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laoveja100

Maduro. Los muertos y heridos son tu responsabilidad.

 

Los delincuentes (¿?)

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

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12 comentarios en “Maduro. Los muertos y heridos son tu responsabilidad.

  1. El diluvio, la peste y los tres Luises

    El fallecido Hugo Chávez podría parangonarse con los reyes de Francia Luis XIV y Luis XV. Con el primero, “el Rey Sol”, por aquello de “el Estado soy yo”. Así lo concebía y así actuaba el líder bolivariano.

    Quizás más que un sol, se sentía a la par de un dios. Por lo menos es como lo veían y lo ven sus herederos. Según estos, fue él quien propuso al mismo Dios supremo la candidatura de Jorge Bergoglio, el hoy papa Francisco. Además Nicolás Maduro ha contado que se encarnó en un “pajarito” –una especie de Espíritu Santo, menos solemne– que lo guió en sus primeros pasos presidenciales.

    En cuanto al parecido con Luis XV, es por aquello de “después de mí el diluvio”. Y efectivamente ha sido así: para después de él, Chávez dejó a Maduro.

    Maduro, por su parte, podría asimilarse al “Rey Sol”, por su absolutismo, y hasta a Luis XVI, al que la tocó rendir cuentas al pueblo francés. Pero nada que ver con lo de “después de mí el diluvio”, porque de hecho, Maduro es el diluvio.

    El diluvio va con él: acaba de decretar “la emergencia económica”, cosa de poder manejarse sin las molestias y los aportes –que bien le vendrían– de una Asamblea Nacional con mayoría opositora. Maduro quiere seguir disponiendo como lo hacía hasta antes de las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre: con una Asamblea Legislativa “a la orden”, tal cual sigue ocurriendo todavía con los poderes Judicial, Ciudadano y Electoral más la recién nacida Cámara Comunal Nacional.

    ¿Y qué quiere hacer? Los resultados conseguidos con su manejo total hablan de la mayor inflación del mundo, desabastecimiento a niveles inéditos, inseguridad y violencia, con los más altos índices de muertes por habitante, pobreza y extrema pobreza como nunca la había habido, endeudamiento escandaloso, al igual que la corrupción, y un PBI en caída libre.

    Con el Socialismo del siglo XXI el chavismo prometió cambiar el modelo de producción imperante, acabar con el modelo liberal de mercado y pasar a uno socialista, de planificación estatal, con la expropiación y la nacionalización de los medios de producción.

    Por ahora lo único que han logrado con ese Socialismo del siglo XXI es acabar con la producción. De lo poco que se consigue en Venezuela el 70 por ciento llega del exterior, son productos importados y se prevé incluso que estos van a menguar, porque Venezuela paga mal y tarde lo que importa. Hasta sus amigos progresistas que han promovido la exportación solidaria –dicen que en muchos casos con pingües ganancias para quienes participan de ella, en una punta y en la otra– han comenzado a quejarse y a reclamar los pagos. Y este clamor, como queda dicho, ya no viene de empresas privadas y multinacionales capitalistas sino que del entorno solidario.

    Hay quienes se preguntan ¿por qué Maduro no aprovechó esta oportunidad de pasarle a la oposición el fardo de “las soluciones económicas”? Un muy pesado fardo, por cierto.

    Es que el poder aísla y enceguece.

    Maduro ya no atiende ni a sus correligionarios, amigos y colegas de fuera de fronteras, que cada vez tratan de implicarse menos. Es cierto que siguen dándole apoyo, pero cada vez con menos ganas. Recuerdan a la Europa del siglo XIV cuando la época de la “peste negra”. Según se cuenta, los estornudos eran el primer síntoma de la enfermedad y ante ellos amigos y allegados, piadosamente, tras desear “salud” en voz alta se alejaban prudentemente, para no contagiarse. Y algo de eso es lo que está pasando con Maduro y la Venezuela chavista.

    Y ello pese a que más de uno le debería estar agradecido a Maduro, por ser el acaparador de todas las noticias y evitar que las miradas comiencen a pasearse por otros lares.

    Por ejemplo, por el Ecuador de Rafael Correa. Por allí las cosas tampoco van tan bien. Aunque Correa no ha dilapidado tanto como Chávez y Maduro, igual la situación se le pone difícil. El precio del petróleo tiene esas consecuencias. Correa lo ha disimulado mucho, pero para ello se ha comprometido demasiado con China. La deuda es grande y se hace costosa. Y debe haber más cosas y peores, pero esto es lo poco que se sabe porque Correa lo que sí ha hecho con suma eficiencia es amordazar a los periodistas y a la prensa y manipular la escasa información que llega a los ecuatorianos.

    Por Danilo Arbilla

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    Publicado por Anónimo | 29 enero, 2016, 16:06
  2. ¿Más cerca de Venezuela?

    Puede que la presidenta chilena Michelle Bachelet termine siendo tan buena o mejor que su predecesor Sebastián Piñera, pero muchos activistas a favor de la democracia y los derechos humanos en Latinoamérica ya están añorando las recientes declaraciones de Piñera con respecto a los abusos de los gobiernos de Venezuela y Cuba.

    Bachelet, la expresidenta socialista que regresó al palacio presidencial el 11 de marzo para iniciar un segundo mandato, ha sugerido que su principal prioridad en política exterior será mejorar las relaciones con Brasil, Argentina y otras naciones sudamericanas de la costa del Atlántico. Piñera, en cambio, había enfatizado los vínculos de Chile con la Alianza del Pacífico, el grupo de países con economías abiertas constituido por México, Colombia, Perú y el propio Chile.

    “Chile en los últimos años ha perdido presencia regional y se ha privilegiado una visión economicista”, dijo Bachelet tras su toma de posesión. Bachelet anunció que su primer viaje al exterior será a Argentina, y que en política exterior “voy a poner una agenda latinoamericana muy fuerte”.

    Sobre Venezuela, Bachelet dijo que Chile apoyará una actitud de “acompañamiento y de buscar todas la fórmulas de paz” y agregó –en lo que algunos interpretan como una señal de apoyo al gobierno venezolano, y de crítica a los manifestantes en Venezuela– que “de ninguna manera jamás apoyaremos ningún movimiento que de forma violenta quiera derrocar un gobierno democráticamente electo”.

