La Gran Belleza en el Vaticano, en una vorágine de pecado y santidad

Claro, el dinero. Todo el que se tira y todo el que desaparece. La caridad reunida para hacer el bien y que acaba alimentando el mal. Pero no solo hay esto en la investigación que llevó al arresto de monseñor Vallejo Balda y de Francesca Chaouqui (liberada porque está colabroando activamente con la Gendarmería vaticana). Bien visto, lo que está en la mira es esa manera de ser del Vaticano en Roma, la ciudad que desde siempre alberga al Papa y a la Curia, y que poco a poco ha logrado transformar esta gran, eterna, institución universal, en una colosal central de intercambio de favores y de relaciones clientelares.

Tan es así que se puede decir que una parte consistente de la población de la capital italiana, y que no necesariamente pertenece a la clase dirigente, vive y ha vivido del Romano Pontífice y de sus cardenales y monseñores, en un sistema que ha sobrevivido a todo, desde el fin de la Democracia Cristiana, la Primera y Segunda Repúblicas, el declive y la muerte de Andreotti, que fue embajador de ese mundo ante todos los gobiernos, incluso de los que, extrañamente, no formaba parte. Y luego: el divorcio, el aborto y las uniones entre personas del mismo sexo, la crispación de los Pactos del Concordato, las incomprensiones cada vez más fuertes con Romano Prodi (primero) y con Silvio Berlusconi (después), hasta Matteo Renzi, recibido con su familia y con gran simpatía por Papa Francisco, a quien, después del encuentro, se le habría escapado un «¡Pero siempre habla de él mismo!».

Patrimonio Inmobiliario

Destinado a caer, a sucumbir frente a la onda que ha superado el Tíber de los pobres que buscan justicia, este tejido de conveniencias, de grandes y pequeños privilegios, peticiones de ayuda, promesas y pago de favores, es lo que al Papa le parece una “casta”. Un mundo estrecho, hecho solo de conocidos, de tarjetas de favores para entrar a la farmacia vaticana; las misas cerradas, exclusivas, para invitados, que antes de Navidad se llenan con procesiones de ministros y subsecretarios que van a pedir la bendición, con sus familias y la estatuita del Niño Jesús para llevarla al propio Pesebre. Solamente las casas de la Apsa, la Administración del Patrimonio Inmobiliario del Vaticano, son 5050, entre departamentos, tiendas, terrenos y locales de diferentes categorías que se encuentran principalmente en el centro de Roma, alimentan un mercado subterráneo sobre el que la comisión papal nombrada por Francisco ha tratado de indagar. Se sabe que para convertirse en inquilinos del Santo Padre hay una fila de aspirantes dispuestos a esperar meses, cuando no años; circulan listas secretas de viejos inquilinos que por motivos de salud, por necesidad o por muerte, podrían dejar libre alguna vivienda improvisamente, o tal vez cederla tras una generosa compesación. Y se cuenta que un sastre romano muy bueno, aunque no sea una firma de la moda, pero que se ocupa de fajar a Eminencias con elegantes túnicas a medida, cazadoras de kashmir y «magnas capas» (esos mantos que llegan incluso a medir 8 metros y que algunos todavía usan en ciertas ceremonias litúrgicas oficiales), acomodó a toda su familia en las casas de la Apsa, incluidos hijos, nietos, nueras y sobrinos.

La Profecía de Fellini

Hace muchos años, cuando llegó a los cines «Roma» de Fellini, la escena principal del desfile de moda de los monseñores envueltos en sus paramentos dorados fue considerara sacrílega, pero en realidad era profética: se asomaban descritas por primera vez, de la mano magistral del gran director, la mundanidad y la vanidad que se habían mantenido ocultas durante años, y una clara alusión a los gestos afeminados de ciertos príncipes de la Iglesia rubicundos y entrados en carnes gracias a almuerzos y libaciones, que gozaban la vida terrenal sin saber qué habría podido reservarles el más allá. Era, y es todavía pues son costumbres que nunca se han abandonado del todo en ciertos círculos de la Capital, la época en la que un almuerzo o una recepción importante no era tal si no se sentaban a la misma mesa un ministro, un líder político, un embajador, un purpurado y un infractor de la ley. Las rifas, las búsquedas del tesoro e incluso el juego de azar practicado en los círculos ciudadanos, en los cuales camareros enguantados servían sobres con dinero en bandejas de plata, se confundían en una vorágine de santidad y pecados, oraciones y absoluciones, vicios y virtudes, y todo con el superior objetivo del bien, y de los medios necesarios para contentar al Papa. Aunque luego y muy a menudo el Papa ignorara todo lo que giraba alrededor, sin poderse imaginar hasta dónde podía llegar la práctica de la corrupción en su nombre, sin conocer (o tal vez solo en parte) las prácticas ilegales que se llevaban a cabo en el IOR, el banco vaticano que el presidente (hasta julio de 2014) Ernst Von Freiberg dijo sin medias tintas que estaba acostumbrado «al reciclaje». Y, por el contrario, los que sabían de todo esto eran muchos de dentro del Vaticano. Y muchos hacían lo posible para que esta pudiera seguir siendo la norma. La renuncia de Benedicto XVI, el 11 de febrero de hace dos años, en lugar de transmitir la gravedad o la excepcionalidad de la decisión, acentuó, paradójicamente, el sentido de precariedad del poder papal y el paralelo reforzamiento del poder temporal de la Curia y de sus diferentes facciones.

