está leyendo ...
terrenal

El evangelio del domingo:

“Les aseguro que no pasará esta generación sin que todo esto suceda. Pasarán el cielo y la tierra, pero mis palabras no pasarán.” Mc 13, 30-31

Estamos ya en la penúltima semana del año litúrgico. El domingo próximo ya es la fiesta de Cristo Rey, la culminación de un año eclesial más. Después ya empezará el Adviento y será un nuevo tiempo. Por eso, la liturgia de este domingo nos habla del fin del mundo y de la nueva venida de Cristo.

Ciertamente el propósito de la Iglesia no es generar el miedo y la desesperación en nadie. Dios no quiere que las personas se conviertan por miedo, pues no quiere que nadie tenga con él una relación infantil, que hace las cosas sólo para no ser castigado, o que participa de los ritos sólo para que no tengan de que acusarles, o que viva en una religión de preceptos externos, pero mantiene el corazón lleno de basura.

Existen por ahí unas cartas famosas que hacen anuncios horribles, que ponen en la boca de la Virgen palabras tenebrosas, y que dan recetas supersticiosas de cómo evitar la desgracia de los últimos días. Estas cartas jamás partieron de la Iglesia, y no debemos creerlas ni reenviarlas.

Es cosa de gente ingenua o de personas que no tienen fe, pues éste no es el método de Dios. Para conquistarnos, Dios envió a su Hijo amado, que dio la vida por nosotros, y nos enseñó que Dios es Amor. Él quiere que cada uno de nosotros busquemos, con todas nuestras fuerzas, evitar el pecado en nuestra vida personal, familiar y social, no por miedo, sino por haber encontrado el sentido de la vida, y de una vida que desea ser plena.

El evangelio de este domingo empieza con unas palabras que asustan: “después de esa angustia, el sol no alumbrará, la luna perderá su brillo, las estrellas caerán del cielo y el universo entero se conmoverá.” Estas son palabras apocalípticas y esto significa decir: son palabras que tienen un doble sentido y no deben ser interpretadas al pié de la letra.

Les doy un ejemplo: el evangelio de hoy afirma: “les aseguro que no pasará esta generación sin que esto suceda.” Si pensamos en el sentido literal de estas palabras, entonces diremos que este evangelio se equivocó pues aquella generación a quien Jesús habló ya se fue hace casi dos mil años y no vieron pasar estas cosas en modo literal.

Nuestra sociedad vive una verdadera fobia pensando en el fin de mundo. Gastamos tantas energías con esto, y nos olvidamos de pensar en nuestro propio fin. Yo mismo ya conocí muchas personas que tenían mucho miedo, y cada vez que escuchaban ciertas noticias, ya empezaban a llorar y hasta perdían el sueño, y ahora ya no están entre nosotros…y el mundo sigue.

¿Qué quiere decir Jesús con estas palabras: “esta generación no pasará…”? Creo que Él me quiere decir: Mario, tu vida no pasará sin que experimentes en algún momento que tu sol no iluminará, la luna no tendrá brillo… probarás la angustia… ¡Es necesario que estés atento! ¡No te derrumbes! Aun en la dificultad más grande, mira hacia arriba, pues verás “al Hijo del Hombre viniendo en medio de las nubes, con mucho poder y gloria.”

¿Quién de nosotros no probó en la vida momentos de dolor, de angustia, de desesperación? ¿Quién de nosotros piensa que estás cosas no sucederán más? Un problema, una calumnia, una enfermedad, un desempleo o una traición son cosas a las cuales todos estamos sujetos. Pero Jesús nos invita a prepararnos para saber dar una respuesta de fe delante de estos problemas. Nos invita a mirar hacia arriba, cuando nuestro mundo parece hundirse, y acoger su venida.

Así, la palabra de Jesús no viene para sembrar miedo, más bien, para comunicar esperanza.

No nos olvidemos que el mismo Señor afirmó: “pasarán el cielo y la tierra, pero mis palabras no pasarán.” Y ¿qué palabras son estas? Pienso que todas las que Jesús nos dejó. Como por ejemplo “yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo.” O “Coraje, yo vencí al mundo” o “no perderé ninguno de los que el Padre me dio” o “yo tampoco te condeno, vete y no peques más…” o “yo soy el buen pastor”…

El Señor te bendiga y te guarde,
El Señor te haga brillar su rostro y tenga misericordia de ti.
El Señor vuelva su mirada cariñosa y te dé la PAZ.