    El presidente venezolano Nicolás Maduro, quien fue proclamado ganador de las cuestionadas elecciones de 2013 por un tribunal electoral controlado por el gobierno, califica a las masivas protestas callejeras contra su gobierno como un intento “golpista”, y alega que arrestó al líder opositor Leopoldo López por su supuesta incitación a la violencia.

    La organización Human Rights Watch señaló la semana pasada que no hay evidencias de que López haya hecho nada más que ejercer su legítimo derecho de hablar contra el Gobierno.

    Bachelet también dijo que defenderá la democracia y los derechos humanos en la región, pero la pregunta que preocupa a los grupos de derechos humanos es hasta qué punto lo hará.

    El expresidente Piñera había sido más explícito en su defensa de los derechos humanos universales, por lo menos hacia el final de su mandato. Piñera fue el único jefe de Estado latinoamericano que se reunió con un líder de la oposición pacífica de Cuba durante una cumbre latinoamericana celebrada el 28 de enero en Cuba.

    En una entrevista que le hice poco antes de que dejara el cargo, Piñera me dijo que los países latinoamericanos deberían ser más activos y firmes en la defensa de las libertades fundamentales y los derechos humanos en Venezuela y en Cuba.

    Citando los tratados regionales de la Organización de Estados Americanos, la Comunidad de Estados de Latinoamérica y el Caribe y otras instituciones regionales, Piñera agregó que “es un compromiso que tenemos todos los países de América Latina de defender la libertad, la democracia y los derechos humanos, no solo dentro de nuestras fronteras sino también fuera de ellas, y particularmente en nuestro continente”.

    Cuando le pregunté a Piñera qué le recomendaría hacer a la entonces presidenta electa Bachelet, Piñera dijo que le aconsejaría “mantener una actitud coherente y consecuente, y eso significa defender la democracia y los derechos humanos no solamente en nuestro país, sino en todas partes donde esas libertades estén amenazadas”.

    Mi opinión: Para ser justos, digamos que Piñera aumentó su activismo en defensa de los derechos humanos hacia el final de su gobierno. Y también recordemos que Bachelet, en su primer mandato, fue en general una digna defensora de la democracia y los derechos humanos (con algunas excepciones, como cuando visitó Cuba para inaugurar una feria del libro organizada por una dictadura militar que censura la literatura y la prensa como política de Estado).

    ¿Le dará la espalda Bachelet a la defensa de la democracia y los derechos humanos en la región?

    Tiendo a pensar que no. Confío en que su deseo de mejorar las relaciones con Argentina y otros gobiernos populistas autoritarios es parte de un discurso con el que quiere aumentar la influencia de Chile en la América Latina, y que no significará un retroceso en la tradición chilena después de la dictadura militar de Augusto Pinochet de ser un país activista en la defensa de los derechos fundamentales en todo el mundo.

    Por su historia personal y su trayectoria política, no creo que Bachelet justifique la represión ni la censura del gobierno de Maduro, ni que se quede callada sobre estos y otros abusos. Si lo hace, sería una gran pérdida para la causa de los derechos humanos y la democracia en la región.

    Andrés Oppenheimer

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    Publicado por jotaefeb | 24 marzo, 2014, 17:18
  3. La ingratitud y la soledad

    Afirman que la gratitud es la cortesía del corazón. Y talvez no haya soledad mayor que aquel que ante la injusticia y el oprobio no recibe el apoyo que debería en los momentos fundacionales de la lucha por la libertad y la democracia que se libra hoy en las calles de Venezuela. Ahí mismo donde un descorazonado Bolívar había afirmado se sentía como si “…hubiera arado en el mar” en la construcción de un espacio común que perteneciera a cada latinoamericano como propio.

    Hoy las voces destempladas gritan en contra de quienes muestran con coraje y valentía su solidaridad con el pueblo venezolano. El presidente Maduro, quien como canciller de Chávez en 2012,en la crisis paraguaya, intentó soliviantar a las Fuerzas Armadas de esa nación, pega el grito al cielo ante cualquier condena a la que llama de forma cínica “imperdonable injerencia en asuntos internos”. Corta y flaca memoria por un lado y clara muestra de incoherencia por el otro. Hoy no quieren que sea la OEA escenario para discutir sobre la violación de derechos humanos, detenciones de líderes políticos y buscan afanosamente que sea un “territorio amigo” como la Unasur donde se expresen los lugares comunes de los tibios y cómplices que hablan hoy de “buscar pacificar los espíritus y retornar al diálogo” como si no hubieran muertes, heridos, sangres e injusticia desparramados por todo ese país. “Vomitaré a los tibios…” podría ser hoy la cita bíblica de muchos de nuestros líderes siempre dados a referencias de este tipo mezcladas con amenazas e imprecaciones de todo tipo.

    Pero hoy somos todos Venezuela y le debemos apoyo al corajudo pueblo que sigue buscando afanosamente su libertad secuestrada por un Gobierno que cree que ser demócrata solo implica cumplir las formalidades del sistema pero no vivir sus valores. Esta es una prueba de cuán comprometidos se encuentran con la democracia o cual es el verdadero rostro de un Gobierno que cree falsamente que los mandatos electorales son eternos y no revisables por el pueblo que los votó. Bolívar, si estuviera vivo, miraría con pena y dolor lo que han hecho en su nombre y talvez estaría más solo que cuando acabó sus días en Colombia.

    Requerimos en la memoria de su nombre una nación que cumpla los principios y los valores democráticos y no un Gobierno que proclama cosas de contramano con la realidad. Los jóvenes venezolanos no se merecen la soledad y el desprecio de millones de latinoamericanos que han hecho de la búsqueda de la justicia y la libertad las razones de su existencia.

    Ya no alcanzan los discursos grandilocuentes y vacíos. Hoy la democracia reclama contenidos ciertos y sólidos. El poder político se evapora cuando la realidad le devuelve al gobernante la imagen de su propia incompetencia, venalidad y corrupción… sangrienta y por sobre todo condenable siempre.

