Breivik podría alojarse en la cárcel más lujosa del mundo

Celdas individuales con baño en suite, pantallas planas de TV, lugares de esparcimiento o estudios de grabación son algunas de las prestaciones de la prisión donde podría purgar su pena el autor de la matanza de Oslo. Vea el video de la prisión.

Anders Behring Breivik está poniendo a prueba la proverbial tolerancia escandinava. De ser condenado por los 73 muertos de la matanza del viernes, no sólo podría salir de prisión en 21 años, el máximo previsto por la legislación noruega -salvo que se condene por crimen contra la humanidad-, además podría purgar su pena en una cárcel cinco estrellas.

Noruega cuenta con el sistema carcelario más lujoso del mundo, y el autor confeso de la matanza podría ir a parar la prisión de Halden Fengsel, considerada la más progresista del planeta. Inaugurada en 2010, la prisión ocupa 30 hectáreas custodiadas por guardias que no van armados. Cada habitación está equipada con televisores con pantalla plana, baño en suite y ventanas sin barrotes. El espacio común contempla una amplia cocina, un gimnasio cubierto, un estudio de grabación, una biblioteca con iluminación natural y casas para las visitas de los reos.

La prisión, que puede alberga a 252 reos, tiene un toque artístico, con graffitis del célebre artista Bansky en sus muros.

7 comentarios en “Breivik podría alojarse en la cárcel más lujosa del mundo”

  1. Un panfleto ‘abyecto’ secuestra la ‘rentrée’ literaria
    POSTED BY JOTAEFEB ⋅ 03/09/2012 ⋅ 1 COMENTARIO
    ARCHIVADO BAJO LIBROS

    Con ‘Elogio literario de Anders Breivik’, el prestigioso escritor y editor de Gallimard Richard Millet ha dejado helado al microcosmos literario parisino. Aunque el autor condena la masacre de Oslo, incurre en una apología de la prosa de asesino, al tiempo que arremete contra la socialdemocracia, la inmigración extraeuropea y el multiculturalismo.

    Como cada año con las premisas del otoño boreal, las librerías francesas se ven inundadas por una cantidad ingesta de obras con olor a tinta fresca. En esta oportunidad, 646 novelas, de las cuales 426 son francesas y 220 de origen extranjero, habrán sido publicadas entre agosto y octubre de este año. La cifra, inferior a las dos últimas rentrées (654 novelas en 2011 y 701 en 2010), da lugar a libreros quejándose por la incapacidad de sus metros cuadrados para absorber tanto papel, a ediciones especiales de suplementos para guiarse en la jungla de novedades, a las apuestas para ver quién se quedará por los premios literarios de fin de año, y por supuesto, la infaltable polémica.

    En esta ocasión no es Michel Houellebecq versando sobre el turismo sexual o el islam, ni siquiera se trata de una novela, sino de 18 páginas que llevan por título “Eloge littéraire d’Anders Breivik” (Elogio literario de Anders Breivik, ed. Pierre-Guillaume de Roux) del escritor francés Richard Millet. Anders Breivik es el noruego que acaba de ser condenado a 21 años de prisión por la matanza de 77 personas el pasado 21 de julio.

    En cuanto a Richard Millet, de 59 años de edad, no se trata de un desconocido en el medio literario francés. Sus pares le reconocen un talento como autor de una obra exigente y su criterio como editor de Gallimard, luego de que publicara las obras de Jonathan Littel (premio Goncourt 2006) y de Alexis Jenni (Goncourt 2011).

    Millet dice que no aprueba la masacre perpetrada por Breivik, pero estima que el hecho lleva a examinar la decadencia europea, mientras ensalza la prosa de las 1.500 páginas del manifiesto firmado y subido a internet por el asesino de Oslo. El escritor francés, quien ya se había ilustrado por reivindicar su combate junto a los falangistas libaneses, arremete contra “la tercermundización de la cultura francesa”, el modelo multicultural, supuestamente “invadida por minaretes y best-sellers anglosajones”, resume Le Nouvel Observateur.

    Entre las expresiones más chocantes del panfleto levantadas por la prensa, figuran la descripción que Millet hace de Breivik: “Un hijo tanto de las ruinas de la familia como de la fractura ideológico-racial que la inmigración extraeuropea introdujo en Europa”. Además y, sobre todo, la frase “Breivik es sin duda lo que merecía Noruega”. En cuanto a sus víctimas, Millet las califica de “futuros colaboradores del nihilismo multicultural”.

