracaso de la ambición humana, que podemos ver el triunfo de la cruz, ahí está la gratuidad del amor”.

    “En el fracaso de la cruz se ve el amor, este amor que es gratuito, que nos da Jesús. Hablar de potencia y de fuerza, para el cristiano, significa hacer referencia a la potencia de la cruz y a la fuerza del amor de Jesús: un amor que permanece firme e íntegro, incluso ante el rechazo, y que se presenta como el cumplimiento de una vida donada en la total entrega de sí en favor de la humanidad”, prosiguió.

    “En el Calvario, los presentes y los jefes se burlan de Jesús clavado en la cruz y le lanzan el desafío: ‘¡Sálvate a ti mismo bajando de la cruz!’ (Mc 15,30). ‘¡Sálvate a ti mismo!’. Pero paradójicamente la verdad de Jesús es aquella que en forma de ironía le lanzan sus adversarios: ‘¡No puede salvarse a sí mismo!’ (v. 31)”.

    El Papa precisó luego que “si Jesús hubiese bajado de la cruz, habría cedido a las tentaciones del príncipe de este mundo; en cambio Él no puede salvarse a sí mismo justamente para poder salvar a los demás porque ha dado su vida por nosotros, por cada uno de nosotros”.

    Cuando Jesús se presenta ante Pilatos como rey de un reino que “no es de este mundo”, esto “no significa que Cristo sea rey de otro mundo, sino que es rey de otro modo, pero es rey en este mundo”.

    “Se trata de una contraposición entre dos lógicas: la lógica mundana que se apoya en la ambición, en la competencia, en el combate con las armas del miedo, del chantaje y la manipulación de las conciencias. La lógica del Evangelio, es decir la lógica de Jesús, en cambio se expresa en la humildad y en la gratuidad, se afirma silenciosa pero eficazmente con la fuerza de la verdad”.

    Contemplando al buen ladrón, prosiguió el Santo Padre, “digamos todos juntos lo que ha dicho el ‘buen ladrón’: ‘Jesús, acuérdate de mí cuando estés en tu reino’. Todos juntos: ‘Jesús, acuérdate de mí cuando estarás en tu reino’. Pidámosle a Jesús, cuando nos sintamos débiles, pecadores, derrotados, mirémonos y digamos: ‘Pero, Tu estas ahí. No te olvides de mí’”.

    Al concluir su reflexión, el Papa Francisco animó a que “ante tantas laceraciones en el mundo y tantas heridas en la carne de los hombres, pidamos a la Virgen María que nos sostenga en nuestro compromiso de imitar a Jesús, nuestro rey, haciendo presente su reino con gestos de ternura, comprensión y misericordia”.

    A continuación el texto del Evangelio del día sobre el que meditó el Pontífice:

    Evangelio: Juan 18, 33b-37
    “Tú lo dices: soy rey”

    En aquel tiempo, dijo Pilatos a Jesús: “¿Eres tú el rey de los judíos?” Jesús le contestó: “¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?” Pilatos replicó: “¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mí; ¿qué has hecho?” Jesús le contestó: “Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí”.

    Pilatos le dijo: “Conque, ¿tú eres rey?” Jesús le contestó: “Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo; para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz”.

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 26 noviembre, 2015, 15:05
  3. Solemnidad: Jesucristo, Rey del Universo

    La fiesta de hoy es como un adelanto de la segunda venida de Cristo en poder y majestad, la venida gloriosa que llenará los corazones y secará toda lágrima de infelicidad.
    A la pregunta de Pilato, contestó Jesús: Mi reino no es de este mundo… Y ante la nueva interpelación del Procurador, respondió: Yo soy Rey. Para esto he nacido… No siendo de este mundo, el Reino de Cristo comienza ya aquí. Se extiende su reinado en medio de los hombres cuando estos se sienten hijos de Dios, se alimentan de él y viven para él.

