De los 3.700 euros de salario medio en Dinamarca, a los 1.600 de España y los 376 de Bulgaria

De los 3.700 euros de salario medio en Dinamarca, a los 1.600 de España y los 376 de Bulgaria

El sueldo medio bruto en los 28 países de la UE fue en 2014, de media, de 2.062 euros mensuales, 428 euros más que la remuneración media española.

Ni tan afortunados como los daneses, con 3.705 euros de salario medio, ni en una situación tan precaria como los búlgaros, con un exiguo salario de 376 euros. La remuneración media en España durante 2014 fue de 1.634 euros mensuales, 428 euros menos que la media de la Unión Europea.

Así, nuestro país se sitúa en la zona media de la tabla, con 14 estados europeos con salarios medios inferiores al español y con 13 con remuneraciones mayores que la española, según el III Monitor Adecco sobre salarios.

Dentro del ‘club de los privilegiados’, con salarios medios superiores a los 2.500 euros al mes, se sitúan países como Reino Unido (2.596), Irlanda (2.607), Alemania (2.609), Suecia (2.617), Bélgica (2.619), Holanda (2.703), Finlandia (2.735) y Luxemburgo (2.980). Y en la cumbre, con una remuneración media de 3.706 euros mensuales, se coloca Dinamarca. En el furgón de cola, por el contrario, se sitúa Bulgaria, con 376 euros y Rumanía, con 467.

Estos datos revelan que dentro de la UE hay países cuyo salario medio supera en cerca de 10 veces la remuneración media de otros miembros. El caso extremo es el que surge de comparar la remuneración media de Dinamarca y Bulgaria, separadas por una brecha de 3.330 euros mensuales. En un solo mes, un trabajador medio danés cobra lo mismo que un colega búlgaro en casi nueve meses.

Poder de compra

España, pese a situarse en una zona intermedia, todavía no se ha recuperado de los efectos de la crisis. En 2014, el sueldo medio se ha mantenido respecto al año anterior, pero es todavía cinco euros menor que en 2012.

Sin embargo, y por primera vez desde 2009, la caída de los precios al consumo ha permitido que se recupere poder de compra, en concreto un 0.2%.

Diferencias entre comunidades

Por CCAA, sólo cuatro mostraron en 2014 un salario medio superior al del todo el país: País Vasco (con 1.969 euros), la Comunidad de Madrid (1.927), Navarra (1.752) y Cataluña (1.715). En el lado opuesto se situaron, Canarias y Extremadura, que continúan, al igual que en los dos años anteriores, como las únicas autonomías con salarios inferiores -de media- a 1.400 euros.

El sector industrial, a la cabeza

Por lo que respecta a los tres grandes sectores económicos, durante 2014 el salario medio industrial ganó un 1,9% de poder de compra, mientras que el de la Construcción recuperó el 1,2%. Por el contrario, la remuneración media de los Servicios no pudo evitar perder capacidad de compra por quinto año consecutivo, aunque menos que en los años anteriores (-0,2%).

Por áreas de actividad, los salarios más altos se encuentran, de media, en la Electricidad y gas (3.781 euros al mes) mientras que los más bajos se registran en la Hostelería (1.028). En el último año, el salario que más se ha incrementado es el de las Industrias extractivas, que ha crecido un 4,5% hasta situarse en los 2.512 euros mensuales.

2 comentarios en “De los 3.700 euros de salario medio en Dinamarca, a los 1.600 de España y los 376 de Bulgaria”

  1. Remuneración femenina no debe limitarse a estadística

    El IBGE divulgó esta semana estudio apuntando que las trabajadoras brasileñas ganan un 23,6% menos que los trabajadores. Datos del Catastro Central de Empresas (Cempre) revelan que, considerando el universo de personas ocupadas asalariadas, los hombres recibieron en promedio R$ 2.708,22 y mujeres R$ 2.191,59 el año 2015.

    Aisladamente, esos números son solamente estadísticas. Si no estudiados y analizados, poco van a ayudar en el desarrollo del mercado. Sabemos, al final, que esos mismos números colaboran en el entendimiento de factores que llevaron al público femenino a crecer en el mercado en las últimas décadas. Entonces, ¿qué permite esa remuneración desigual aún en los días de hoy? Tal vez el principal problema es que la respuesta no sea única. Y, pasmen, el factor “prejuicio”, que generalmente viene cargado con ese tipo de levantamiento, puede ser lo que menos impacta en la diferencia salarial entre hombres y mujeres.

    Un factor a favor del mundo masculino es que ellos saben desempeñar un papel “corporativista” y eso genera un mayor grado de confianza, principalmente en el momento de los movimientos dentro de las empresas. Abordar ese asunto de esta forma es desagradable, pero estoy intentando traer la realidad para el mercado.

    El hombre, por tener más tiempo para el trabajo, acaba por participar más de eventos “paralelos” al día a día de trabajo. Fútbol, la cerveza después del expediente, el tiempo libre para quedarse hasta más tarde para finalizar una determinada tarea. Aquí es que muchas veces aflora la tal “confianza”. Vea, no que las mujeres no sean confiables. Es que los hombres “envuelven” el paquete mejor, no por saber de eso, pero porque viven en el contexto que se permite a eso.

    Todo ese contexto no tiene nada que ver con prejuicio velado. En décadas de actividades en grandes empresas, puedo afirmar categóricamente que nunca una organización llegó a mí y dijo: “Contrate un ejecutivo con ese perfil. Si es hombre ofrezca R$ 30 mil, si es mujer ofrezca, R$ 25 mil”. Eso nunca ocurrió y creo realmente que no ocurra descaradamente.

