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Sangra París

Una vez más un atroz y sanguinario ataque terrorista ha conmocionado al mundo. Alrededor de 150 personas resultaron muertas y otras 300 salieron heridas tras siete atentados simultáneos cometidos en París, la capital francesa, en la noche del viernes.

Se trata de personas inocentes, que disfrutaban de un concierto, una salida nocturna o de una cena en compañía de familiares y amigos y que fueron inesperadamente alcanzados por el largo brazo del terrorismo.

El siniestro Estado Islámico –grupo fundamentalista que adquirió inusitada fuerza en los últimos meses y que se ha hecho conocer sobre todo por la crueldad de sus ejecuciones– se atribuyó los ataques, quizás los más graves perpetrados en suelo francés desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

El hecho de que los servicios de inteligencia de Francia o de alguno de sus aliados occidentales no hayan descubierto un plan –ni sospecharon de su existencia, a decir verdad– que exigía una sincronización perfecta, un largo tiempo de preparación y un complejo nivel de organización es una señal alarmante de la capacidad operativa del Estado Islámico.

No hay que olvidar que los sucesos del viernes se producen menos de un año después del ataque a la revista satírica Charlie Hebdo, también en París. La capital francesa será sede además de la Cumbre Mundial del Clima en menos de un mes. Teniendo estos elementos en perspectiva, es muy preocupante que un país con uno de los sistemas de seguridad más eficientes del mundo reciba indefenso una puñalada en pleno corazón.

Salta en primer lugar, naturalmente, la necesidad de un enérgico rechazo al extremismo religioso –sea cual fuere el credo– que busca imponer sus creencias y sus valores al conjunto de la sociedad. Una de las conquistas más preciadas de la civilización occidental es la separación del poder político de la religión, el entendimiento de que las convicciones concernientes a la fe espiritual son asuntos exclusivos del individuo y su conciencia. Según este precepto –cuyo desarrollo se debe en no poca medida a Francia y su revolución– ni el Estado puede inculcar una ideología a las personas ni éstas pueden tratar de obligar a los demás mediante la coerción a sostener tal o cual fe.

Por ello, si bien es preciso desde luego desplegar toda la fuerza necesaria para neutralizar a grupos como el Estado Islámico, es crucial ante el fundamentalismo y el terrorismo oponer los valores de nuestra civilización, que no tienen que ver precisamente con otra religión, sino con la democracia, la tolerancia, el respeto a las diferencias y al disenso, la noción del “otro” como sujeto de derechos y de autonomía, la valoración de la diversidad.

Ahora bien, es imprescindible también reconocer que existe un grado de responsabilidad de los gobiernos occidentales en lo que viene sucediendo. La utilización de fuerza militar en forma indiscriminada, con frecuencia sin hacer la separación entre enemigos y personas comunes, y la intromisión en la vida política de las naciones de Medio Oriente –está probado que muchos de los que integran el Estado Islámico estuvieron anteriormente en grupos que recibieron hasta asistencia económica de parte de Occidente– son factores que indispusieron a grandes sectores de la población.

En este escenario, la combinación de corrupción, pobreza, dictadura y guerra permanente ha terminado por empujar a buena parte de los pueblos árabes a los brazos del fundamentalismo religioso.

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

7 comentarios en “Sangra París

  1. ¿En nombre de qué?

    En el orificio abierto por una bala en el cristal, alguien, una persona cualquiera, introdujo el tallo de una rosa y, prendida con una cinta blanca, una tarjeta con un breve mensaje: “¿En nombre de qué?”. El cristal es el escaparate de la cafetería Le Petit Cambodge de París, en el mismo lugar en que decenas de personas disfrutaban de un café o una cerveza, hasta que un desequilibrado mental, creyéndose la mano de Dios, abrió fuego con un fusil y mató a decenas de ellas. Al mismo tiempo, compañeros de este iluminado solitario encerraban a los jóvenes asistentes a un concierto en la discoteca Bataclan y los mataban disparándoles a quemarropa al tiempo que les decían: “Les vamos a hacer lo que ustedes nos hacen en Siria”.

    Los atentados de París –porque fueron varios realizados de manera sincronizada– han conmovido a toda Europa. Las expresiones de solidaridad se extendieron desde las grandes ciudades hasta a los pequeños pueblos. Incluso un partido de fútbol, jugado en Londres entre las selecciones de Inglaterra y Francia, se inició con el canto de “La Marsellesa” coreada por todos los presentes, un francés con marcado acento británico, pero “La Marsellesa” al fin y al cabo.