    BENJAMÍN FERNÁNDEZ BOGADO

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    Publicado por Anónimo | 7 marzo, 2014, 14:18
  4. Nada justifica las muertes ni la censura

    Por Gloria B. Rolón L.

    Lastimosamente, la crisis política-institucional hace mucho tiempo que mantiene al pueblo venezolano profundamente dividido y en alerta permanente.

    Los recientes hechos (el asesinato, en la semana pasada, de tres jóvenes y la abierta censura del gobierno de Nicolás Maduro a la prensa) han acrecentado ese estado de crispación e inseguridad en que viven los venezolanos.

    Todos los países de la región, incluido el nuestro, han expresado su solidaridad con el pueblo venezolano e instado a mantener la paz. Y está bien que lo hagan. Han lamentado las muertes de los manifestantes… pero ¿se han expresado en particular sobre lo terrible de la censura?

    Ni uno solo de ellos. Y he ahí lo peligroso de todo esto. Es que el propio Maduro reconoció abiertamente que censuró al canal colombiano NTN24 sacándolo de las parrillas de televisión por cable por “decisión de Estado”.

    El “pecado” –en opinión de Maduro– del canal en cuestión fue transmitir en vivo y en directo las manifestaciones que se hacían en su contra no solo en Caracas sino en varias otras localidades del país.

    “Fuera del aire, NTN24. Fue una decisión de Estado, para que lo sepan (…) yo voy a defender el derecho a la tranquilidad de Venezuela y nadie va a venir desde el exterior a tratar de perturbar el clima psicológico de Venezuela”, fueron textualmente las palabras que empleó Maduro para justificar lo injustificable.

    De izquierda o de derecha, de centro o de extrema, populista o no, los gobiernos de nuestros países, con su silencio sobre la censura a los medios de prensa, han demostrado que tienen un claro enemigo: la libertad de expresión.

    Condenable y lamentable, sin lugar a dudas, pero fundamentalmente peligroso… Peligroso para naciones como la nuestra donde la fragilidad de las instituciones y la escasa conciencia ciudadana son marcas indiscutibles de pasados totalitarios.

    Es por eso que así como condenamos las muertes también debemos condenar las otras acciones que buscan acallar no solo personas en particular sino pueblos y naciones enteras.

    No podemos seguir aceptando excusas como las que dio Maduro.

    “Pretendían ayer, en las cableras venezolanas, transmitir la zozobra de un golpe de Estado como el 11 de abril”, había dicho Maduro en referencia al intento de derrocar, en 2002, al ya fallecido presidente venezolano Hugo Chávez (1999-2013).

    Solo los gobiernos autoritarios temen tanto a la libre expresión. Tengámoslo en cuenta siempre.

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    Publicado por Anónimo | 18 febrero, 2014, 05:56
  5. Indignante indiferencia

    Cuando los demócratas venezolanos creían que no podía haber nada peor que Hugo Chávez, apareció Nicolás Maduro y los sacó del error. Ganó fraudulentamente unas elecciones y, tras imaginarse ver a su mentor convertido post mortem en un pajarito, se puso a desgobernar con ganas. Mantuvo los índices de inflación (56,3%) y de criminalidad (79 homicidios cada 100.000 habitantes) más altos del continente, causó el desabastecimiento de productos básicos, creó organismos paralelos a las municipalidades ganadas por los opositores, impartió instrucciones para censurar el contenido de los programas televisivos y puso restricciones para la importación de papel a la prensa desafecta, entre otros mayúsculos desmanes. En estos días se ha dedicado a reprimir a balazos, mediante grupos civiles motorizados, a quienes protestan masiva y pacíficamente contra su desastroso régimen.

    Maduro acusa de “golpistas” a los críticos de su Gobierno, lo cual tiene su gracia dado que su fallecido Comandante había intentado en 1992 un golpe de Estado contra el presidente constitucional Carlos Andrés Pérez.

    El farsante, tal como lo calificó un exideólogo del Socialismo del Siglo XXI, tiene la memoria corta, pero la mano larga para derrochar petrodólares en compras de armamentos y de conciencias. Un caso especial es el envío gratuito a Cuba de unos 115.000 barriles de petróleo cada día, una parte de los cuales se reexporta y se cobra en dólares libres en beneficio de las élites castrista y chavista y de ciertos partidos afines, como el salvadoreño Farabundo Martí y el hondureño Libertad y Refundación.

    Según el economista venezolano Ángel García Banchs, Maduro entrega a los Castro unos 12.000 millones de dólares anuales por el pago de servicios profesionales de la Misión Barrio Abierto y en el marco de los acuerdos y descuentos de la alianza energética Petrocaribe. El referido pago de servicios profesionales no es más que un repugnante tráfico de personas esclavas manejado por el castrismo, como lo denunció hace poco una médica cubana contratada por el Gobierno brasileño.

    Entre los 46.000 cubanos que hoy trabajan en Venezuela como médicos, maestros o preparadores físicos, figuran también numerosos agentes secretos –llegaron unos 2.500 más para los comicios que robó Maduro– que asesoran a los militares y a los servicios de seguridad bolivarianos y controlan la expedición de documentos nacionales, así como los registros de propiedad. Dado que la supervivencia de la dictadura de los hermanos Castro depende del petróleo venezolano, es seguro que esos asesores estarán hoy muy atareados disponiendo medidas represivas contra los manifestantes. Para los fosilizados dictadores cubanos, la permanencia de Maduro y los bolivarianos en el poder es cuestión de vida o muerte.

    Aparte de las medidas represivas, hubo y hay otras menos brutales, que sirven para acallar a los que se atreven a cuestionar el chavismo. Son más bien administrativas, como la empleada bajo Chávez para silenciar a Radio Caracas Televisión mediante la no renovación de la licencia, o como la tramada bajo Maduro para privar de papel a los diarios críticos. Bajo el stronismo, los paraguayos conocimos la suspensión de las emisiones de Radio Ñandutí, dispuesta por la Administración Nacional de Telecomunicaciones, y las dificultades que tuvo ABC Color para surtirse de papel y distribuir sus ejemplares, para finalmente ser clausurado por una resolución del ministro del Interior. Los autoritarios –sean de derecha o de izquierda– apelan a métodos similares, así que los asesores cubanos de Maduro no tienen que innovar mucho. Los grupos militantes progubernamentales conocidos como “colectivos” ejercen la violencia en Venezuela, tal cual la ejercieron aquí la guardia urbana primero y los militantes combatientes stronistas después. Nada nuevo en el libreto dictatorial.