    Las diferencias acaban siendo implícitas a lo largo de la carrera. Volviendo a hablar de la mujer profesional, tenemos algunos puntos que acaban por dejarlas en desventaja y que ellas tendrán que trabajar en el futuro. El hombre, no “embaraza”. Ese es un primer punto. Muchas veces la mujer decide interrumpir la carrera, incluso momentáneamente, para vivir la maternidad, muchas veces más de una vez a lo largo de la vida profesional. Mientras eso, hombres, en la misma edad y formación, siguen con la carrera. Eso crea un abismo.

    Otro punto es que la mujer en los días de hoy es multitarea: profesional, madre, esposa, del hogar… Es ella quien acaba por resolver todo, sobrando poco tiempo para quedarse hasta más tarde en el trabajo, para participar de actividades paralelas y, consecuentemente, no consigue exponer su grado de “confiabilidad”.

    No existe un prospecto, una cartilla o píldoras que nos ofrezcan el Norte de cómo resolver ese dilema. Pero, ciertamente, las mujeres necesitan continuar surcando el camino que vienen haciendo hasta aquí: buscando la mejor educación, actualizándose e imponiéndose en el mercado. Pero eso uno ve que ya no basta.

    Lo que ella necesita ahora es parar y mirar para sí y encontrar esa respuesta. Y un buen inicio es dividir aún más las tareas diarias de la casa: familia, hijos y actividades domésticas necesitan ser divididas igualmente. No basta que el hombre saque la basura de la cocina y pronto, necesita participar. De esta forma tendrá más tiempo para dedicarse a la carrera.

    Con mayor tiempo libre, la mujer puede encontrar medios para realzar su confiabilidad, solamente así va a competir de igual a igual en las promociones. Esos dos tópicos por sí ya darían más un buen salto en la igualdad por sueldos entre hombres y mujeres en el mercado brasileño.

    Para las empresas queda un gran dato cuando se deparen con la “mujer madre”. Noten que tras la maternidad ellas están más maduras, decididas, con mayor capacidad de producir en menos tiempo, va directo al problema. Eso solo la gestión da al ser humano. Implícitamente esas experiencias serán traídas para el día a día del trabajo. La mujer, al depararse con problemas, va a querer ir directo al asunto: ¿dónde duele? O sea, tras el embarazo la asertividad aumenta, con equilibrio emocional. Luego, si el mercado nota eso con mayor profundidad, la mujer tendrá un buen triunfo en las manos a lapidar y ciertamente las “estadísticas” futuras mostrarán un grado de igualdad más cerca en la remuneración entre géneros.

    POR BERNT ENTSCHEV

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  2. La toma de conciencia
    POR MARCELO PEDROZA

    La reconstrucción es permanente. Así se vive aprendiendo y esa posibilidad latente fluye cuando quienes la consideran la hacen parte fundante de su existencia. Siempre es el tiempo para asumir aquello que se posee, esto implica conocerse. A lo creado hay que formarlo una y otra vez. Lo que es y está puede seguir evolucionando. El comienzo facilita la consecución de nuevas direcciones, y en todo esto la toma de conciencia puede determinar el carácter de lo que acontece y el trayecto que se busca circular.

    Leandro de Lajonquière, doctor en Educación, en su obra “De Piaget a Freud: para repensar los aprendizajes”, expone, entre tantos temas interesantes abordados, lo que sería la construcción de la toma de conciencia, a la cual cita a través de la voz histórica de Piaget, para quien la misma es la conceptualización de la propia acción. El profesor Leandro, en otro momento de su escrito, esboza que la toma de conciencia consiste en un proceso secuencial que, partiendo del punto de aplicación de la acción, se dirige a su mecanismo interno, sea cuando el sujeto tiene éxito, sea cuando fracasa: momento en que tratará de descubrir dónde reside el defecto de acomodación del esquema.

    Hay una conexión indudable entre el conocimiento y la significación de lo que se presenta. Las ideas del saber pueden surgir como eslabones interdependientes que se estimulan unos a otros para dar con sus propósitos constitutivos. De esto nace lo que facilita la organización de los pensamientos que le dan cabida a la valorización de los hechos.

    La significación está íntimamente sustentada en la conciencia extendida hacia la interioridad de quien puede elaborar y desarrollar la capacidad de apreciar cuanto sucede. Es consciente quien puede describir un hecho aunque hay algo más que eso, y hacia ese engranaje intrínseco se dirige la creación simbólica que identifica responsablemente lo que es. Entonces como se idealiza lo observado, lo vivido, lo imaginado o lo proyectado, es probable que de tal forma sea manifestado. Las reglas no aceptan generalizaciones, es cada sujeto el constructor de las variables que lo hacen único artífice de lo que en sí decide proyectar.

    Escribe de Lajonquière –quien también es psicólogo–: “Es pertinente diferenciar una conciencia elemental de una toma de conciencia. La primera estaría ligada al dato inmediato, tanto externo cuanto propioceptivo; pero la segunda comportaría una auténtica reconstrucción conceptual de la lógica inmanente de la acción”. Es marcada la distinción entre ambas modalidades expuestas, lo que habilita para profundizar el cauce de relaciones con la vida en sociedad. Qué impactos producen cada una, sería factible esgrimir una temporalidad cualitativa sobre el uso de las mismas, de qué forma se fomenta la diversidad de sus efectos, se podrían visualizar las causalidades de los acontecimientos que influyen en el orden comunitario a través de una enseñanza focalizada en darles un interés vital para tal fin, son tantos los interrogantes, hay mucho por descifrar.

    Es el sujeto pensante un actor comprometido con su comunidad; su panorama consciente se esfuerza por hacer fluir el ideario de valores que lo conducen hacia las causas que dignifican la humanidad. Además del conocimiento, debe promoverse el desarrollo de los criterios que destinen su aplicabilidad a la elaboración y práctica de las condiciones prósperas para la convivencia.

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