    Digan lo que digan estos fundamentalistas tratando de explicar el horror, carecerá de legitimidad ya que están llevando a cabo una suerte de guerra santa con métodos que repugnan a Occidente. La barbarie desatada en nombre de un Dios al que nadie ha escuchado pero que les ordena cortarle la cabeza, literalmente, a los infieles (nosotros) no la podremos aceptar nunca, por más que tengamos entre nuestros antecedentes varias Cruzadas durante la Edad Media, una Inquisición y la matanza de los hugonotes en Francia bajo el reinado de Enrique IV (1572). En compensación, Europa ha dado una Ilustración que terminó iluminando aquellas y estas democracias, hace más de dos siglos hasta nuestros días. Justamente un analista político francés explicó que el Estado Islámico (ISIS) le manifiesta un odio especial a Francia por aquella Ilustración y por ser una de las abanderadas de las políticas laicas. Esta herejía, para ellos, no tiene perdón.

    A pesar de las 130 víctimas y centenares de heridos, entre ellos muchos de gravedad, los franceses han decidido no cambiar su tipo de vida. No están dispuestos a que nadie les doblegue y la mejor respuesta a la barbarie criminal, es decirle a los fanáticos que no están dispuestos a ser víctimas del miedo. Así, las mesas de los bares de París, sacadas a las veredas de sus famosos bulevares, se han vuelto a llenar de gente.

    El presidente Hollande reaccionó con firmeza e inmediatamente tomó una serie de medidas. Entre ellas, hizo una declaración formal de guerra al Estado Islámico y ordenó que posiciones de este ejército irregular de fundamentalistas, fueran bombardeadas. Luego, comenzaron las rondas de conversaciones con otros presidentes europeos y con Estados Unidos, para buscar la inalcanzable salida al problema sirio y tratar de coordinar acciones que neutralicen la capacidad de fuego del Estado Islámico. La única voz discordante, ha sido la de Vladimir Putin quien persiste en su peligroso juego de revivir el antiguo y amenazante poderío de la extinta Unión Soviética, con él a la cabeza, claro está. Juego peligroso para él, ya que las circunstancias de entonces han cambiado y como dice J.M. Keynes: “Cuando los hechos cambian, cambio de opinión”. Persistir en lo mismo cuando todo lo que hay alrededor es diferente, no puede llegar a buen término.

    Como de los hechos negativos es recomendable sacar lecciones positivas, es de admirar de qué manera y con qué celeridad los cuerpos policiales de Francia y Bélgica (país donde se planeó el atentado) identificaron a los autores y apresaron a personas que de alguna manera están relacionadas con estos hechos. Mientras tanto, nuestros servicios de inteligencia (¿?) son incapaces de dar con el paradero de treinta criminales disfrazados de guerrilleros y poner en libertad a Edelio Morínigo al que tienen cautivo desde hace más de un año.

    Por Jesús Ruiz Nestosa

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    Publicado por jotaefeb | 22 noviembre, 2015, 10:05
  2. Paraísos fiscales financian terrorismo islámico

    El salvaje ataque terrorista perpetrado en París por agentes del autodenominado Estado Islámico (EI) ha reavivado la preocupación de los países democráticos de Occidente, tanto por su seguridad interior como por la amenaza que esta organización terrorista representa por su capacidad de proyectar con eficacia acciones terroristas hasta el corazón mismo de las potencias militares y económicas del mundo.

    A diferencia de su aliado Al Qaeda, el EI se ha autoproclamado como un Estado Islámico Revolucionario cuyo avance no se detendrá, según su máximo líder, Abu Bakr al Baghdadi, quien en julio de 2014 declaró que un día el EI uniría a “los caucásicos, hindúes, chinos, sirios, iraquíes, yemeníes, egipcios, magrebíes (africanos norsaharianos), americanos, franceses, alemanes y australianos”. Con toda razón, pues, las potencias económicas y militares del mundo, como el resto de las naciones, actualmente están en camino de unirse para hacer frente a este peligroso embrión de Estado terrorista que, de no ser contenido en su proclamado afán de exportar el terrorismo islámico a cualquier país del mundo, podría precipitar una III Guerra Mundial, como lo alertara el papa Francisco.