Hno Mariosvaldo Florentino, capuchino.

Anuncios

Acerca de jotaefeb

arquitecto jubilado, hoy "hurgador" de la filosofía de vida, de las cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

4 comentarios en “El evangelio del domingo:

  1. El sacrificio de sí mismo… es el único poder victorioso

    15 de nov de 2015
    Palabras del Papa en el Ángelus del domingo comentando el evangelio de san Marcos leído en la misa. Al final agregó un recuerdo a las víctimas de París y una exclamación: «¡Usar el nombre de Dios para justificar el camino del odio es una blasfemia!»
    Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

    El Evangelio de este penúltimo domingo del año litúrgico propone una parte del discurso de Jesús, sobre los últimos eventos de la historia humana, orientada al pleno cumplimiento del Reino de Dios (cfr Mc 13,24-32). Es un discurso que Jesús hizo en Jerusalén, antes de su última Pascua. Contiene algunos elementos apocalípticos, como guerras, hambrunas, catástrofes cósmicas: dice “el sol se oscurecerá, la luna dejará de brillar, las estrellas caerán del cielo y los astros se conmoverán”. Sin embargo, estos elementos no son la cosa esencial del mensaje. El núcleo central en torno al cual gira el discurso de Jesús es Él mismo, el misterio de su persona y de su muerte y resurrección, y su regreso al final de los tiempos.

    Nuestra meta final es el encuentro con el Señor resucitado. Yo les quisiera preguntar, ¿cuántos de ustedes piensan esto? Habrá un día en que yo me encontraré cara a cara con el Señor. Y ésta es nuestra meta: este encuentro. Nosotros no esperamos un tiempo o un lugar, nos encontramos con una persona: Jesús. Por lo tanto, el problema no es “cuándo” sucederán las señales premonitorias de los últimos tiempos, sino el hacer que nos encuentre preparados. Y no se trata ni si quiera de saber “cómo” sucederán estas cosas, sino “cómo” debemos comportarnos, hoy, en su espera. Estamos llamados a vivir el presente, construyendo nuestro futuro con serenidad y confianza en Dios. La parábola de la higuera que germina, como símbolo del verano ya cercano, (cfr vv. 28-29), expresa que la prospectiva del final no nos desvía de la vida presente, sino que nos hace mirar nuestros días con una óptica de esperanza. Es esa virtud tan difícil de vivir: la esperanza, la más pequeña de las virtudes, pero la más fuerte. Y nuestra esperanza tiene un rostro: el rostro del Señor resucitado, que viene “lleno de poder y de gloria”, que manifiesta su amor crucificado, transfigurado en la resurrección. El triunfo de Jesús al final de los tiempos, será el triunfo de la Cruz; la demostración de que el sacrificio de sí mismo por amor del prójimo y a imitación de Cristo, es el único poder victorioso y el único punto fijo en medio de la confusión y tragedias del mundo.

    El Señor Jesús no es sólo el punto de llegada de la peregrinación terrena, sino que es una presencia constante en nuestra vida, siempre está a nuestro lado, siempre nos acompaña; por esto cuando habla del futuro y nos impulsa hacia aquel, es siempre para reconducirnos al presente. Él se contrapone a los falsos profetas, contra los visionarios que prevén la cercanía del fin del mundo y contra el fatalismo. Él está al lado, camina con nosotros, nos quiere. Quiere sustraer a sus discípulos de cada época de la curiosidad para las fechas, las previsiones, los horóscopos, y concentra nuestra atención sobre el hoy de la historia. Yo tendría ganas de preguntarles, respondan interiormente, ¿cuántos de ustedes leen el horóscopo del día? Callados. Cada uno que se responda a sí mismo. Y cuando te vengan ganas de leer el horóscopo, mira a Jesús, que está contigo. Es mejor, te hará mejor. Esta presencia de Jesús nos llama a la espera y la vigilancia, que excluyen tanto la impaciencia como la pereza, tanto las fugas hacia delante como el permanecer encarcelados en la actualidad de lo mundano.