    Mientras los medios de izquierda denuncian la “abyección” del panfleto de Millet, autores publicados por Gallimard también han hecho público su repudio, como la escritora Annie Ernaux, quien considera que este texto es “un acto políticamente peligroso”. “La necesidad de una reacción colectiva se plantea para todos los escritores de Gallimard”, añade Ernaux en una entrevista publicada este lunes en Le Monde.

    Por su parte, el escritor Tahar Ben Jelloun consideró que Millet “está perdiendo la cabeza”. “Ver un gesto estético en la masacre de 77 jóvenes noruegos es realmente chocante, obsceno”, opinó el autor y periodista Pierre Assouline. Pero “no hay que excluirlo del debate de ideas tratándolo de loco, de fascista -agrega Assouline-, sería convertirlo en un mártir”.

    Millet se defiende asegurando que no es racista. “No es el hecho de matar a 77 jóvenes noruegos lo que admiro, es el modo en que preparó sus atentados sin que la policía se diese cuenta de nada (…), la perfección formal de sus actos”, dijo ante las cámaras del canal iTélé. “Es tan extraordinario como Bin Laden y las Torres Gemelas de Nueva York”, aseguró. “Existe una belleza fascinante del mal”, añadió.

    Ahora todos esperan la reacción de Antoine Gallimard. El mandamás de la editorial se dijo “chocado” por el texto de Millet, pero aseguró que le “reiteraba toda su confianza como editor”. Gallimard afirmó que tomará una decisión sobre el futuro del autor/editor cuando regrese a París al término de sus vacaciones. Entretanto, el nombre de Millet empieza a sonar como un hipotético y temido “Goncourt 2012”, el premio más prestigioso de las letras francesas.

    Por Alejo Schapire

    http://www.espanol.rfi.fr/cultura/20120903-un-panfleto-abyecto-secuestra-la-rentree-literaria

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  2. Breivik fue condenado a 21 años por el asesinato de 77 personas

    El tribunal de Oslo consideró este viernes 24 de agosto al extremista Anders Behring Breivik, de 33 años, responsable de sus actos y lo condenó a 21 años de cárcel extensibles, la pena máxima, por el asesinato en julio de 2011 de 77 personas en Noruega.

    El veredicto, que el acusado escuchó con una sonrisa después de haber efectuado su saludo de extrema derecha a la entrada en el tribunal y que corresponde a su deseo de no ser considerado demente, pone fin al espectacular juicio de 10 semanas por el doble ataque que traumatizó a Noruega y provocó estupor en todo el mundo.

    La pena de cárcel se acompaña de un mínimo de 10 años, indicó la juez Wenche Elizabeth Artnzen, lo cual significa que Breivik no podrá presentar ninguna demanda de liberación condicional durante este periodo.

    El 22 de julio de 2011, Breivik mató a 77 personas, ocho de ellas en un atentado con bomba contra la sede del gobierno en Oslo, y otras 69, principalmente adolescentes, en un tiroteo contra el campamento de verano de la Juventudes Laboristas en la isla de Utoya.

    La cuestión más controvertida de su juicio, celebrado del 16 de abril al 22 de junio, era su estado de salud mental. Un primer examen psiquiátrico concluyó que era irresponsable penalmente y un segundo examen consideraba que estaba
    mentalmente sano.

    Breivik reconoce ser el autor de los homicidios, pero se declaró inocente: dice haber perpetrado actos “atroces pero necesarios” para salvar a Noruega del multiculturalismo.
    Quería ser reconocido mentalmente sano para legitimar su ideología racista y xenófoba e indicó durante el juicio que no recurriría si era condenado a una pena de cárcel

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  3. “Breivik está totalmente trastornado”

    El telón del segundo acto está a punto de rozar el piso del escenario. Anders Behring Breivik, autor confeso de dar muerte a 77 personas, la gran mayoría jóvenes, acaba de ser condenado a una pena máxima de 21 años de reclusión. Según la ley noruega podría salir en libertad, teóricamente, cumplido los diez años de internamiento. El veredicto establece, en consecuencia, la salud mental del Breivik, condición que el propio acusado reclamaba.

    La cruzada contra el multiculturalismo, los musulmanes y la inmigración llevaron a este hombre de 33 años a planificar largamente, durante años, cada detalle de su atentado. El plan se cumplió a cabalidad el 22 de julio del 2011. Detonación de un coche bomba en la capital, Oslo, para desviar la atención de las autoridades sobre su presa principal, la reunión de los jóvenes laboristas en Utoya, a donde acudió para eliminarlos uno a uno.

    Hace escasos días, el 13 de agosto, se dieron a conocer las conclusiones de la comisión investigadora del caso. El documento deja al descubierto la ineficacia, la torpeza y la falta de inteligencia de la policía y los servicios secretos, los cuales, con medidas obvias, podrían haber evitado la masacre.

    Es en casos como este cuando la razón titubea. Mucho nos gustaría constatar que el condenado estaba totalmente loco, enajenado e inconsciente de sus actos. Así, reafirmaríamos esa equivocada convicción que cree que una persona sana mentalmente no podría incurrir en tamaño crimen. La vida se ha encargado de demostrar siempre lo contrario, pero nuestra cándida porfía se niega a reconocer lo evidente: el mal necesita una simple razón para salir a flote y hacer de las suyas. Aunque el psiquiatra español Juan José de Lanusa piensa que el sentenciado no está bien de la cabeza y si bien es cierto que todos podemos cometer barbaridades, ellas solo son posibles en situaciones extremas. Si uno mira la sonrisa con la que el acusado escuchaba el veredicto puede inclinarse con cierta facilidad por las razones del psiquitara español.

    Con Breivik se han hecho grandes esfuerzos comunicacionales para no hablar demasiado del vínculo discriminación-violencia. Es como si el pasado no existiera, como si la noche de los “cristales rotos” (9 al 10 de noviembre de 1938) no presagiaban la “solución final”; como si las expresiones nacionalistas de Karadzic y Milosevic no tuvieran como colofón la limpieza étnica, como si la creación del enemigo interno no fuera la partera de tantas dictaduras.

    Breivik es el símbolo de lo que el mismo quería ser: el luchador ultraderechista capaz de eliminar físicamente a aquellos que respaldan la pluralidad, la convivencia con el otro, el respeto por las costumbres ajenas (siempre y cuando no sean la excusa para hurtarle derechos a la mujer o legitimar prácticas violadoras de los derechos humanos). En el racismo anida siempre el crimen. No hay segregación inocente.

    La razón se tambalea también de otra manera y es que hasta los más convencidos detractores de la pena de muerte, calladamente, querrían hacer una pausa en el camino para permitir que los partidarios de la pena capital actuaran en casos como este. Pero es un error. No puede el dolor ni la rabia ser argumento jurídico. En la pena de muerte hay una dosis de venganza social que nos retrae a estadios periclitados de la historia de la humanidad.

    Que un asesino de esta calaña pueda salir en libertad, aunque sea teóricamente, en diez años, no genera precisamente un sentimiento de justicia ni de equilibrio causa-efecto. La mejor justicia es la basada en el principio cristiano, expiación-redención. Pero aquí estamos frente a un personaje que se enorgullece de lo hecho, que no se arrepiente, por el contrario, que llama con su acto a aquellos que piensan como él a no dejarse amedrentar por debilidades democráticas ni presiones morales. El delincuente, o como dice el médico De Lanusa, el enfermo mental, puede vivir sin desespero porque no tiene esa capacidad de ponerse en el lugar del otro, de entender su valor como semejante. Me temo que no puede haber redención sin arrepentimiento. Los oficiales latinoamericanos condenados por delitos de lesa humanidad están convencidos que sus víctimas debían ser eliminadas por el bien de la patria. Esa convicción es la que hace más execrables sus crímenes. Como Breivik.

    Autor: José Zepeda el Vie, 2012-08-24 13:21.

    http://razones-de-la-palabra.drupalblogs.rnw.nl/blog/breivik-est%C3%A1-totalmente-trastornado

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  4. Breivik fue declarado imputable y condenado a 21 años de prisión
    El ultraderechista y asesino confeso noruego fue declarado imputable y condenado por “actos terroristas” a 21 años de prisión por la Justicia noruega.
    A más de un año de la masacre en la isla noruega de Utoya, la Justicia noruega condenó al islamófobo y asesino confeso Anders Behring Breivik a 21 años de prisión por haber asesinado a 77 personas en Oslo y en la isla de Utoya. Los jueces declararon a Breivik, de 33 años, imputable por haber estado en pleno uso de sus facultades mentales, por lo cual no irá a un psiquiátrico.

