está leyendo ...
terrenal

Elecciones 2.0

Cabeza a cabeza van los candidatos argentinos a ocupar el “Sillón de Rivadavia” (La Presidencia de la República). Si bien el oficialista Daniel Scioli, figura a la cabeza en las encuestas, los otros dos candidatos en pugna, también tienen lo suyo, el aristocrático Macri y el conservador Massa.La posibilidad de una segunda vuelta (lo conocemos aquí como ballotage), resulta apasionante y donde puede pasar cualquier cosa, dadas las alianzas que se van a producir. El panorama político argentino, en cuanto a las elecciones presidenciales del próximo día 25, se está poniendo así fascinante.

Todos los candidatos con las velas totalmente desplegadas navegan por mares tempestuosos, minados de “tiburones” descreídos, agobiados por la crisis económica, pero conservando siempre su “espíritu porteño”, polemista de cada esquina y político hasta los tuétanos.

Leyendo sobre el tramo final de la campaña, un título nos llamó la atención: “La Presidencia argentina también se juega en las redes sociales” ¡Que interesante ¡… leyéndolo se tienen datos realmente espectaculares, que marcan el inicio de otros tiempos en materia electoral.

Nada menos que el 60 por ciento del electorado argentino está conectado a Internet y se pasa unas cuatro horas al día en las redes sociales.

Los candidatos miraron ese “nicho” con los ojos abiertos por el asombro  y se rodearon de jóvenes, expertos en el tema, que diseñaron una serie de acciones para atraer esos votos. La primera recomendación: “No tener una identidad digital y una física separadas” (En otras palabras ser como se es tanto en las redes y en la vida real). No mentir.

Luego, este dato si es fascinante, lo que se puede hacer y no, en twitter y en el Facebook.

“Twitter sirve para los enojos: los candidatos reciben más menciones negativas que positivas. Lo importante ahí es medir quién tiene la mayor cantidad de menciones positivas”.

“En el caso de Facebook, se trabaja más la adhesión y la afinidad: cuando uno pone “Me gusta”, hay una mayor cercanía hacia ese candidato. No es lo mismo “seguir” (en Twitter) que poner “Me gusta” (en Facebook): implica un compromiso bastante fuerte”.

Por supuesto, los tres candidatos argentinos trabajaron fuerte en las redes. El más sobresaliente: Macri. Con su equipo, identificaron a los grupos de “Me gusta” y los visitaron entonces personalmente. Quedaron encantados. ¡Voto asegurado!

Ergo, hay que “aggionarse” rápidamente. En el caso argentino estiman que de  la gente de redes sociales aporta prácticamente el 6% de los votos. ¡Imagínese!

Las campañas 2.0 empiezan a surtir efecto. Por primera vez, el proceso electoral en Argentina se ha situado entre las cinco elecciones más comentadas del mundo en Facebook, con 90 millones de interacciones.

¡Bonito número!

Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

2 comentarios en “Elecciones 2.0

  1. Elecciones en Argentina y política regional

    Argentina entró en la recta final de la campaña proselitista para la presidencia: el domingo los ciudadanos de ese país irán a las urnas para elegir al sucesor de Cristina Fernández de Kirchner.

    Las encuestas revelan que el candidato del oficialismo y gobernador de la provincia de Buenos Aires –la más rica y poblada–, Daniel Scioli, encabeza con cierta holgura la intención de voto, seguido del principal postulante de la oposición y alcalde de Buenos Aires, Mauricio Macri.

    Sea cual fuere el resultado e independientemente de que se produzca una segunda vuelta o no, lo cierto es que las elecciones pondrán fin a un ciclo que en la historia del país vecino se denominará “kirchnerismo”, el cual se inicia con la victoria electoral de Néstor Kirchner en el 2003, en una Argentina todavía conmocionada por la debacle económica –cuya representación emblemática sea quizás el “corralito” financiero en el 2001– y la profunda crisis política que derivó de ella.

    Kirchner –gobernador de la lejana provincia de Santa Cruz y un político prácticamente desconocido en gran parte del país– llegó al gobierno con el respaldo de solo el 22% de los votantes.

    Más allá de las políticas internas –aplicadas con éxito al inicio, a caballo de un repunte natural de la economía argentina–, en lo atinente a las relaciones regionales el kirchnerismo cerrará con un balance negativo, por lo menos desde la perspectiva paraguaya.