    Los recientes atentados de París han demostrado que la amenaza representada por el EI es exacerbada adicionalmente por una paradojal combinación de inseguridad y sobreconfianza en ambos lados. Los líderes del EI saben que su posición es tenue y que tanto Francia como Estados Unidos, Inglaterra, Rusia o cualquier otra nación poderosa puede triturarlo, más aún si se unen en una alianza como parece ser la tendencia tras los últimos atentados de París.

    La reacción de las potencias occidentales inducirá a que los líderes yihadistas intensifiquen su agresividad terrorista en aquellos países más fuertemente empeñados en su contra, como Estado Unidos, Rusia y Francia, ahora. No hay dudas acerca de que las fuerzas militares de los países europeos aglutinadas con las de Estados Unidos en la OTAN tienen el poderío para aplastar al Estado revolucionario enclavado en parte de Siria e Irak. A diferencia de lo acontecido con Al Qaeda, que carecía de territorio y financiaba sus acciones terroristas con dinero proveído por simpatizantes árabes multimillonarios, como Osama bin Laden, el EI tiene en el petróleo que explota en los territorios ocupados en el norte de Siria e Irak una fuente de ingreso. El crudo es exportado a través de oleoductos a Turquía y desde allí vendido a la mafia petrolera que opera los mercados “spot” del codiciado insumo alrededor del mundo. Como es harto sabido, estas mafias operan financieramente a través de los paraísos fiscales que, junto con el crimen organizado transnacional, conforman el lado oscuro de la globalización, y que hasta ahora las naciones democráticas desarrolladas no consiguen o no quieren transparentar.

    El EI controla actualmente una franja de tierra más grande que el Reino Unido. Este territorio produce bienes y servicios por valor de entre US$ 4.000 millones y 8.000 millones anualmente. Sus rentas anuales alcanzan apenas unos US$ 500 millones. Esta capacidad económica es absolutamente insuficiente para sostener un ejército de yihadistas estimado actualmente en unos 30.000 hombres, armado y equipado con material bélico de última generación, por más de que carezca de aviación. ¿De dónde obtiene, entonces, EI el dinero que demanda mantener operativa una fuerza militar de tal importancia y de paso financiar actos terroristas en el exterior? La respuesta es: de fondos depositados en los paraísos fiscales establecidos en países desarrollados de Occidente.

    De acuerdo con un informe de la Casa Blanca de 2011, el crimen organizado transnacional, y los paraísos fiscales a través de los cuales este opera, “tiene implicaciones espantosas para la seguridad pública, la salud pública, las instituciones democráticas y la estabilidad económica”. De hecho, el comercio ilícito y las entidades financieras localizadas en los paraísos fiscales a través de las cuales opera el crimen organizado transnacional son los que proporcionan al EI la enorme cantidad de dinero que necesita para impulsar su extensión a partir de las áreas sunitas en que nació, así como la provisión del moderno armamento con que cuenta. Con el financiamiento desde los paraísos fiscales, el EI tiene la posibilidad real de expandir su control en los territorios de países más débiles cercanos, como Jordania, el Kurdistán iraquí y el resto de Siria. Así que la amenaza no es moco de pavo.

    Ante este complejo escenario de convulsión revolucionaria terrorista representado por el EI, la opinión política prevaleciente en Estados Unidos y países europeos amenazados por el terrorismo islámico es que, para acabar con la insurgencia del EI, la alianza concertada debe hacer dos cosas: intervenir los paraísos fiscales desde los cuales el crimen organizado transnacional financia la agresión de las hordas sunitas radicalizadas en Siria e Irak, y, simultáneamente, desplegar fuerzas militares terrestres para recuperar el territorio bajo su control. De hecho, hasta ahora ninguna guerra se ha ganado sin la ocupación militar del territorio enemigo; solo con bombardeos aéreos las fuerzas del EI no serán derrotadas.