    Si los miles de millones de dólares que van a parar cada año en la isla fueran usados para reparar y fomentar el destruido aparato productivo de Venezuela, a su gente hoy le iría bastante mejor y tendría menos motivos para protestar contra las tropelías de Maduro. Empero, la sumisión de este fantoche a los dictados de La Habana es tan grande que parece improbable que el sentido común le haga rever sus posiciones. Cree quizás que sin la asistencia de los asesores cubanos no duraría mucho en el cargo usurpado, sin percibir que, si así continúa, las protestas irán creciendo hasta el punto de que el país resulte ingobernable. Su conocida irracionalidad es de lo más sólida, de modo que solo cabe esperar, lastimosamente, que Venezuela siga su marcha hacia el despeñadero. La represión irá en aumento, porque no hay visos de que Maduro vaya a romper sus lazos con el castrismo ni a modificar radicalmente su catastrófica política económica, cegado como está por la ignorancia y el fanatismo.

    Entretanto, Maduro sigue contando con el silencio cómplice de los gobiernos democráticos de la región y, más aún, recibió el respaldo del Mercosur, donde son mayoría sus amigos bolivarianos, según un comunicado dado a conocer en la misma Caracas, ya que el gobierno venezolano ejerce la presidencia pro témpore de la organización regional. Es increíble que a estos gobiernos parece importarles muy poco que los venezolanos estén soportando un régimen despótico cuya ineficiencia y arbitrariedad solo son comparables con las que reinan en Cuba y Nicaragua. Las solidaridades ideológicas, con todos los matices que se quiera, pesarían más que la preocupación por la suerte de un sufrido pueblo merecedor de un presente mucho menos desgraciado y de un futuro mucho más promisorio que el ofrecido por un desquiciado que funge de presidente. Por mucho menos, nuestros “hermanos” del Mercosur ya hubieran dispuesto una intervención en el Paraguay en “defensa de la democracia”.

    Si en alguna ocasión las razones políticas prevalecieron sobre las jurídicas para que el chavismo irrumpiera en el Mercosur, ahora ellas prevalecen sobre las humanitarias para que los Gobiernos hagan la vista gorda mientras los opositores venezolanos son tiroteados por matones motorizados al servicio de un sistema político oprobioso. ¡Indignante!

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    Publicado por Anónimo | 18 febrero, 2014, 05:40
  6. ¿Hasta cuándo, Venezuela?

    Hace unos días, desde uno de los diarios venezolanos para los cuales escribo semanalmente, se me pidió reducir a la mitad la extensión de mis artículos. No quieren dejar de incluirlos, pero la escasez de papel los obliga a tomar esa decisión, me explicaron.

    No quieren ceder ante la censura. Pero esta avanza. Ya más de una docena de diarios han dejado de circular. De informar a los venezolanos y al mundo lo que pasa en ese país, el de las más altas tasas de crímenes y de inflación del mundo.

    Como no puede acallar a periodistas y medios, el régimen chavista no disimula y recurre a un viejo método de las dictaduras: controlar el papel de diario. Lo hizo Perón en Argentina en 1947, cuando se le complicó la situación económica y así quiso evitar que se hablara del tema. Lo hizo años después la dictadura militar en ese país a través de Papel Prensa, lamentablemente en sociedad con algunos diarios, condicionando a los medios “no asociados” e independientes. Lo hizo el PRI mexicano en sus momentos más oscuros, a través de PIPSA. Es una forma alterna y en apariencia menos flagrante que clausurar medios, meter periodistas presos u obligarlos al exilio. El propósito, sin embargo, es siempre el mismo: que la gente no sepa lo que pasa. Y en Venezuela están pasando muchas cosas y al gobierno de Maduro ya no le basta con no darle papel a los diarios y controlar los canales. Tiene que ir más allá y ordena quitar del aire al único canal, el colombiano NTN 24, que daba cuenta de la tragedia: represión, apresamientos, tortura y asesinato de estudiantes y de los que han salido a la calle a protestar. Todos ellos dispuestos a enfrentar a los grupos fascistas –a los que llaman colectivos– que, pagados y armados por el chavismo, actúan a mansalva con la complicidad de policías y soldados que dan vuelta la cara.

    Y ya no se trata de escasez, de índices únicos, de necesidades, de corrupción (también a la cabeza de la tabla), de dólar negro; ahora se trata de “sangre en las calles”, como tituló El Herald. De gente apaleada, gaseada y baleada porque quieren manifestar y expresar su disconformidad en forma pacífica y democrática, lo cual ya es una utopía en la Venezuela chavista de Nicolás Maduro y sus asesores cubanos.

    Abrazado al poder, “el heredero” denuncia golpes de Estado, sale a perseguir opositores, mete presos a disidentes, y suma y suma razones, barbaridades, que luego quiere tapar y entonces crece la censura.

    ¿Hasta cuándo, Venezuela?

    Los venezolanos no están dispuestos a ceder. No alcanza con que no se entregue papel a los diarios o se clausuren canales, ni con los grupos fascistas y la represión policial y del ejército. Los venezolanos lo sufren y no necesitan que nadie les informe lo que ocurre en su país. Quizás les falte algún detalle de cifras, precisiones prescindibles en definitiva porque de sobra saben y sienten cómo se ha destrozado y entregado la economía del país a una serie de buitres “solidarios y amigos”.

    Los venezolanos lo saben, lo viven y resisten a viva voz en la calle. Arriesgan todo, mientras el mundo, el occidental y cristiano, parece no estar enterado de nada. La OEA y todos sus democráticos miembros, como ausentes. Los que se preocupan sobre atropellos y violación de los derechos humanos en los confines del mundo no se dan cuenta de lo que pasa a su lado y siguen comerciando y haciendo negocios.