    La consuetudinaria política comercial restrictiva y proteccionista de la Argentina en relación con nuestro país se ahondó y amplió durante este período. Según la Organización Mundial del Comercio (OMC), Argentina se encuentra entre los países que más barreras y medidas proteccionistas aplican en el mundo. Esta actitud colisiona de frente con la letra y el espíritu del Tratado de Asunción, que funda el Mercosur y que consagra la libre circulación de bienes y servicios en el bloque.

    En lo que concierne a nuestro país también habrá que mencionar la venta de energía a Uruguay, un buen negocio para los socios menores del Mercosur frustrado por la incoherencia e intolerancia argentinas.

    Sobre este punto debe apuntarse que no es solo Paraguay el que sufrió con las medidas económicas impulsadas por Buenos Aires. También los gobiernos de Uruguay y Brasil –ambos más afines ideológicamente al kirchnerismo– han manifestado sus cuestionamientos a su socio en el Mercosur, en determinados momentos.

    El gobierno de José Mujica, por ejemplo, describía a su par argentino como “muy proteccionista, muy intervencionista y excesivamente regulatorio”. La polémica por la instalación de una papelera en territorio uruguayo; la oposición argentina a las operaciones del puerto de Nueva Palmira y las fuertes restricciones a las transacciones con dólares –que impactaron duro en el turismo de Uruguay– fueron algunos de los temas que enfrentaron a ambos países.

    Con Brasil, las cosas no fueron mejores. “La Argentina ha sido un problema permanente. Tenemos buenas relaciones políticas, pero, económicamente, es difícil lidiar con ellos”, fue la frase que empleó algunos años atrás Fernando Pimentel, por entonces ministro brasileño de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior.

    Cabe añadir en este incompleto recuento la reticencia argentina a avanzar en las negociaciones para un acuerdo de libre comercio con la Unión Europea. La actitud de Buenos Aires en este campo es uno de los mayores obstáculos para alcanzar un trato que ambos bloques buscan desde hace más de 15 años.

    En definitiva, el fin del ciclo kirchnerista podría significar un mejoramiento en las relaciones regionales en el corto plazo; solo el tiempo dirá si esta previsión se cumple.

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 19 octubre, 2015, 14:28
  2. La zigzagueante historia electoral argentina

    El 17 de octubre de 1945 marcó un hito histórico en el apogeo de la incursión de Juan Domingo Perón en la vida cívica argentina. La primavera de septiembre de 1955 determinó el ocaso temporario de la doctrina justicialista que en los años siguientes sería remozada, reformulada y reinventada de acuerdo a la circunstancia del momento.

    Perón estuvo presente virtualmente durante la presidencia de Arturo Frondizi, de Héctor Cámpora, de Raúl Alberto Lastiri, de María Estela Martínez, de Carlos Saúl Menem, de Duhalde y de los Kirchner, tan coloreados y adobados de matices insólitos e increíbles.

    Los discursos del líder de los “descamisados” siguieron resonando en los tímpanos de las fervorosas multitudes reunidas en Plaza de Mayo, centro neurálgico de las concentraciones obreras y de las estridentes ovaciones, como la de aquel 17 de octubre de 1945, en que el entonces Cnel. Perón fuera liberado de su confinamiento en la isla Martín García, mediante la intervención del líder sindical Cipriano Reyes y Eva Duarte, quien poco tiempo más tarde se convertiría en su esposa.

    Este en esa ocasión dijo a sus descamisados que era “un soldado, un patriota y el primer trabajador de la nación”, aclarando que había renunciado al Ejército “para construir y redimir las casi olvidadas tradiciones civiles argentinas”, haciendo alusión a los incontables golpes militares y a la anarquía que se habían sucedido años antes, recalcando con inusitada pasión que con ese gesto deseaba unirse a la “sudorosa y sufriente masa de desposeídos trabajadores que están haciendo la grandeza de la nación”.

    El día 4 de junio de 1946 Perón asume la presidencia de la nación reviviendo de alguna manera aquella esperanza cívica que se había truncado en el segundo mandato de Hipólito Yrigoyen, defenestrado y alejado del poder por un golpe militar de corte conservador, acontecimiento que tuvo gran repercusión en nuestro país y en la América Latina.

    Meses antes de este suceso, el 31 de enero de 1946 la oposición argentina armó una coalición, integrada por varios partidos políticos, dando a conocer un extenso manifiesto que denunciaba el clima de intimidación y violencia de las huestes peronistas, desatando un clima de temor, angustia y ansiedad.