    En realidad, los paraísos fiscales, estén ellos establecidos en Suiza, Islas Caimán, Bulgaria, Rusia, Guinea-Bissau, Myanmar y otros conocidos lugares alrededor del mundo, representan para los países democráticos una amenaza política, con serias implicaciones de seguridad nacional. La escala y el alcance de las más poderosas organizaciones criminales a través de los paraísos fiscales se equiparan fácilmente con las más grandes corporaciones multinacionales. Y, por supuesto, las organizaciones criminales han buscado siempre corromper los sistemas políticos para su propio provecho, como podría ser el caso de la súbita emergencia de las hordas sunitas fundamentalistas del EI que ha sorprendido atrozmente a la tradicionalmente hospitalaria sociedad francesa.

    La comunidad internacional debe buscar consensos para acabar con los paraísos fiscales que alimentan a organizaciones terroristas, como primer paso para combatir la violencia irracional que hoy aterroriza al mundo.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/paraisos-fiscales-financian-terrorismo-islamico-1428805.html

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    Publicado por jotaefeb | 22 noviembre, 2015, 10:04
  3. Charlie Hebdo responde a ataques en París

    La portada, de la edición que se publicará el miércoles, presenta a un hombre bailando y tomando champaña, pero el líquido burbujeante le sale de orificios en el cuerpo.

    La revista satírica francesa Charlie Hebdo utilizó su más reciente portada para responder en forma desafiante a los ataques terroristas del pasado viernes en París, que dejaron 129 personas muertas y más de 300 heridos.

    La portada, de la edición que se publicará el miércoles, presenta a un hombre bailando y tomando champaña, pero el líquido burbujeante le sale de orificios en el cuerpo.

    “Ellos tienen armas”, dice el título en la parte superior, y debajo de la imagen del hombre bailando dice: “A la porra, nosotros tenemos champaña”.

    Los ataques del viernes en París, ocurrieron en lugares populares nocturnos y menos de un año después de que terroristas asesinaran a la mayor parte del personal editorial de la revista.

    Luego de ese ataque, la portada de la revista presentó una imagen de Mahoma llorando y diciendo “Je suis Charlie” (Yo soy Charlie).

    En un editorial que será publicado en la edición del miércoles, el editor gerente de la revista, identificado como Riss, escribe: “La sangre y las lágrimas pronosticadas por Churchill. Allí es donde estamos. Sin darnos cuenta, los parisinos de 2015 se han convertido de alguna forma en los londinenses de 1940, decididos a no ceder, ni al temor ni a la resignación, no importa qué los tome por sorpresa”.

    Riss escribe que, el Islam “durante los últimos 20 años se ha convertido en el campo de batalla donde los radicales quieren exterminar a los no-creyentes y someter por la fuerza a los moderados”.

    El editor cree que debe haber un debate mayor sobre la religión. “Evitar la trampa de la división no debería hacernos renunciar al derecho de criticar la religión bajo el pretexto de que ejercerlo es a veces irritante”.

    “De todas las libertades básicas que conforman nuestras vidas, es también esta libertad, lo que los asesinos quisieron eliminar la noche de este viernes”, dice Riss.

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    Publicado por jotaefeb | 22 noviembre, 2015, 10:03
  4. No se puede justificar lo injustificable

    Es increíble que, en pleno siglo XXI y con tanta información disponible para cualquiera todavía exista gente que pretenda justificar la violencia.

    Provenga de donde provenga, definitivamente, ella es inaceptable.

    Después de lo ocurrido en Francia, el fin de semana que pasó –132 fallecidos y más de 200 heridos en diferentes y simultáneos atentados–, fue preocupante observar y leer a través de las redes sociales (por suerte no fueron tantos) a desatinados y desubicados, aquí en nuestro país, justificando y hasta aplaudiendo abiertamente la actuación del grupo terrorista islámico ISIS.

    Mientras el mundo lloraba y se solidarizaba con las víctimas dejadas en París, por estos lares, unos cuantos intentaban justificar lo injustificable.

    Esos terribles ataques nos han hecho retroceder siglos y siglos como humanidad.

    ¿Cómo puede ser siquiera entendible masacrar y rematar a personas que disfrutaban de un concierto de rock? ¿Por qué debe aceptarse como lógico el acribillamiento a personas, simples ciudadanos y ciudadanas de diferentes nacionalidades que compartían con amigos o compañeros de trabajo o de estudios un after office en un café de las calles de París?

    ¡Basta, por Dios!

    ¿Es un esnobismo morboso?, ¿un chiste perverso?, ¿o es tal el atraso cultural que poseen que llegan a identificarse con semejantes exponentes de la barbarie?