    No podrán aducir ignorancia.

    De una forma u otra, mal que le pese a Maduro, a Diosdado Cabello, a sus militares, y aunque no les importe mucho a los cubanos asesores allí presentes –los verdaderos mandamases y grandes beneficiarios–, afuera se sabe sobre la tragedia venezolana y de ahí que el inefable Maduro también condene a las agencias de noticias internacionales.

    ¿No va a hacer nada la OEA?¿La ONU? ¿Seguirán mirando a otro lado? ¿Hasta cuándo, señores?

    Por Danilo Arbilla

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/hasta-cuando-venezuela-1215516.html

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    Publicado por Anónimo | 17 febrero, 2014, 11:26
  7. ¿Tuvo Venezuela su propia Noche de los Lápices?
    Venezuela ardió de nuevo, con manifestaciones que causaron muertos, heridos y detenidos. Sin medios libres y sin independencia del Poder Judicial no habrá reconciliación nacional, opina Evan Romero Castillo.

    Vaya jornada la de este miércoles (12.2.2014) en Caracas. Justo cuando se celebraba el Día de la Juventud –que este año conmemoraba el 200º aniversario de la batalla independentista de La Victoria, librada por miles de seminaristas a falta de tropas regulares–, una marcha pacífica de estudiantes se vio empañada por actos de violencia preocupantes. La meta de la manifestación era exigir al Ministerio Público la liberación de otros catorce estudiantes detenidos la semana pasada por protestar contra el Gobierno de Nicolás Maduro.
    Dependiendo de a quién se le pregunte, la marcha habría culminado sin sobresaltos o con actos de vandalismo contra la sede de la Fiscalía perpetrados por jóvenes encapuchados, infiltrados o no. En todo caso, los estudiantes terminaron enfrentados con agentes policiales, militares y civiles armados identificados con el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) –grupos de choque autodenominados “colectivos chavistas”–, quienes arremetieron contra los manifestantes usando gases lacrimógenos, bastones y armas de fuego.
    Estudiantes arrestados

    Tres personas perdieron la vida en los tumultos, muchas otras resultaron heridas y la cantidad de estudiantes arrestados llevó a un periodista local a comentar que Venezuela acababa de vivir su propia Noche de los Lápices. Varios profesionales de la prensa y defensores de los derechos humanos fueron detenidos y golpeados también mientras documentaban los acontecimientos. Casos similares se registraron en las otras ciudades venezolanas donde tuvieron lugar protestas multitudinarias contra la gestión de Maduro.
    Las emisoras de radio y televisión se abstuvieron de cubrir los disturbios, pero las redes sociales funcionaron como medios de información alternativos. Mediante Twitter se denunciaron los allanamientos de las viviendas de conocidos adversarios del Gobierno, amenazas anónimas contra periodistas, la supuesta presencia de francotiradores en la azotea del Ministerio de Infraestructura, y el asedio a la televisora estatal VTV y a la Comisión Nacional de Telecomunicaciones de Venezuela (Conatel) por parte de grupos opositores.
    Opositores en la mira

    Venezuela ardió de nuevo. Y aunque los líderes opositores María Corina Machado, Leopoldo López y Antonio Ledezma se distanciaron de los actores violentos de las manifestaciones, dejando claro que eso no era lo que tenían en mente cuando llamaron a tomar las calles para salir del Gobierno de Maduro, el establishment chavista ha vuelto a poner el grito en el cielo, acusándolos de planear un golpe de Estado y ordenando la captura de López como autor intelectual de los episodios de violencia en cuestión.
    Incidentes como los de este 12 de febrero son difíciles de describir sin saturar al lector de detalles. Los sucesos se apilaron con rapidez, lo cardinal y lo anecdótico compitieron en dramatismo, y las versiones de los hechos se contradijeron debido a una polarización política que no amaina. No obstante, lo más grave de todo es que los árbitros no son de fiar porque la independencia de los poderes públicos brilla por su ausencia, las instituciones estatales son cualquier cosa menos transparentes y los mecanismos de control han sido desactivados.
    Con todo y la polarización prevalente, es poco probable que los acontecimientos de este miércoles (12.2.2014) hubieran tenido lugar si las fuerzas de seguridad estuvieran al servicio del Estado y no del PSUV. De no estar maniatados por las limitaciones –legales y materiales– impuestas a la libertad de prensa, los medios contribuirían a corroborar los hechos y a atribuir responsabilidades por los desafueros. Y la aplicación de la justicia propiciaría la reconciliación nacional si los fiscales y magistrados de las cortes no estuvieran alineados con el partido de Gobierno.
    DW.DE

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    Publicado por Anónimo | 14 febrero, 2014, 10:16
  8. Esta gente es mala, muy mala
    JOSÉ DOMINGO BLANCO (MINGO) | EL UNIVERSAL
    viernes 14 de febrero de 2014 12:00 AM
    Escribo estas líneas en medio de marchas y protestas; pero, sin que pueda tener suficiente información de ellas: no hay noticias. Pocos las reseñan o comentan. No pueden. Twitter, ayuda algo; pero, con la limitación de sus 140 caracteres. El gobierno amenaza, vocifera, amedrenta. Y los medios, por temor a ser sancionados severamente, acatan. ¿En qué país vivimos? Amanezco cada mañana con la sensación de que un día los venezolanos nos levantaremos y ya no tendremos país. Ese, el que conocíamos: en el que nos hicieron crecer y creer nuestros padres, nuestros abuelos. Donde había libertad de expresión, quizá con sus altos y bajos, pero libre al fin. Imperfecto, con errores, pero nuestro. Lleno de oportunidades para quienes estuviesen dispuestos a sacudirse la flojera y ponerle empeño. Un país de gente emprendedora y no de mendigos esperando dádivas o ayudas del gobierno. Un día, temo despertar y encontrarme con que ya no reconozco a Venezuela. Que al llegar a la emisora, como todas las mañanas, no tendré mis periódicos para compartir con los oyentes las noticias que reseñan los diarios nacionales. Peor aún: que en el paquete sólo estarán Vea y El Correo del Orinoco. Que intentaré conseguir noticias por los distintos portales web y sólo veré información disfrazada. Edulcorada y protagonizada por fantoches del gobierno vestidos de rojo, intentando hablar de patria, escupiendo consignas trasnochadas e inverosímiles -incluso para la gente que comulga con este régimen- que repiten como los clichés que alguien pone de moda.