    Breivik mató a 77 personas el 22 de julio de 2011: una bomba acabó con la vida de ocho de ellas en el barrio gubernamental de Oslo y 69 más fallecieron en un tiroteo en la isla de Utøya, la mayor parte de ellos, jóvenes del partido laborista que participaban en un campamento.
    El extemista de derecha admitió los hechos en el tribunal, pero no mostró arrepentimiento. La pena máxima noruega es de 21 años de prisión, pero estos pueden ser prorrogados. Breivik pasará un mínimo de diez años en la cárcel bajo la figura legal de prisión preventiva, lo que permitirá que su encarcelación sea prorrogada por periodos ilimitados de cinco años si es considerado un peligro para la sociedad. La sentencia fue adoptada por unanimidad, según explicó la jueza Wenge Elizabeth Arntzen, que preside el tribunal de Oslo que lo juzgó y que está compuesto por cinco jueces, tres de ellos legos. El condenado reaccionó a la lectura de la condena con una sonrisa de satisfacción y tras ello habló con sus defensores. Breivik tenía previsto apelar la sentencia si ésta le declaraba mentalmente enfermo y, por lo tanto, inimputable.
    Supervivientes y familiares “pueden aceptar el veredicto”
    Varios de los abogados de las víctimas de Anders Behring Breivik saludaron este viernes el veredicto de los jueces que lo declara imputable, asegurando que ofrece un desenlace a los familiares. “Hay algunos puntos de vista diferentes, pero tenemos un veredicto que muchos supervivientes y familiares pueden aceptar”, explicó Frode Elgesem en declaraciones a la televisión noruega durante un receso en el tribunal de Oslo donde se leyó la sentencia. El tribunal tomó una decisión valiente e independiente”, afirmó otra de las abogadas, Mette Yvonne Larsen. El fiscal, Svein Holden, no explicó si pretende apelar la sentencia.
    Fuente: dpa
    Editora: Cristina Papaleo

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  5. Breivik al psiquiátrico, pide la fiscalía
    La fiscalía de Oslo consideró que el asesino confeso Anders Behring Breivik no es imputable por los asesinatos de 77 personas el año pasado y solicitó su internación en un psiquiátrico.
    En su alegato final en el proceso, el fiscal Svein Holden señaló que ante la duda sobre el estado mental del acusado había que inclinar la balanza a su favor.
    Breivik, de 33 años e islamófobo, mató el 22 de julio de 2011 a once personas con un coche bomba y luego disparó de forma arbitraria con dos armas y asesinó a otras 69 que participaban en un campamento juvenil del partido socialdemócrata en la isla de Utøya.
    Previamente, la otra fiscal, Inga Bejer Engh, aseguró que Breivik actuó solo e impulsado por “fantasías de violencia y muerte”. En su opinión, el extremista se inventó su pertenencia a una supuesta Orden de los Caballeros Templarios.
    Las declaraciones del acusado sobre sus ideas políticas “mostraron la trágica imagen de un hombre joven que se ve como parte de una red que no existe”.
    Al inicio del discurso, la fiscal indicó que los protagonistas del proceso de diez semanas fueron los supervivientes y los familiares de las víctimas, que con sus testimonios permitieron que el juicio transcurriera de forma “moderada y digna”.
    Tras el alegato de la defensa y unas palabras finales de los supervivientes y de familiares de las víctimas, también Breivik tendrá un turno para hablar. Ha pedido que sea una hora. El fallo será anunciado el 20 de julio o el 24 de agosto.

    Breivik, no imputable
    Fuente: dpa
    Editora: Rosa Muñoz Lima

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  6. Las siete prisiones más confortables del planeta
    Viajamos por lujosos presidios que ofrecen singulares condiciones a los reclusos

    La imagen asociada a las prisiones no suele ser buena. Grandes construcciones, aisladas y espartanas, donde los condenados muchas veces se ven obligados a vivir en condiciones poco deseables para el ser humano.