    El doctor José Tamborini, político conservador de la época de Alvear, fue elegido candidato de esa vasta concertación integrada por el Partido Radical yrigoyenista, por el Partido Socialista, por el Partido Demócrata Progresista y el Partido Comunista, que siempre vio con resquemor y envidia la performance del líder justicialista, quien arrebató de un solo golpe las banderas de la redención social.

    Esta alianza opositora formaba un pintoresco caleidoscopio de rivalidades insuperables y de posturas contrapuestas que, a la sazón, estaban simplemente ligadas con una fina capa de pegamento circunstancial, electoral; a pesar de que existía en sus consignas la amenaza de un enemigo común. Esta coalición, totalmente anodina y descolorida en materia de programa social y plataforma política, no tuvo en realidad una visión trascendente, ni un centro de gravedad bien estructurado donde se pudiesen recrear todas las inquietudes partidarias del momento, ni un sentido cabal de la situación social de la Argentina.

    En esa circunstancia histórica, las masas populares pedían una revolución social nacionalista, equidistante de los dos centros de poder mundial, es decir, de los Estados Unidos y de la Unión Soviética, que hasta entonces se mostraban como grandes aliados que habían derrotado al nazismo de Alemania.

    Fue tal el impacto internacional de Juan Domingo Perón, que el diario New York Times publicó un editorial en julio de 1945 en el que se refería al “encanto personal” del talentoso coronel, que no solamente fascinaba y seducía a las masas multitudinarias, sino que también se explayaba con gran erudición y cultura en las conversaciones privadas de carácter académico e histórico.

    Frente a esta realidad anunciada por el destacado periódico norteamericano estaba la oposición que le hacía desde el Departamento de Estado del país del norte el exembajador en la Argentina, Braden, con una seguidilla de denostaciones e intrigas incalificables y apelativos agraviantes e indecorosos que llenaron de ira a las masas desposeídas, que consideraban ese gesto como una flagrante intromisión en los asuntos internos de la Argentina.

    La concertación de partidos políticos de oposición veía muy oportuna la intervención desde el exterior del diplomático arrogante y altanero sin siquiera sospechar que ese contubernio incalificable sepultaría definitivamente las posibilidades electorales del señor Tamborini, que quedó relegado a un segundo plano, pues la consigna coreada y repetida hasta el cansancio era “Braden o Perón”.

    De más está decir que el gran líder de los descamisados triunfó con el 56% de los votos escrutados, contra el 44% de la oposición.

    Parecería que la historia vuelve a repetirse, salvando por supuesto las coordenadas del espacio y del tiempo. A pocos días de la elección presidencial en Argentina, el candidato Mauricio Macri no logra convencer suficientemente a los electores del señor Sergio Tomás Massa, que se encuentra en el tercer lugar según los todos sondeos realizados hasta este momento, sin cuyos electores el candidato del PRO (Propuesta Republicana) no podría vencer en la segunda vuelta, si se diese esa oportunidad.

    El candidato Sergio Massa, por su parte, ha afirmado en reiteradas oportunidades que solo él resultaría airoso en una hipotética segunda vuelta contra el candidato del Frente para la Victoria, representado por Daniel Scioli, dejando entrever con ello el urgente pedido de un voto útil de toda la oposición.

    En el caso de Juan Domingo Perón, en el año 1946, su abrumadora victoria se debió en parte a los errores cometidos por la oposición, supuestamente mayoritaria, truncando la esperanza del Partido Radical, que no supo aunar las fuerzas en torno a una propuesta coherente que pudiese aglutinar a toda la corriente antiperonista.

    ¿Correrá Macri la misma suerte del malogrado Tamborini? ¿Será que la historia volverá a repetirse, en un eterno retorno, como decía Tucídides? Dentro de pocos días lo sabremos.

    Por Hugo Saguier Guanes

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 19 octubre, 2015, 08:27

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

La frase

"No hay nada nuevo bajo el sol, pero ¿cuántas cosas viejas hay que no conocemos?"18/01/17
Ambrose Bierce

el clima

Click for Asunción, Paraguay Forecast

admin

Arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes. Desde Asunción/Paraguay. laovejacien@gmail.com

archivos

estadísticas

  • 2,617,483 visitas
Follow laoveja100 on WordPress.com

instagram

Twitter

A %d blogueros les gusta esto: