El evangelio del domingo: Edificaré mi Iglesia

por Hno. Joemar Hohmann

Mt 16,13-20

El Evangelio muestra la pesquisa que Jesús hizo acerca de su persona, y después de la respuesta de Pedro, afirmando ser Él el Mesías, Hijo del Dios vivo, Jesús proclamó: “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la muerte no prevalecerá contra ella”.

Jesús quiso fundar la Iglesia como un acto consciente de su voluntad, de tal modo que ella no es una casualidad con fines organizativos. Jesús fundó solamente una Iglesia, que subsiste en la Iglesia Católica, es gobernada por el sucesor de Pedro, aunque fuera de ella puedan encontrarse elementos de santificación y de verdad, que impelen hacia la unidad católica (Cf. Lumen Gentium, nº 8).

Únicamente Jesús es la luz de todos los pueblos, el camino que nos lleva al Padre y aquel que nos envía el Espíritu que sana y santifica. Podemos comparar: Él es como el Sol y la Iglesia como la luna, cuya luz no es propia, sino que refleja la luz del Sol.

Jesús puso los fundamentos de su Iglesia y la lanzó al mundo para anunciar el Evangelio y hacer crecer su reino, que significa un nuevo tipo de relaciones humanas, donde se deja de lado el egoísmo, para manifestar la donación de sí mismo, a ejemplo de Cristo.

Los católicos tendrían que vivir de manera más intensa su gratitud por pertenecer a la Iglesia de Jesucristo, por el privilegio de ser bautizado, de escuchar su Palabra y de recibir un trabajo encomendado por el mismo Señor: hay que cooperar con Él, que sigue edificando su Iglesia a cada día de nuestra historia.

Además, la promesa segura de que un día irán disfrutar de la felicidad plena en la Iglesia del cielo, como resucitados y victoriosos.

No solo la gratitud, sino también la alegría, pues en la Iglesia recibimos el perdón de nuestros pecados en la Confesión, alimentamos nuestro amor en la Eucaristía y festejamos al compartir con los hermanos.

Los católicos deben ver su Iglesia como Madre, que genera para la fe y consuela en los momentos en que recibimos los inevitables golpes de la vida.

Asimismo, ella es Maestra que enseña el camino para ser más fiel a Jesucristo, que inculca valores morales, evitando que uno sea víctima de tantos pensamientos idiotas que circulan por ahí, que expresan el poder de la muerte, que sin embargo, no prevalecerá contra ella.

Finalmente, saludamos a los Catequistas en su día, agradecemos su generosa labor y les enviamos nuestra bendición.

Paz y bien.

hnojoemar@gmail.com