Un Camino Imparable

Desde este punto de vista, la llegada de Francisco no fue uno de esos imprevistos que solo la iluminación del Espíritu Santo puede regalar al Cónclave, sino mucho más. Como dijo el Pontífice desde su primer día, el inicio de una nueva época en la que el infierno de los pobres empieza a acariciar con sus llamas las habitaciones secretas de los príncipes de la Iglesia. Una cruzada, un camino imparable, para Francisco: que no podrá ser frenado ni por el escándalo de los arrestos de hace dos días ni por la publicación de dos libros que están por llegar a las librerías italianas sobre la corrupción en el Vaticano. La ingenuidad (no se podría llamar de otra manera) de un Papa que pensaba destapar los arcanos de la monarquía más antigua del mundo solo con la ayuda de su comisión, de un hombre como monseñor Vallejo Balda y de una mujer como Chaouqui (que decía que por las noches untaba las manos del Santo Padre con cremas hidratantes) no influirá en la misión, que pretende refundar la Iglesia. Tendrán que cambiar de opinión -explican quienes lo conocen- los que todavía creen que, antes o después, Francisco se rendirá.

Marcello Sorgi

Artículo publicado originalmente en el periódico italiano «La Stampa» del 4 de noviembre.

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2 pensamientos en “La Gran Belleza en el Vaticano, en una vorágine de pecado y santidad”

  1. El robo de documentos no desvía a Francisco

    08 de nov de 2015
    El Papa se refirió en el Angelus a la maniobra de algunos de querer desviar las reformas en curso con el robo de documentos, presentados como si toda la Iglesia estuviera irremediablemente corrupta
    Sobre las noticias que circularon a propósito de documentos reservados de la Santa Sede robados y publicados, Francisco dijo hoy, despues de la oración del ángelus; “quisiera decirles, ante todo, que robar aquellos documentos es un delito, es un acto deplorable que no ayuda”.

    Estas son las palabras que, respecto de este tema, dijo el Papa tras el Angelus:

    “Queridos hermanos y hermanas, sé que muchos de ustedes se han sentido turbados por las noticias que circularon en días pasados a propósito de documentos reservados de la Santa Sede que fueron sustraídos y publicados. Por esta razón quisiera decirles, ante todo, que robar aquellos documentos es un delito, es un acto deplorable que no ayuda.

    Yo mismo había pedido que se hiciera ese estudio y mis colaboradores y yo, ya conocíamos bien aquellos documentos. Y se tomaron algunas medidas que comenzaron a dar frutos, incluso algunos visibles. Por esto quiero asegurarles que este triste hecho ciertamente no me desvía del trabajo de reforma que estamos llevando adelante, con mis colaboradores y con el apoyo de todos ustedes. Sí, con el apoyo de toda la Iglesia, porque la Iglesia se renueva con la oración y con la santidad cotidiana de todo bautizado. Por consiguiente, les agradezco y les pido que sigan rezando por el Papa y por la Iglesia, sin dejarse turbar, sino yendo adelante con confianza y esperanza”.

    fuente: News Va

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  2. A raíz de dos libros sobre la economía de la Iglesia

    05 de nov de 2015
    Reflexiones del Padre Federico Lombardi acerca de las discusiones sobre los temas económicos de la Santa Sede
    Publicamos a continuación las reflexiones del Padre Federico Lombardi SJ, Director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, en torno a un nuevo capítulo de las discusiones sobre los temas económicos de la Santa Sede:

    «La publicación de dos libros que tratan de las instituciones y las actividades económicas y financieras del Vaticano es objeto de curiosidad y de muchos comentarios. Hacemos algunas observaciones.

    »Como es sabido, buena parte de lo que se ha publicado es el resultado de una divulgación de noticias y documentos, de por sí reservados y por lo tanto ilegal, que por ese motivo, es perseguida penalmente según la decisión de las autoridades competentes del Vaticano. Pero en este momento, no es este nuestro argumento, dado que ya es objeto de tanta atención.

    »Lo que ahora nos interesa es más bien reflexionar sobre el contenido de lo divulgado. Se puede decir que por la mayor parte se trata de información ya conocida, aunque a menudo con menos amplitud y detalle, pero sobre todo hay que señalar que la documentación publicada está relacionada en gran parte con la notable recopilación de datos e informaciones puesta en marcha por el Santo Padre en persona para llevar a cabo un análisis y una reflexión acerca de la reforma y la mejora de la situación administrativa del Vaticano y la Santa Sede.

    »La COSEA (Comisión Referente de Estudio y Guía sobre la Organización de las Estructuras Económico-administrativas de la Santa Sede) de cuyo archivo procede gran parte de la información publicada, fue instituida por el Papa el 18 de julio 2013 para ese fin y disuelta tras el cumplimiento de su encargo.