    Cristo es un Rey a quien se le ha dado todo poder en el cielo y en la tierra, y gobierna siendo manso y humilde de corazón, sirviendo a todos, porque ha venido no a ser servido, sino a servir, y dar su vida para la redención de muchos. Su trono fue primero el pesebre de Belén, y luego la Cruz del Calvario. Siendo el Príncipe de los reyes de la tierra, no exige más tributos que la fe y el amor.

    En la fiesta de hoy oímos al Señor que nos dice en la intimidad de nuestro corazón: Yo tengo sobre ti pensamientos de paz y no de aflicción, y hacemos el propósito de arreglar en nuestro corazón lo que no sea conforme con el querer de Cristo.

    En una homilía el papa Francisco, dijo: “Jesús es el centro de la creación; y así la actitud que se pide al creyente, que quiere ser tal, es la de reconocer y acoger en la vida esta centralidad de Jesucristo, en los pensamientos, las palabras y las obras. Y así nuestros pensamientos serán pensamientos cristianos, pensamientos de Cristo. Nuestras obras serán obras cristianas, obras de Cristo, nuestras palabras serán palabras cristianas, palabras de Cristo. En cambio, la pérdida de este centro, al sustituirlo por otra cosa cualquiera, solo provoca daños, tanto para el ambiente que nos rodea como para el hombre mismo.

    …En este día, nos vendrá bien pensar en nuestra historia, y mirar a Jesús, y desde el corazón repetirle a menudo, pero con el corazón, en silencio, cada uno de nosotros: “Acuérdate de mí, Señor, ahora que estás en tu Reino. Jesús, acuérdate de mí, porque yo quiero ser bueno, quiero ser buena, pero me falta la fuerza, no puedo: soy pecador, soy pecadora. Pero, acuérdate de mí, Jesús. Tú puedes acordarte de mí porque tú estás en el centro, tú estás precisamente en tu Reino”. ¡Qué bien! Hagámoslo hoy todos, cada uno en su corazón, muchas veces. “Acuérdate de mí, Señor, tú que estás en el centro, tú que estas en tu Reino”.

    El papa Francisco, en la Audiencia General del miércoles pasado dijo: “…hemos llegado a los umbrales del Jubileo, ya se acerca. Delante de nosotros se encuentra la puerta, pero no solo la puerta santa, sino la otra: la gran puerta de la Misericordia de Dios –y esa es una puerta hermosa–, que acoge nuestro arrepentimiento ofreciendo la gracia de su perdón.

    La puerta está generosamente abierta, pero es necesario un poco de coraje por nuestra parte para cruzar el umbral. Cada uno de nosotros tiene dentro de sí cosas que pesan. ¡Todos somos pecadores! Aprovechemos este momento que viene y crucemos el umbral de esta misericordia de Dios que nunca se cansa de perdonar, ¡nunca se cansa de esperarnos! Nos mira, está siempre a nuestro lado. ¡Ánimo! Entremos por esta puerta.

    El Señor no fuerza jamás la puerta: Él también pide permiso para entrar. El Libro del Apocalipsis dice: “Mira, estoy de pie a la puerta y llamo. Si alguien escucha mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo” (3, 20). ¡Imaginemos al Señor que toca a la puerta de nuestro corazón! Y en la última gran visión de este Libro del Apocalipsis, así se profetiza sobre la Ciudad de Dios: “Sus puertas no cerrarán, pues allí no habrá noche”, lo que significa para siempre, porque “allí no habrá noche” (21, 25).

    Existen lugares en el mundo donde no se cierran las puertas con llave, todavía los hay. Pero existen muchos donde las puertas blindadas se han convertido en normales. No debemos rendirnos a la idea de tener que aplicar este sistema a toda nuestra vida, a la vida de la familia, de la ciudad, de la sociedad. Y mucho menos a la vida de la Iglesia. ¡Sería terrible! Una Iglesia inhospitalaria, así como una familia cerrada en sí misma, mortifica el Evangelio y aridece el mundo. ¡Nada de puertas blindadas en la Iglesia, nada! ¡Todo abierto!”.