    Probablemente el cine haya contribuído en gran medida a catalogar el mal ambiente que se respira en la cárcel asociándolo con hacinamiento, suciedad, abandono, drogas… Pero como todo en esta vida, siempre hay excepciones y en nuestro habitual periplo por las anotaciones más curiosas de la blogosfera, hoy vamos a descubrir los penales más confortables del planeta, verdaderos oásis de comodidad en un desierto de austeridad, y todo en base a la opinión y recopilación hecha por el autor del blog “Entre el caos y el orden”.

    1. En el primer puesto de esta honrosa clasificación encontramos el penal de Halden Felgsen, en Noruega, también conocida como la prisión más humana del mundo, por el especial trato que reciben los reos allí (por ejemplo el equipo de seguridad normalmente está desarmado), así como el lujo de sus instalaciones y estancias. Cada habitación está dotada de pantalla plana de televisión, luz natural, mobiliario moderno, baño y nevera y a cada docena de ellas le corresponde una cocina y una sala de estar. Entre la oferta cultural de la que pueden disfrutar sus 252 presos se encuentran actividades y lugares tan dispares como lecciones de música, librería, rocódromo, estudio de grabación, gimnasio, campos de baloncesto y de fútbol… Recientemente se ha hablado mucho de este presidio en los medios por ser el lugar que está “acogiendo” a Anders Behring Breivik, autor de la masacre de la isla de Utoya.

    2. Una simple búsqueda en Google nos muestra las impresionantes instalaciones del Centro de Justicia Leoben, en Austria, cuya estructura recuerda más al de un complejo de negocios que al de una cárcel. Las dos inscripciones que encontramos en su perímetro nos recuerdan la filosofía de este lugar: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos” (tomada de El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos) y “Toda persona privada de libertad será tratado con la humanidad y con respeto a la dignidad inherente al ser humano”. La cárcel tiene capacidad para 205 presos que se alojan en habitaciones con baño y cocina independientes (algunas incluso de matrimonio), ventanas de cristal irrompible de suelo a techo, escritorio y estanterías.

    3. De nuevo en Noruega, situada en la isla de Bastoey, encontramos la primera cárcel ecológica del mundo, capaz de autoabastecerse de comida y energía a través de paneles solares y huertos. Por supuesto los presos adquieren un gran sentido de la responsabilidad medioambiental.

    4. Damos el salto de continente para viajar hasta Filipinas. En la ciudad de Cebu encontramos otra singular cárcel que se caracteriza por las terapias de choque con los 1500 presos que albergan sus celdas. Una de sus actividades es la realización de espectaculares coreografías como la del popular tema “Thriller” que ya han visto casi 50 millones de almas en YouTube.

    5. En medio del caos de los presidios venezolanos encontramos un reducto de libertad donde reina un particular orden. Hablamos de la cárcel de San Antonio, en isla Margarita. Allí los 20.000 presos han instaurado un régimen propio en el que la única restricción es que no se pueden marchar; fuera de eso, armas, móviles, drogas, música, cámaras, sexo, fiestas, piscinas, aires acondicionados y mucho más — siempre y cuando lo pueda pagar. Merece la pena leer este reportaje firmado por un periodista del New York Times que se adentró en los muros de este lugar.

    6. La prisión de San Pedro en La Paz (Bolivia) es una auténtica ciudad dentro de otra. Cada uno de los 1700 presos puede alquilar o comprar una celda de distinta calidad y para conseguir el dinero puede trabajar en cualquiera de los negocios “legales e ilegales” que existen como restaurantes, hoteles o peluquerías. Además es habitual ver niños por alguna de las plazas ya que los reos pueden ir acompañados de sus familias. También se encargan de elegir sus propios líderes que dictan y hacen cumplir las leyes que rigen el centro.

    7. Terminamos esta fastuosa clasificación (siempre bajo el criterio del citado bloguero) con un caso español, el de la cárcel de Aranjuez donde los presos tienen la posibilidad de convivir en módulos familiares con sus parejas y niños de hasta 3 años de edad. Tan solo 18 parejas cumplen las condiciones exigidas para gozar de este “privilegio” en Aranjuez, de un total de 1.697 reclusos que hay en el centro.

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