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EL PENSAMIENTO RACIONAL COMO RECURSO ANTIDEPRESIVO

EL PENSAMIENTO RACIONAL COMO RECURSO ANTIDEPRESIVO

Sabemos mediante datos en la clínica y estadísticas actuales que el número de personas que padecen depresión (con autolesión o sin) en nuestro país aumentó preocupantemente y todos nos preguntamos la razón y las medidas a tomar al respecto. Es innegable que la mejor opción hasta hoy día para una pronta y consistente mejoría es el tratamiento dual: psicoterapéutico (del tipo neurocognitivo/cognitivo conductual) y psicofarmacológico.

Existen diversos factores fisiológicos, psicológicos y del contexto social que predisponen a la depresión, en algunos prepondera uno de esos factores y en otros otro, empero hay algo que tienen en común los individuos que sufren esta problemática y es la desesperanza consecuencia de pensamientos como “ya no hay solución”, “las cosas no van a mejorar”, “mi vida fue un fracaso y lo seguirá siendo”, “ya nada tiene sentido”, los cuales acentúan y predisponen al mantenimiento del malestar emocional. Estas interpretaciones son erróneas, ya que no son realistas y su no veracidad radica en que son “solo” supuestos no comprobables, totalmente detectables y necesariamente reemplazables por ideas más racionales.

En las épocas fuertemente emocionales como las festivas, es sabido que el malestar está a flor de piel en muchos y entre las razones predilectas referidas, estas giran en torno al amor y pérdida, como dice la canción: “Llega Navidad y yo sin ti, en esta soledad. Recuerdo el día en que te perdí”, la cual tiene una carga derrotista gigantesca pues nadie puede sentirse muy bien al pensar “he perdido”, “tenía todo y ahora nada”, “siempre paso mal en esta fecha” y un arsenal de otros pensamientos desadaptativos que tienen una carga emocional negativa muy grande; por otro lado, la emoción está fuertemente conectada con la memoria, entonces al recordar algo que produjo una emoción tan negativa se vuelve a sentir esa emoción como si fuera actual. Al respecto existe una explicación desde las neurociencias cognitivas: se activa en nuestro cerebro el área encargada de la memoria llamada hipocampo la cual está muy cercana y posee conexiones con el área emocional llamada amígdala, ambas interactúan y nosotros solo vemos los resultados: las consecuencias emocionales y conductuales.

Un dato no menos importante sobre la memoria es lo siguiente: lo que se recuerda es un pensamiento y el pensamiento es una creación propia y muchas veces esta creación no es compatible con la realidad. Como decía Gabriel García Márquez: “La vida no es la que vivimos sino la que recordamos para contarla”, pero ojo, que este recuerdo lejano o cercano puede estar distorsionado y ocasionar malestar innecesario más por la interpretación propia, que por lo que fue realmente.

Cuando pensamos positiva o negativamente en el cerebro también se produce un cambio en zonas específicas. Al respecto se ha estudiado mediante el uso de las neuroimágenes cómo, ante pensamientos positivos y negativos, se activa la parte más anterior del cerebro, el lóbulo prefrontal, cuando son de tinte positivo hay mayor activación en el lado izquierdo y cuando es negativo en el derecho y esta activación es influenciable ya sea por la manera en que interpretamos los hechos (y a nosotros mismos) así como la estimulación que recibimos del contexto, gracias a la constante interacción bidireccional entre ambiente y cerebro.

Podemos concluir que estamos porque el pensamiento es una “producción propia” y es modificable gracias a que, a diferencia de los animales, estamos dotados de raciocinio el cual es nuestro mejor aliado si lo aprendemos a manejar y de esa manera cambiar favorablemente el curso de nuestras emociones influyendo a su vez en la modificación de los circuitos cerebrales afectados.

La persona con quien más conversamos e influimos en nuestra vida somos “nosotros mismos” y tenemos aproximadamente 5.000 monólogos al día. Si este contenido es tóxico e irracional, el daño será atroz, por lo que debemos tener sumo cuidado con lo que nos decimos, ya que esto dirigirá nuestro ánimo y desempeño diarios.

Me despido atentamente con una frase célebre de Epicteto: “No son los hechos en sí los que perturban a los seres humanos, sino lo que piensan de estos hechos”.

Por Dra. Elisa Laconich (*)

Acerca de jotaefeb

arquitecto jubilado, hoy "hurgador" de la filosofía de vida, de las cosas cotidianas y trascendentes.

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