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terrenal

El planeta de Saul Bellow

“–Bueno, todos son humanos solo hasta cierto punto. Unos más que otros.

–¿Algunos muy poco?

–Así parece. Poquísimo. Deficientes. Escasos. Peligrosos.

–Yo creía que todos han nacido humanos.

–No es un don natural que posea todo el mundo. Lo único natural es la capacidad de serlo”.

Pocas novelas he leído con tanto contenido implícitamente filosófico como El planeta de Mr. Sammler, una de las obras maestras de Saul Bellow, el premio Nobel cuyo centenario recordamos este año.

El diálogo que he reproducido es un ejemplo de la mordacidad y profundidad de pensamiento del personaje central, Arthur Sammler, un judío polaco que tuvo una segunda oportunidad en la Segunda Guerra Mundial. Un judío que sobrevive de milagro a la avanzada nazi y tiene, en su ancianidad, un panorama de la vida muy particular.

A este punto clave de su vida debe sumarse su experiencia de varios años viviendo en Londres. Sin embargo, es Nueva York, su última morada, la otra protagonista. Bellow retrata así el sentir de la comunidad judía neoyorquina, a través de un irónico personaje tuerto, un anciano amigo de H.G. Wells y cuyos pensamientos sobre la colonización de la Luna da un contrapunto acerca de la vida en nuestro planeta, que es también el planeta de Mr. Sammler.

El contexto de la Guerra Fría es clave para entender al espíritu del tiempo de esta obra publicada en 1972 y que le valdrá otro National Book Award a su autor.

Bellow no tiene inconvenientes en presentar densos pensamientos, siempre en un estilo de monólogo en el cual Sammler despliega sus cuitas filosóficas sin tapujos. Las ideas revelan a un ser humano preocupado por el futuro de sus congéneres, impresionado por la vida de una ciudad gigantesca que es la cara de lo inhumano e irracional que nuestra civilización manifiesta cada vez más. El resto de los personajes muestran un patetismo reflejado en unas taras mentales de las que nadie escapa, ni siquiera Sammler, el único que a veces parece conservar algo de racionalidad en este planeta que está por explotar.

Bellow, con esta novela, representa también a una generación pasada de narradores que el siglo pasado conformó dentro del imaginario desesperado de una civilización con un futuro incierto. Las dos guerras mundiales, y luego la Guerra Fría, eran elementos que hacían pensar sobre la condición humana de una manera inevitablemente pesimista. Un escritor, ya centenario y con el halo innegable del siglo XX, pero aún necesario para entender un poco más nuestra miserable y tan humana condición.
Por Sergio Cáceres

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