    Quiero pensar que es simple y llana ignorancia y que al ver hoy las consecuencias generadas a nivel mundial ya se han arrepentido y cambiado rápidamente de opinión.

    Insisto, no se puede justificar lo injustificable.

    De lo contrario quiere decir que nada los conmueve o lo que es peor, que están de acuerdo con esa violencia y que más tarde o más temprano no solo podrían callar ante ella, sino aplaudirla e incluso impulsarla.

    Como sociedad, como padres y madres de familia algo estamos haciendo muy mal para que muchos de quienes conformamos esta querida nación tengan semejantes opiniones.

    Aún estamos a tiempo de reivindicarnos. Y podemos empezar solidarizándonos con las víctimas, condenando la violencia y apoyando siempre, pero siempre la vida, la democracia, la libertad, el respeto, la paz, el pluralismo…Después de todo fue también contra eso que se atentó el viernes 13 pasado.

    Que tenga un excelente resto de jornada.

    Por Gloria B. Rolón L.

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    Publicado por jotaefeb | 21 noviembre, 2015, 07:13
  5. El problema somos nosotros, no la religión

    Decía Kant que nuestro destino era una sociedad unida en la paz perpetua. Más allá de los mecanismos políticos sugeridos por el filósofo, lo interesante de su propuesta era que entreveía una ley moral universal a la que solamente un comportamiento racional podía hacer despertar y seguir en consecuencia. Desde los tiempos de ilustrados como él, la idea de que todo aquello sospechoso de no mostrar una racionalidad canónica debía ser desterrado fue creciendo en popularidad. La religión ha sido la más impopular en este sentido. La historia está colmada de ejemplos donde lo religioso ha sido siempre un elemento de discordia, de fanatismo, que ha eliminado vidas antes que protegerlas, a pesar de tener un discurso provida.

    Sin embargo, a veces hago el ejercicio de imaginar una sociedad sin religión, y me es imposible creer que estaremos mejor sin ella. Qué duda puede haber, la religión muchas veces vuelve más estúpidos a los seres humanos, pero no ha sido la única. También el poder, el dinero, la envidia, el nacionalismo, la vanagloria, la ideología han sido causa de miseria humana. ¿Tendríamos que eliminar también todos estos elementos para aspirar a una vida mejor? Puede que sí.

    Aunque yo tengo mis dudas. Creo que el problema radical está en nosotros, no en las cosas o en las ideas. Sospecho que si eliminamos la religión y el resto que creemos son los culpables de tanto dolor actual, igual nos veremos enseguida envueltos en enfrentamientos. No es el lugar ni el momento para analizar las mil tesis antropológicas sobre lo humano que han regado de tinta el pensamiento occidental y oriental, pero muchos apuntan a que ontológicamente hay algo que nos lleva indefectiblemente a chocar entre nosotros mismos.

    Pero no hay que llegar a lo metafísico para ello. Simplemente hay que ver lo que dicen los evolucionistas acerca del componente animal, es decir, instintivo, en nosotros; así como lo dicho por antropólogos culturales en cuanto a los mecanismos que inventamos para vivir en sociedad, pero que en el fondo lo que tratan es de domar comportamientos que indefectiblemente nos llevan como mínimo a la guerra.

    Si lo ocurrido en París nos duele es porque la empatía es algo elementalmente comprobado. Pensadores como Umberto Eco o Fernando Savater proponen que por encima de las diferencias culturales, que son innegables y merecen nuestro respeto, existen signos que nos identifican como humanos. Uno de estos es justamente este dolor compartido con los franceses, que debería ser el mismo hacia otros pueblos que vienen sufriendo el terrorismo de Estado y de otro tipo desde hace incontable tiempo.

    De lo que se trata es de cambiar lo que uno es, y no sé si la eliminación de la religión sea la salida. Quizá ayude. Aunque muchos dirán que simplemente buscaremos otras formas de volver a lo religioso, porque es inherente a nuestro ser. ¿Matar inocentes también lo será? Que todos los dioses no lo quieran, de lo contrario, estaremos condenados a estos actos de terror y no a la paz perpetua que profetizaba Kant.