    (Frases extractados del libro Hablar con Dios, de Francisco Fernández Carvajal, http://es.catholic.net/op/articulos/10452/mi-reino-no-es-de-este-mundo.html y https://w2.vatican.va/content/francesco/es/audiences/2015/documents/papa-francesco_20151118_udienza-generale.html)

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 22 noviembre, 2015, 05:27
  4. domingo 22 Noviembre 2015

    Solemnidad de nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo

    San Agustín : «Mi reino no es de este mundo»

    Libro de Daniel 7,13-14.
    Yo estaba mirando, en las visiones nocturnas, y vi que venía sobre las nubes del cielo como un Hijo de hombre; él avanzó hacia el Anciano y lo hicieron acercar hasta él.
    Y le fue dado el dominio, la gloria y el reino, y lo sirvieron todos los pueblos, naciones y lenguas. Su dominio es un dominio eterno que no pasará, y su reino no será destruido.

    Apocalipsis 1,5-8.
    Y de Jesucristo, el Testigo fiel, el Primero que resucitó de entre los muertos, el Rey de los reyes de la tierra. El nos amó y nos purificó de nuestros pecados, por medio de su sangre,
    e hizo de nosotros un Reino sacerdotal para Dios, su Padre. ¡A él sea la gloria y el poder por los siglos de los siglos! Amén.
    El vendrá entre las nubes y todos lo verán, aún aquellos que lo habían traspasado. Por él se golpearán el pecho todas las razas de la tierra. Sí, así será. Amén.
    Yo soy el Alfa y la Omega, dice el Señor Dios, el que es, el que era y el que vendrá, el Todopoderoso.

    Evangelio según San Juan 18,33b-37.
    Pilato volvió a entrar en el pretorio, llamó a Jesús y le preguntó: “¿Eres tú el rey de los judíos?”.
    Jesús le respondió: “¿Dices esto por ti mismo u otros te lo han dicho de mí?”.
    Pilato replicó: “¿Acaso yo soy judío? Tus compatriotas y los sumos sacerdotes te han puesto en mis manos. ¿Qué es lo que has hecho?”.
    Jesús respondió: “Mi realeza no es de este mundo. Si mi realeza fuera de este mundo, los que están a mi servicio habrían combatido para que yo no fuera entregado a los judíos. Pero mi realeza no es de aquí”.
    Pilato le dijo: “¿Entonces tú eres rey?”. Jesús respondió: “Tú lo dices: yo soy rey. Para esto he nacido y he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. El que es de la verdad, escucha mi voz”.

    Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

    Leer el comentario del Evangelio por :

    San Agustín (354-430), obispo de Hipona (África del Norte), doctor de la Iglesia
    Homilía sobre San Juan, nº 115

    «Mi reino no es de este mundo»

    ¡Escuchad todos, judíos y gentiles…; escuchad, todos los reinos de la tierra! No impido vuestro dominio sobre el mundo, «mi Reino no es de este mundo» (Jn 18,35). No temáis, pues, con este temor insensato que se ha apoderado de Herodes cuando le han anunciado mi nacimiento… No, dice el Salvador, «mi Reino no es de este mundo». Venid todos a un Reino que no es de este mundo; venid a él por la fe; que el temor no os vuelva crueles. Es cierto que, en una profecía, el Hijo de Dios hablando del Padre dice: «Yo mismo he establecido a mi rey en Sión, mi monte santo» (Sl 2,6). Pero este Sión y esta montaña no son de este mundo.

    ¿Qué es, en efecto, su Reino? Su Reino es los que creen en él, aquellos a quienes ha dicho: «Vosotros no sois del mundo como yo tampoco soy del mundo» (cf Jn 17,16). Y, sin embargo, quiere que estén en el mundo y así ora a su Padre: «No ruego que los retires del mundo sino que los guardes del mal» (Jn 17,15). Porque no ha dicho «Mi Reino no está en este mundo» sino: «No es de este mundo; si fuera de este mundo mis servidores vendrían a luchar para que yo no sea entregado».

