Salud pública

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Colombia prohibió el uso del glifosato para las fumigaciones de los cultivos de coca. La medida se tomó después de la aparición de un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS): el glifosato puede producir cáncer en los seres humanos. El ministro de Salud, Alejandro Gaviria, pidió que terminaran las fumigaciones, con el apoyo del presidente colombiano, Juan Manuel Santos.
De hecho, la importación de ese producto ya se había reducido, y su utilización estaba prohibida en los parques nacionales. Sin embargo, como herbicida, se lo venía utilizando desde hacía catorce años, en el Plan Colombia, en cooperación con los Estados Unidos, para destruir las plantaciones de coca.

Además del peligro para la salud, una comisión formada por el presidente Santos para estudiar el asunto afirmó que el sistema resultaba demasiado caro, ya que las fumigaciones costaban 72.000 dólares por hectárea, un precio demasiado alto.

Para seguir combatiendo la droga, el Gobierno colombiano buscará alternativas. (Información de El País de España, 16/5/15.)

El informe de la OMS ha tenido repercusión mundial. En la Argentina, donde se utilizan 200 millones de litros de glifosato sobre unas 28 millones de hectáreas, instituciones de la salud pidieron la restricción o prohibición del producto. Entre ellas, la Fesprosa, que reúne a 30.000 médicos y profesionales de la salud, y comentó el informe de la OMS agregando que el glifosato, además de cáncer, produce abortos no deseados y malformaciones genéticas, como han demostrado estudios científicos efectuados desde 2001. La Sahop, que se ocupa del cáncer infantil, pidió la prohibición inmediata de las fumigaciones aéreas, y alertó sobre el peligro para la salud que representan los silos. El hospital Juan Garrahan (Buenos Aires), que atiende a niños afectados por las fumigaciones, afirmó en un comunicado que el informe de la OMS confirma lo que, desde hace años, habían demostrado varias investigaciones, y pidió al Gobierno tomar medidas adecuadas para proteger la salud de la población (Página 12, 11/5/15).

En el Brasil, el Instituto Nacional del Cáncer (INCA), publicó un comunicado sobre el tema. El sistema agrícola basado en el uso intensivo de pesticidas causa grandes daños, incluyendo la polución del medioambiente y la intoxicación de los trabajadores, afirma el comunicado. Agrega que el envenenamiento agudo, que afecta a los trabajadores del sistema produce diversas enfermedades, y hasta la muerte. El envenenamiento crónico puede afectar a toda la población, y se debe a la presencia de residuos de pesticidas en la comida y el ambiente, a veces, en dosis bajas. (Posicionamento do Instituto Nacional de Cancer Jose Alencar Gomes da Silva acerca dos agrotoxicos, http://www.inca.gov.br).

No ha trascendido ninguna declaración de nuestro Ministerio de Salud Pública sobre el punto. Sin embargo, se trata de algo importante.

Han surgido yuyos resistentes al glifosato, que por eso se usa ahora en cantidades mayores, y junto con dos sustancias de toxicidad mucho mayor: Paraquat y 2,4D.

Por Guido Rodríguez Alcalá

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