Adocenados se los maneja mejor

Nuestra memoria es más flaca que aquellos niños víctimas de la horrible hambruna que asoló Etiopía en 1980 y causó un millón de muertos. La tragedia alcanzó tales niveles que como la ayuda que llegaba no era suficiente para todos, los médicos elegían a quiénes dar de comer y a quiénes no, pues aunque se les alimentara, los daños que habían sufrido eran irreversibles. Ahora, trasládese todos estos datos macabros a nuestra memoria y tendremos una radiografía muy fiel de cuál es nuestra situación actual.

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