Roberto Mangabeira Unger, ¿un gran logro filosófico o un crimen intelectual?

Días atrás, el filósofo político Roberto Mangabeira Unger, ministro de Asuntos Estratégicos del Brasil, visitó el Paraguay para promover su “Nueva Estrategia de Desarrollo Económico” basada en su filosofía de la “Izquierda Reconstructiva”. En su entrevista con ABC Color, Unger asegura que la crisis económica que golpea al Brasil se debe al fracaso de una economía basada en la producción de materia prima e intenta explicar cómo a través de su propuesta socialista el Gobierno del Brasil pretende construir un “nuevo paradigma” a través de una revolución en el entendimiento de la política regional.
Amigos lectores, les invito a leer la entrevista realizada por J. Fleitas (ABC Color) a Roberto Mangabeira Unger, no como una simple pieza de periodismo informativo, sino como una brillante oportunidad para ejercitar el intelecto en el ejercicio de descubrir si la propuesta filosófica es aplicable y describe la realidad y la naturaleza o si la misma es una utopía sin sentido; y así poder determinar si uno se encuentra ante un gran logro filosófico o una deformidad intelectual.

Quienes han leído la entrevista, lo primero que podrán notar es la utilización de una cantidad de palabras rebuscadas y terminologías floreadas y rimbombantes como ser “el productivismo incluyente”, “la democratización del mercado” o “la competencia cooperativa”; todas estas extrañas terminologías forman parte del vocabulario diario de aquellos que visten la camiseta del Che (coquito de oro y sus amigos), que odian de forma caprichosa todo logro humano y desarrollo económico derivado del libre mercado. Sin embargo, estas mismas terminologías son quizás imposibles de entenderlas para los individuos que utilizan la lógica y la razón como único medio para evaluar ideas y tomar decisiones. Uno se pregunta ¿qué significa “la democratización del mercado”? Aquí se pueden identificar dos palabras: “democratización” y “mercado”; uno puede conceptualizar ambas abstracciones y definirlas (describirlas). La democracia: un sistema de elección a través del sufragio, un sistema político representativo…, etc., de la misma forma uno puede conceptualizar y definir el Mercado. Mercado: un sistema, una institución, un esquema de interacción entre individuos donde se intercambian productos y servicios…, etc. La gran problemática es cómo integrar el concepto “del sistema del voto popular” (democratización) en el proceso de la toma de decisiones del mercado, de ¿qué producir? ¿cuánto producir? ¿por cuánto producir?, etc. El mercado es en su naturaleza un proceso espontáneo y natural que no fue desarrollado por ningún filósofo o economista, sino que surge con la aparición del hombre moderno en su forma más primitiva (el trueque directo) hace más de un millón de años. Entonces, resulta imposible, inconcebible y ridículo proponer la utilización del sufragio en los procesos productivos y comerciales, que de por sí mismo, a través de las fuerzas de la oferta y la demanda, fijan el valor y el precio de productos y servicios. El éxito o el fracaso de un producto en el mercado es la más pura representación de las preferencias de las personas. Entonces, “la democratización del mercado” es un absurdo y por ende una imposibilidad.

Parte de la filosofía (“Izquierda Reconstructiva”) de Unger es el desarrollo del concepto de la “competencia cooperativa” en los procesos del mercado. Según Unger, “la ausencia de cooperación” entre competidores resulta en la ausencia de innovación. Aquí también se da otra deformidad intelectual; es tan claro que Unger falla al no reconocer que el mercado es, por principio y definición, un proceso de cooperación a través de la división del trabajo y la especialización, y de competencia entre similares productores y/u oferentes de un bien o servicio en particular. Entonces, si el mercado ya posee los atributos de “cooperación” en la forma de la división del trabajo y de “competencia” en la forma de estímulo entre productores para generar riquezas, uno se pregunta: ¿De qué clase de cooperación entre competidores habla Unger y con qué objetivo?, puesto que es el estímulo de la competencia el gran propulsor de la innovación tecnológica. Quizás Unger se refiere a una cooperación altruista, desinteresada y caritativa entre competidores en un mundo utópico en el cual (Ej.) Apple y Samsung cooperen desinteresadamente entre sí para diseñar el próximo BlackBerry.

Un intelectual filósofo y político paraguayo, amigo mío, me dio su punto de vista sobre la filosofía socialista de Unger y la gran diferencia con el comunismo de Marx y otros filósofos socialistas contemporáneos. Para él, Unger es un “charlatán de gran prestigio” y la “Izquierda Reconstructiva” carece de rigor lógico. “Es como ir a una churrasquería brasileña”; su filosofía se presenta como una gran mezcolanza intelectual sin fundamento. Sin embargo, yo considero que tal como las churrasquerías gozan de gran popularidad, así también la filosofía de Unger, ¡y esto no debe ser tomado a la ligera!

Unger, quien pareciera ser un socialista conservador, utiliza ciertos trucos para que su filosofía sea la más atractiva posible para las fuerzas productivas (Ej., él reconoce la importancia del mercado en los procesos productivos y hasta celebra la importancia de la globalización en el comercio); ¡su destreza intelectual es tal! que al mismo tiempo disfraza su colectivismo radical, su percepción mística de la naturaleza del hombre y el subjetivismo de los valores morales a través del uso de ciertas palabras e ideas (Ej. la capacidad de trascender, la necesidad de innovación a través de los procesos experimentales), todas estas ideas que uno relaciona directamente con el desarrollo económico y tecnológico capitalista de una sociedad moderna y avanzada. Para entender cuán monstruosamente abominable es su filosofía, el lector no debe limitarse a estudiar simplemente la visión económica de Unger, debe adentrarse en su visión metafísica, epistemológica y ética.

En la entrevista realizada, Unger menciona que para lograr “el productivismo incluyente” (que ni él mismo define) se requiere de un modelo económico que permita diseminar las prácticas avanzadas (¿cuáles?) en grandes sectores de la economía, lo cual exige inventar nuevas instituciones, incluso económicas; una forma de asociación entre los gobiernos y las empresas que sea pluralista, descentralizada, participativa y experimental.

Cuando Unger habla de inventar nuevas instituciones económicas “experimentales”, él realmente se refiere a ¡experimentar! Aun más radical que Marx, Unger en sus libros sobre colectivismo social y económico propone escalonados cambios regionales que le permitan al Estado (descentralizado y federalista) la “EXPERIMENTACIÓN” sobre las instituciones de la sociedad (la familia), instituciones económicas (la propiedad privada y los medios de producción), las instituciones políticas (las leyes, los derechos y los poderes del Estado). A diferencia de Marx, Unger nunca dio un ejemplo concreto de cómo se vería la utopía y el nuevo orden social, económico, moral y político que él propone; pero deja abierta esa posibilidad a quizás ¡alguna otra depravación filosófica que trascienda la suya! Unger ha escudado su filosofía diciendo que aquellos que no puedan visualizar este “nuevo orden” son quienes carecen de imaginación.

Amigos lectores, ¡¡¡he aquí el ministro de Asuntos Estratégicos del Brasil!!!

Por Nelson Cristaldo (*)

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