    Cada día, menos información. Cada día, más propaganda del gobierno: más circo y fachada. Y nuevos programas -como el de Diosdado, por cierto, ¿cómo es que se llama? ¿La Hojilla, parte 2?- donde el discurso de sus conductores esté cargado de populismo, odio y resentimiento. Nuestras ciudades, tapizadas con las vallas del desgobierno, los periódicos del desgobierno, los canales de TV del desgobierno, las emisoras del desgobierno: el logro de la hegemonía comunicacional. ¿Pero, quién es el padre de toda esta estrategia? ¿Fidel? ¿Izarra? ¿Maripili? ¿Chávez? ¿José Vicente Rangel? No, el intelecto no les da para tanto. Ellos no tuvieron que hacer ni el más mínimo esfuerzo, ni desarrollar una estrategia propia, ni hacer brainstorming, ni reunión de creativos, ni nada de eso que se parezca a pensar mucho. A lo sumo, sólo el esfuerzo de mandar a sacar las copias, ¡y sin los problemas que tenemos nosotros! que, por estos días -entre los millares de cosas que no encontramos- tampoco conseguimos ni papel ni tinta. En el argot periodístico a eso se le califica como “fusilar”. Y ya entenderán a lo que me refiero…

    En una entrevista que le hice recientemente a Antonio Sánchez García, recomendó, entre las muchas cosas que dijo, revisar a Goebbels. ¡Bingo! Quizá he allí, la respuesta a algunas de las tantas cosas que padecemos. El nefasto Joseph Goebbels, artífice de toda la estrategia comunicacional dentro de la maquinaria criminal nazi, que aquí, burdamente se copiaron, sazonándolas apenas con palabras como “escuálidos”, “golpistas”, “guarimberos”, “apátridas” y otras un poco más amables como “compatriotas”, “camaradas”, “revolucionarios”, “patria”, “hegemonía”, “comandante supremo” o “comandante eterno”. Los 11 principios de propaganda de Goebbels copiados a imagen y semejanza. Un tratado diabólico calcado fielmente por los encargados de la “hegemonía comunicacional” de este desgobierno.

    Porque, así es como pueden describirse estas estrategias de Goebbels: como un catálogo terrorista que sirvió para consolidar el ideario nazi en la Alemania de Hitler. He aquí algunos de sus enunciados, sintetizados magistralmente por los amigos de Prodavinci. Los invito a que saquen ustedes sus propias conclusiones:

    Principio de simplificación y del enemigo único: concentrar la ideología en un ícono particular, y reducir los posibles contrincantes en una sola imagen enemiga.
    Principio del método del contagio: encasillar bajo una categoría única las vertientes adversas.
    Principio de la transposición: Adjudicar los errores propios al enemigo, negando toda responsabilidad ante la población y distraerla del origen del hecho.
    Principio de la exageración y desfiguración: desvirtuar los hechos y declaraciones a favor del régimen.
    Principio de la vulgarización: para captar el interés de las masas, hay que reducir el discurso a su nivel de entendimiento.
    Principio de orquestación: Uso del discurso reiterativo. Por algo Goebbels decía que si una mentira se repetía suficiente, acababa por ser verdad.
    Principio de renovación: emisión constante de información para desviar la atención de los temas que aquejan al país.
    Principio de la verosimilitud: legitimar el mensaje a partir de piezas de información verídica
    Principio de la silenciación: desechar temas sobre los que el régimen no tenga respuesta
    Principio de la transfusión: Explotar y promover sentimientos viscerales, como el odio y el prejuicio.
    Principio de la unanimidad: convencer a las masas de la simpatía unánime por el gobierno y sus líderes

    Hitler, nadie lo duda, fue muy malo. Goebbels, también. Quienes usan como modelo a estos personajes… ¿también lo serán?

    mingo.blanco@gmail.com

    @mingo_1

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    Publicado por Anónimo | 14 febrero, 2014, 09:25
  9. SIP y HRW condenan censura de NTN24
    El canal de comunicación internacional dejó de ser emitido en territorio venezolano mientras informaba sobre marchas y manifestaciones en Venezuela.

    El presidente de la Comisión de Libertad de Prensa de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), Claudio Paolillo, dijo que la la medida de sacar del aire al canal de noticias NTN24 es “una grosera censura del gobierno” de Nicolás Maduro.

    El canal que solo transmite por cable, fue el único que transmitió imágenes de las manifestaciones del 12 de febrero en contra del gobierno, por lo que fue obligado a salir del aire.

    “El gobierno de Venezuela está decidido a callar todas las voces que puedan ser independientes o críticas”, dijo Paolillo en declaraciones a ese canal.

    Según la página web del periódico El Nacional, en similares términos se expresó el director para las Américas de Human Rights Watch, Jose Miguel Vivanco, quien aseguró que la sacada del aire de NTN24 fue “un acto de censura incuestionable” y un “abuso más” del gobierno venezolano.

    Claudia Gurisatti, directora general de NTN24, calificó el incidente como “una censura a la prensa libre, un atropello al derecho que tienen los ciudadanos de informarse y un atentado a la libertad de expresión”.

    Lea además: Protesta en Venezuela deja tres muertos y Venezuela en crisis: Gobierno ordena la captura de opositores

    El canal internacional era visto en Venezuela a través de DirecTV en canal 725 y Movistar TV en el Canal 708.

    Según Gurisatti, CONATEL, el órgano regulador de las telecomunicaciones en Venezuela, ordenó al cable operador Directv la eliminación de NTN24 de su programación.

    El canal asegura que lo único que hizo fue informar sobre los hechos sucedidos en la marcha de los estudiantes y la situación de violencia suscitada luego de la actividad donde dos personas murieron.

    Por otra parte, el Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Prensa dio a conocer que el fotógrafo Rafael Hernández, de la revista Exceso, y el comunicador social Ángel Matute, fueron detenidos, en hechos separados, por las autoridades.

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    Publicado por Anónimo | 13 febrero, 2014, 11:33
  10. Protesta en Venezuela deja tres muertos
    Un estudiante universitario y un funcionario policial son abatidos a tiros durante choques en la capital entre simpatizantes y opositores del gobierno venezolano.

    Dos estudiantes y un funcionario del gobierno resultaron muertos a tiros durante enfrentamientos callejeros entre simpatizantes y opositores del gobierno del presidente venezolano, Nicolás Maduro.

    El funcionario fue identificado por las autoridades como Juan Montoya, de 40 años, y habría fallecido víctima de dos disparos durante un choque de grupos armados contra estudiantes que marchaban hasta la sede del Ministerio Público en Caracas.

    Uno de los estudiantes fue identificado como Bassil Alejandro Da Acosta, de 24 años. Se desconoce la identidad de la tercera vìctima.

    Al menos una decena de jóvenes resultaron heridos, algunos de bala durante el enfrentamiento.

    Según la diputada de la oposición María Corina Machado, los jóvenes fueron emboscados y agredidos por turbas armadas cuando se retiraban de la sede de la Fiscalía. El Ministro del Interior, Miguel Rodríguez Torres, informó que hay 30 detenidos.

    De acuerdo con el alcalde del municipio capitalino Libertador, Carlos García, motorizados encapuchados dispararon contra los universitarios que protestaban para exigir la liberación de cuatro estudiantes detenidos la semana pasada.

    El presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, dijo que el funcionario muerto era un partidario del gobierno, “un camarada asesinado por las hordas fascistas de la derecha”.

    Los muertes ocurren tras varias semanas de manifestaciones en las que simpatizantes del gobierno se han enfrentado a opositores que han salido a las calles para denunciar al gobierno de Maduro.

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    Publicado por Anónimo | 13 febrero, 2014, 11:32
  11. Venezuela y el fantasma de la hiperinflación

    Cuando entrevisté al director del Fondo Monetario Internacional para asuntos latinoamericanos la semana pasada, el alto funcionario no escatimó palabras para alertar sobre la posibilidad de que Venezuela caiga en un caos económico aún más dramático que el actual.

    Alejandro Werner, el funcionario del FMI, dijo que existe una “alta” probabilidad de que Venezuela, que ya tiene el índice de inflación más alto del mundo, padezca una inflación aún mayor este año.

    ¿Existe un peligro concreto de hiperinflación?, le pregunté, refiriéndome a la situación en que la moneda local pierde prácticamente todo su valor, los comerciantes cierran sus negocios, la economía colapsa, y, en muchos casos, los gobiernos caen. ¿Puede un país mantener niveles de inflación del 56 por ciento anual indefinidamente?, agregué, recordándole que la inflación anual de Venezuela alcanzó el 56 por ciento el año pasado.

    Werner respondió que “episodios de inflación del orden del 50 o 60 por ciento que sean estables por varios años son difíciles de encontrar. Estos son niveles en los cuales las economías o bien se aceleran a una inflación muy, muy elevada, o ponen en marcha medidas de política para controlar las presiones sobre los precios” y estabilizar la economía.

    ¿El Gobierno venezolano está adoptando las medidas correctas para controlar la inflación?, le pregunté. Para detener la espiral inflacionaria, el Gobierno venezolano debería reducir el gasto público para controlar el déficit, y tomar otras medidas para restaurar la confianza del sector privado en la moneda local, dijo. Y a pesar de algunos pasos aislados en ese sentido, no hay señales de que Venezuela se esté moviendo en esa dirección.

    “Entonces, la posibilidad de que la inflación se incremente es alta”, dijo Werner. Más tarde, agregó que “todo apunta a que este año haya un aceleramiento importante” en las tasas de inflación de Venezuela.

    La mayoría de los economistas coinciden en que un país entra en el terreno cercano a la hiperinflación cuando la inflación cruza la barrera del 100 por ciento anual, y se convierte en imparable. Los últimos casos de hiperinflación que se recuerdan en América Latina fueron los de Argentina, Brasil y Perú en 1990, cuando –en el caso argentino– la inflación alcanzó el 12.000 por ciento.

    El presidente venezolano, Nicolás Maduro, alega que está librando una “guerra económica” contra una “burguesía parásita” de comerciantes que supuestamente están acaparando productos para desestabilizar al Gobierno. Maduro ha impuesto controles de precios draconianos y drásticos controles a las compras de divisas, lo que según muchos empresarios los está obligando a vender sus productos a pérdida. No resulta sorprendente, entonces, que haya cada vez más escasez de productos en Venezuela.

    Cuando le pregunté sobre Argentina, donde según las estimaciones independientes más creíbles la inflación alcanzó un 26 por ciento el año pasado, Werner dijo que el país está pasando “una situación difícil” después de la caída de US$ 13.000 millones de sus reservas extranjeras el año pasado, y de otra caída de US$ 2.000 millones producida hasta el momento este año.

    Pero Werner se negó a especular sobre si Argentina es otra candidata a la hiperinflación.

    A la luz de las tendencias recientes, todo indica que “la inflación claramente tendería a aumentar“, pero agregó que “sería prematuro hacer una estimación” sobre la magnitud de un posible aumento.

    En cuanto al resto de Latinoamérica, Werner dijo que espera que la región en general crezca un 3 por ciento este año, un poco más que el año pasado.

    Se mostró bastante optimista sobre México, Centroamérica y el Caribe. Esos países están estrechamente vinculados con la economía estadounidense, y posiblemente se beneficien con la esperada expansión económica de Estados Unidos este año, dijo.

    Un segundo grupo de países que han implementado políticas económicas responsables y atraen inversiones domésticas y extranjeras, como Chile, Perú y Colombia, también tendrá un desempeño económico relativamente bueno este año, dijo.

    Y un tercer grupo de países que está sufriendo altas tasas de inflación y caídas de reservas, principalmente Venezuela y Argentina, sufrirán una “desaceleración importante” este año, agregó.