    También en nuestros días no faltan la calamidad natural y moral, y tampoco la adversidad y las dificultades de todo tipo. Todo pasa –nos recuerda el Señor-; sólo Él, su Palabra permanece como luz que guía y anima nuestros pasos y nos perdona siempre, porque está al lado nuestro. Sólo es necesario mirarlo y nos cambia el corazón. Que la Virgen María nos ayude a confiar en Jesús, el sólido fundamento de nuestra vida, y a perseverar con alegría en su amor.

    Palabras del Papa Francisco después del rezo del Ángelus

    Queridos hermanos y hermanas, deseo expresar mi dolor por los ataques terroristas que en la noche del viernes han ensangrentado a Francia, causando numerosas víctimas. Expreso mis más fraternas condolencias al Presidente de la República Francesa y a todos los ciudadanos. De manera particular a los familiares de todos aquellos que han perdido la vida y a los heridos.

    Tanta barbarie nos deja consternados y nos hace preguntarnos cómo el corazón del hombre pueda idear y realizar actos tan horribles, que han asolado no solamente a Francia sino también al mundo entero. Ante tales hechos, no se puede no condenar la incualificable afrenta a la dignidad de la persona humana. Deseo volver a afirmar con vigor que ¡el camino de la violencia y del odio no resuelve los problemas de la humanidad! Y que utilizar el nombre de Dios para justificar este camino ¡es una blasfemia!

    Los invito a unirse a mi oración: confiemos a la misericordia de Dios las víctimas inermes de esta tragedia. Que la Virgen Maria, Madre de la misericordia, suscite en los corazones de todos pensamientos de sabiduría y propósitos de paz. Pidámosle a ella proteger y velar sobre la querida Nación francesa, la primera hija de la Iglesia, sobre Europa y sobre el mundo entero. Todos juntos recemos un momento en silencio y después el Ave Maria.

    fuente: News Va

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 21 noviembre, 2015, 09:06
  2. Elecciones y políticos

    Por Hno. Joemar Hohmann – Franciscano Capuchino

    Mc 13,24 – 32.- Hoy es día de votación en todo el país. Lo deseable sería decir “día de elección”, aunque esto solo ocurre cuando el elector puede y sabe optar conscientemente por un candidato. Como hay muchas movidas en este sentido y, algunas muy raras, les presentamos una reflexión, en forma de soneto, sobre la persona y actuación de los políticos.

    Además del político en sí mismo, es necesario considerar quiénes lo apoyan, el origen de los recursos usados en las campañas, las condiciones de elección y, de modo especial, la persona del elector, el cual tantas veces se deja manosear por una hamburguesa, una remera o un baile de cachaca, es decir, vende su dignidad y empeña su conciencia.

    Se conoce la “industria de la miseria” que rige en países del tercer mundo, donde algunos políticos se empeñan en mantener a los pobres más pobres; a los hambrientos más hambrientos, a los analfabetos más analfabetos, porque así les resulta fácil la manipulación y la compra de adhesiones de una masa que no tiene conciencia crítica.

    Creemos que esta meditación y las preguntas son algo oportuno para la época en que estamos y, en fin, para todas las épocas, tanto para políticos como electores.

    Paz y bien.

    POLÍTICOS

    Son para compartir los dones recibidos,

    Formidables regalos de nuestro Creador,

    Apropiarse, o mantenerlos escondidos,

    Engendra excluidos, violencia y dolor.

    ***

    Pues, ¿quién te crees tú, de todos el dueño?

    Si usas la palabra para la falsedad,

    Si manipulas el cerebro del pequeño,

    Te va a demandar cielo y sociedad.

    ***

    No abuses del poder, no “transes” la política,

    Porque la corrupción es un infame gesto,

    Que genera una patria pobre y sifilítica.

    ***

    Tus hijos beberán de tu afán diario,

    – Te amarán, si vives de modo honesto,

    – ¡Te odiarán si finges ante el santuario!

    PROFUNDIZACIÓN

    1. ¿Qué un elector debe hacer para votar de modo libre y consciente?

    2. ¿Cómo el pueblo ha de vigilar el cumplimiento de las promesas electorales?

    3. ¿Cómo la vida pública de un político tiene influencia en su familia?