    »Por lo tanto, no se trata, en su origen de informaciones obtenidas contra la voluntad del Papa o de los responsables de las distintas instituciones sino, en general, de información obtenida o suministrada con la colaboración de esas mismas instituciones, con el fin de cooperar en un objetivo positivo y común.

    »Naturalmente, una gran cantidad de información de esta naturaleza debe ser estudiada, entendida e interpretada con cuidado, equilibrio y atención. A menudo, partiendo de los mismos datos, son posibles lecturas diferentes.

    »Un ejemplo es la situación de la Caja de Pensiones, que ha merecido, en tiempos sucesivos, diversas evaluaciones, desde las que hablan con preocupación de un gran “agujero”, a las que proporcionan una lectura tranquilizadora (como resultaba de los Comunicados oficiales publicados con autoridad a través de la Oficina de Prensa de la Santa Sede).

    »Como es obvio también nos encontramos con la cuestión de los fines y el uso de los bienes que pertenecen a la Santa Sede. Bienes que, analizados en conjunto, parecen ingentes, cuando en realidad tienen el fin de sostener a lo largo del tiempo amplísimas actividades de servicio cuya gestión corre a cargo de la Santa Sede o instituciones con ella relacionadas, tanto en Roma como en las diversas partes del mundo.

    »El origen de la propiedad de estos bienes es diverso y desde hace tiempo están también disponibles varias herramientas para conocer su historia y su evolución (por ejemplo, estaría bien informarse acerca de los acuerdos económicos entre Italia y la Santa Sede en el marco de los Pactos Lateranenses y de la labor de establecimiento de una administración eficaz, desarrollada por Pío XI con la ayuda de óptimos y expertos colaboradores; una labor reconocida comúnmente como acertada y con visión de futuro, incluso en los aspectos sobre las inversiones en el extranjero y no sólo en Roma o en Italia).

    »Con respecto al Óbolo de San Pedro, es necesario tener en cuenta que sus usos son diferentes, dependiendo también de las situaciones, a juicio del Santo Padre, a las que se da la ofrenda, con la confianza de los fieles que sostienen su ministerio. Las obras de caridad del Papa para los pobres son indudablemente una de los más importantes, pero desde luego los fieles no tienen la intención de excluir que el Papa pueda evaluar por sí mismo las situaciones de emergencia y el modo de responder a ellas a la luz de su servicio para el bien de la Iglesia universal . El servicio del Papa incluye también la Curia Romana – como instrumento de su servicio -, sus iniciativas fuera de la diócesis de Roma, la comunicación de su magisterio a los fieles en las diversas partes del mundo, incluidas las más pobres y distantes, el apoyo a 180 misiones diplomáticas pontificias en todo el mundo, que sirven a las Iglesias locales e intervienen como agentes principales para distribuir la caridad del Papa en los distintos países, además de como representantes del Santo Padre en los gobiernos locales. La historia del Óbolo demuestra todo ello con claridad.

    »En el curso del tiempo estos temas retornan periódicamente, pero son siempre motivo de curiosidad o de polémicas. Habría que tener la seriedad de profundizar en las situaciones y los problemas específicos, para reconocer lo mucho (más de lo que generalmente se dice y es silenciado sistemáticamente en la clase de publicaciones de las que estamos hablando) que es completamente justificado y normal y bien administrado (comprendido el pago de los debidos impuestos) y distinguir donde hay problemas que deben corregirse, oscuridades que deben iluminarse, verdaderas irregularidades o ilegalidades que deben eliminarse.

    »Precisamente a esto está encaminado el trabajo fatigoso y complejo comenzado por impulso del Papa con la institución de COSEA, que ha cumplido desde hace tiempo su tarea, y con las decisiones e iniciativas que están todavía en fase de desarrollo e implementación (y que al menos, por una parte, son fruto de las sugerencias de la COSEA al final de su labor). La reorganización de los dicasterios económicos, el nombramiento del Auditor General, el buen funcionamiento de las instituciones competentes para el control de las actividades económicas y financieras, etc., son una realidad objetiva e incontrovertible.

    »La publicación a granel de una gran cantidad de información diferente, en gran parte vinculada a una fase de la tarea ya superada, sin la posibilidad necesaria de profundización y evaluación objetiva alcanza, en cambio, el resultado -por desgracia en buena parte deseado- de crear la impresión de lo contrario, de un reinado permanente de la confusión, de la falta de transparencia, cuando no de la búsqueda de intereses individuales o incorrectos.

    »Por supuesto, así no se reconoce en absoluto el valor y el esfuerzo con los que el Papa y sus colaboradores han enfrentado y siguen enfrentando el reto de mejorar el uso de los bienes temporales al servicio de los espirituales. Sin embargo, esto es lo que debería ser más apreciado y alentado en un trabajo correcto de información para responder adecuadamente a las expectativas de la opinión pública y las exigencias de la verdad. El camino de la buena administración, de la corrección y la transparencia, continua y progresa sin incertidumbre. Esta es, evidentemente, la voluntad de Francisco y desde luego no faltan en el Vaticano los que colaboran con ella con plena lealtad y con todas sus fuerzas.»

    fuente: VIS

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