    En efecto, su Reino está en la tierra hasta el fin del mundo; hasta que en la siega la cizaña sea mezclada con el buen grano (Mt 13,24s)… Su Reino no es de aquí porque es como un viajero en este mundo. Sobre los que él reina, dice: «Vosotros no sois de este mundo, porque yo os he escogido sacándoos del mundo» (Jn 15,19). Eran, pues, de este mundo cuando todavía no estaban en su Reino y pertenecían al príncipe de este mundo (Jn 12,3)… Todos los que son engendrados de la raza de Adán pecador, son de este mundo; todos los que son regenerados en Jesucristo pertenecen a su Reino y ya no son de este mundo. «Dios nos ha sacado del dominio de las tinieblas, y nos ha trasladado al Reino de su Hijo querido» (Col 1,13).

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 22 noviembre, 2015, 05:26
  5. Rey para siempre

    Por Hno. Joemar Hohmann, franciscano capuchino

    Celebramos en este domingo la solemnidad de Jesucristo, Rey del universo, y así encerramos el año litúrgico. El domingo siguiente, 29 de noviembre, empezaremos el Adviento.

    En cierta medida las cosas de 2015 se van terminando y clausurando, sean estudios, trabajos y tantas otras iniciativas de las cuales ahora hay que hacer evaluaciones y presentar balances. Esto nos muestra cómo las realidades humanas son efímeras y, a veces, cómo cambian de acuerdo a los caprichos de los poderosos y, en algunos casos, de no tan poderosos pero caprichosos.

    Parece que es obligatorio uno preguntarse sobre la consistencia de las cosas que nos rodean y considerar lo que es que permanece de modo seguro, a lo mejor, quién es que tiene solidez inquebrantable, cual es la persona que no apaga luego después de morir.

    La enseñanza de la Historia tiene valor interesante, pues muchos que fueron emperadores, príncipes, magnates y empresarios acaudalados apenas son enterrados en el cementerio ya se vuelven personalidades polémicas y un poco más adelante su figura de evapora.

    Por ello debemos mirar a otro tipo de Rey, que es Jesucristo, cuya figura no se disipa con el paso de los siglos, al revés, a cada año millones de personas lo buscan, quieren encontrarse con Él y aprender su estilo de vida.

    Él es el verdadero Rey, porque Dios Padre ha puesto en sus manos todos los poderes de este mundo, de tal manera que nosotros somos sencillamente administradores: quien tiene plata debe administrarla rectamente, pues tendrá que rendir cuentas de su administración al verdadero dueño; quien imparte justicia debe hacerlo de modo imparcial, pues un día será juzgado de modo ecuánime por el único Juez, y quien gobierna a sus semejantes debe hacerlo de modo altruista, pues sus actos, positivos o negativos, no serán olvidados.

    Otro aspecto esencial para ser amigos de este Rey, que no pasa nunca, es dar testimonio de la verdad, así como Él lo hizo delante del arbitrario Pilatos. Asimismo, Jesús agregó que quien da testimonio de la verdad, o sea, no es un hipócrita y vulgar manipulador, escucha Su voz.

    Escuchemos la voz de Jesucristo, que resuena siempre en nuestros corazones y nos impulsa a hacer el bien, y no nos dejemos seducir por quienes se hacen pasar por reyes, reinas, caciques y tendotás, pues todos estos luego desaparecen.

    Únicamente Cristo, con su generosidad, honestidad y moral elevada de su enseñanza, permanece por todos los siglos.

    ATENCIÓN: no juguemos con Aquel que un día nos juzgará.

    Paz y bien.

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 22 noviembre, 2015, 05:24

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

la frase

"Esta vida se va a ir rápido, no pelee con la gente, no critique tanto su cuerpo. No se queje tanto." "No se preocupe en comprar lujos y comodidades p/su casa, ni se mate dejandoles herencia a su flia. Los patrimonios deben ser ganados."22/05/17
Papa Francisco

archivos

estadísticas

  • 2,724,501 visitas

admin

Un jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes. Desde Asunción/Paraguay. laovejacien@gmail.com

Follow laoveja100 on WordPress.com

instagram

Twitter

A %d blogueros les gusta esto: