Los medios y la escuela, ¿hay armonía posible?

“El capital cultural de los jóvenes” es el nombre del libro que analiza las dificultades que encuentra normalmente la escuela en dar cabida a los aportes que las tecnologías pueden hacer a la educación de niños y jóvenes

La experta Roxana Morduchowicz, doctora en Comunicación y directora del Programa ‘‘Escuela y Medios’’ del Ministerio de Educación de la Argentina, quien visitará nuestro país con su novedosa perspectiva de los medios y su vínculo con la escuela, ha publicado un libro que contiene una mirada renovada respecto al tema. “El capital cultural de los jóvenes” es el nombre del libro que analiza las dificultades que encuentra normalmente la escuela en dar cabida a los aportes que las tecnologías pueden hacer a la educación de niños y jóvenes.

LA BRECHA

La docente e investigadora argentina sostiene que existen dos grandes influencias en el aprendizaje de niños y jóvenes: por un lado la escuela y todo ese universo de materias, asignaturas y contenidos por desarrollar; y por el otro lado la cultura popular y todo ese acervo que debe actualizarse día a día, hora a hora. Y ahí está, en medio de ambas, la enorme brecha, un vacío muy difícil de ignorar. “La parsimonia de la escuela a la hora de darle cabida en las aulas al heterogéneo universo cultural proveniente de los medios de comunicación” es un factor señalado como uno de los principales responsables de esta brecha, según manifestó la Doctora Morduchowicz en una entrevista para el Diario La Nación de Argentina; afirmando que la cultura popular se instala en el corazón de las nuevas generaciones y es uno de los pilares en la construcción de su identidad.

RESPONSABILIDAD COMPARTIDA

Prejuicios de larga data se esconden detrás de ese rechazo de la institución hacia uno de los lenguajes privilegiados de la experiencia joven contemporánea. Un claro ejemplo es la legitimidad sin discusión que le brinda la institución a los contenidos de la cultura impresa y la desconfianza histórica hacia los de la cultura audiovisual. Esta es a la vez, una de las razones del fracaso escolar, asegura. Paralelamente, los medios no son del todo inocentes en su actitud hacia los jóvenes. Aún encontramos una gran dificultad por parte de los medios para dejar que los jóvenes hablen por sí mismos de sus experiencias, sin ser juzgados, estereotipados o juzgados.

LO VI EN LA TELE…

A menudo la escuela se encarga de deslegitimar los saberes previos de sus alumnos. Si una maestra propone un tema, y un chico intenta participar comentando algo que vio al respecto en televisión, es frecuente que lo interrumpa diciendo que eso lo hablará en el recreo, que el aula es para otra cosa. Y bien, la intención se esfumó. Nadie supo si el aporte era válido o no, “lo vio en la tele, no puede ser tan bueno.” Esta actitud genera fracturas, porque quizá ése es el único lugar desde el cual ese alumno puede participar en la clase. No permitir ese espacio de expresión es dar lugar a otra manera de exclusión, dado que en todas partes tenemos niños que llegan a la escuela primaria con saberes provenientes meramente de los medios. Esa es su cultura, ¿qué otra cosa podría aportar?

Los medios y la escuela tienen lógicas diferentes pero no son incompatibles, la clave está en tomar de ellos su potencial emotivo para desarrollar líneas de aprendizaje y reflexión. La institución educativa sigue siendo aquella en que la información caótica de los medios se puede transformar en conocimiento, la única que le permite al chico pasar de los datos dispersos a formas complejas del saber y la cultura. El desafío es explorar caminos para lograr que los chicos, buscando el simple placer, valoren el hecho de esforzarse y aprendan a convertir datos en información.

SABER DESCENTRALIZADO

Estudiosos de todo el mundo concuerdan en que el arribo de los medios de comunicación, la cultura popular y las nuevas tecnologías, produjeron un doble fenómeno; el primero: el saber ya no está sólo en los libros, los chicos pueden acceder a mucha información fuera de ese formato. El segundo: La destemporalización, ya no hay edades para aprender y no hay horario fijo. Ahora el aprendizaje se produce a toda hora y todo el tiempo gracias a la presencia casi permanente de los medios en la vida cotidiana. Ahí también un poco del celo de la escuela, que ya no tiene el monopolio del saber; y algunos maestros (hoy es la minoría, por fortuna) se refugian en el libro porque esto les permite ceñirse a una definición, y se sienten menos desafiados por un universo tan difícil de descodificar.

LA CASA Y LA ESCUELA

En casa, antes el televisor estaba en el living, donde era compartido por toda la familia. Los chicos de hoy asisten a ‘‘la privatización de los medios’’, acceden a información de manera individual, lejos de toda presencia adulta. Así, son otros hoy los conflictos que aparecen en el hogar. El tema del acceso a los medios es algo espinoso para padres y madres. Se hace indispensable la comunicación de padres con maestros. Es demasiado importante que la escuela se haga cargo del protagonismo de la cultura audiovisual en la vida de los chicos a través de programas que enseñan a descodificar lenguajes pero también a producirlos. La escuela es una oportunidad inigualable para que los chicos se permitan pensarse como productores culturales, capaces no sólo de leer, sino también de producir textos y por tanto, producir cultura.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s