    Por Sergio Cáceres Mercado

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    Publicado por jotaefeb | 21 noviembre, 2015, 07:00
  6. EL MUNDO ESTÁ EN GUERRA

    Por Jeu Azarru

    A muchos nos gustaría creer que el mundo está de luto debido a los atentados en Francia. Y ciertamente mucha gente, sobre todo en occidente, lo está, impulsado por las redes sociales y cadenas de noticias. Ciertamente nos conmocionamos y emocionamos con lo que vemos y leemos, y el debate sobre ISIS y la crisis árabe se impone.

    Sin embargo, si miramos la película en escala macro, éste no es más que un pequeño suceso dentro de la guerra mundial en la que vivimos. No es la tercera guerra mundial, pero estamos rodeados de pequeñas guerras con miles y miles de muertos de las que ni siquiera nos enteramos o tenemos en cuenta, porque no importan a las agencias de noticias que nos informan día a día, o porque ya son tan persistentes y omnipresentes que se asumen como algo común y diario que ya no sorprende.

    Los muertos franceses no son más importantes que los muertos en Siria, en Egipto, en Corea del Norte o en Afganistán, no se dejen engañar.

    Mucha gente cuando se habla de guerras, piensa en la Primera o Segunda Guerra Mundial, o Vietnam, o Afganistán, y nosotros los paraguayos recordamos la Guerra de la Triple Alianza o la Guerra del Chaco, pero la verdad es que siguen existiendo tantas o más guerras y masacres en el mundo en la actualidad que en aquellas guerras pasadas. Pero reciben poca importancia o cobertura.

    No soy un experto en geopolítica sino un mero ingeniero, por lo tanto basaré este artículo en mis observaciones personales, investigaciones que he realizado a través de Internet y diversas fuentes. Tal vez haya algunos errores u omisiones involuntarias, pero trataré de abarcar lo más posible con la mayor certeza que pueda.

    Veamos algunos de los casos más llamativos únicamente pasados años, y nos daremos cuenta que el mundo está en guerra, y que nosotros, aquí en nuestro pequeño país y relativamente tranquila sociedad, vivimos en una burbuja de fantasía e irrealidad que poca gente en el mundo conoce. De hecho, Sudamérica es un oasis casi al respecto, con pocos casos y situaciones en la actualidad. Pero el resto del mundo vive de otra manera.

    Resumamos:

    · Segunda Guerra del Congo: Entre 1998 y 2008, relativamente cercano, Murieron 5.400.000 personas aproximadamente en esta guerra civil, muchos de hambre y enfermedades. Involucró 9 países, como ser Ruanda, Angola, Zaire, y 20 grupos armados. Si bien se asume que la guerra terminó, aún persisten conflictos armados con miles de personas muertas cada año.

    · Sudán: País que vive en permanente guerra desde 2003. Se estiman más de 300.000 muertos entre la guerra, el hambre y las enfermedades. Es una guerra que mezcla situaciones religiosas, geopolíticas, de recursos y de raza. Actualmente está en medio de una guerra civil entre el presidente y vicepresidente del país. Hay millones de refugiados y desplazados.

    · ISIS: Siria, Irak y alrededores. El mundo árabe está conmocionado desde hace un tiempo por causa del autodenominado Estado Islámico. Un grupo extremista que se apoderó de amplias regiones entre varios países, y que está atacando otros países cercanos y lejanos. Se habla de más de 250.000 muertos ya en esta guerra y la previa guerra civil, descontando la guerra en Irak. Cientos de miles de refugiados intentan escapar de esta cruenta contienda. Irak y Siria vienen de guerras civiles propias con más de 1.000.000 de muertos en Irak desde sus inicios en 2003 y actualmente alrededor de 15.000 muertos anuales. Siria tuvo alrededor de 300.000 muertos en su guerra civil y 50.000 muertos sólo este año.

    · Nigeria: El grupo islámico extremista Boko Haram asola el norte del país y amenaza a países vecinos como Camerún, Níger y Chad. Las cifras mencionan 20.000 muertos, y actos de terrorismo, ataques a escuelas, iglesias, rapto de niñas y violaciones en masa, entre otras barbaridades.

    · Ucrania y Rusia: Las cifras dan alrededor de 8.500 muertos desde el 2014, muchos inclusive posteriores al supuesto cese de hostilidades de este año. Ucrania está siendo invadida y aplastada por Rusia.

    · Guerra en México contra el narcotráfico: Este enfrentamiento civil entre carteles de narcotraficantes y el gobierno es la mayor guerra cercana para nosotros en América Latina. Se estima que desde 2006 han muerto alrededor de 150.000 personas en ella, con una tasa de 6.000 a 8.000 muertes anuales.

    · Somalia: Se halla en una guerra civil entre clanes y el gobierno central, todos contra todos. La guerra, de varias etapas, se inició en 1991, y se cuentan en más de 500.000 los muertos. Actualmente, si bien no es tan masiva como en sus inicios, se cuentan entre 2.000 y 4.000 muertos anuales.

    · Libia: Si bien la guerra civil se considera terminada, con un aproximado de 25.000 muertos, aún existen enfrentamientos y fricciones que pueden despertar una nueva guerra civil. Ha habido muertos en enfrentamientos y protestas en los últimos tiempos.

    · Afganistán: Otra guerra que se asume como “terminada” pero que en realidad persiste en cuanto a guerra civil y enfrentamientos étnicos y religiosos. Aún se hallan cerca de 12.000 soldados americanos destacados y constantemente hay atentados y asesinatos en distintas partes del país. Año tras año se tienen entre 1.000 y 3.000 muertos en diferentes enfrentamientos, incluyendo civiles y atentados.

    · Yemen: Un conflicto civil iniciado este año ya lleva más de 2.300 víctimas en apenas 6 meses. Además ISIS está controlando parte del territorio.

    · Turquía: Se encuentra en guerra civil desde 1984, con 45.000 muertos desde entonces, y a pesar de los intentos de paz, este año ha habido alrededor de 2.000 muertos.

    · Israel-Palestina: Si bien constantemente nos vemos bombardeados con noticias sobre muertes en las fronteras entre Israel y Palestina, apenas tenemos 25.000 muertos desde el inicio de los conflictos en 1929, con entre 300 y 2.000 muertos año tras año.

    · Pakistán: Existen enfrentamientos entre Talibanes, Al-Qaeda, ISIS, el gobierno y el crimen organizado. Se inició en 2004 y lleva más de 50.000 muertos hasta el momento. Alrededor de 3.000 a 5.000 muertos anuales.

    · Egipto: Posterior a la crisis e Egipto, se instaló una guerra civil en la península del Sinaí, llevada adelante por beduinos y posteriormente ISIS, donde se ha asesinado a civiles, teniéndose decapitaciones y otro tipo de actos similares. Se tienen entre 1.000 a 2.000 muertos anuales en esta contienda.

    La lista sigue, y si quieren saber un poco más, pueden investigar en Internet sobre “ongoing conflicts” y van a encontrar mucha información. Inclusive Wikipedia está bastante actualizada al respecto con cifras y estadísticas. Hay enfrentamientos ya sea de guerra, o crimen organizado, en India, Irán, Indonesia, Líbano, Colombia, Filipinas, Malasia, Tailandia, y muchos otros.

    Aparte de las guerras llamadas así, tenemos otro tipo de violencia que opera en todo el mundo, y es la del crimen organizado: Trata de personas, Piratas marítimos en África y Asia (190 incidentes sólo en 2015), narcotráfico, enfrentamientos entre pandillas por control de territorio, y muchos otros. A estos podemos sumar atentados terroristas. Los homicidios y crímenes tienen números interesantes, siendo la peor zona América, con 16,3 homicidios por cada 100.000 habitantes, con un total de 157.000 homicidios al año (de los cuales más de 50.000 son sólo en Brasil). En el mundo entero tenemos más de 450.000 asesinatos anualmente. Además se suma el crimen social: La proliferación de favelas y cinturones de pobreza en torno a las grandes ciudades. Luego viene la destrucción de recursos naturales, desplazamiento de pueblos indígenas, polución ambiental, corrupción gubernamental, y el resto de los males que nos atañen o afectan día a día.

    A esto podemos añadir las dictaduras como las de Corea del Norte, China, Burma, Zimbawe, Arabia Saudita, Guinea, Sudán, Cuba, y muchas otras. En Corea del norte se estima que han muerto cientos de miles de personas por hambre o en campamentos de trabajos forzados. En China hay más de 4.000 ejecuciones al año por pena de muerte.