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 16 noviembre, 2015, 18:35
  3. La segunda venida de Cristo

    La liturgia de la Misa, cuando ya faltan pocos días para que termine el año litúrgico, nos recuerda esta verdad de fe. La primera lectura nos presenta el anuncio que de ella hizo el profeta Daniel: En aquel tiempo se levantará Miguel, el arcángel que se ocupa de tu pueblo: serán tiempos difíciles. Y llegará la plenitud de la salvación, con la resurrección del cuerpo, para todos los inscritos en el libro. Los que duermen en el polvo despertarán: unos para vida perpetua, otros para ignominia perpetua.
    Los sabios, quienes entendieron de verdad el sentido de la vida aquí en la tierra y fueron fieles, brillarán como el fulgor del firmamento.

    El profeta anuncia a continuación la especial gloria para todos aquellos que, mediante el apostolado en cualquiera de sus formas, contribuyeron a la salvación de otros: los que enseñaron a muchos la justicia brillarán como las estrellas por toda la eternidad.

    La segunda venida de Cristo es designada frecuentemente en la Sagrada Escritura con el término griego parusía, que en el lenguaje profano significaba la entrada solemne de un emperador en una ciudad o provincia, donde era saludado como salvador de aquella tierra.

    Para nosotros, la llegada de Cristo será la gran fiesta, pues el alma se unirá de nuevo a su propio cuerpo, y comenzará un “nuevo cómputo del tiempo”, una nueva forma de existencia, donde cada uno –cuerpo y alma– dará gloria a Dios en una eternidad sin fin.

    El papa Francisco, en una homilía refiriéndose al evangelio de hoy, dijo: “El pueblo de Dios ha sufrido tanto, han sido perseguidos, asesinados, pero ha tenido la alegría de saludar de lejos las promesas de Dios… ¡Qué paciente es nuestro pueblo! ¡Incluso ahora! Cuando vamos a las parroquias y nos encontramos con esas personas que sufren, que tienen problemas, que tienen un hijo con discapacidad o que tienen una enfermedad, pero llevan la vida con paciencia.

    No piden signos, saben leer los signos de los tiempos: saben que cuando germina la higuera, viene la primavera; saben distinguir eso. Sin embargo, estos impacientes del Evangelio de hoy, que querían una señal, no sabían leer los signos de los tiempos, y es por eso que no han reconocido a Jesús.

    La gente de nuestro pueblo, gente que sufre, que sufre de muchas, muchas cosas, pero que no pierde la sonrisa de la fe, que tiene la alegría de la fe. Y esta gente, nuestro pueblo, en nuestras parroquias, en nuestras instituciones –mucha gente– es la que lleva adelante a la Iglesia, con su santidad, de todos los días, de cada día.

    Hermanos míos, tengan por sumo gozo cuando se hallen en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de su fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que sean perfectos y cabales, sin que les falte cosa alguna’”

    Que el Señor nos dé a todos la paciencia, la paciencia alegre, la paciencia del trabajo, de la paz, nos dé la paciencia de Dios, la que Él tiene, y nos dé la paciencia de nuestro pueblo fiel, que es tan ejemplar.

    En la catequesis del Papa en la Audiencia del pasado miércoles, dijo: “Hoy reflexionamos sobre una cualidad característica de la vida familiar que se aprende desde los primeros años de vida: la convivialidad, es decir, la actitud de compartir los bienes de la vida y a estar felices de poder hacerlo. Pero compartir, saber compartir es una virtud preciosa. Su símbolo, su “ícono”, es la familia reunida en torno a la mesa doméstica. El compartir la comida –y por tanto, además de la comida también los afectos, las historias, los eventos…– es una experiencia fundamental.

    Cuando hay una fiesta, un cumpleaños, un aniversario, nos reunimos en torno a la mesa. El algunas culturas es costumbre hacerlo también para el luto, para estar cerca de quien vive el dolor por la pérdida de un familiar.

    La convivialidad es un termómetro seguro para medir la salud de las relaciones: si en familia hay algo que no va bien o alguna herida escondida, en la mesa se entiende todo.

    Una familia que no come casi nunca junta, o en cuya mesa no se habla si no que se ve la televisión, o el smartphone, es una familia ‘poco familia’. Cuando los hijos en la mesa están pegados al ordenador, al móvil y no se escuchan entre ellos esto no es familia, es una pensión…

    (Del libro Hablar con Dios, http://www.es.catholic.net y http://www.zenit.org)

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 15 noviembre, 2015, 20:41
  4. domingo 15 Noviembre 2015

    Trigésimo tercer Domingo del tiempo ordinario

    San Efrén : “A la hora que menos penséis vendrá el Hijo del hombre.”