    Mi opinión: El FMI no siempre ha dado las mejores recetas económicas para los países financieramente quebrados –con frecuencia ha recomendado medidas de austeridad demasiado severas, que a veces han empeorado las cosas–, pero sus pronósticos económicos suelen ser realistas.

    Aunque Werner no pronunció la palabra “hiperinflación”, me quedé con la impresión de que prevé la probabilidad de una hiperinflación en Venezuela, y una probabilidad menor en Argentina.

    Todo esto me lleva a concluir que el presidente venezolano, Maduro, está cometiendo un error al dedicar sus incendiarios discursos a insultar a sus opositores políticos: el principal enemigo de Maduro no es la oposición, sino el dólar. Si no puede detener la espiral inflacionaria, no veo cómo logrará impedir un colapso económico total, y su propio suicidio político.
    Por Andrés Oppenheimer

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    Publicado por Anónimo | 13 febrero, 2014, 11:25
  12. Venezuela y el fantasma de la hiperinflación
    PUBLICADO POR JOTAEFEB ⋅ FEBRERO 12, AM ⋅ DEJAR UN COMENTARIO
    ARCHIVADO BAJO ECONOMIA
    Cuando entrevisté al director del Fondo Monetario Internacional para asuntos latinoamericanos la semana pasada, el alto funcionario no escatimó palabras para alertar sobre la posibilidad de que Venezuela caiga en un caos económico aún más dramático que el actual.

    Alejandro Werner, el funcionario del FMI, dijo que existe una “alta” probabilidad de que Venezuela, que ya tiene el índice de inflación más alto del mundo, padezca una inflación aún mayor este año.

    ¿Existe un peligro concreto de hiperinflación?, le pregunté, refiriéndome a la situación en que la moneda local pierde prácticamente todo su valor, los comerciantes cierran sus negocios, la economía colapsa, y, en muchos casos, los gobiernos caen. ¿Puede un país mantener niveles de inflación del 56 por ciento anual indefinidamente?, agregué, recordándole que la inflación anual de Venezuela alcanzó el 56 por ciento el año pasado.

    Werner respondió que “episodios de inflación del orden del 50 o 60 por ciento que sean estables por varios años son difíciles de encontrar. Estos son niveles en los cuales las economías o bien se aceleran a una inflación muy, muy elevada, o ponen en marcha medidas de política para controlar las presiones sobre los precios” y estabilizar la economía.

    ¿El Gobierno venezolano está adoptando las medidas correctas para controlar la inflación?, le pregunté. Para detener la espiral inflacionaria, el Gobierno venezolano debería reducir el gasto público para controlar el déficit, y tomar otras medidas para restaurar la confianza del sector privado en la moneda local, dijo. Y a pesar de algunos pasos aislados en ese sentido, no hay señales de que Venezuela se esté moviendo en esa dirección.

    “Entonces, la posibilidad de que la inflación se incremente es alta”, dijo Werner. Más tarde, agregó que “todo apunta a que este año haya un aceleramiento importante” en las tasas de inflación de Venezuela.

    La mayoría de los economistas coinciden en que un país entra en el terreno cercano a la hiperinflación cuando la inflación cruza la barrera del 100 por ciento anual, y se convierte en imparable. Los últimos casos de hiperinflación que se recuerdan en América Latina fueron los de Argentina, Brasil y Perú en 1990, cuando –en el caso argentino– la inflación alcanzó el 12.000 por ciento.

    El presidente venezolano, Nicolás Maduro, alega que está librando una “guerra económica” contra una “burguesía parásita” de comerciantes que supuestamente están acaparando productos para desestabilizar al Gobierno. Maduro ha impuesto controles de precios draconianos y drásticos controles a las compras de divisas, lo que según muchos empresarios los está obligando a vender sus productos a pérdida. No resulta sorprendente, entonces, que haya cada vez más escasez de productos en Venezuela.

    Cuando le pregunté sobre Argentina, donde según las estimaciones independientes más creíbles la inflación alcanzó un 26 por ciento el año pasado, Werner dijo que el país está pasando “una situación difícil” después de la caída de US$ 13.000 millones de sus reservas extranjeras el año pasado, y de otra caída de US$ 2.000 millones producida hasta el momento este año.

    Pero Werner se negó a especular sobre si Argentina es otra candidata a la hiperinflación.

    A la luz de las tendencias recientes, todo indica que “la inflación claramente tendería a aumentar“, pero agregó que “sería prematuro hacer una estimación” sobre la magnitud de un posible aumento.

    En cuanto al resto de Latinoamérica, Werner dijo que espera que la región en general crezca un 3 por ciento este año, un poco más que el año pasado.

    Se mostró bastante optimista sobre México, Centroamérica y el Caribe. Esos países están estrechamente vinculados con la economía estadounidense, y posiblemente se beneficien con la esperada expansión económica de Estados Unidos este año, dijo.

    Un segundo grupo de países que han implementado políticas económicas responsables y atraen inversiones domésticas y extranjeras, como Chile, Perú y Colombia, también tendrá un desempeño económico relativamente bueno este año, dijo.

    Y un tercer grupo de países que está sufriendo altas tasas de inflación y caídas de reservas, principalmente Venezuela y Argentina, sufrirán una “desaceleración importante” este año, agregó.

    Mi opinión: El FMI no siempre ha dado las mejores recetas económicas para los países financieramente quebrados –con frecuencia ha recomendado medidas de austeridad demasiado severas, que a veces han empeorado las cosas–, pero sus pronósticos económicos suelen ser realistas.

    Aunque Werner no pronunció la palabra “hiperinflación”, me quedé con la impresión de que prevé la probabilidad de una hiperinflación en Venezuela, y una probabilidad menor en Argentina.

    Todo esto me lleva a concluir que el presidente venezolano, Maduro, está cometiendo un error al dedicar sus incendiarios discursos a insultar a sus opositores políticos: el principal enemigo de Maduro no es la oposición, sino el dólar. Si no puede detener la espiral inflacionaria, no veo cómo logrará impedir un colapso económico total, y su propio suicidio político.
    Por Andrés Oppenheimer

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    Publicado por Anónimo | 13 febrero, 2014, 11:25

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