    Mi punto, como dije al principio, es que el mundo está en guerra constante y permanente. Nos gusta creer que las guerras existentes son lejanas y pocas, pero no es así. Nos gusta ver una película en nuestra sala en HD, preocuparnos por los partidos de las eliminatorias, comprar cosas en Amazon, escuchar música, pasar los veranos en la pileta, y vivir una vida tranquila y pacífica, sobresaltados apenas por las noticias de motochorros y del EPP que diariamente se ven en los medios de comunicación.

    Pero la verdad es que gran parte del mundo se mueve con una dinámica de muerte, dominio por la fuerza, y destrucción que no llegamos a imaginar. Nos sorprendemos y ponemos banderas de Francia en las redes sociales por los atentados en París, ¡pero apenas murieron 130 personas en ellos! Nos conmovemos con sus historias, pero aquí en américa latina tenemos enfrentamientos mucho peores que no nos conmueven. Y en el resto del mundo cantidades similares son asesinadas diariamente en enfrentamientos tribales o de mafias. Somos selectivos al respecto, o ignorantes, o manipulados. El caso de las torres gemelas costó la vida casi a 3.000 personas en total, si lo ponemos en contraste, un número similar al de la mayoría de las guerras “pequeñas” actuales en distintas partes del mundo.

    En nuestros recuerdos nos vienen a la mente las antiguas guerras en las que estuvimos envueltos como raza, pero la verdad es que vivimos en un paraíso casi de fantasía, en una burbuja que hasta parece extraño pueda durar mucho más. Ciertamente tenemos conflictos, y sobre todo en el norte del país cada día más se percibe una mexicanización de la criminalidad, con carteles y sicarios haciendo lo que les da la gana, y que poco a poco están llegando a la capital, con sus bandas de asaltacajeros y camiones de caudales. Ojalá haya forma de frenar esta ola de inseguridad, y que sigamos viviendo esta ilusión por más tiempo, y la vivan nuestros hijos, pero los números indican lo contrario. Mi temor es que nuestro mundo vuelva al caos como en las novelas de ciencia ficción distópica, o como Mad Max, donde la guerra se establezca como el estándar entre pequeños feudos, hasta que los países desaparezcan.

    Me gustaría vivir en un mundo diferente, y trabajo día a día para conseguirlo, así como todos deberíamos hacerlo. Me preocupa que los paraguayos vivimos en una ley de la selva y el vale todo, que demuestra que somos tan animales como cualquiera, y que si pudiéramos pondríamos nuestros propios intereses por sobre los demás constantemente, lo que implica vivir en un estado de anarquía (ejemplos como el nulo respeto al conducir o la corrupción en todos los ámbitos y niveles demuestran esta tendencia). De esa forma es muy difícil progresar.

    Disfrutemos que vivimos en el paraíso, y es muy poco lo que tenemos que hacer para que a nivel social tener una buena vida todos juntos. Démonos cuenta de eso. Y al mismo tiempo, no minimicemos ni exageremos lo que vemos en las noticias. Olvidemos el impacto mediático de las cosas y entendamos (al menos, aunque no podamos cambiar esto) que el mundo entero está en guerra, y parece no mejorar la situación.

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    Publicado por jotaefeb | 18 noviembre, 2015, 14:51
  7. Negro

    ISIS quiere el choque de civilizaciones. No hay que dárselo. No olviden que esta noche unos seres humanos mataron a otros muchos en el nombre de su dios. Siempre mueren los inocentes. (Dios mio, que guerra es esta.Tu nombre solia ser sinonimo de amor, no de muerte.) La humanidad se extinguirá en nombre de cualquier fanatismo antes que llegue el día del juicio final. Contra la barbarie, con las familias y vecinos de las víctimas. Defendamos la libertad. Fuerza al pueblo francés. Lo que pasa en París es sólo una pequeña muestra de lo que ha pasado en Irak, Afganistán y Siria los últimos años, cada día, cada instante. (Alguien me dijo que el terrorismo está creado para que los ciudadanos amemos nuestra propia esclavitud en defensa de nuestra propia libertad). Mas amor, mas tolerancia, mas pensamiento crítico y menos fanatismo religioso absurdo!

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    Publicado por jotaefeb | 18 noviembre, 2015, 14:04

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«El verdadero contrario al bien no es el mal o el crimen sino la simple indiferencia»27/04/17
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Arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes. Desde Asunción/Paraguay. laovejacien@gmail.com

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