    Libro de Daniel 12,1-3.
    En aquel tiempo, se alzará Miguel, el gran Príncipe, que está de pie junto a los hijos de tu pueblo. Será un tiempo de tribulación, como no lo hubo jamás, desde que existe una nación hasta el tiempo presente. En aquel tiempo, será liberado tu pueblo: todo el que se encuentre inscrito en el Libro.
    Y muchos de los que duermen en el suelo polvoriento se despertarán, unos para la vida eterna, y otros para la ignominia, para el horror eterno.
    Los hombres prudentes resplandecerán como el resplandor del firmamento, y los que hayan enseñado a muchos la justicia brillarán como las estrellas, por los siglos de los siglos.

    Carta a los Hebreos 10,11-14.18.
    Hermanos:
    Los sacerdotes del culto antiguo se presentan diariamente para cumplir su ministerio y ofrecer muchas veces los mismos sacrificios, que son totalmente ineficaces para quitar el pecado.
    Cristo, en cambio, después de haber ofrecido por los pecados un único Sacrificio, se sentó para siempre a la derecha de Dios,
    donde espera que sus enemigos sean puestos debajo de sus pies.
    Y así, mediante una sola oblación, él ha perfeccionado para siempre a los que santifica.
    Y si los pecados están perdonados, ya no hay necesidad de ofrecer por ellos ninguna oblación.

    Evangelio según San Marcos 13,24-32.
    En ese tiempo, después de esta tribulación, el sol se oscurecerá, la luna dejará de brillar,
    las estrellas caerán del cielo y los astros se conmoverán.
    Y se verá al Hijo del hombre venir sobre las nubes, lleno de poder y de gloria.
    Y él enviará a los ángeles para que congreguen a sus elegidos desde los cuatro puntos cardinales, de un extremo al otro del horizonte.
    Aprendan esta comparación, tomada de la higuera: cuando sus ramas se hacen flexibles y brotan las hojas, ustedes se dan cuenta de que se acerca el verano.
    Así también, cuando vean que suceden todas estas cosas, sepan que el fin está cerca, a la puerta.
    Les aseguro que no pasará esta generación, sin que suceda todo esto.
    El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
    En cuanto a ese día y a la hora, nadie los conoce, ni los ángeles del cielo, ni el Hijo, nadie sino el Padre.

    Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

    Leer el comentario del Evangelio por :

    San Efrén (c. 306-373), diácono en Siria, doctor de la Iglesia
    Comentario sobre el evangelio, o Diatessaron 18,15; SC 121 (Cf breviario, jueves, I semana de Adviento)

    “A la hora que menos penséis vendrá el Hijo del hombre.”

    Para evitar cualquier pregunta indiscreta sobre el momento de su venida, Jesús declara: “En cuanto al día y la hora, nadie sabe nada, ni los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre.” (Mt 24,36) y en otro lugar: “No os toca vosotros conocer los tiempo o momentos que el Padre ha fijado con su poder.” (Hch 1,7) Nos lo ha escondido para que estemos en vela y que cada uno de nosotros pueda pensar que esta acontecimiento se realizará durante su vida. Si nos hubiera revelado el momento de su venida, su vuelta sería en vano: las naciones y los pueblos en los que se verificará, no lo desearían. El ha dicho que volvería, pero no ha precisado el momento. Así, todos los pueblos y generaciones y todos los siglos tienen sed de él.

    Es cierto que ha dado a conocer los signos de su venida, pero no se ve su término. En el constante cambio en que vivimos, estos signos ya han tenido lugar y al mismo tiempo perduran. Su última venida es, efectivamente, parecida a la primera. Los justos y los profetas deseaban la primera venida; pensaban verlo en sus días. Así mismo, hoy cada uno de los fieles en Cristo desea acogerlo en su propio tiempo, tanto más que Jesús no ha dicho claramente el día de su aparición. Así, nadie puede creer que Jesús está sometido a la ley del tiempo, a una hora concreta, él que domina los números y los tiempos.

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 15 noviembre, 2015, 06:21

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

archivos

Estadísticas del blog

  • 2,772,070 visitas

Clima

Click for Asunción, Paraguay Forecast

A %d blogueros les gusta esto: